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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2020-06-27T00:00:00+00:00</updated>
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            El valor ecológico y el significado mítico del árbol 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3tXHMgFFZBEB0o8EA1SMqNF5EaM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/001/021/0001021189.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La degradación del planeta ha conducido a revalorizar la importancia de estos héroes verdes que contribuyen a disminuir la contaminación ambiental, a moderar el clima, a proteger el suelo y son esenciales para lograr un desarrollo sostenible, siendo imprescindibles para la vida en la Tierra. En el año 1840 Suecia fue el primer país que celebró el Día del Árbol, para generar conciencia sobre la importancia de los recursos forestales. Ahora en muchos países se celebra el Día Mundial del Árbol cada 28 de junio. Un efecto inconfundible del proceso civilizatorio es la perdida de vegetación. Cuanto más aumenta la población humana, y más se extiende su estilo de vida citadino, más disminuye la cuenta de árboles. Los bosques, que constituyen  un reservorio vital de carbono, ocupan grandes extensiones que alcanzan el 28,5% de las tierras, a excepción de la Antártida y Groelandia. La mitad de los bosques en el mundo están ubicados en los trópicos y el resto en zonas templadas y boreales. Europa y América del Sur tienen la mayor superficie forestal, seguidos de América del Norte y África. Se calcula que la deforestación de bosques, selvas y montes produce un 15% de emisión de CO2 anual en todo el mundo, superando a la generada por vehículos, barcos y otros medios de transporte. La actual civilización se ha mostrado particularmente destructiva con los árboles, pese a que se sabe que la deforestación sin control explica en gran medida el desbarajuste ecológico, al quedar afectado el ciclo del carbono. Se sabe, además, que al tumbar un bosque o monte los organismos que allí viven quedan sin hogar. En muchos casos los animales, las plantas y otros seres vivos muren o tienen que migrar. Es decir, destruir grupos de árboles significa acabar con muchas especies que viven en él. Se pierde de vista que la agresión hacia esta especie es disonante con el hecho de que el árbol cuenta con una larga tradición mítica, religiosa y simbólica, que se remonta a las más primitivas culturas. El antropólogo Milcea Eliade ha comprobado que árboles sagrados se encuentran en todas las religiones, en las metafísicas y las místicas arcaicas y en las tradiciones populares del mundo entero. El pensamiento humano, desde los tiempos más remotos, ha visto en estos seres del reino vegetal una síntesis del cosmos que se regenera incesantemente, y como vida inagotable representa en muchos casos la inmortalidad. Además, la vida inagotable, la “vida sin muerte”, en la ontología arcaica traduce la idea de realidad absoluta, y, por tanto, el árbol se convierte en símbolo de esa realidad última. Según Eliade, son innumerables los mitos y leyendas en los que interviene un árbol sagrado o cósmico, una columna que sostiene al mundo, un Árbol de la Vida que confiere la inmortalidad al que come sus frutos, y en todas esas tradiciones aparece el simbolismo del “centro”. Los árboles ocupan un lugar destacado tanto en la Biblia como en el Corán. Las referencias arbóreas en estos libros sagrados son reflejo del lugar que les correspondía en las culturas de milenios pretéritos. Pero sobre todo su significación está basada en la percepción de esta planta como símbolo de la vida dada por el Creador.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3tXHMgFFZBEB0o8EA1SMqNF5EaM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/001/021/0001021189.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El árbol, cuyo día mundial se celebra hoy, tiene un valor incalculable desde el punto de vista ambiental. De hecho para el hombre antiguo era algo que trascendía el mundo vegetal y era venerado por su sacralidad.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2020-06-27T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-06-27T20:31:00+00:00</published>
