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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-08-15T21:55:37+00:00</updated>
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            17 años de compromiso ciudadano
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                <![CDATA[Miguel Gandolfo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/10rksYVhhJXNOv6FlKCLdcNbfxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/aciverjus.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nuestro recorrido comenzó acompañando a familiares en casos de homicidios impunes, abusos de menores y siniestros viales. Con el tiempo, fuimos ampliando nuestro campo de acción y participando activamente en distintas instancias vinculadas con la Justicia, la seguridad vial y los derechos de las víctimas.</p><p>El cambio del Código Procesal Penal dejó atrás numerosos casos de homicidios aún sin resolver. En ese contexto, nuestra organización se incorporó a la Red Nacional de Familiares de Víctimas de Tránsito y, desde 2010, representa en Entre Ríos a la Campaña Nacional de Concientización Vial “Estrellas Amarillas por la Vida”. Desde entonces, hemos realizado alrededor de 160 pintadas de Estrellas Amarillas.</p><p>En 2011, además, comenzamos a integrar el Comité Consultivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, dentro del grupo de Derechos Humanos y Justicia por Entre Ríos. Esto significó un importante impulso para nuestra tarea a nivel local, provincial y nacional.</p><p>Uno de nuestros objetivos fue lograr que la Estrella Amarilla fuera reconocida como señalización vial, al igual que otras señales que vemos diariamente en el tránsito. Ese reconocimiento se concretó mediante una resolución de Vialidad Nacional. También conseguimos que se incorporaran preguntas relacionadas con las Estrellas Amarillas en los cursos para el otorgamiento de la Licencia Nacional Única de Conducir.</p><p>Otro paso fundamental fue el cambio del Código Penal Argentino en 2017, que modificó el tratamiento de determinadas conductas vinculadas con los siniestros viales, entre ellas el alcohol, la velocidad y la fuga, que pasaron a tener una consideración más severa en determinadas circunstancias.</p><p>A lo largo de estos años, Aciverjus se convirtió también en fuente de consulta para medios de comunicación provinciales, como una de las organizaciones de la sociedad civil que trabaja de manera sostenida en materia de seguridad vial.</p><p>Ese trabajo nos dio también la libertad y la responsabilidad de opinar, cuestionar y señalar aquello que debe hacerse y no se hace. Lo hacemos con argumentos y con la convicción de que el Estado debe cumplir sus responsabilidades. Un ejemplo es el desgastado slogan del Gobierno provincial: “Cada peso donde tiene que ir”. Si ese principio debe orientar la gestión, resulta necesario preguntarse por qué contamos con un Observatorio Vial Provincial que consideramos prácticamente inexistente en materia de políticas públicas efectivas.</p><p>La prevención debe ser una prioridad. Es necesario invertir en campañas de concientización en medios radiales, televisivos y gráficos para evitar que los recursos públicos terminen destinándose, una y otra vez, a atender las consecuencias de los siniestros viales en nuestros hospitales.</p><p>También hemos acompañado acciones de la Dirección de Tránsito relacionadas con el uso del casco y del cinturón de seguridad, la prohibición del uso del celular durante la conducción y los controles de alcoholemia, cuya importancia para la prevención resulta indiscutible. Asimismo, hemos trabajado junto al Consejo de Seguridad Ciudadana.</p><p>En 2016 logramos en Gualeguaychú un convenio de reeducación vial destinado a personas con probation y condenas condicionales, mediante un trabajo conjunto entre los vocales de Juicios y Apelaciones, la Unidad Fiscal, la Dirección de Tránsito y Aciverjus.</p><p>La propuesta buscó que las reglas de conducta establecidas en las resoluciones judiciales tuvieran una dimensión visible y educativa para la sociedad. Para ello se incorporaron charlas sobre responsabilidad civil, responsabilidad penal, RCP y educación vial, además de actividades prácticas como el repintado de Estrellas Amarillas, sendas peatonales y lomos de burro.</p><p>Esta herramienta alternativa también fue llevada a los municipios de Gualeguay, Nogoyá y Villaguay.</p><p>Hemos acompañado, además, el proceso que permitió alcanzar la Ley de Alcohol Cero a nivel nacional y continuamos junto a familiares de víctimas que necesitan dialogar con fiscales acerca de las causas de los siniestros viales.</p><p>Quedan, sin embargo, desafíos pendientes. Entre ellos, la implementación efectiva del sistema de scoring de 20 puntos en la Licencia Nacional Única de Conducir, con el correspondiente descuento ante determinadas contravenciones, y el endurecimiento de las penas para los homicidios viales.</p><p>Los números también cuentan una historia: 23.940 kilómetros recorridos durante los últimos nueve años reflejan, en parte, el esfuerzo realizado para llevar este compromiso a distintos lugares.</p><p>Seguimos creyendo en los cambios. Pero creemos también que los cambios no llegan solos: requieren participación constante, compromiso y una sociedad dispuesta a involucrarse.</p><p>Queremos que quienes ejercen funciones en los distintos poderes del Estado vean en Aciverjus mucho más que nueve letras. Somos una organización que, con trabajo y perseverancia, logró ser respetada y escuchada. Después de tantos años, seguimos convencidos de que comprometerse es también una forma de construir ciudadanía. Y ese compromiso continúa.</p><p>&nbsp;</p><p>Por Miguel Gandolfo. Presidente de Aciverjus</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/10rksYVhhJXNOv6FlKCLdcNbfxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/aciverjus.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“Compromiso ciudadano”: esas dos palabras resumen el trabajo que, desde 2009, venimos realizando desde la ONG Aciverjus.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
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                <published>2026-08-15T21:52:54+00:00</published>
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            Ike Daroca, el hombre que imaginó el carnaval que hoy vivimos
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                <![CDATA[Juane Villagra]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jAXpceeHuE1I9Jr4xmbTcbVJsqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/juan_villagra_e_ike_daroca.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Su vínculo con el Carnaval comenzó en 1975, cuando creó una pequeña comparsa llamada Acorad. Aquella comparsa nació como una acción promocional de su empresa —su nombre era el apellido Daroca al revés—, pero terminó siendo mucho más que eso.</p><p>Con el tiempo, Ike empezó a notar que los corsos atravesaban un proceso de deterioro y que cada vez resultaba más difícil sostener su calidad. Gualeguaychú siempre tuvo grandes artistas y creatividad, y 70 años de carrozas estudiantiles son una muestra de eso. Lo que faltaba era una estructura que permitiera sostener y hacer crecer ese talento.</p><p>En 1978 presentó al intendente y al director de Turismo de ese momento una propuesta que cambió para siempre la historia del carnaval. Planteó la creación de una “Comisión de Corsos” que administrara el espectáculo y permitiera generar un crecimiento sostenido. La idea era simple y poderosa: cobrar una entrada que permitiera a las agrupaciones carnavaleras recuperar lo invertido y volver a apostar al año siguiente.</p><p>Pero el verdadero acierto, el más profundo, fue otro: que solo pudieran participar entidades sin fines de lucro. Ahí está, creo yo, su mayor grandeza. Siendo un empresario, podría haber armado un negocio para sí mismo. Pero eligió volcar esa herramienta a la ciudad. Esa decisión, que parece técnica, en realidad fue una apuesta ética y social.</p><p>No sé qué hubiera sido del Carnaval sin esa propuesta de Ike, y tampoco tendría sentido imaginarlo. Lo que sí estoy seguro es que el carnaval que conocemos hoy, con este modelo de organización, con clubes capaces de invertir, crecer y proyectarse año tras año, tiene su punto de partida en esa idea de 1978.</p><p>Está claro que el impacto de esa decisión no quedó solamente en el Carnaval. Con el tiempo, los clubes crecieron, sumaron infraestructura, deporte y educación. Hoy sostienen escuelas, forman deportistas, compiten a nivel nacional y generan oportunidades. Una idea pensada para mejorar una fiesta terminó transformando una ciudad.</p><p>Mi humilde reconocimiento hacia Ike no empezó ahora. Cuando se creó el concurso de la mascota del Carnaval del País, que tengo el orgullo de haber ganado, decidí llamar “Ike” al toro que llevaba como tocado una víbora ñancaniná llamada Moma. Así se mezclaban dos leyendas: por un lado, la leyenda de la fundación de Gualeguaychú, de Fray Mocho; y, por el otro, la de quien, para mí, era una leyenda del Carnaval.</p><p>Este año, en la temática Vivos de la comparsa Papelitos, cuando rendimos homenaje a quienes construyeron esta fiesta desde el anonimato, el primer estandarte que aparecía en la escuadra “La comparsa de los invisibles” era el de Acorad, de Ike Daroca. No fue un detalle. Fue una convicción. Era justo que estuviese en ese lugar.</p><p>Si hoy tuviera que decir qué necesitamos recuperar de su ejemplo, hablaría de su generosidad y su humildad. Transformó el Carnaval y nunca necesitó recordárselo a nadie.</p><p>Hay un dato que resume todo: fue el primer presidente de la Comisión de Corsos. Pensó la idea y fue el primero en hacerse cargo. Para mí, ese es su legado. No solo haber mejorado un espectáculo, sino haber demostrado que una idea pensada con generosidad puede cambiar la vida de toda una ciudad.</p><p>Casi cincuenta años después, el carnaval sigue creciendo sobre esa base. Ese, creo, es el homenaje más grande que puede tener un verdadero visionario.</p><p>&nbsp;Por Juane Villagra. Director de Papelitos.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jAXpceeHuE1I9Jr4xmbTcbVJsqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/juan_villagra_e_ike_daroca.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hablar de Ike Daroca es hablar de uno de los grandes visionarios que tuvo Gualeguaychú. Muchas veces se dice que fue el hombre que cambió el carnaval, y creo que esa definición es correcta, aunque, para mí, su mayor mérito no fue solamente haber transformado el espectáculo, sino haber entendido que el problema no estaba en la calidad artística, sino en la forma de organizarlo.]]>
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                                <updated>2026-08-16T13:52:11+00:00</updated>
                <published>2026-08-15T19:00:35+00:00</published>
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            Una botella de vino que explica por qué había que cambiar el sistema
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                <![CDATA[El Día Ahora]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9x5L9yiZvpASoy1JEUXbNjlVVh8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/diputada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por María Elena Romero, diputada provincial</p><p>Hay documentos que explican mejor una realidad que cualquier discurso. En la rendición de gastos de un comedor escolar de San José de Feliciano correspondiente a mayo de este año aparece, entre los productos adquiridos, una botella de vino tinto.</p><p>No es una versión ni una denuncia sin respaldo. Está en una factura presentada al Estado provincial y la propia Dirección de Comedores dejó asentada una observación reclamando explicaciones por esa compra.</p><p>Podemos discutir sobre licitaciones, proveedores y mecanismos administrativos. Pero hay una pregunta mucho más sencilla: ¿Cómo puede ser que recursos públicos destinados a alimentar a nuestros chicos se hayan utilizado para comprar una botella de vino?</p><p>El problema no son solamente los $57.000 que figuran en esa factura. El problema es que una compra de estas características haya podido ingresar al circuito de rendición de un comedor escolar.</p><p>Este episodio no debe utilizarse para poner bajo sospecha a los directivos ni a quienes durante años sostuvieron los comedores con enorme esfuerzo. Sería profundamente injusto. Lo que demuestra es otra cosa: que había fallas de control que el Estado tenía la obligación de corregir.</p><p>Y justamente para eso también sirve cambiar el sistema. Una compra centralizada permite establecer de antemano qué productos se adquieren, controlar sus precios y garantizar que los recursos destinados a la alimentación escolar se utilicen exclusivamente para ese fin. El control no puede consistir solamente en descubrir después, cuando llega una rendición, que con el dinero de un comedor se compró una botella de vino.</p><p>Por eso este caso no es una anécdota. Explica de manera muy concreta por qué había que cambiar. No alcanza con poner más dinero si no podemos garantizar cómo se utiliza cada peso.</p><p>Cuando se trata de alimentar a nuestros gurises, el Estado tiene la obligación de saber qué compra, cuánto paga y qué llega a cada escuela. Eso es también lo que busca el nuevo sistema.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9x5L9yiZvpASoy1JEUXbNjlVVh8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/diputada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por María Elena Romero, diputada provincialHay documentos que explican mejor una realidad que cualquier discurso. En la rendición de gastos de un come...]]>
