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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-10-25T00:22:09+00:00</updated>
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            La primera biblioteca fundada por mujeres en Argentina nació en Gualeguaychú
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                <![CDATA[Leticia Mascheroni de Gasparovic]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sqrHbkJ-D96_esnAZfKt8lGT7Eg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/biblioteca_magnasco_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En los albores del siglo XX, en una época donde el acceso al conocimiento y a la vida pública le estaba mayoritariamente vedado a la mujer, un grupo de pioneras en Gualeguaychú decidió transformar la realidad cultural de su comunidad. Encabezadas por la docente Camila Nievas, estas mujeres no solo fundaron la primera biblioteca popular del país impulsada íntegramente por manos femeninas, sino que sembraron la semilla de lo que hoy es una de las instituciones más valiosas del patrimonio entrerriano: el Instituto Magnasco.</p><p>Lo que comenzó en 1900 como una modesta colección de 300 libros albergada en una pequeña sala, floreció a lo largo de las décadas hasta convertirse en un tesoro bibliográfico y documental que hoy custodia más de 60.000 volúmenes, colecciones históricas únicas y una reliquia incalculable del pensamiento medieval. La historia de la Biblioteca Popular “Olegario Víctor Andrade” es el testimonio vivo de una visión transformadora que logró abrir las puertas de la cultura a toda una sociedad.</p><p>La escuela para niñas "José León Torres", fundada por Luisa Bugnone y Camila Nievas, contaba con la pequeña biblioteca "Manuel Belgrano", conformada por apenas veinticuatro libros donados por ellas mismas. Las restantes fundadoras se sumaron a la donación de libros y, cuando despuntaba el siglo XX, el 9 de julio de 1900, con solo 300 libros, Camila Nievas creó la biblioteca “Olegario Víctor Andrade”, -primera en Argentina fundada por mujeres- en el local que ocupaba la “Sociedad por la Patria y el Hogar”, perteneciente a la “Sociedad entre Argentinos y Orientales”. Aunque la biblioteca fue inaugurada un año después, Camila inició, junto con la comisión de damas, una campaña de donación de libros, que no tardaría en dar sus frutos. Ferviente lectora de la poesía de Andrade, era el mejor homenaje que podía tributar al vate. También sentía gran admiración por otro poeta local: Gervasio Bibiano Méndez, al cual la unían lazos de sangre, pues ambos descendían de un tronco común: Pedro Ramón de León y María Josefa Ledesma, pertenecientes a las familias fundadoras de Gualeguaychú.&nbsp;&nbsp;</p><p>Aunque Camila Nievas no pudo concluir sus estudios en Paraná por razones personales, su maestra en la escuela de primeras letras, Luisa Bugnone, la propuso para desempeñar la docencia debido a sus excelentes condiciones.&nbsp;</p><p>Pasó así a ser maestra y directora de la “Escuela del Puerto” (hoy “Domingo Matheu”), en la cual continuó manifestando su admiración por el poeta copoblano Olegario Víctor Andrade, al trabajar codo a codo con la “Asociación Andrade”, entidad que contribuía a aliviar las carencias de los más pobres. En una publicación del periódico “El Noticiero” del 12 de julio de 1909, se destaca la valiosa contribución de comerciantes que colaboraron con la donación de telas para confeccionar vestimenta. Previamente y en conmemoración de los festejos de mayo, esta asociación también había colaborado para pagar la colección de animales embalsamados, con que Camila había enriquecido la sala de ciencias.&nbsp;</p><p>La biblioteca continuó creciendo en el espacio cedido por la “Sociedad Unione e Benevolenza” y, cuando se trasladaron a la “casa propia” en la calle 25 de Mayo —contigua al Colegio Nacional—, la espaciosa residencia permitió disponer de lugar para mobiliario, sala de conferencias y de lectura. El número de socios aumentaba permanentemente debido a los beneficios que brindaba la institución, especialmente para las mujeres, que pudieron acercarse al mundo de la cultura, que les había sido denegado.</p><p>Camila Nievas y su admiración por AndradeEn 1920, al producirse el fallecimiento del doctor Osvaldo Magnasco, amigo y benefactor, Camila Nievas impuso su nombre a la sociedad que presidía, pasando a denominarse “Instituto Magnasco” o “Institución Magnasco”, como aparece en algunos documentos. Ese mismo año salió en subasta pública la biblioteca de Magnasco y, deseosa de incorporarla, Camila salió a pedir ayuda. La encontró en don Félix Badano, quién le extendió un cheque en blanco y la nutrida biblioteca pasó a ser patrimonio del instituto por un costo de $5.000.</p><p>En el acta del Instituto del 7 de noviembre de 1931, consta la donación que la familia del canónigo Juan Carlos Borques hiciera de la biblioteca y archivo que habían pertenecido al ilustre sacerdote. 