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            Dengue: alerta sanitario en el país 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/dengue-alerta-sanitario-el-pais-n1009848">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2TulH5Lt5673M5I1SmxEYCEPMKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/970/0000970660.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>De acuerdo al último informe del Ministerio de Salud de la Nación, el virus transmitido por el mosquito Aedes Aegypti ya circula en 15 provincias del país entre los casos autóctonos y los importados. En Entre Ríos, la Dirección de Epidemiologia provincial informó que  hasta el momento son 38 los casos de dengue, la mayoría de los cuales son importados. Al mismo tiempo, el titular de ese organismo, Diego Garcilazo, pidió a la población que ante síntomas como fiebre, dolor detrás de los ojos o al moverlos, dolor de cabeza o en articulaciones y músculos, manchas o erupción en la piel acompañadas de picazón o cansancio intenso, resulta fundamental hacer la consulta médica inmediatamente.  El dengue es transmitido por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, el mismo que contagia los virus del zika, la chincunguña y la fiebre amarilla. El clima de estos días, marcado por el calor y la humedad intensa, es el caldo de cultivo para la cría del mosquito trasmisor de la enfermedad. Al respecto la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierte: “La enfermedad está muy extendida en los trópicos, con variaciones locales en el riesgo que dependen en gran medida de las precipitaciones, la temperatura y la urbanización rápida sin planificar”. La alteración climática –producto en parte de la actividad humana- ha hecho que una enfermedad como el dengue, que antes se circunscribía a Asia y África, ahora se expanda por Sudamérica. Los expertos sostienen que el cambio climático ha causado la tropicalización ambiental de la Argentina, un proceso a esta altura irreversible que propicia la reproducción y proliferación del Aedes Aegypti. Los veranos que se prolongan en el tiempo, al igual que los vientos y el régimen pluvial, crean las condiciones ideales para que el mosquito se multiplique y amplíe su distribución geográfica. Por cierto que el dengue no sólo se explica desde el cambio climático. El hacinamiento, la pobreza, la falta de conocimiento para defenderse del mosquito, son otros factores que se conjugan para la expansión de la enfermedad. El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, que lo contrae al absorber la sangre de una persona infectada y lo contagia cuando pica a otra sana. Respecto a las medidas preventivas contra el mosquito, los expertos dicen que hay que evitar crear las condiciones materiales para su propagación. La forma de combatirlo en la vida doméstica es limpiando el hábitat, esto es no dándole al mosquito posibilidades de reproducirse. En este sentido, se aconseja renovar periódicamente el agua de los floreros, evitar la acumulación de tachos o latas en los fondos de las viviendas, lo mismo que botellas vacías o cubiertas en desuso. A modo de protección personal, se recomienda a la población utilizar repelentes -reaplicándolos cada tres horas-, colocar mosquiteros en los lugares donde duermen niños pequeños y echar insecticidas en las habitaciones. Para prevenir la propagación del virus, las distintas carteras provinciales y municipales llevan a cabo tareas de fumigación y bloqueo en zonas donde el mosquito puede reproducirse, además de campañas de concientización para que en los domicilios particulares se eliminen los potenciales lugares donde se puedan alojar las larvas del mosquito.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2TulH5Lt5673M5I1SmxEYCEPMKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/970/0000970660.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Mientras el mundo está en vilo por la expansión del coronavirus, en la Argentina las autoridades sanitarias combaten otra emergencia epidemiológica: un nuevo brote de dengue.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2020-03-02T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-03-02T18:46:00+00:00</published>
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            El cepo no frena la dolarmanía argentina 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/el-cepo-no-frena-la-dolarmania-argentina-n1007967">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1mL8AanX14pTqrdU2Bs37ASNUvw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/947/0000947228.