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                                <updated>2026-08-13T12:50:29+00:00</updated>
                <published>2026-08-13T11:00:00+00:00</published>
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            No podemos defender un sistema que sabemos que no funciona
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                <![CDATA[El Día Ahora]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iJkTozwABegC9HhTe9mkR8JfIb8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/carolina_streitenberger.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante estas semanas se habló muchísimo de galletitas, budines, sellos y productos de los desayunos escolares. Está bien que se discutan y se controlen. Pero hay una pregunta más importante que deberíamos hacernos: ¿qué sistema estamos defendiendo cuando nos oponemos a cambiarlo?</p><p>Durante más de 20 años Entre Ríos sostuvo un modelo descentralizado, con enormes diferencias entre escuelas y muy difícil de controlar y auditar.</p><p>El actual Gobierno no decidió cambiarlo de un día para otro. Durante más de dos años aumentó los controles, incrementó la inversión y buscó corregir sus falencias. Y llegó a una conclusión: no alcanzaba con seguir poniendo más recursos en un sistema que tenía problemas estructurales.</p><p>Esto no significa responsabilizar a los directivos. La enorme mayoría trabaja con compromiso y, además, durante años tuvo que ocuparse de comprar alimentos, buscar proveedores y administrar recursos cuando su responsabilidad principal debería estar puesta en la educación.</p><p>También se detectaron irregularidades graves que terminaron en denuncias penales. Cuando hablamos de recursos destinados a alimentar a nuestros gurises, la obligación del Estado no es acostumbrarse a que las cosas funcionen mal porque funcionaron así durante años. La obligación es cambiarlas.</p><p>Por eso creo que estamos corriendo el riesgo de discutir el problema al revés.</p><p>Si un producto del nuevo sistema no cumple con los estándares que debe cumplir, hay que cambiarlo. Si algo puede mejorarse, hay que mejorarlo. No hay que defender una galletita, un budín ni una marca. Hay que garantizar que todos los chicos reciban una alimentación de calidad y que cada peso destinado a ese objetivo pueda ser controlado.</p><p>El nuevo esquema, además, es mixto. Las escuelas pueden seguir incorporando frutas y alimentos frescos. La centralización busca garantizar una base común, con criterios de calidad y trazabilidad para todos.</p><p>Esa es la discusión de fondo: que la alimentación que recibe un chico no dependa de cómo se compra o se administra en cada escuela, sino que el Estado pueda garantizar un estándar para todos.</p><p>Podemos discutir cómo implementar mejor el nuevo sistema, corregir errores y exigir resultados. Lo que no podemos hacer es idealizar un modelo que sabemos que tenía serios problemas.</p><p>Cuando se trata de la alimentación de nuestros chicos, conocer las fallas y dejar todo como está sería la peor decisión.</p><p>&nbsp;</p><p>Por Carolina Streitenberger, legisladora provincial</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iJkTozwABegC9HhTe9mkR8JfIb8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/carolina_streitenberger.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Durante estas semanas se habló muchísimo de galletitas, budines, sellos y productos de los desayunos escolares. Está bien que se discutan y se control...]]>
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                                <updated>2026-08-12T19:18:04+00:00</updated>
                <published>2026-08-12T19:17:49+00:00</published>
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            La visita del papa León: una oportunidad para mirar más lejos
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                <![CDATA[Héctor Zordán]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_39wM0cGSEjF3y_pwnnivVX9Ck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/papa_leon_xiv.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En tiempos en los que la atención suele quedar atrapada en la inmediatez de las discusiones cotidianas, la llegada del Papa invita a levantar la mirada. Es una oportunidad para animarnos a salir del clima de confrontación permanente y reconocer que existen acontecimientos capaces de convocar a una sociedad entera alrededor de valores, esperanzas y desafíos compartidos.</p><p>La importancia de esta visita es indudable. León XIV llegará como Jefe de Estado, pero sobre todo como pastor de la Iglesia Católica. Su presencia tendrá una dimensión institucional, religiosa y cultural. Por eso puede afirmarse, sin exagerar, que se trata de uno de los acontecimientos más significativos de los últimos años para la Argentina.</p><p>Una visita apostólica es mucho más que un viaje oficial. Cada desplazamiento del Papa responde a un propósito pastoral: encontrarse con las personas, volver a anunciar a Jesucristo fortaleciendo la fe de las comunidades, alentar el diálogo, ofrecer una palabra de orientación y esperanza frente a los desafíos del momento. También quienes no comparten la fe católica podrán encontrar en su presencia una voz que interpela sobre cuestiones profundamente humanas, como la paz, la fraternidad, el cuidado de los más vulnerables, la justicia social y la construcción del bien común.</p><p>Muchos argentinos conservan todavía el deseo no concretado de haber recibido al papa Francisco. Es sabido que existió esa intención y que, por diversas circunstancias, el viaje nunca pudo realizarse. Sin embargo, sería un error mirar la próxima visita desde esa ausencia. Quien viene ahora es el papa León, con su propia historia, su sensibilidad y su manera de ejercer el ministerio pontificio. Existe continuidad entre los pontífices, pero cada uno aporta un estilo personal que enriquece la vida de la Iglesia y su diálogo con el mundo.</p><p>Quienes lo conocen destacan en León una cualidad especialmente necesaria en estos tiempos: la capacidad de escuchar. Escucha con atención y ofrece luego una palabra serena, oportuna y profunda. También sus gestos hablan. Las personas que elige encontrar, los lugares que visita y las acciones que realiza forman parte de un mensaje tan elocuente como sus discursos. Basta pensar en una visita a un centro de salud, una cárcel, un barrio popular o un santuario para comprender que esos gestos expresan con fuerza las prioridades de su ministerio.</p><p>Ya desde ahora, comienza también nuestra preparación. No se trata solamente de organizar una agenda o esperar el programa oficial. Prepararse significa disponernos a recibir el mensaje que el Papa traerá a nuestro pueblo, abrirnos al encuentro y dejarnos interpelar por sus palabras y sus gestos.</p><p>Quienes puedan participar presencialmente de alguna celebración vivirán una experiencia inolvidable. En nuestra diócesis de Gualeguaychú hemos optado por peregrinar al encuentro del papa León en la celebración que se realizará en la basílica de Luján, seguramente el miércoles 11 de noviembre. Millones de personas también podrán seguir la visita a través de los medios de comunicación, que acompañarán de cerca un acontecimiento de evidente interés nacional.</p><p>Los lugares elegidos para el itinerario fueron cuidadosamente seleccionados: Buenos Aires, como capital de la República y sede del Gobierno nacional; Córdoba, por su historia, su tradición religiosa y su ubicación estratégica en el centro del país; y Luján, corazón de la devoción mariana de los argentinos. El viaje se completará con sendas visitas a Uruguay y Perú; país, este último, al que el papa León permanece profundamente unido por tantos años de ministerio sacerdotal y episcopal que allí desarrolló.</p><p>Más allá del recorrido, el verdadero valor de esta visita estará en lo que sea capaz de despertar entre nosotros. Si deseamos que contribuya a fortalecer la unidad, el diálogo y la esperanza, también nosotros tendremos que poner algo de nuestra parte. Los grandes acontecimientos no transforman una sociedad por sí solos; necesitan encontrar un pueblo dispuesto a recibirlos y a dejarse inspirar por ellos.</p><p>La visita del papa León nos invita a levantar la mirada: una mirada que no quede sólo en la admiración de un acontecimiento excepcional. Nos impulsará a comprometernos con la construcción del bien común, poniendo siempre a la persona en el centro de las decisiones y trabajando, cada uno desde su lugar, para fortalecer la fraternidad y la comunión. Sin duda, este encuentro será&nbsp;una semilla de futuro, además de dejar un recuerdo inolvidable, si nos animamos a tener esa mirada más amplia que siga iluminando el camino del país mucho después de que la visita haya concluido.</p><p>Héctor Luis Zordán m.ss.cc.</p><p>Obispo de Gualeguaychú</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_39wM0cGSEjF3y_pwnnivVX9Ck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/papa_leon_xiv.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La confirmación de la visita del papa León a la Argentina, en el marco de un viaje apostólico que también incluirá Uruguay y Perú, representa una noticia de enorme trascendencia para nuestro país. Más allá de las expectativas que genera un acontecimiento de esta magnitud, vale la pena detenerse a pensar qué significa realmente recibir al sucesor del apóstol Pedro.]]>
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                <published>2026-08-08T21:07:31+00:00</published>
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            Lactancia materna en la encrucijada: entre el lema de la sostenibilidad, la exigencia y el barro de nuestras periferias
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                <![CDATA[Soledad Bettendorff]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QInMpFLAajED-WcROtZI3U-mXpA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/semana_de_la_lactancia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco de una nueva Semana Mundial de la Lactancia Materna, el mundo nos convoca bajo un lema tan prometedor como desafiante: “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”.</p><p>Hablar de sostenibilidad nos conecta de inmediato con la naturaleza, con una práctica ecológica, sin huella de carbono ni empaques de plástico, autosuficiente y disponible en el propio cuerpo de la mujer.</p><p>Sin embargo, cuando bajamos los lemas internacionales al suelo y recorremos la trama social de nuestra ciudad, la sostenibilidad deja de ser un concepto teórico para convertirse en una encrucijada humana de profunda complejidad.</p><p>Como Puericultora y consultora certificada en lactancia materna (IBCLC), mi labor cotidiana transcurre en la intersección de la fisiología, la emoción y la realidad socioeconómica. Y es desde ese lugar técnico, pero profundamente humano, donde se vuelve imprescindible ejercer una mirada crítica que abrace la diversidad de las familias de Gualeguaychú.</p><p>Porque las barreras para amamantar adoptan distintas caras según la realidad que se habite. En los barrios más vulnerables de nuestra ciudad, donde las estadísticas generales de natalidad parecen contrastar con familias que continúan teniendo varios hijos, la vida insiste en condiciones de extrema fragilidad.</p><p>Allí, la lactancia materna —idealizada tantas veces desde el confort— se enfrenta a la malnutrición, al frío, a la humedad de las viviendas, al poco acceso a agua potable y al barro que tapona las puertas cada invierno. ¿Cómo le hablamos de lactancia exclusiva a una madre que no tiene qué comer? ¿Cómo le pedimos que “dé de mamar” cuando su propio cuerpo está agotado por la falta de nutrientes básicos? La lactancia es un acto de entrega física y afectiva atravesado por el "dar".</p><p>Pero en un entorno donde la urgencia diaria es el "pedir" —pedir pañales, abrigo, leche en polvo o un plato de comida para los hijos mayores—, la lactancia corre el peligro de transformarse en una carga más, antes que en un refugio.</p><p>Y al mirar hacia otro lado, donde pareciera que no falta tanto, encontramos otra forma de soledad y desamparo. Vemos a madres sumergidas en un mar de sobreinformación, rodeadas de exigencias contradictorias y mandatos de perfección.</p><p>Son mujeres que atraviesan la maternidad en soledad, enfrentando licencias por maternidad excesivamente cortas, la falta de espacios amigos de la lactancia en sus trabajos y la presión de reincorporarse rápidamente al mercado laboral.</p><p>Aparece entonces la culpa, el agotamiento extremo y la sensación desgarradora de “no llegar”, de no poder sostener la lactancia exclusiva como querrían, ni cuidar a sus bebés como soñaron. La falta de redes de contención reales atraviesa a todas las clases sociales.