2286 volúmenes fueron acarreados en carros y carretas, para ser ubicados en los anaqueles comprados con la donación que hiciera la señora Eladia Aguilar de Borques. Ediciones de los siglos XVI, XVII y XVIII, en idioma latín, griego, francés, inglés e italiano, permiten evaluar su cultura humanística y su curiosidad. Entre los “tesoros” de esta biblioteca, se halla el incunable del siglo XV, muy conservado en su caja de vidrio.&nbsp;</p><p>También merece destacar el soneto que le dedicara a la biblioteca, el poeta, historiador y escritor Delio Panizza en el Libro de Oro del Instituto Magnasco.</p><p>Con la inauguración del nuevo y definitivo edificio en el año 1942, la Biblioteca “Olegario V. Andrade”, pudo disponer de un espacio más amplio, apto para lectura, conferencias, conciertos, presentación de libros y otras actividades favorecidas con el crecimiento en cantidad y calidad de ejemplares. Tal vez, una de las más valiosas colecciones que posee la biblioteca Andrade, sea la de Caras y Caretas, fundada el 8 de octubre de 1898 en Buenos Aires por Eustaquio Pellicer, pocos meses después de la creación de la Sociedad “Por la Patria y el Hogar”. Se caracterizó por combinar humor, sátira política y fotoperiodismo, convirtiéndose en una de las publicaciones más importantes del país, con una primera etapa que se extendió hasta 1939. La estrella y figura principal de la revista, quien le otorgó el espíritu festivo característico, el alma, fue su director, José S. Álvarez -Fray Mocho-, un gualeguaychuense de cuarenta años que era conocido por haber trabajado como periodista en publicaciones de vida efímera. Pero la buena suerte de Álvarez no iba a durar demasiado. Una afección pulmonar incurable le segó la vida el 23 de agosto de 1903, cuando tenía apenas cuarenta y cinco años. En esta colección, se pueden encontrar varios artículos, con valiosas fotografías, que refieren a la historia de Gualeguaychú.</p><p>En 2016, el Instituto recibió la donación por parte de sus familiares, de la nutrida biblioteca de Carlos Maria Martinez, prestigioso dirigente, historiador y académico, oriundo de nuestra ciudad ligado a una tradicional familia.</p><p>Alrededor de 60.000 volúmenes conforman hoy la Biblioteca Popular “Olegario V. Andrade”, una muestra evidente del crecimiento que, a través de los años, han alimentado el accionar de las sucesivas comisiones directivas y de las inquietudes de los lectores. Permanentemente se reciben donaciones de libros, los cuales se catalogan y digitalizan para facilitar una rápida ubicación del ejemplar solicitado.&nbsp;</p><p>Digna de destacar, ha sido la labor permanente de las personas que se han desempeñado como bibliotecarias. Hoy, corresponde a Gimena Barral, quien, con título profesional, orienta al lector, ordena los anaqueles, ficha nuevos ejemplares y juega y entretiene a los niños en la atractiva Biblioteca infantil.</p><p>Una reliquia del pensamiento medieval en la ciudad</p><p>El Instituto Magnasco conserva un incunable del siglo XV, una de las piezas bibliográficas más extraordinarias de Entre Ríos y una rareza a nivel nacional. Se trata del tercer tomo de La Suma Teológica, impreso en 1489 en Pavía, Italia. Su autor es Alejandro de Hales, teólogo inglés nacido en 1185, y el texto está escrito en latín antiguo con tipografía gótica. La encuadernación es original, con tapas de cuero repujado.&nbsp;</p><p>El libro fue donado a la institución por el presbítero Juan Carlos Borques y hoy forma parte del patrimonio del Instituto Magnasco. Cuenta con aproximadamente 365 páginas en buen estado de conservación, aunque la cubierta muestra deterioro propio de su antigüedad. &nbsp;&nbsp;</p><p>Se estima que en el mundo existen unas 30.000 ediciones distintas de libros incunables. Se llama así a los impresos entre los primeros años de la imprenta de Gutenberg (1450-54) y el 31 de diciembre de 1500. &nbsp;&nbsp;</p><p>Los incunables no solo tienen valor por su antigüedad, sino porque representan el inicio de la democratización del conocimiento: antes de la imprenta, los libros eran copiados a mano, lo que los hacía inaccesibles para la mayoría de la población. Su aparición marcó una transformación cultural profunda. &nbsp;&nbsp;</p><p>La conservación del ejemplar es un desafío permanente para la institución. Requiere temperatura y humedad controlada, protección contra la luz directa y manipulación con guantes. &nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sqrHbkJ-D96_esnAZfKt8lGT7Eg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/biblioteca_magnasco_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ferviente lectora de la poesía de Olegario Víctor Andrade, Camila Nievas eligió ese nombre para la biblioteca que fundó junto a un grupo de damas con 300 libros y la convicción de acercar la cultura a quienes más les había sido negada: las mujeres. Lo que comenzó como una pequeña sala es hoy el Instituto Magnasco, con más de 60.000 volúmenes, un incunable del siglo XV y una colección completa de la revista Caras y Caretas.]]>
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                <published>2026-10-24T23:30:00+00:00</published>
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