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La prohibición de comprar más de 200 dólares al mes por persona (cepo), y el impuesto del 30% para transacciones en el exterior que generó el “dólar solidario”, ha provocado el efecto inverso al esperado por el gobierno: en lugar de frenar, aceleró la demanda de moneda estadounidense. A esta conducta monetaria le cabe el principio de la psicología según el cual lo prohibido enciende la llama del deseo. Una objeción para los regímenes de controles de cambio: desalentar compulsivamente el ahorro en dólares provoca en realidad su fiebre. El diario de marras, sobre datos del Banco Central (BCRA), refiere que las 2.600.000 personas que compraron dólares en diciembre, en operaciones en blanco, marcó una cifra récord para un mes. El número es aún mayor que el de octubre, mes de las elecciones nacionales. De esta manera, las “personas humanas” (no empresas), que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento, compraron de forma neta  US$703 millones, dentro de lo que les permite el “cepo”. A todo esto, vale recordar que a partir de las PASO de agosto pasado, se registró una acelerada salida de depósitos en dólares de los bancos locales. Así, desde el 12 de agosto los bancos perdieron US$13.498 millones de cuentas de empresas y familias, una caída del stock del 42%. En tanto los datos del BCRA muestran que, tras las medidas económicas del gobierno que asumió el 10 de diciembre, todos los días hubo salida neta de fondos. En lo que va de 2020 acumula una caída de US$445 millones. Esta situación obligó a los bancos a cerrar el grifo de sus préstamos en dólares, en un intento por cuidar sus billetes y estar mejor parados. Así se acortaron los plazos y hay mayor selectividad a la hora de refinanciar crédito a los exportadores. Por otro lado, la actual política oficial de baja de tasas en pesos ha hecho que los rendimientos de los activos en esa moneda sean menores, generando mayor presión sobre la demanda del dólar blue y el contado con liquidación (CCL). Algunos analistas afirman que esto tiende a ampliar la brecha cambiaria (la diferencia entre el precio del tipo de cambio oficial y el resto de las cotizaciones que el mercado usa como referencia para operaciones financieras: CCL, MEP, blue, “solidario”). Cuando esa brecha es significativa, los operadores económicos perciben que el dólar oficial se atrasa (causando, entre otros efectos, baja de las exportaciones y aumento de las importaciones), generando la sensación de que se avecina otra violenta devaluación del peso (corrección en sintonía con las cotizaciones más altas del dólar). La dolarmanía se acelera en un contexto de alta inflación. Pero no debe perderse de vista que esto es un síntoma de un fenómeno más estructural y específico de la Argentina: el bimonetarismo. El régimen monetario argentino real (no oficial) consiste en que el peso es una especie de vale para realizar operaciones de corto plazo, en tanto que el dólar es aceptado como reserva de valor y en última instancia como moneda de referencia para los precios internos. De hecho en Argentina no faltan dólares. Le faltan al BCRA y al Gobierno, pero le sobran a los particulares y a las empresas, que tienen en su poder más de US$320.000 millones (en cajas de seguridad, colchones, activos externos, etc.)]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1mL8AanX14pTqrdU2Bs37ASNUvw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/947/0000947228.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>"Inédito: 2.600.000 personas compraron dólares en diciembre", tituló el diario Ámbito Financiero, para quien la apetencia por la divisa extranjera ocurre pese a la restricción cambiaria.]]>
                </summary>
                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2020-01-25T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-01-25T19:15:00+00:00</published>
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            Un invento que cambió la vida de personas no videntes 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/un-invento-que-cambio-la-vida-personas-no-videntes-n1007209" type="text/html" title="Un invento que cambió la vida de personas no videntes " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/un-invento-que-cambio-la-vida-personas-no-videntes-n1007209">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yzfnfthOEW3A7pOjTD7-JzuqtYM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/936/0000936746.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La fecha fue elegida porque es la del nacimiento del creador del sistema de escritura y de lectura táctil, Louis Braille, el 4 de enero de 1809 en Francia. El 80% de la información que inicialmente obtenemos del entorno, y que necesitamos para nuestra vida cotidiana, implica el órgano de la visión. Lo cual supone que la mayoría de los conocimientos y las habilidades que poseemos, están conectados con la información visual. Desde esta perspectiva, se comprende el papel clave que juega la visión en el desarrollo de las personas. Y paralelamente el impacto que ocasionan en ellas las diferentes patologías y alteraciones visuales. Braille se quedó ciego debido a un accidente durante su niñez mientras jugaba en el taller de su padre. Cuando tenía 13 años, el director de la escuela de ciegos y sordos de París –donde estudiaba el joven Braille– le pidió que probara un sistema de lecto-escritura