</p><p>No se trata de polarizar ni de señalar con el dedo, ni de herir la sensibilidad de los equipos de salud e institucionales que, día a día, hacen malabares con recursos a menudo escasos. Por el contrario: se trata de comprender que sostener la lactancia no es un asunto individual ni un sacrificio que deba recaer únicamente sobre las espaldas de las mujeres.</p><p>Sostener la lactancia requiere un verdadero entramado interdisciplinario y comunitario. Rescato y pongo en valor el trabajo de aquellos profesionales que se actualizan constantemente, que trascienden el dogma tradicional e integran el saber específico de la puericultura y del Consultor Internacional de Lactancia Certificado (IBCLC).</p><p>Rescato a los equipos territoriales e institucionales que no miran solo planillas, sino que miran con el corazón, arremangándose para acompañar con escucha y empatía en medio de las tempestades cotidianas.</p><p>Rescato la voz valiente de las mujeres madres que se animan a nombrar sus límites, a decir “no puedo”, “me duele”, “necesito ayuda” o “tengo hambre”, rompiendo el silencio del mandato. Y rescato con emoción la voz de los bebés, niñas y niños que, aun en medio de tantas intervenciones y presiones, eligen instintivamente la salud y el calor de sus madres como el primer y más soberano territorio de encuentro.</p><p>Fortalecer lo que funciona no es repetir eslóganes vacíos. Significa jerarquizar el rol de la Puericultora e IBCLC en el sistema de salud público y privado; significa garantizar un plato de comida y dignidad en las periferias, así como licencias dignas y espacios laborales cuidados en la ciudad.</p><p>Pero, sobre todo, la lactancia nos demuestra que el deseo de cuidar y dar vida permanece intacto. Cuando tendemos redes reales, cuando los cuidados se organizan y el abrazo colectivo llega a tiempo, el milagro del sostén ocurre.</p><p>Una lactancia posible, amorosa y sostenida no es una utopía: es el futuro que estamos construyendo juntos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QInMpFLAajED-WcROtZI3U-mXpA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/semana_de_la_lactancia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En el marco de una nueva Semana Mundial de la Lactancia Materna, el mundo nos convoca bajo un lema tan prometedor como desafiante: “Lactancia materna...]]>
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                                <updated>2026-08-09T00:29:26+00:00</updated>
                <published>2026-08-08T21:00:00+00:00</published>
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            Bibliodiversidad, Sturzenegger y la “justa” competencia
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                <![CDATA[El Día Ahora]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qcGM0syX60XuE15fdMuazBUh9sM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/libros.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Nicolás Darchez - Editor (Oyé Ndén Editora)</p><p>En su cuenta de X, el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado se pregunta cómo alguien podría oponerse a que los libros lleguen más baratos al público. La pregunta parece razonable, pero esconde una trampa: nadie discute la necesidad de abaratar los libros; lo que se discute es si tratarlos como cualquier mercancía mejora o destruye el ecosistema que los hace posibles. Los libros son bienes culturales: contribuyen a la identidad, la educación y la memoria de un pueblo, por eso su circulación no puede regirse solo por la lógica del precio más bajo.</p><p>Para entender la importancia de la ley 25.542 —conocida como “Ley de defensa de la actividad librera” o “Ley del libro”— hay que partir del concepto bibliodiversidad: se trata de la diversidad cultural aplicada al libro, es decir, la edición y circulación de títulos, géneros, temáticas, perspectivas, lenguas y formatos variados y plurales. Esa diversidad depende especialmente de dos pilares: por un lado, los pequeños sellos editoriales que publican títulos pensando más en la riqueza cultural que en el lucro, a diferencia de las grandes corporaciones que preponderan la ganancia más que la calidad y diversidad de lo que editan (esto no quiere decir que los sellos pequeños no busquen ganancias con su actividad, sino que no es eso lo que los guía); por otro, las librerías independientes, que son las que dan espacio a las pequeñas editoriales en sus estanterías cuando las grandes cadenas priorizan títulos de venta masiva.</p><p>Son muchos los actores que participan del ecosistema del libro: escritores, editoriales, distribuidoras, imprentas, diseñadores, librerías, lectores, booktubers, escuelas, etcétera. Asimismo, para comprender en qué sentido es clave la “Ley del Libro” nos basta con centrarnos en cuatro de ellos: las librerías, las editoriales, quienes escriben y el público lector. La ley 25.452 establece que el precio de venta al público de los libros (PVP) debe ser definido por las editoriales, los importadores o los representantes, y debe ser uniforme en todo el territorio y en todos los canales de comercialización. Así, para el público, comprar un título en una librería vecina, en una cadena librera o en Amazon, resulta lo mismo en términos económicos. Para poder responder a la demanda del público, las librerías deben adquirir stock de los títulos que ofrecen. Al momento de comprar ejemplares a los sellos editoriales o las distribuidoras, los comercios perciben distintos descuentos según el volumen de la compra que realicen. Ahí surge el primer problema si se deroga la ley. ¿Por qué? Si una gran cadena librera o Amazon deciden comprar miles de ejemplares de un título para estockearse, pueden obtener descuentos muy superiores a los de una librería independiente que, por su menor capacidad adquisitiva, apenas podrá comprar unas decenas. Con la ley vigente, ambas deben vender al mismo PVP, la diferencia está en el margen de ganancia que puede obtener cada comercio. Sin esa norma, el actor más grande podría bajar artificialmente el precio y vender por debajo de lo que una librería independiente puede pagar a la editorial, dejándola fuera del mercado.</p><p>El argumento oficial para derogar la ley habla de “libre” mercado y “justa” competencia. Pero, en un mercado tan desigual, esa libertad favorecería a quienes ya concentran capital, escala y canales de venta (grandes cadenas, megacorporaciones editoriales y plataformas digitales como Amazon). La competencia no sería justa y acabaría en un monopolio absoluto y definitivo. Esto devendría en el segundo problema: de derogarse la ley y dejar el precio de los libros a voluntad de los agentes comerciales, todo el ecosistema editorial se vería afectado. Primero, al no poder competir, desaparecerían las librerías independientes y la oferta de títulos acabaría siendo definida por el interés de las grandes cadenas, prevaleciendo exclusivamente aquellos que resultan comerciales por sobre los que no tienen un caudal importante de lectores en términos de ventas. Luego, sin librerías independientes, también desaparecerían los pequeños sellos interesados en títulos no comerciales; con ellos, los autores que no despiertan el interés de las grandes editoriales. Sería el fin de la bibliodiversidad.</p><p>Para que verdaderamente bajen los precios de los libros y se sostenga la bibliodiversidad es preciso hacer foco en otros aspectos del ecosistema editorial: el valor del papel, los costos de los insumos de impresión, el precio del combustible que necesitan las distribuidoras para recorrer el territorio, el costo de los alquileres de locales comerciales, los impuestos a las licencias de software extranjero, la suba de los servicios básicos (luz, agua, gas), las cargas impositivas a profesionales independientes e innumerables etcéteras más. El problema para este Gobierno es que eso, claro, es gestionar políticas e implica trabajo colectivo y consenso con diferentes agentes. Es más fácil derogar leyes y que los monopolios definan el mercado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qcGM0syX60XuE15fdMuazBUh9sM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/libros.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Federico Sturzenegger promueve derogar la “Ley de defensa de la actividad librera”. La pregunta de fondo no es si los libros deben ser más baratos, sino qué se destruye cuando se los trata como una mercancía cualquiera.]]>
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                                <updated>2026-08-01T22:44:24+00:00</updated>
                <published>2026-08-01T22:41:12+00:00</published>
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            De la gacetilla al reel
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                <![CDATA[El Día Ahora]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ba3PGdBAwh0usWsxgyCCWgb3dXU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/reel.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La información tenía un camino definido: primero hablaba el Gobierno, luego los periodistas y finalmente los vecinos se enteraban a través del diario, la radio o el noticiero de la noche.</p><p>Ese esquema comenzó a cambiar con la llegada de las redes sociales. La ciudadanía incorporó nuevas formas de consumir información: desde el teléfono celular, en tiempo real, con posibilidad de comentar, compartir y reclamar respuestas inmediatas.</p><p>La transformación, que primero se hizo evidente en las campañas electorales, llegó rápidamente a la gestión cotidiana. Hoy una obra puede comenzar a comunicarse mucho antes de su inauguración, un recorrido barrial puede convertirse en contenido para Instagram y una explicación del Intendente puede llegar directamente a miles de vecinos sin intermediarios.</p><p>En ese nuevo escenario, comunicar dejó de ser una tarea exclusiva de las áreas de prensa. Los municipios empezaron a comprender que la forma de mostrar una obra, responder un reclamo o explicar una decisión también forma parte de la gestión.</p><p>La construcción de una plaza, la pavimentación de una calle o la puesta en marcha de un servicio ya no se presentan únicamente como un resultado terminado. Cada vez con mayor frecuencia se muestra el proceso, se explican los objetivos y se busca generar una conversación con la comunidad.</p><p>El cambio no responde solamente a una cuestión tecnológica. También refleja una modificación en la relación entre el Estado y la ciudadanía.</p><p>Durante mucho tiempo, la comunicación institucional tuvo como principal objetivo informar qué hacía un gobierno. Hoy el desafío es explicar por qué se hace, cómo avanza una decisión y qué impacto tendrá en la vida cotidiana de las personas. Ya no alcanza con anunciar. También es necesario construir confianza.</p><p>Los municipios permiten observar cómo esa transformación tomó distintas formas. Cada ciudad desarrolló su propio estilo, condicionado por su realidad política, social y territorial, pero todas muestran un cambio común: las redes pasaron a ocupar un lugar central dentro de la estrategia de comunicación pública.</p><p>Instagram se convirtió en una de las principales plataformas para construir comunidad digital. Allí los intendentes no solamente publican actos oficiales o anuncios, sino que incorporan videos breves, recorridas, explicaciones y contenidos pensados específicamente para captar la atención de los usuarios.</p><p>La cantidad de seguidores, sin embargo, no alcanza para medir por sí sola el impacto de una estrategia digital. La comunicación pública actual se analiza también por otros indicadores: frecuencia de publicación, uso de formatos audiovisuales, interacción con los usuarios, adaptación de los mensajes a cada plataforma y capacidad para transformar una acción de gobierno en una historia cercana.</p><p>La comunicación municipal atraviesa una nueva etapa. La competencia ya no pasa únicamente por sumar seguidores, sino por lograr que un mensaje llegue, sea entendido y genere identificación.</p><p>En un ecosistema donde miles de contenidos disputan segundos de atención todos los días, los gobiernos locales enfrentan el desafío de comunicar de manera clara, cercana y útil sin perder institucionalidad.</p><p>La inteligencia artificial, el crecimiento del video corto y la consolidación de las transmisiones en vivo anticipan que esta transformación todavía no terminó.</p><p>La discusión ya no pasa solamente por qué comunica un municipio, sino por cómo logra que ese mensaje llegue, sea comprendido y construya confianza. En la era del celular, la gestión pública también se juega en la capacidad de contar lo que hace.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ba3PGdBAwh0usWsxgyCCWgb3dXU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/reel.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Durante años, la comunicación municipal siguió un recorrido casi previsible. Las obras avanzaban durante meses con poca exposición pública y recién cuando llegaba el momento de la inauguración aparecían la conferencia de prensa, la fotografía institucional y la gacetilla enviada a los medios.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-08-01T22:38:18+00:00</updated>
                <published>2026-08-01T22:26:02+00:00</published>
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            Sitios web de dopamina: ¿Comprar sin ningún costo?
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                <![CDATA[Giuliana Paiva]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/sitios-web-de-dopamina-comprar-sin-ningun-costo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iV9MECoy_DSwWb3624Mzthtuby4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/sitio_web_dopamina.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Prometen que el usuario puede acceder a una gratificación inmediata sin incurrir en ningún gasto. Es decir, puro y absoluto placer. Eso, ¿es posible? ¿Realmente es sin contraer deuda? No hay acción que no genere algún costo. Quizás este pago no sea puramente económico, pero se cobra de diversas maneras.</p><p>Quienes diseñaron estos sitios conocen a la perfección la subjetividad de nuestra época. Se nombran abiertamente en sus páginas o aplicaciones como “sitios de dopamina”, exponiendo sin ningún velo su máxima: la promesa del placer ilimitado. El problema radica en que, al no haber un tope ni un costo real aparente, esta conducta deviene rápidamente en una compulsión a la repetición. En personalidades con tendencia a la adicción, esta dinámica no hace más que alimentar y agrandar el síntoma.</p><p>El placer que inicialmente se encontraba en la compra, el juego, la comida, el alcohol, muta hacia una necesidad constante de un plus; una insaciabilidad que empuja al sujeto a los canales oficiales de apuestas, comida o compras. En última instancia, estas páginas funcionan con un cartel directo y luminoso que ordena una sola cosa: «¡Consumir más!». Al no existir un freno real ni una ley que regule la experiencia, el circuito del goce se vuelve infinito y desbocado: más consumo, más quiero; más quiero, más consumo.</p><p>Quien creó estas páginas claramente está muy bien asesorado sobre lo que pega en esta era y en este siglo: el consumo. No es casualidad dónde surge este fenómeno (en Corea) y cómo se replica en países como Inglaterra. El objetivo de estas páginas es, supuestamente, hacerte un bien; que sientas dopamina "sin gastar dinero, sin engordar, sin costo alguno". Pero, ¿acaso no estuvo usted atrapado varios minutos/horas en la pantalla de su teléfono, tablet o computadora? ¿Qué de su alrededor no vio en el medio del scrolleo continuo y sostenido? La sonrisa de su hija, una charla profunda con su pareja, un mate con un amigo, el calor de una madre, o incluso discutir con sus hermanos.</p><p>La propuesta de estas plataformas es tan mágica que resulta inexistente. Porque encontrarse con la falta es inevitable. Taponar eternamente el agujero, ese vacío que angustia, con consumo y solo con eso, no nos sirve y nunca, nunca alcanza.</p><p>Cuidémonos de estas maniobras que pretenden que tengamos un «mayor control» sobre nosotros mismos cuando, paradójicamente, es lo que más se nos escapa. Al quedar atrapados en este circuito, perdemos la esencia misma de lo que nos humaniza y nos hace quienes somos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iV9MECoy_DSwWb3624Mzthtuby4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/sitio_web_dopamina.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Los llamados “dopamine sites” (sitios web de dopamina) son plataformas digitales que recrean la sensación de consumir sin que exista una compra real. Quienes ingresan saben que no están adquiriendo un producto, sino buscando la gratificación inmediata que produce la experiencia de "consumir". Especialistas advierten que este tipo de plataformas puede favorecer patrones compulsivos, ya que el objetivo no es la compra en sí, sino la búsqueda permanente de la satisfacción que produce el acto.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-08-01T22:22:25+00:00</updated>
                <published>2026-08-01T22:17:07+00:00</published>
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            La sobredimensionada “campaña anti-Argentina”
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                <![CDATA[Patricio Giusto]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rE2RRSWlBy7s2n6MKV7MRMsDUi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/campana_antiargentina.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En los últimos días se ha hablado mucho sobre una supuesta “campaña anti-Argentina”, a partir de declaraciones polémicas de algunas figuras públicas y de la viralización en redes sociales de informaciones falsas y teorías conspirativas. Considero que es un fenómeno sobredimensionado, más allá de la clara intencionalidad que pueda haber desde algunos sectores para impulsarla.</p><p>Hay tres vertientes claras que han alimentado esta “campaña”, excluyendo de plano las acusaciones infundadas de que Argentina habría sido beneficiada por fallos arbitrales para poder llegar a la final. Por un lado, emergieron desde Estados Unidos las insólitas acusaciones del actor Samuel Jackson y de la congresista demócrata de Texas, Jasmine Crockett. Con mucha ignorancia e hipocresía, ambos apuntaron a la Argentina como el país más racista del mundo. Ambos parten, ante todo, del desconocimiento de la historia y la realidad actual del propio país al que pertenecen. Mucho menos pueden conocer estos personajes la realidad de un lugar tan distante e ignoto para ellos como la Argentina. No debieran importarnos.</p><p>Por otra parte, hay una vertiente anti-Argentina que también se ha nutrido de políticos y personajes del espectáculo del extranjero, alimentados por el particular alineamiento del presidente Javier Milei con el líder israelí Benjamín Netanhayu. En esa línea se inscribió la controversia en torno a los posteos en redes de la modelo libanesa Mia Khalifa (reproducida por la cantante Rosalía) y del actor español Javier Bardem. La de Milei es, sin dudas, una postura de política exterior muy singular y controversial, siendo efectivamente Netanyahu un criminal con orden de captura internacional. Pero como el propio Bardem luego aclaró, dicha posición no es representativa de la sociedad argentina. Y mucho menos debiera mezclarse con el fútbol. Como sea, un sinsentido al que también se le dio demasiada importancia.</p><p>Finalmente, hay una tercera fuente que explicaría el sentimiento anti-argentino. Es lo que el escritor Arturo Pérez-Reverte (otro español, vaya casualidad) llamó en un reciente artículo “esa parte más violenta e irracional de cierta detestable sociedad argentina”. Una actitud que se habría visto plasmada en la reprochable actitud que efectivamente tuvieron algunos jugadores de la selección y del cuerpo técnico argentino, como prepotentes “malos perdedores”, tras la final con España. De nuevo, el propio Pérez-Reverte aclaró que “la Argentina es mejor que eso”.</p><p>Mientras nos detenemos en este chiquitaje, nos olvidamos de que el 60% de la población mundial vive en Asia, donde nos aman. Ya es ampliamente conocida la locura que se desata en Bangladesh cada vez que juega la selección. En China, la segunda economía global, explotaron los restaurantes, los hoteles y los cines para ver los partidos de Argentina. Fue un negocio descomunal para quienes supieron capitalizarlo, pese a que China no clasificó al Mundial. Los chinos hincharon masivamente por la Argentina, provocando un boom de consumo a lo largo y ancho del país de 1.400 millones de habitantes (equivalente a 28 Españas).</p><p>La foto que acompaña esta columna es de un cine en la ciudad de Chengdu (22 millones de habitantes), durante la final del Mundial. Cabe destacar que el partido fue para ellos el lunes entre las 3 y las 6am hora de China. Pero el horario no importó, los chinos no durmieron para ver a la Argentina. Y acá seguimos preocupados por Samuel Jackson, Rosalía y quien sabe cuántos ignorantes y resentidos más, la mayoría de ellos escudados bajo el anonimato de las redes sociales.</p><p>Pensemos cuánto más interesante y productivo sería invertir nuestro tiempo en aprovechar el impresionante potencial que tenemos en Asia, con economías que además son totalmente complementarias con nuestro país. ¿Hasta cuándo nos seguirá frenando esa miopía que nos hace sobredimensionar lo que dicen ciertos personajes y que se difunde desde sectores que no dejan de ser marginales?</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rE2RRSWlBy7s2n6MKV7MRMsDUi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/campana_antiargentina.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En los últimos días se ha hablado mucho sobre una supuesta “campaña anti-Argentina”, a partir de declaraciones polémicas de algunas figuras públicas y...]]>
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                                <updated>2026-07-25T23:19:58+00:00</updated>
                <published>2026-07-25T23:06:58+00:00</published>
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            Hacia una reforma monetaria: los tres pilares del nuevo proyecto oficial
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        <author>
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                <![CDATA[Alejo Lapalma]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/hacia-una-reforma-monetaria-los-tres-pilares-del-nuevo-proyecto-oficial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZKoQx4VUxEOCZvrGCv8aSvBsDiE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/450/0000450423.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginemos que nos aislamos con un grupo de personas y fundamos un país nuevo, con nuestra propia moneda. Elegimos a un gobernante para que administre nuestros impuestos, pero resulta ser muy irresponsable y asume gastos que superan ampliamente lo que recaudamos. Para tapar ese agujero, usa una herramienta sorpresa: una máquina de imprimir billetes. Al principio parece una gran solución. Hay más dinero en la calle y todos gastamos más, hasta llegar a un punto donde nuestras compras superan nuestra capacidad física de producir. Como los vendedores agotan su stock y no dan abasto, lógicamente empiezan a subir los precios.</p><p>Mientras tanto, la maquinita sigue imprimiendo. Cuando te querés acordar, lo que antes comprabas con una moneda ahora cuesta tres y lo que vendías a dos, ahora lo vendés a seis. Tus números son más grandes, pero no sos más rico; simplemente el dinero vale menos. Al darse cuenta de esto, nadie quiere usar esa moneda para ahorrar porque la maquinita destruye su valor todos los días. Al final, el nuevo país se quedó sin moneda y sus habitantes terminan ahorrando en otra: Bienvenidos a la inflación.</p><p>Esto, llevado a gran escala, es exactamente lo que hizo la política argentina durante años. Y esa famosa "máquina" tiene nombre y apellido: el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En las próximas semanas, el Gobierno enviará al Congreso lo que ya definen como el “proyecto del semestre”: una reforma estructural a la Carta Orgánica del BCRA (la constitución interna del ente, lo que dictamina que se puede hacer y qué no). El objetivo es claro y contundente: desconectar la maquinita para siempre y cambiar el ADN de nuestra política monetaria. Entonces, ¿qué propone exactamente esta nueva ley?</p><p>Un aspecto fundamental es el regreso al “Mandato Único”. El Banco Central pasará a tener una sola misión primordial: cuidar el valor del peso. Se terminan los objetivos socioproductivos. La mayor contribución que puede hacer el Estado por el crecimiento es lograr que nuestra moneda no pierda su valor y no podamos tener acceso a crédito para producir, para invertir en educación, o que no podamos ahorrar en nuestra propia moneda.</p><p>Otro aspecto importante es la prohibición absoluta de financiar al Tesoro. Se eliminan los adelantos transitorios y los trucos contables. Es, literalmente, sacarle la tarjeta de crédito al presidente de turno. Si el Estado gasta de más, tendrá que financiarse recaudando impuestos o tomando deuda, pero jamás emitiendo pesos. El proyecto incluye sanciones penales para los funcionarios que habiliten la emisión. Incluso introduce el concepto de “shutdown” (cierre temporal), que obligaría al Gobierno a paralizar funciones no esenciales si se queda sin presupuesto, sin poder tocar la puerta del BCRA.</p><p>Para que esto se cumpla, el BCRA no puede funcionar como una dependencia del Ejecutivo. Por eso, el proyecto establece que los mandatos de los directores durarán seis años con renovaciones escalonadas para no coincidir con los ciclos presidenciales. Echar al titular del Banco requerirá el acuerdo de dos tercios del Congreso. El objetivo final es que las elecciones pasen a ser “monetariamente irrelevantes”. De paso, el proyecto actualiza al banco para que pueda regular de manera moderna los activos virtuales, las billeteras digitales y las stablecoins.</p><p>Durante años, como el Estado necesitaba dinero para cubrir su déficit, los bancos hacían negocio: tomaban nuestros depósitos y se los prestaban al Gobierno comprando bonos. Era más cómodo y seguro que prestarle a la gente.</p><p>Si esta ley se aprueba, los bancos locales van a tener que volver a su verdadero trabajo: prestarle al sector privado. Esto significa que la Pyme o las empresas de los parques industriales, el productor avícola o el comerciante tendrán acceso a créditos reales. Y, fundamentalmente, el vecino de a pie podrá volver a soñar con un crédito hipotecario o prendario a largo plazo si logramos estabilizar y blindar institucionalmente la moneda.</p><p>Cambiar una ley es un gran paso, pero en Argentina sabemos que todavía queda mucho trabajo por hacer y esto es muy importante. El objetivo de este “blindaje” es elevar al máximo el costo político de volver a las malas prácticas. ¿Estará dispuesta la dirigencia política a atarse las manos definitivamente y vivir dentro de sus posibilidades? Si lo logramos, habremos dado uno de los pasos económico más importantes de los últimos años.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZKoQx4VUxEOCZvrGCv8aSvBsDiE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/450/0000450423.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Imaginemos que nos aislamos con un grupo de personas y fundamos un país nuevo, con nuestra propia moneda. Elegimos a un gobernante para que administre...]]>