táctil inventado por un militar llamado Charles Barbier. Dicho sistema servía para transmitir órdenes a puestos de avanzada sin tener necesidad de delatar la posición durante las noches. Braille lo reinventó utilizando un sistema de 8 puntos aunque al cabo de unos años lo simplificó a 6. Así nació el sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas no videntes. Desde 1825 estas personas cuentan con una herramienta válida y eficaz para leer, escribir, componer o dedicarse a la informática. Se diría que leen con sus dedos, usando este tipo especial de alfabeto, en el cual cada letra presenta un diseño particular de puntos en relieve. Deslizando sus dedos sobre las páginas escritas en sistema Braille, pueden leer casi tan rápidamente como otra gente lo hace con sus ojos. Según la Organización Mundial de la Salud hay unos 36 millones de personas con ceguera en el mundo, y 216 millones sufren discapacidad visual moderada o grave. Estas personas tienen más posibilidades de vivir en la pobreza y tener más dificultades que otras para acceder a la educación y al empleo. Por eso todo cuanto se haga para mejorar su situación es un avance en favor de sus derechos y en esta dirección ha ido el invento de Braille, reconocido en todo el mundo gracias el sistema de lectura táctil de su autoría. Braille murió el 6 de enero de 1852, sus restos fueron llevados a su ciudad natal, Coupvray; sin embargo, un siglo más tarde, el 21 de junio de 1952, fue trasladado al Panteón Nacional de Francia, al lado de Napoleón.  En el registro del Panteón se dice de Louis Braille: “La Nación lo ha reconocido como benefactor de la humanidad en el centenario de su muerte”. Ahora la revolución informática ha abierto un nuevo abanico de posibilidades para las personas que padecen algún tipo de deficiencia visual, como es la aparición de libros parlantes en audio digital. En tanto en el país existe la Biblioteca Argentina para Ciegos, una asociación civil sin fines de lucro que promueve la inclusión de este sector en la comunidad, a partir de proyectos e iniciativas en que participan personas con y sin discapacidad visual. Al respecto, la asociación produce libros en braille y audiolibros, distribuye material educativo, realiza cursos y brinda asesoramiento para personas con discapacidad visual.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yzfnfthOEW3A7pOjTD7-JzuqtYM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/936/0000936746.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille para crear mayor conciencia sobre la importancia de este medio de comunicación a favor de la plena realización de los derechos humanos de las personas con ceguera y con deficiencia visual.]]>
                </summary>
                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2020-01-03T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-01-03T19:04:00+00:00</published>
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            Qué significa el fin de año en la tradición mística 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/que-significa-el-fin-ano-la-tradicion-mistica-n1007115" type="text/html" title="Qué significa el fin de año en la tradición mística " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/que-significa-el-fin-ano-la-tradicion-mistica-n1007115">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0YGjYX8I3ONI2zxuFeswgMsU1gs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/935/0000935506.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin embargo, para los pueblos pretéritos, sensibles a los ritmos bio-cósmicos, el fin de año tenía una significación mística muy importante, según enseña el historiador de las religiones Mircea Eliade. El hombre arcaico era un observador privilegiado de los ciclos naturales que veía a su alrededor en todos los fenómenos. Así como el Sol y la Luna, salían, alcanzaban un máximo para decrecer luego, y repetir nuevamente el ciclo; de una semilla que se plantaba surgía un vegetal que  crecía hasta florecer o dar frutos y moría dejando nuevas semillas para repetir el proceso. Es decir que la constante observación de la naturaleza le indicaba que los procesos eran cíclicos, había un inicio, una consumación, un decrecimiento y finalmente una muerte para luego producirse un nuevo ciclo. Cuenta Eliade que el Año Nuevo implicaba para estas sociedades antiguas la renovación de todas las cosas. Así, cada año el cosmos “pasa”, esto es, el cosmos nace y muere con el año, con el tiempo. En año nuevo el cosmos se renueva para volver a desgastarse, siguiendo una lógica circular. Este tránsito que marca el fin y el comienzo de un período temporal, se encuadra en el pensamiento tradicional en un sistema más vasto: el de las