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                                <updated>2026-07-25T21:56:26+00:00</updated>
                <published>2026-07-25T20:16:00+00:00</published>
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            Sociedad Burnout: nueve de cada diez argentinos estamos quemados
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                <![CDATA[Sol Marizaldi]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/sociedad-burnout-nueve-de-cada-diez-estamos-quemados">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sXsVSPxWjYLzNSQZPEo2TIHuxgs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/burnout.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay un cansancio que no se cura durmiendo. No es el de un mal día. No es el de la semana pesada que se resuelve con un fin de semana largo. Es otro. Se instala despacio, sin golpear la puerta, hasta que un día no queda nada para dar. Tiene nombre: burnout, el síndrome del quemado.</p><p>Según el último estudio de Bumeran (2025), el 92% de los trabajadores argentinos dice sentirse así. Son nueve de cada diez personas. Por cuarto año consecutivo, somos el país con más burnout de toda la región.</p><p>Trabajo en Recursos Humanos hace casi 20 años. Lo veo en las empresas que acompaño, en la gente con la que hablo, en las conversaciones que se abren cuando alguien por fin se anima a decir “no doy más”. Y también, a veces, lo reconozco en mí.</p><p>El diagnóstico: las tres caras del agotamiento</p><p>Pero, ¿qué es burnout? La Organización Mundial de la Salud lo describe en tres partes: agotamiento, distancia hacia lo que hacemos, y una caída en el rendimiento. Lo podemos traducir en:</p><p>• Agotamiento: estar exprimido, sin energía, incluso después de descansar.</p><p>• Distancia: empezar a desconectarse, a hacer lo mínimo, a perder el sentido de lo que antes importaba.</p><p>• Caída en el rendimiento: la concentración que no aparece, la confianza que se pierde, los errores que antes no pasaban.</p><p>Todavía lo confundimos con "falta de compromiso". No lo es. Es el cuerpo respondiendo, a su manera, a una exigencia que no tuvo pausa.</p><p>El factor entorno</p><p>Hay algo más que no podemos dejar afuera: el contexto en el que vivimos. La incertidumbre económica también desgasta. La plata que no alcanza. La sensación de que un despido puede tocarte a vos o a alguien cercano en cualquier momento. Esa tensión no se apaga cuando salimos del trabajo; se suma, calladamente, al cansancio que ya traíamos. El burnout de esta época no se explica solo por lo que pasa adentro de la empresa, sino también por lo que pasa afuera y no podemos controlar.</p><p>Quiero ser clara con algo que para mí es central: esto no se resuelve solo con fuerza de voluntad ni "aprendiendo a organizarse mejor". Si el origen está en cargas de trabajo poco realistas, en la falta de reconocimiento, en climas laborales tóxicos o en un contexto que no da tregua, la solución individual tiene un techo muy bajo.</p><p>Las organizaciones tenemos una responsabilidad que no podemos esquivar: diseñar puestos de trabajo sostenibles, dar feedback genuino y abrir espacios reales para pedir ayuda. Y, sobre todo, formar líderes en algo que en Nodo trabajamos mucho: la inteligencia emocional. Un líder que sabe leer las señales de su equipo puede llegar a tiempo, antes de que el agotamiento se vuelva costumbre.</p><p>Herramientas para el día a día</p><p>Aprovecho para dejar algunos lineamientos prácticos:</p><p>• Animarnos a nombrarlo: Decir “estoy quemado” no es debilidad, es información valiosa.</p><p>• Sincerar la agenda: Revisar la carga real de trabajo, no la que "deberíamos" poder sostener.</p><p>• Liderar con escucha: Si tenemos personas a cargo, hay que abrir espacios de conversación genuina, no solo reuniones de resultados.</p><p>• Medir el bienestar: Como organización, medir el clima laboral con la misma seriedad con la que se miden las ventas.</p><p>• Agendarnos la pausa: Bloquear tiempo de calidad para un detox digital, conectar con la naturaleza o simplemente meditar.</p><p>Nueve de cada diez no es una estadística lejana. Somos nosotros. Es la gente con la que trabajamos todos los días. Y a vos, ¿te está pasando? Ojalá esta nota sirva para empezar a decirlo en voz alta, en casa o en el trabajo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sXsVSPxWjYLzNSQZPEo2TIHuxgs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/burnout.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hay un cansancio que no se cura durmiendo. No es el de un mal día. No es el de la semana pesada que se resuelve con un fin de semana largo. Es otro. S...]]>
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                                <updated>2026-07-19T00:45:07+00:00</updated>
                <published>2026-07-18T22:40:33+00:00</published>
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            A 32 años de un atentado sin justicia: el imperativo ético de no olvidar
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        <author>
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                <![CDATA[Sara Kesselman]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/a-32-anos-de-un-atentado-sin-justicia-el-imperativo-etico-de-no-olvidar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ib-Llagrt0CgOUrVXT81NFBKl-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/amia_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El calendario nos vuelve a situar frente a una fecha que se siente como una herida abierta en el cuerpo y en el alma de nuestra nación: el 18 de julio. Han transcurrido ya 32 años desde aquel fatídico lunes de 1994 en el que la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires fue destruida por un brutal ataque de un coche bomba. Tres décadas y dos años de un silencio judicial ensordecedor, de preguntas sin respuestas definitivas y de una impunidad que, lejos de diluirse con el tiempo, se consolida como una de las deudas más dolorosas y flagrantes de la democracia.</p><p>Desde la Asociación Unión Israelita de Gualeguaychú, participamos una vez más con el más hondo pesar de este doloroso aniversario. Pero este pesar no es un ejercicio de melancolía pasiva; es un grito activo, una demanda innegociable de justicia que se renueva con cada amanecer del mes de julio.</p><p>A menudo se tiende a centralizar las tragedias nacionales, como si el horror vivido en la calle Pasteur de la Capital Federal no nos incumbiera de manera directa a quienes habitamos el interior de la patria. Nada más alejado de la realidad. El terrorismo no atacó únicamente a un edificio o a una comunidad específica: atacó la soberanía, la paz y la convivencia de toda la ciudadanía argentina.</p><p>Por eso, como vecina y como parte activa de nuestra comunidad, convoco de corazón a todos mis copoblanos a reflexionar, a detener la marcha cotidiana y a recordar junto a nosotros.</p><p>Quienes formamos parte de la comunidad judía local nos sentimos víctimas directas de esta barbarie y nos reconocemos en la obligación ineludible de custodiar la memoria colectiva. Pero esta no es una tarea solitaria. La memoria es un ejercicio comunitario, un lazo social que nos une a todos los ciudadanos que aspiramos a vivir en un país donde la vida sea sagrada y el crimen no quede impune.</p><p>¿Cómo se construye el futuro de una nación cuando sus cimientos toleran más de tres décadas de injusticia? Una democracia real, fuerte y saludable no se mide únicamente por la periodicidad de sus elecciones o el correcto funcionamiento de sus mercados. Se mide, fundamentalmente, por la solidez de sus instituciones y su capacidad para garantizar la verdad.</p><p>La impunidad persistente en el caso AMIA es un mensaje peligroso: es la dolorosa admisión de que el Estado ha fallado en su deber más básico de proteger a sus ciudadanos y de castigar a los culpables. Para edificar una República verdaderamente robusta, debemos entender que las instituciones no pueden permitirse el lujo del olvido. Cuando una sociedad olvida, o cuando decide mirar hacia otro lado para evitar la incomodidad del reclamo, se debilita colectivamente y queda expuesta a que la historia más oscura vuelva a repetirse.</p><p>Como bien ha manifestado recientemente Osvaldo Armoza, presidente de la AMIA: “La memoria necesita instituciones y personas dispuestas a sostenerla en el tiempo. Cada aniversario del atentado nos vuelve a poner frente al paso de los días, la impunidad que persiste, la ausencia que no se llena. 85 víctimas fatales y 300 heridos son la marca de ese 18 de julio de 1994 y también la razón por la que seguimos año tras año exigiendo justicia”.</p><p>Estas palabras resuenan con fuerza en cada rincón del país y cobran especial relevancia en comunidades como la nuestra. Sostener la memoria en el tiempo requiere un esfuerzo deliberado. Implica:</p><p>● Educar a las nuevas generaciones que no vivieron aquel julio de 1994, transmitiendo el legado de que el terrorismo internacional nos golpeó a todos.</p><p>● Exigir de manera constante a los poderes del Estado que utilicen todas las herramientas legales y diplomáticas disponibles para juzgar a los responsables materiales e intelectuales.</p><p>● Acompañar el dolor de las familias de las 85 víctimas fatales, cuyas vidas quedaron truncadas de un segundo al otro, dejando un vacío imposible de llenar.</p><p>No podemos acostumbrarnos a la impunidad. La resignación es el peor enemigo de la justicia. Mientras sigamos de pie, seguiremos exigiendo respuestas. No nos impulsa el rencor ni la sed de venganza; nos guía un profundo amor por nuestro país, una fe inquebrantable en los valores de la justicia y el respeto absoluto por la memoria de quienes ya no están.</p><p>A 32 años del brutal atentado a la AMIA, desde Gualeguaychú alzamos nuestra voz. Por las ochenta y cinco vidas truncadas, por los cientos de heridos cuyas secuelas físicas y emocionales perduran, por nuestro derecho a vivir en paz y por la salud de nuestra democracia: hoy más que nunca, prohibido olvidar y no dejar de perseguir justicia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ib-Llagrt0CgOUrVXT81NFBKl-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/amia_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El calendario nos vuelve a situar frente a una fecha que se siente como una herida abierta en el cuerpo y en el alma de nuestra nación: el 18 de julio...]]>
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                                <updated>2026-07-19T00:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-07-18T19:00:00+00:00</published>
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        <title>
            El valor histórico de las hemerotecas
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            <name>
                <![CDATA[Delia Reynoso]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/el-valor-historico-de-las-hemerotecas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r7Cw-Ri3ch6O-8Ji2I88VPg4cM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/hemeroteca.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La importancia de la prensa no se discute y con el transcurso de los siglos ha alcanzado una proyección tal que influye, en forma individual y colectiva, en el comportamiento humano. Sin duda que hoy su rol no es el mismo que se desencadenó después del invento de Gutenberg.</p><p>La aceleración del tiempo histórico plantea que el ritmo de los acontecimientos se haya vuelto vertiginoso y especialmente con el incuestionable aporte de la tecnología aplicada a los medios. Pero ese avance tiene sus incidencias, tanto en el servicio informativo que hoy es casi inmediato y de largo alcance, como también en el plano económico. En esta nueva realidad, la gente ya casi no compra diarios, se informa por medios digitales, lo que ocasiona perjuicios económicos para las empresas periodísticas porque los números muchas veces no cierran. No es casual, por ejemplo, que en Gualeguaychú donde antes había varios periódicos o diarios simultáneos, fruto de las inquietudes del pueblo, hoy solo existan solo cuatro: dos semanales que hasta hace poco tiempo eran diarios (El Argentino y Ahora El Día) y dos publicaciones mensuales de entrega gratuita (Semanario y Destino Gualeguaychú).</p><p>Esta situación nos lleva a pensar y a comparar con otro fenómeno similar que es el que ocurre con el libro “soporte papel”, en relación con el libro “digital”, ya que, de alguna manera, ambos también padecen las consecuencias de la cibernética. Con las ventajas y riesgos que se presentan en cada uno de estos formatos. Sin embargo, y a no dudarlo, la palabra escrita, escrita está y en ella queda registrado el devenir histórico, de ahí la importancia de las hemerotecas.</p><p>El escritor y pensador francés Albert Camus (1913-1960) consideraba al periodista como el historiador del momento: “El periodista es, de entrada, un hombre a quien se atribuyen ideas; luego, alguien encargado de informar al público sobre los acontecimientos de la víspera. Un historiador de la realidad diaria cuya primera preocupación es la verdad”.</p><p>En esa línea de pensamiento: pasado, presente y futuro se conjugan, dado que el presente, mañana es pasado y queda registrado en cada diario, que al ser preservado servirá de fuente de información para el futuro. Esa es la finalidad de las hemerotecas. Por eso, la Biblioteca Popular Sarmiento está abocada en poner en valor su patrimonio periodístico, que no se limita a diarios y periódicos de los siglos XIX, XX y XXI, sino también a revistas científicas, partituras de obras musicales y publicaciones de diversa índole. Pero ese material requiere cuidado y tratamiento especial, no solo de conservación sino también de clasificación y organización y, ante esta nueva era tecnológica, la posibilidad de digitalización.</p><p>En nuestra biblioteca, en lo que hace a rescate, conservación y clasificación, cabe recordar con gratitud a la profesora Adela Heller de Rossi, quien como miembro de la Comisión Directiva (presidenta y secretaria en diferentes gestiones) en forma silenciosa, despacio pero sin pausa, hizo ese trabajo inicial; tarea continuada, prolijamente, después por la profesora Marta López quien contó con la colaboración de la profesora Ana María Gandola y el apoyo de la Comisión Directiva de la institución que, en consonancia, consciente de que la Biblioteca Popular Sarmiento es custodia de la cultura de nuestro pueblo, esa labor forma parte de su compromiso social.</p><p>Esta inquietud se ha profundizado, a raíz del proyecto del Archivo Municipal de digitalizar el material periodístico de Gualeguaychú. Así, a través de un convenio con la Secretaría de Cultura Municipal, la Biblioteca puso a disposición el material de su propiedad para su puesta en valor, acondicionado y digitalización. Terminado ese proceso, dicho material vuelve a la hemeroteca, pero al mismo tiempo, con ese procedimiento se presta un ayuda social y cultural, porque la información digitalizada queda al servicio de la comunidad, dado que mediante la consulta digital quien busque determinada información, encontrará respuesta a lo que desea saber.</p><p>Corresponde aclarar que esta etapa está en proceso de ejecución y por eso se brindó una charla explicativa y se realizó un muestreo del avance del programa; un encuentro enriquecido con el aporte del profesor y periodista Marcelo Lorenzo.</p><p>Al respecto es oportuno recordar el pensamiento del Padre Juan Carlos Borques, quien, en el prólogo de “Ensayo histórico del periodismo de Gualeguaychú” (1849-1870)”, escrito en 1919, expuso la intención y el gran desafío que significaba el rescate y el análisis de la prensa de la ciudad, inquietud reflejada en estas palabras: “En cuanto a la utilidad de una obra de esta naturaleza, no cabe la menor duda, porque ella podrá servir para orientar a los que se ocupan de investigaciones de antaño y deseen conocer algunos progresos de esta población, como así mismo algo de la vida política y social de la región, de lapsos de tiempo pasado…”. Información que, sin duda, puede servir de experiencia para pensar en el futuro. De hecho, ha servido de fuente de información a investigadores, particularmente al equipo que de profesores que escribió “Historia de San José de Gualeguaychú” y a estudiantes del Profesorado de Historia para sus trabajos de Seminario.</p><p>Naturalmente que Borques se refería al rescate periodístico escrito y a su análisis, lejos estaba de imaginar el periodismo digital. Pero su idea es compatible con los nuevos recursos técnicos porque permiten no solo informar al momento los hechos, sino también contribuyen a la conservación y consulta del material periodístico guardado, evitando su manejo directo y el consecuente deterioro.</p><p>Por eso, para estos proyectos, instituciones de esta naturaleza cultural deben tener el apoyo necesario porque en el presente el papel guarda la voz de quienes ya no están y los archivos conectan generaciones separadas por siglos de distancia, cuyas experiencias dejan a la posteridad mucho que aprender y nos hacen reconocer que no siempre todo tiempo pasado fue mejor.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r7Cw-Ri3ch6O-8Ji2I88VPg4cM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/hemeroteca.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La importancia de la prensa no se discute y con el transcurso de los siglos ha alcanzado una proyección tal que influye, en forma individual y colecti...]]>
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                                <updated>2026-07-12T00:00:11+00:00</updated>
                <published>2026-07-11T23:06:45+00:00</published>
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            La angustia en el proceso de buscar trabajo
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                <![CDATA[Carolina Martínez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GzcnxldmO0AzwRERK28aQacd5Eg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/angustia_busqueda_de_trabajo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Buscar trabajo nunca fue una tarea sencilla. Pero hoy, además de la preparación y la experiencia, muchas personas cargan con una angustia silenciosa que crece con cada currículum enviado y cada respuesta que no llega.</p><p>Hace unos días les pregunté a las personas que integran mi comunidad qué era lo que más las angustiaba durante este proceso. Las respuestas fueron contundentes: “No recibir respuestas”, “sentir que nunca alcanza”, “tener experiencia y que igual no me llamen”, “que un puesto junior pida dos años de experiencia”, “la edad”, “no saber qué más hacer para conseguir una oportunidad”.</p><p>Cada respuesta representa mucho más que una dificultad. Representa una historia, un proyecto de vida y una persona que, muchas veces, empieza a cuestionar su propio valor.</p><p>Hay quienes estudiaron durante años y hoy descubren que el mercado les exige competencias que no formaban parte de su formación. Hay jóvenes que buscan su primera experiencia y se encuentran con requisitos imposibles de cumplir. También hay personas con una extensa trayectoria que sienten que la edad empieza a jugarles en contra.</p><p>Es cierto: el mercado laboral cambió. La digitalización, la inteligencia artificial y las nuevas formas de trabajar transformaron los perfiles que las organizaciones buscan. Hoy, además del conocimiento técnico, se valoran la adaptación al cambio, el aprendizaje continuo, la comunicación y el manejo de herramientas digitales. Pero cuando las oportunidades no llegan, el problema deja de sentirse externo y empieza a volverse interno.</p><p>Como profesional de Recursos Humanos, escucho con frecuencia frases como: “Capaz no soy suficiente”, “ya no sé qué más cambiar” o “siento que todo lo que hice no alcanza”. Y ahí es donde creo que debemos hacer una pausa.</p><p>Un proceso de selección no define el valor de una persona. Evalúa si un perfil se ajusta a una necesidad específica, en un momento determinado. Nada más. Por eso, además de hablar de empleabilidad, deberíamos empezar a hablar más de la salud emocional durante la búsqueda laboral. Porque buscar trabajo no consiste solamente en enviar un CV. Es sostener la motivación cuando nadie responde. Es atravesar entrevistas sin perder la confianza. Es convivir con la incertidumbre sin dejar que esta defina quiénes somos.</p><p>También implica revisar la estrategia. Adaptar el currículum, fortalecer la presencia profesional, ampliar la red de contactos, capacitarse y entender hacia dónde evoluciona el mercado. No porque eso garantice un empleo inmediato, sino porque aumenta las posibilidades de estar preparados cuando llegue la oportunidad.</p><p>Después de acompañar a muchas personas en este proceso, aprendí que nadie necesita escuchar únicamente “seguí intentando”. Necesita orientación, herramientas y alguien que le recuerde que un rechazo no invalida todo el camino recorrido.</p><p>Las oportunidades no siempre llegan cuando las esperamos. Pero sí podemos elegir cómo transitamos la espera. Prepararnos, aprender, pedir ayuda cuando la necesitamos y seguir construyendo nuestra empleabilidad también forman parte de buscar trabajo.</p><p>Si hay algo que aprendí acompañando a personas en su búsqueda laboral es que nadie debería atravesar este proceso en soledad. Detrás de cada CV hay una historia, una familia, proyectos y sueños. Por eso, además de mejorar los procesos de selección, también necesitamos construir una cultura laboral más humana, donde las personas reciban orientación, devoluciones y oportunidades para seguir creciendo. Porque conseguir trabajo cambia una realidad, pero recuperar la confianza puede cambiar una vida.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GzcnxldmO0AzwRERK28aQacd5Eg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/angustia_busqueda_de_trabajo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Buscar trabajo nunca fue una tarea sencilla. Pero hoy, además de la preparación y la experiencia, muchas personas cargan con una angustia silenciosa q...]]>
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                                <updated>2026-07-12T00:10:08+00:00</updated>
                <published>2026-07-11T14:00:00+00:00</published>
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        <title>
            La economía de dos velocidades: el gran riesgo del éxito petrolero
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                <![CDATA[Alejo Lapalma]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oNgdIBXoYw6B4hUWISx_nT_kOow=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/petroleo_vaca_muerta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>A veces el descubrimiento de los recursos naturales es visto como una excelente noticia -de hecho, lo es- sin considerar que también conlleva una serie de responsabilidades por parte de quienes toman las decisiones de un país, si no quieren que termine en un desastre.</p><p>En Argentina vivimos con el fenómeno emergente de Vaca Muerta, la reserva neuquina de gas y petróleo que ya se encuentra entre las más grandes del planeta. Es una excelente noticia para Argentina porque representa una oportunidad de transformación para nuestra balanza energética y nuestra cuenta corriente en general (o sea, haría que le vendamos más energía al mundo de la que compramos, y que entren más dólares de los que salen del país).</p><p>Para tomar dimensión: pasamos de perder 4.400 millones de dólares importando energía en 2022, a proyectar un superávit de 30.000 millones de dólares para el 2030, según estimaciones de la industria.</p><p>Pero los especialistas hablan de un fenómeno común y peligroso en países que llegan a estos descubrimientos: la enfermedad holandesa. ¿Qué es?</p><p>En los años sesenta, Holanda descubrió yacimientos gigantes de gas natural en el Mar del Norte. Empezaron a exportar, se llenaron de divisas extranjeras, pero de golpe sus fábricas empezaron a cerrar y aumentó el desempleo. ¿Qué pasó?</p><p>Cuando en un país comienza a haber abundancia de exportaciones, y por ende comienzan a liquidarse muchos dólares por parte de los exportadores, esto se ve reflejado en el mercado de cambios y, por ende, en el precio del dólar.</p><p>Como es una cuestión de oferta y demanda, el precio del dólar se abarata y ya no temporalmente como venimos acostumbrados, sino que se vuelve una nueva normalidad en la economía. Al hacerse el precio del dólar más barato, los productos producidos en el país comienzan a encarecerse respecto a los bienes de afuera y es por esto que cuando en Argentina el dólar está barato suben mucho las importaciones. En este marco, se hace mucho más difícil para todas las industrias a nivel local competir, y comienzan a fundirse las empresas que no pueden pelear contra los productos extranjeros, incluso si son eficientes algunas veces.</p><p>Esto es problemático, porque la economía se transforma de manera tal que sólo brillan los sectores exportadores y los demás se apagan, generando desórdenes estructurales con consecuencias de corto y largo plazo. Para Argentina este es un escenario posible, dado que sabemos que los principales sectores exportadores no son intensivos en mano de obra, y tendríamos bolsones de desempleo y pobreza en una economía con serias dificultades para generar empleo a través de la producción local.</p><p>A nivel nacional, el riesgo más grave de la enfermedad holandesa es la creación de lo que los economistas llaman una “economía de dos velocidades” (¿No te suena?). ¿Qué significa esto en la práctica? Que el país se parte en dos realidades diametralmente opuestas. Por un lado, el sector vinculado a la energía vuela: salarios altísimos, tecnología de punta y rentabilidad extraordinaria. Por el otro, el resto de la matriz productiva nacional, que es la que verdaderamente emplea a la inmensa mayoría de los argentinos, avanza en cámara lenta o directamente retrocede, asfixiada por costos en dólares que le impiden competir frente a lo importado.</p><p>No hace falta mirar los libros de historia europea para ver los primeros síntomas; basta con observar hoy a la provincia de Neuquén. Allí, el boom petrolero generó una burbuja de precios locales: los alquileres, la comida y los servicios se ajustaron rápidamente al bolsillo del trabajador petrolero. Sin embargo, el maestro de escuela, el empleado de comercio o el policía neuquino, que ganan sueldos "normales", cada vez tienen más problemas para llegar a fin de mes en su propia ciudad. Si la macroeconomía no se gestiona con inteligencia, el éxito de Vaca Muerta podría exportar esta brutal desigualdad a todo el territorio nacional.</p><p>Además, caeríamos en un viejo vicio de nuestra historia: la dependencia extrema de un solo factor. Durante décadas, la salud de la economía argentina dependió exclusivamente de si llovía o no en la Pampa Húmeda. Si el campo tenía una buena cosecha, el Banco Central respiraba; si había sequía, entrábamos en crisis. Si por falta de planificación permitimos que los dólares del petróleo arrasen con el resto de nuestras industrias, simplemente habremos cambiado la dependencia del clima por la dependencia del precio internacional del barril de crudo. Seguiremos siendo igual de frágiles ante el mundo.</p><p>Podemos pensar en lo que sucede en las ciudades fronterizas cuando el dólar está “barato” de manera sostenida y estas ciudades viven del turismo. En el caso de Gualeguaychú, vemos que la cantidad de personas provenientes de Uruguay disminuye, ralentizando el motor económico de estas ciudades, como la gastronomía entre otros sectores.&nbsp;</p><p>Lo mismo sucedería con aquellas ciudades dependientes de parques o polos industriales, donde allí también se verían afectados los principales motores económicos de las ciudades o provincias. Imaginemos que eso pasa a nivel país y para muchos más sectores.