purificaciones (purgas, ayunos, confesiones de pecados, consumición de la nueva cosecha) y de la regeneración periódica de la vida. Por lo tanto cada año debe comenzar con toda la pureza que lo nuevo significa, limpio, inmaculado, sin elementos negativos. Eso implica que el último día del año que termina es el momento de eliminar las cargas negativas que se han ido acumulando. Entre las culturas prehispánicas mexicana y maya, por ejemplo, las festividades se distinguían por la preparación de platos especiales, ritos corporales, limpieza del hogar, bailes ceremoniales y el desecho de lo arcaico. Los mayas renovaban todas las cosas que tenían a su servicio: vasijas, ropas, barrían sus casas y todo lo viejo lo desechaban. La costumbre de barrer era muy extendida entre estos pueblos, ya que eran tiempos de renovación. Los rituales de purificación, producto de esta antiquísima tradición, perduran todavía en algunas sociedades actuales, aunque presentan una variedad singular de acuerdo a las culturas. En Bulgaria existe el ritual de “kukeri” en el cual se utilizan máscaras de madera con imágenes de animales y campanas que se atan a la cintura para alejar a los malos espíritus en el nuevo año. En las zonas rurales de Italia perdura la costumbre de usar alguna prenda nueva o la de tirar ropa vieja por la ventana como símbolo de dejar lo malo del año que expira. En Dinamarca los daneses rompen platos acumulados durante el año, en tanto que en Escocia algunas poblaciones le prenden fuego a barriles y los hacen rodar por las calles para permitir que entre el nuevo año. En el Tibet el período de limpieza dura dos días. Durante el Gutor (período de preparación) se limpia varias veces la casa y se tiran petardos para alejar a los malos espíritus. En Japón para el Shōgatsu (año nuevo) se realiza una profunda limpieza de  la casa y se coloca luego el kadomatsu (pino de puerta) que se ubica en parejas frente a las casas para recibir a los espíritus ancestrales o kami de la cosecha y obtener longevidad.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0YGjYX8I3ONI2zxuFeswgMsU1gs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/935/0000935506.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>¿Qué significa el pasaje del año que termina a uno nuevo? ¿Qué representa esta fiesta? El hombre contemporáneo, instalado en la civilización técnica, suele ver este tránsito con el sentido pragmático que marca el calendario.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-30T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-30T20:10:00+00:00</published>
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        <title>
            La ludopatía no es un  juego, sino un problema 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/la-ludopatia-no-es-un-juego-sino-un-problema-n1007048" type="text/html" title="La ludopatía no es un  juego, sino un problema " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yWqckXgUzjMlsE3jLyWUZ31yCMI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/934/0000934805.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La ludopatía es un trastorno cuyos rasgos esenciales son análogos a los de cualquier dependencia de una sustancia psicoactiva. En ambos casos, en efecto, el individuo sufre una pérdida de control sobre su conducta. Cuando el juego deja de ser un entretenimiento, se convierte en una necesidad y la persona llega a ser incapaz de resistírsele. Es decir, hay que hablar de una patología, una adicción. Entonces el individuo entra en una pendiente de autodestrucción que impacta en todo su entorno social. El cuadro es conocido: problemas de relación con la pareja y familiares directos; las mentiras generadas provocan conflictos domésticos; deterioro de la actividad laboral; necesidades económicas imperiosas para continuar jugando; deudas financieras impagables que pueden conducir al jugador al delito;  derrumbe psicofísico de la persona en cuestión. La industria de los juegos de azar es un negocio floreciente en la Argentina. A los juegos más tradicionales como el Prode, la quiniela, las carreras de caballos, los juegos de mesa de los casinos, y las loterías, se le sumó la proliferación impresionante de bingos y tragamonedas en toda la geografía. Hoy las tragamonedas se han convertido en la modalidad preferida por los jugadores, y es también la que más adicción produce en sectores de menos recursos. Hay una estrecha relación entre juego y pobreza. En los sectores populares la ilusión de “salvarse” mediante las apuestas, arrastra a muchas familias a perder lo poco que tienen. Así, quienes son presa de la adicción al juego pierden su dinero, su trabajo, su dignidad, y muchas veces hasta sus familias. Porque el juego prospera donde no hay