</p><p>Esto no significa que la aparición de estas industrias sea algo malo para el país o las economías regionales, pero acarrea nuevos desafíos para la economía del futuro que inevitablemente afrontaremos, y es necesaria la planificación de una estrategia para lograr que el impacto de esta nueva realidad no resulte pernicioso para la economía en general.&nbsp;</p><p>¿Cómo han resuelto este dilema los países que ya pasaron por esto? Noruega también encontró petróleo en su mar, y en lugar de inundar su país de billetes y encarecer su costo de vida, crearon una alcancía gigante. Se trata de un fondo soberano que cumple una serie de condiciones:</p><p>1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El dinero no entra a la economía. El dinero permanece en un fondo soberano (del estado) pero fuera del país, de manera que todos esos dólares no inundan el mercado de cambios y no generan un dólar excesivamente barato.</p><p>2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Noruega prohíbe que el capital de ese fondo se invierta dentro del país. Con los dólares del petróleo compran acciones de Apple en Estados Unidos, edificios en París o bonos en Japón. Al mantener los dólares fuera de Noruega, evitan que su propia moneda se vuelva artificialmente fuerte. Así, el país sigue siendo competitivo y el resto de sus fábricas no cierran.</p><p>3)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los políticos noruegos tienen prohibido tocar el capital del fondo. La regla fiscal establece que el Estado sólo puede transferir a su presupuesto anual el rendimiento real esperado de esas inversiones, que ronda apenas el 3% o 4% anual. Ese porcentaje alcanza y sobra para financiar sus escuelas, hospitales y garantizar las jubilaciones de las futuras generaciones.</p><p>Las preguntas son: ¿Cómo planificamos en Argentina administrar la futura abundancia de dólares? ¿Aprenderemos de las experiencias del pasado o sólo cometeremos nuevas versiones de los errores antes cometidos?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oNgdIBXoYw6B4hUWISx_nT_kOow=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/petroleo_vaca_muerta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A veces el descubrimiento de los recursos naturales es visto como una excelente noticia -de hecho, lo es- sin considerar que también conlleva una seri...]]>
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                                <updated>2026-07-05T11:35:07+00:00</updated>
                <published>2026-07-04T21:38:00+00:00</published>
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            Lo humano en la música, lo que no tiene la Inteligencia Artificial
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        <author>
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                <![CDATA[Emanuel Buccolo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IV2TrsY8DZ3EVzCcHGExayk8clk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/ia_musica_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace unos días estaba escuchando música desde YouTube mientras limpiaba mi estudio. Suelo poner una lista de reproducción de fondo con estilos que me gustan, en este caso era “Rap de los 90’s”. La cuestión es que al cabo de unos 45 minutos de estar inmerso en la limpieza sin prestarle mucha atención a lo que sonaba de fondo, me di cuenta que en todo ese rato, no había sonado una sola canción que conociera.</p><p>Hace 26 años que escucho rap y es extraño que, en una lista de 20 canciones clásicas del género, no conociera al menos una. Me fui de inmediato a la pantalla de la computadora para ver quién era el artista que estaba sonando. Este tipo de listas, en YouTube, suelen estar representadas por alguna fotografía en blanco y negro de algún gueto de Nueva York, o de un grupo de jóvenes en ronda, en este caso era lo segundo. La fotografía se veía extraña, real, pero algo inquietante, como que esa realidad estaba interpretada, no fotografiada. En fin, con solo leer un poco los comentarios descubrí que la lista de reproducción que estaba siendo la banda sonora de mi día de limpieza, era música generada con inteligencia artificial (IA).</p><p>Mi primera sensación fue de decepción conmigo mismo, porque ¿cómo no me iba a dar cuenta que es IA? Pero luego entendí que la barrera ya estaba cruzada. La línea entre lo real y lo creado por un robot, ya es difusa.</p><p>Como compositor, letrista, músico, productor, técnico en grabación y mezcla de audio (entre otras cuestiones ligadas al sonido), siempre me fue útil incorporar las herramientas que las nuevas tecnologías suman al catálogo, ya interminable, de elementos que facilitan ciertos procesos. Hace años que modelos de IA vienen ganando terreno en campos como la producción musical. Empresas desarrolladoras de software y plugins para audio como Izotope, ya tienen años diseñando algoritmos para sus productos, en dónde con un clic, tu mezcla musical, mágicamente, explota en volumen y en saturación armónica. Pero, a partir de 2021, con la aparición de modelos de IA como ChatGPT, DeepSeek y Gemini, entre otros, eso también se trasladó al mundo de la música. Apareció Suno, UDI, Soundraw, en dónde con un simple prompt (instrucción, pregunta o mensaje de texto que se le da a un sistema de IA), se puede crear canciones enteras, en una calidad que puede engañar a los oídos más afinados.</p><p>Hace un año, aproximadamente, sucedió que aparecieron bandas con discografías completas en plataformas digitales como Spotify que eran hechas enteramente con IA y lograban millones de reproducciones, algo impensable para el artista emergente, humano, promedio. Todos los procesos que antes podían llevar horas, días, meses, ahora se resuelven escribiendo unas simples instrucciones a un chat y, en segundos, vomita la obra más predecible y amigable para el oído medio.</p><p>De hecho, no hace mucho, se han incorporado a los programas de producción musical como Cubase o el gratuito BandLab, herramientas con las cuales podés crear, por ejemplo, una línea de coros femeninos, con sólo escribir las notas en el software. O el reciente Greysound, en el que ponés tus pistas y vas guiando a la IA con instrucciones simples, como si estuvieses hablando con un ingeniero en el estudio de grabación.</p><p>Con todo esto, la pregunta es inevitable y se traslada a todos los ámbitos: ¿Hasta dónde llegará todo esto? No soy profeta ni vengo del futuro, pero sí se puede decir que hay un desgaste notable en todo lo relacionado al “arte generado por inteligencia artificial”, ya sean imágenes, videos o, en este caso, música. Ya es un poco molesto ver que todo es resuelto por estas redes neuronales artificiales. Los modelos de aprendizaje tienen un límite, a diferencia de nosotros. Si hay algo que siempre he disfrutado de hacer música es el proceso creativo. Estar en mi mundo en el que todo lo externo se vuelve un cuadro a contemplar. Ese microcosmos en dónde lo que me rodea, puede convertirse en una gran historia que contar en el papel, sobre una base rítmica, que puedo grabar con mi voz imperfecta, llena de errores, llena de humanidad. Aunque la IA no tiene por qué ser una pesadilla de la ciencia ficción, tampoco debe volverse el estándar.</p><p>Cuando trabajo con músicos en mi estudio, siempre los motivo a que encuentren su propio proceso creativo, que se dejen llevar por ese viaje hermoso que es el de sumergirse en la composición de una canción, de una melodía, de un álbum. Tampoco debemos renunciar a lo que el progreso nos regala, si a través de una IA alguien puede llegar a un resultado que lo convenza, está bien. Pero hay que ser conscientes de que ya no es tu viaje personal como artista, que es un viaje compartido donde el algoritmo deja su huella. Porque hay algo en lo que la inteligencia artificial nunca va a poder igualarnos, y es en nuestra esencia de seres contradictorios, propiedad de la evolución de las sociedades.</p><p>Cuando contemplamos un cuadro, escuchamos una canción y la cantamos a los gritos, o vemos una película que nos emociona, lo que estamos experimentando es un sentido de pertenencia hacia una obra. Lo que nos conecta es esa vulnerabilidad con el otro, saber que alguien estuvo detrás de eso que nos conmueve, es una característica que compartimos colectivamente. Algo que está dentro de todos nosotros y que ninguna otra especie del planeta puede experimentar (hasta dónde sabemos).</p><p>La música es una de las formas de comunicar más antiguas, los primeros registros de instrumentos musicales datan de 50.000 años. Con huesos y madera, nuestros ancestros crearon sus primeros sonidos para comunicarse, más allá del lenguaje convencional. Porque la música es otro idioma, si no ¿cómo es posible que te guste tanto ese tema en inglés del que no entendés nada, pero que cala hondo en tus emociones? La música es eso que podemos disfrutar junto a miles de personas que no conocemos mientras saltamos eufóricos coreando guitarras. La música es una forma de expresión humana.</p><p>La IA podrá copiarse porque, al fin y al cabo, eso es lo que hace, se copia de nosotros, se adapta, lee y reinterpreta lo que ya hemos hecho, pero siempre podemos estar un paso adelante, inspirando los movimientos de sus engranajes.&nbsp; Y por más increíble que sea lo que haga un modelo de IA, acá vamos a valorar lo que realmente nos conecta como especie: lo emocional, lo real, lo que me identifica con ese artista que tanto gusta, el error humano, la voz que se quiebra, el silencio entre dos notas que ningún algoritmo puede replicar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IV2TrsY8DZ3EVzCcHGExayk8clk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/ia_musica_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hace unos días estaba escuchando música desde YouTube mientras limpiaba mi estudio. Suelo poner una lista de reproducción de fondo con estilos que me...]]>
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                                <updated>2026-07-05T11:35:07+00:00</updated>
                <published>2026-07-04T20:55:00+00:00</published>
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            ¿La Inteligencia Artificial nos hará más humanos?
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Laura Lobato]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/la-inteligencia-artificial-nos-hara-mas-humanos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WksjnOjbyH00k5T4LY0AWFe3ASQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ia_ai_inteligencia_artificial.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En un mundo donde la Inteligencia Artificial (IA) resuelve cada vez más tareas, lo que no puede automatizarse es la confianza, la empatía y la generosidad, entre otras cualidades humanas.</p><p>Vivimos una época paradójica. Nunca tuvimos tanta información, tantas herramientas, tanto acceso a respuestas inmediatas. Y, sin embargo, nunca fue tan difícil encontrar a alguien de confianza con quien resolver un problema real.</p><p>La IA llegó para quedarse y eso no es una amenaza, es un dato. Será cada vez más rápida, más eficiente, más precisa para ejecutar tareas. Pero hay algo que no podrá reemplazar: la capacidad humana de generar confianza, de ser generosos y solidarios, de construir relaciones que nos ayuden a tomar decisiones en momentos de incertidumbre.</p><p>Frente a ese escenario, creo fervientemente que en los próximos años el activo más valioso será el componente humano: quienes hagan la diferencia no serán los que tienen más herramientas tecnológicas o conocimientos de ese estilo. Aunque ese será un condimento fundamental a la hora de liderar, lo más importante será haber conservado la humanidad. El que haya construido una red de vínculos reales, capaz de movilizarse cuando más se necesite, tendrá un diferencial.</p><p>Muchas veces veo personas colapsadas de trabajo, que tienen que trabajar 24/7 para llegar con todas las responsabilidades y recién después se hacen la pregunta sobre el liderazgo. La tecnología nos enfrenta a un escenario que puede ser muy auspicioso: que podamos delegar tareas operativas a la IA y con otras herramientas, tiene que ser la condición inmediatamente anterior a empezar a ser más humanos. Más empáticos. Los líderes van a ganar en espacios de acompañamiento y conocimiento de sus colaboradores, ¿qué puede ser mejor?</p><p>Hace tiempo que el networking dejó de ser una actividad comercial -ese intercambio de tarjetas en eventos que todos hacemos por compromiso- para convertirse en una inversión estratégica. Una pregunta correcta a la persona correcta puede ahorrar meses de prueba y error. Puede abrir caminos que no veíamos. Puede acelerar decisiones que llevábamos demasiado tiempo postergando. Como soy inquieta y siempre estoy en búsqueda de experiencias nuevas, me pregunté: ¿Qué pasa si empezamos a ver el networking no sólo como intercambio de recursos sino también como encuentro con otros en un intercambio de valores y experiencias? Ese interrogante me llevó a crear espacios donde empresarios y líderes se reúnen no para vender, sino para pensar juntos, escucharse y crecer desde la experiencia compartida.</p><p>Lo que puede pasar en esos encuentros a veces supera cualquier expectativa. En un After Leaders, encuentro que organizo mensualmente, dos personas que ya se conocían de otros ámbitos volvieron a cruzarse: una ejecutiva de una empresa noruega y la directora de una ONG. Ese reencuentro, que podría haber quedado en un saludo y el intercambio de datos de contacto, derivó en algo mucho más grande: juntas diseñaron e implementaron un programa de inserción laboral que dio trabajo a más de setenta jóvenes en situación de vulnerabilidad. Un encuentro no sólo generó una sinergia entre empresas y organizaciones, sino también una transformación efectiva en la realidad de nuestro país. Todo a partir de una conversación genuina, solidaria, que dio como resultado un impacto que ninguna de las dos hubiera logrado sola.</p><p>Las relaciones hacen ganar tiempo. Y ese quizás sea uno de los grandes aprendizajes que vienen: dejar de creer que podemos resolver todo solos es muy importante para el mundo que se viene. Hacer lazos de solidaridad y confianza, que construir red se convierta en un hábito profesional. Implica ser generoso antes de necesitar, estar presente antes de pedir, generar vínculos cuando las cosas van bien para poder recurrir a ellos cuando las cosas se complican. La comunidad se arma en el día a día, con consistencia y con genuina vocación de sumar.</p><p>Las organizaciones y los líderes que entiendan esto antes que el resto tendrán una ventaja que no se compra ni se automatiza. En un mercado donde los productos y servicios se equiparan cada vez más, la verdadera diferencia no está solamente en lo que una empresa ofrece, sino en las conversaciones que genera, los espacios que habita y las personas que la rodean.</p><p>El futuro no será solo de los que más saben. Será de los que mejor construyen comunidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WksjnOjbyH00k5T4LY0AWFe3ASQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ia_ai_inteligencia_artificial.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En un mundo donde la Inteligencia Artificial (IA) resuelve cada vez más tareas, lo que no puede automatizarse es la confianza, la empatía y la generos...]]>