esperanza, desangrando el tejido social. En el último tiempo, se han instalado casas de juego, con sus tragamonedas, en todas las ciudades y en las grandes barriadas del país. Se trata de la consolidación de un mecanismo expoliador de las franjas más modestas de la población, en beneficio de sectores concentrados (los empresarios del juego). Junto con el “negocio” de la droga, con el que suele ir peligrosamente emparentada, la industria de las apuestas es una actividad económica que produce una plusvalía extraordinaria. El esquema no sólo distribuye riqueza al revés (le saca a los pobres para darle a una minoría privilegiada), afectando la economía doméstica de los sectores populares, sino que destruye el tejido social y deja un tendal de ludópatas (adictos). Por otro lado, son muchas las evidencias que conectan el juego con la corrupción y el narcotráfico. Hay estudios que revelan que el juego es una inmejorable herramienta para lavar dinero sucio proveniente de actividades ilícitas. El negocio de las tragamonedas crece a partir de las necesidades de sectores sociales desfavorecidas, que buscan en el juego un golpe de suerte, pero al mismo tiempo es una modalidad adictiva por excelencia. El que se inclina por las máquinas responde al perfil de un sujeto ansioso y deprimido, que pone entre paréntesis una vida que considera frustrante, y no busca ganar sino zafar, según la opinión de los especialistas. Como se ve, la ludopatía no es un juego, sino una problemática que destruye las vidas de quienes caen a su paso, que afecta directamente al núcleo familiar y a la población más vulnerable.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yWqckXgUzjMlsE3jLyWUZ31yCMI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/934/0000934805.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las estadísticas hablan de un aumento en la cantidad de jugadores compulsivos, en un contexto de expansión del negocio de los juegos de azar en Argentina, de impacto socialmente dañino.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-28T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-28T19:11:00+00:00</published>
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        <title>
            Un relato canónico que resalta el espíritu navideño 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/un-relato-canonico-que-resalta-el-espiritu-navideno-n1006903" type="text/html" title="Un relato canónico que resalta el espíritu navideño " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jm43UQPR-J16awdh_44LZpXrZSU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/932/0000932932.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La utilidad de su obra literaria de hecho se refleja en que ayuda a sus lectores a ser más empáticos, más dispuestos a escuchar y entender a los otros. Sus héroes de ficción nos enseñan a nombrar nuestras angustias y muchas veces a apreciar el valor de la bondad. Al respecto, exagerando, cabría decir que no hay Navidad sin la novela “Un Cuento de Navidad” de este escritor, uno de los más grandes de la literatura mundial. Ocurre que desde que este cuento vio la luz, seis días antes de la Navidad de 1843, ha tenido aceptación global, deviniendo en un relato canónico para estas fechas. Desde entonces, atravesando fronteras culturales, gracias sobre todo al cine, que lo ha replicado en muchísimas versiones, se ha hecho familiar esta historia de un hombre malo, Ebenezer Scrooge, que se vuelve bueno por efecto de la navidad. Scrooge es un anciano avaro y explotador que es visitado por el fantasma de su antiguo socio, Jacob Marley, y luego por los espíritus de las navidades pasada, presente y futura. Todos los espectros le muestran los errores cometidos en su vida y le enseñan que estas fechas deben ser vividas con generosidad y buena voluntad. De hecho Scrooge no era muy feliz en esta  época del año. La visita del Espíritu de las Navidades Pasadas, por ejemplo, revela el origen de su neurótico odio hacia la Navidad, ya que muchos de los acontecimientos clave en la vida de Scrooge sucedieron durante esta fiesta. En tanto el Espíritu de las Navidades Presentes, le muestra la felicidad que hay alrededor de las familias de clase media y de la pobre familia de su resignado empleado Bob Cratchit y su pequeño hijo Tim, que está muy enfermo y cuya vida peligra al no poder tratarse por la miseria que Scrooge paga a su empleado. El espectro también le enseña al personaje principal los demonios de la Miseria y la Ignorancia en forma de dos niños pobres y sucios. El Espíritu de las Navidades Futuras, en tanto, le revela cómo la gente se alegrará de su muerte y cuáles serán las consecuencias futuras de sus acciones. Scrooge ve entonces su propia tumba antes