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                                <updated>2026-06-27T23:23:26+00:00</updated>
                <published>2026-06-27T23:20:17+00:00</published>
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            Salud mental masculina, del dicho al hecho
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        <author>
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                <![CDATA[Mauro García]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k-bhc7fs62Ir05ur0UnE3O0lmZE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud_mental.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Vamos a hablar de la ficción de la salud mental. Y quiero empezar por compartir una experiencia real y concreta en ese campo que tuve oportunidad de llevar adelante. Hace unos años me convocaron de una escuela de la ciudad para trabajar con un grupo de adultos varones, en quienes el equipo de ESI, a partir de algunas situaciones de conflicto en el alumnado, había detectado indicadores que encendieron alertas.</p><p>El prejuicio diría que lo esperable seria encontrar resistencia. Baja participación. Rechazo. Silencio. No fue eso lo que encontré: hubo asistencia, predisposición e incluso interés. Un grupo de ocho a diez hombres, entre 20 y 60 años, que en la primera pregunta descubrieron lo primero que los unía, para todos era su primer contacto con un espacio de salud mental.</p><p>Y con el correr del espacio fue surgiendo algo más que parecía conectarlos: Historias devastadoras. Hombres que hablaban por primera vez de escenas que habían cargado en soledad durante años. Relatos que no salían ordenados, sino como podían: fragmentados, crudos, sin elaboración. Traumas viejos, sin nombre. En cuanto se generaban condiciones mínimas de escucha, algo cedía.</p><p>Esos hombres —muchos de ellos enviados casi como castigo— empezaban a hablar desde un lugar inesperado: una vulnerabilidad más cercana a la infancia que a la imagen de adultez que sostenían.</p><p>Había poco lenguaje emocional. Baja capacidad de simbolizar lo vivido. Pero el padecimiento estaba ahí, intacto. Voces quebradas, que se contenían, para que la lagrima no desborde.</p><p>Fueron cuatro encuentros grupales. Sirvieron para abrir algo, empezar a poner en palabras, orientar. Pero también dejaron en evidencia un límite estructural. La desproporción era evidente: el trabajo que esas situaciones psíquicas requería una asistencia individual, mínimamente una vez por semana para realizar una psicoterapia por un tiempo considerable. Ese era el tratamiento psicológico básico para los cuadros que allí se presentaban. Quien conozca algo de salud mental sabrá comprender que el abordaje y tratamiento solo es posible en procesos que requieren tiempo, continuidad, y sostén. En este caso, ahí mismo donde el trabajo empezaba, terminaba.</p><p>No había a dónde derivar. No había dispositivos que sostuvieran esos procesos. No había continuidad posible.</p><p>En lo que respecta a salud mental masculina en el mejor de los casos, como esta situación, se alcanza a detectar una necesidad, y ahí mismo termina el abordaje. No hay dispositivos terapéuticos accesibles y sostenibles. Se habla mucho más de salud mental masculina que lo que se trabaja en ella. Tenemos que poder diferenciar que una cosa es nombrar el problema y otra muy distinta es construir condiciones para abordarlo.</p><p>El discurso de la salud mental masculina, en muchos casos, funciona como un conjunto de indicaciones sobre cómo habría que sentir, vincularse o vivir. Una pedagogía emocional que, sin soporte real, termina siendo más normativa que transformadora.</p><p>En lugar de dispositivos terapéuticos reales tenemos podcast, reels y relatos de los famosos hablando de sus terapias. La salud mental no se resuelve en ese plano. Requiere espacio, tiempo, presencia y sostén. Requiere espacios donde algo de eso pueda ser alojado y trabajado. Sin acceso a esos espacios, la salud mental queda reducida a una imaginería moral.</p><p>En su lugar, aparece muchas veces una versión higienizada del problema: formas “sanas” de vivir pensadas por fuera de las condiciones reales en las que la mayoría de las personas existe.</p><p>Mientras tanto, en las escuelas, en los barrios, en la vida cotidiana, lo que se encuentra es otra cosa: ausencia, soledad, desborde, dificultad para nombrar lo que pasa. Y, en el caso de muchos varones, un psiquismo que nunca tuvo lugar donde tramitarse.</p><p>Después de aquellos encuentros, lo que quedó no fue solo lo que se dijo, sino la evidencia de lo que no hay. Cuando la salud mental se vuelve un mandato —una forma correcta de ser— pero no ofrece condiciones materiales para sostener procesos, lo que produce no es cambio, sino distancia, la cual muchas veces se traduce en frustración o en actuación. Porque cuando el sufrimiento no encuentra un lugar donde ser trabajado, no desaparece, se desplaza. Y se actúa.</p><p>Pensar la salud mental —y en particular la salud mental masculina— implica salir del plano de la consigna. Implica preguntarse algo más básico y más incómodo: ¿Dónde puede alguien decir lo que le pasa? ¿Quién puede sostener ese proceso? ¿Durante cuánto tiempo?</p><p>Si esas preguntas no tienen respuesta, todo lo demás queda en el orden del discurso moralizante de la salud mental. Y en ese punto, la ficción no es que no haya salud mental. La ficción esta en creer que pueda alcanzarse sin generar las condiciones reales que sabemos son las que la posibilitan.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k-bhc7fs62Ir05ur0UnE3O0lmZE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud_mental.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Vamos a hablar de la ficción de la salud mental. Y quiero empezar por compartir una experiencia real y concreta en ese campo que tuve oportunidad de l...]]>
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                                <updated>2026-06-21T01:15:08+00:00</updated>
                <published>2026-06-20T19:15:00+00:00</published>
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            Juancho Martínez, una vida bien vivida
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                <![CDATA[Marcela Faiad]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0tNm8kHYjL13E658AsNvYchj3Ew=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/juancho_martinez.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juancho Martínez, el “Señor Carnaval”, como solíamos llamarlo, nació un 21 de octubre de 1934 en Gualeguaychú. Desde los 8 años, momento en que su familia lo llevó a los corsos por primera vez, sintió una gran atracción por el arte carnavalesco. Modisto de profesión, oficio que heredó de su madre, desde muy joven se hacía sus trajes para participar con amigos de los festejos de Carnaval. Formado en el Instituto del Vestido en Buenos Aires, a los seis meses de cursar como alumno, su profesora manifestó que no podía enseñarle nada más.</p><p>Marcó casi sin querer, el camino de una ciudad diversa, inclusiva y disruptiva, siendo de los primeros en “montarse” de mujer junto a sus amigos Tomás, Eusebio y Pablo, quienes luego se incorporaron a la inolvidable “Barra Divertida”, primero como murga y luego como conjunto carnavalesco. Hizo del transformismo una expresión artística de calidad, deslumbrando con miriñaquis, maquillajes, pelucas, su cadencia para desfilar y buen gusto.</p><p>Cuando Papelitos dejó el papel y empezó a confeccionar con telas, fue convocado para dirigirla. Bajo la idea de su hermana y asistido por Mirta Rodríguez de Larrivey, lanzó “Papelitos Circus Show”, una comparsa que maravilló en el circuito de 25 de mayo.</p><p>Además, fue director de vestuario, asistente, modisto y colaborador en Kamarr, Marí Marí, O´Bahía, Acaguay y en el Corso Barrial.</p><p>Fue amigo de “Matecito”, payaso tradicional de circo, a quien le confeccionaba sus vestuarios y de quién contaba anécdotas sobre cómo se maquillaba y de quién se había enamorado.</p><p>Juancho desfiló en todos los circuitos del Corso y Carnaval: en la calle Soberanía, en 25 de mayo y Urquiza, en Rocamora y Primera Junta y hasta en el Corsódromo. Hipnótico, podía ser una madama, un conquistador, un chamán, un dios Azteca o un rey, lo que era seguro es que jamás pasaba desapercibido.</p><p>Disfrutaba del teatro, conoció a las máximas estrellas de su época en Buenos Aires. Hizo alta costura, confeccionó vestuarios de danzas para las academias de la ciudad: los tutúes de la danza clásica eran su marca registrada, de los mejores. Hoy muchas bailarinas los atesoran como joyas.</p><p>En 2012, Martín Ayala lo convocó para “Crónicas de Carnaval, Evocaciones del Ayer”, una obra producida especialmente para abrir la temporada en el Teatro Gualeguaychú. El “Señor Carnaval” contaba en primera persona su experiencia con anécdotas que solo él había vivido.</p><p>El histórico escenario del boliche “El Ángel” lleva su nombre en reconocimiento a su valiente aporte a la comunidad LGBTIQ+ a través de su trayectoria en la mítica “Barra Divertida” y de las expresiones de los barrios.</p><p>Fue convocado como jurado para distintos carnavales de Argentina, disertó en la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, recibió un reconocimiento en Corrientes, fue inspiración para rendir homenaje a los trabajadores del Carnaval, con el guion curatorial para el Museo del Carnaval “Coser Sueños, Bordar Historias”.</p><p>En noviembre de 2021 fue declarado “Ciudadano Destacado” de la Cultura de Gualeguaychú y posteriormente de la provincia de Entre Ríos.</p><p>Luego llegaron más homenajes en vida para Juancho. Papelitos presentó “León”, una fantasía creada por Juane Villagra, que revivió su recorrido desde niño, curioso y soñador, mirando libros de cuentos en la biblioteca del barrio, hasta su adultez, cuando dirigió la comparsa de Juventud Unida. La gran sorpresa fue la carroza de cierre con su figura tallada en grandes proporciones.</p><p>Dejó su sello como artista, modisto, vestuarista, transgresor. Por generaciones lo admiraron, respetaron y se transformó en un referente atemporal para los carnavaleros, sin distinción de banderas y pasiones.</p><p>Con la creación del primer Museo de Carnaval del país, se concretó uno de sus anhelos y se fue un donante desde su nacimiento: su primera máquina de coser que le regaló su madre a los 15 años, fotografías, vestuarios, recortes de diarios, distinciones y premios, todos objetos muy preciados que acrecentaron el patrimonio museístico. Su figura tallada centraliza actualmente la exposición, la cual visitó muchas veces y sorprendió a turistas con su presencia. Decía que debía haber una universidad para estudiar estos menesteres y también se concretó: el año pasado 138 personas egresaron en la tercera cohorte de la Diplomatura en Industrias Culturales aplicadas al Carnaval, impulsada por el Municipio y la Uader.</p><p>Medios como la revista Viva, Télam, Nación o periodistas como Iván de Pineda quedaron obnubilados con su personalidad y carisma.</p><p>Juancho fue un muy buen amigo de sus amigos, algunos se transformaron en familia. La mesaza de los domingos post carnaval en su casa eran memorables. Personalidad reservada, elegante, esbelto, culto, siempre de buen humor, gozó de lo que quiso, disfrutó lo que pudo, compartió sus saberes, fue muy generoso, disciplinado y respetuoso.</p><p>Festejamos sus 90 años en el Museo, con familia, amigos, referentes del Corso y el Carnaval. El pasado 16 de junio, después de su siesta, partió sin estridencias, tranquilo, con la bonhomía que lo caracterizaba.</p><p>Nos dejó un legado importante, casi un siglo de historia del libro de nuestra cultura carnavalera. Que no se apague tu luz. Permanecerás en la memoria de todos los que tuvimos el privilegio de conocerte. Que no se apague tu alegría. Que no se apague el Carnaval. Buena gira “Señor Carnaval”. ¡Gracias por tanto!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0tNm8kHYjL13E658AsNvYchj3Ew=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/juancho_martinez.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Juancho Martínez, el “Señor Carnaval”, como solíamos llamarlo, nació un 21 de octubre de 1934 en Gualeguaychú. Desde los 8 años, momento en que su fam...]]>
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                                <updated>2026-06-20T14:06:37+00:00</updated>
                <published>2026-06-20T14:00:00+00:00</published>
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