de despertar y descubrir que es todavía la mañana de Navidad, por lo que aún está a tiempo de cambiar su destino. El protagonista, a partir de ese momento, se convierte en un modelo de generosidad y amabilidad. La historia de su transformación tras la visita de los tres espíritus navideños se ha convertido en un icono de la Navidad en muchas culturas. Este relato marcó o supo transmitir y describir toda una serie de estereotipos, costumbres o ambientaciones que se instauraron gracias a él. Esto lo hace notar el principal biógrafo del autor, Peter Ackroyd cuando afirma: “No resulta arriesgado afirmar que Dickens reinventó por sí solo la idea de la Navidad tal como la conocemos hoy: ese grupo familiar reunido para disfrutar de los placeres, el afecto y la esperanza, idealizado a partir de las tenebrosas visiones de su infancia donde, siempre, la tristeza, la miseria y la muerte crecían fértiles como fantasmas ciertos”. Se dice que el autor de “Un cuento de Navidad” nació en el seno de una familia sin recursos, pero a pesar de la falta de lujos, esta época del año era una de sus preferidas.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jm43UQPR-J16awdh_44LZpXrZSU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/932/0000932932.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La literatura puede hacernos mejores. Eso pensaba el escritor inglés Charles Dickens, para quien "nadie es inútil en el mundo, mientras pueda aliviar un poco el peso de sus semejantes".]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-23T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-23T17:46:00+00:00</published>
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            La felicidad, una meta universal pero esquiva 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/la-felicidad-una-meta-universal-pero-esquiva-n1006834" type="text/html" title="La felicidad, una meta universal pero esquiva " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/la-felicidad-una-meta-universal-pero-esquiva-n1006834">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>En la mayoría de los intercambios de Navidad y Fin de Año aparece la felicidad como una palabra mágica que resume una meta  insoslayable, aunque suele ser algo difícil de alcanzar. Esta palabra suele connotar una sensación de éxtasis, un estado de gracia o de bienaventuranza, un sentimiento de alegría prolongada. Muchos filósofos y pensadores sostienen que éste es el motor de la vida humana. “Todos los hombres buscan ser felices -aseguraba Pascal-, esto, sin excepción. Por diferentes que sean los medios que para ellos empleen, todos tienden hacia ese fin". Ahora bien, si esto es así, ¿por qué son tan pocos los felices? Diariamente contemplamos los rostros de hombres y mujeres que aparecen ensombrecidos por la desdicha. Rostros crispados y hostiles, arrugados por la tristeza y el sufrimiento,  parecen desmentir el llamado humano a la plenitud, a la alegría, a la actitud celebratoria de la vida. Según se reporta, cada 40 segundos alguien se suicida en el mundo y es alta la cantidad de los que lo intentan sin éxito. Al mismo tiempo hay millones que recurren a los psicofármacos para paliar la angustia diaria o para poder dormir. Otros encuentran un oasis paradisíaco de éxtasis en las drogas alucinógenas y estimulantes. Los más, se aturden con adicciones varias: trabajo, sexo, alcohol, juegos, tecnología, dinero, poder, consumo, comida, etc. La sociedad argentina, por ejemplo, ¿no es una sociedad enojada, siempre al borde de del estallido de la cólera? ¿Y esto porque la frustra la distancia entre lo que pretende y lo que le pasa en verdad? Según estudios recientes, los trastornos de ansiedad, que algunos califican la “enfermedad de la preocupación”, representan la patología mental más frecuente entre los argentinos. En 2018 se prescribieron 102 millones de recetas de ansiolíticos. El último Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental, que se realizó en las ciudades más grandes de siete regiones del país, dice que los trastornos de ansiedad representan la patología mental más frecuente entre sus residentes. Uno de los argentinos más célebres, el escritor Jorge Luis Borges, ha dado un testimonio elocuente de la desdicha, en su conocido poema “El Remordimiento”, donde confiesa que su mayor pecado es no haber sido feliz: “He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz. Que los glaciares del olvido  / me arrastren y me pierdan, despiadados. Mis padres me engendraron para el juego / arriesgado y hermoso de la vida,  / para la tierra, el agua, el aire, el fuego. / Los defraudé. No fui feliz. Cumplida / no fue su joven voluntad. Mi mente / se aplicó a las simétricas porfías  / del arte, que entreteje naderías. Me legaron valor. No fui valiente. / No me abandona. Siempre está a mi lado / La sombra de haber sido un desdichado”. ¿Es acaso la felicidad una quimera, una ilusión inventada por el hombre para disimularse a sí mismo que la vida es incurablemente desdichada, como sostienen los pesimistas de todos los tiempos?  "Nuestro único error innato como humanos es creer que hemos venido a este mundo para ser felices", dijo al respecto el filósofo Arthur Schopenhauer. Para el psiquiatra Víctor Frankl, en tanto, en lugar de buscar la felicidad, las personas deberían hallar un sentido o significado a sus propias vida.]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Ser feliz es una aspiración universal y es lógico que se la invoque en esta época del año. Algo que, por otro lado, cabría asociar con otra expresión popularmente usada estos días: "que se cumplan tus deseos".]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-20T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-20T20:08:00+00:00</published>
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            La alternancia en el poder es una virtud republicana 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/la-alternancia-el-poder-es-una-virtud-republicana-n1006510" type="text/html" title="La alternancia en el poder es una virtud republicana " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/la-alternancia-el-poder-es-una-virtud-republicana-n1006510">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bZz-46DAwzuc9EFpJOODNT44E5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/927/0000927010.png" class="type:primaryImage" /></figure>Al mismo tiempo, no deja de ser un acontecimiento que la democracia argentina haya saldado una asignatura pendiente al concluir con normalidad su mandato un gobierno no peronista, después de varias décadas. El tema es particularmente relevante a la luz de la pobre performance institucional de la Argentina, donde las interrupciones abruptas de los gobiernos, por golpes militares o convulsiones políticas, han sido una constante histórica. De los únicos cuatro jefes de Estado no peronistas, elegidos en las urnas, dos fueron derrocados por los militares: Arturo Frondizi en 1962 y Arturo Illia en 1966. Luego, más acá en el tiempo, y tras recuperarse la democracia en 1983, los otros dos no pudieron concluir sus mandatos: Raúl Alfonsín debió entregar el poder seis meses antes (1989), y Fernando de la Rúa debió hacerlo dos años antes (2001). En este sentido debe celebrarse que hoy se produzca con normalidad el traspaso del mando entre dos presidente de distinto signo político, lo que habla de la madurez de la sociedad, en el período democrático más prolongado de la Argentina (los últimos 36 años). Por alternancia política debe entenderse el cambio o la sustitución de un grupo gobernante por otro cuando procede de un partido político distinto, y este proceso es producto de la competencia electoral. Vale la pena recalcar que éste es uno de los componentes fundamentales de cualquier sistema de gobierno de auténtica filiación republicana y democrática, cuya antítesis son los regímenes totalitarios de partido único. El principio de la rotación y de la alternancia hace posible que se renueve la política de un país. Que gente nueva con visiones distintas de las cosas ejerza el poder estatal es un signo de vitalidad, ya que se trata de apostar a una renovación de la ideas. Este mecanismo es posible porque antes existe el derecho a cambiar pacíficamente con el voto un gobierno y reemplazarlo por otro, regla de oro de la democracia. La experiencia histórica mundial ha demostrado que el camino para asegurar el desarrollo, la estabilidad y la supervivencia de un sistema político-institucional es el que asegura la renovación periódica de elencos gobernantes de distinto signo. Las sociedades no son monocromáticas, no poseen un solo matiz o tono ideológico-político, razón por la cual su representación política debe reflejar la policromía ciudadana, que se expresa en partidos y coaliciones diversas, con igual derecho a aspirar a conducir el Estado. Se ha observado con razón que en la tradición de la vida pública latinoamericana, tan identificada con el caudillismo personalista, sigue siendo difícil la convivencia entre fuerzas políticas adversas o diferentes que sepan construir y desarrollar un auténtico sistema de rotación en el ejercicio del poder. En las naciones de raíz anglosajona, en cambio, los sistemas bipartidarios -que se basan en un ejercicio rotativo del poder- han sido consagrados por una firme tradición cultural. ¿Está la Argentina consolidando un sistema político balanceado, de convivencia entre espacios políticos distintos, que aceptan las reglas de juego de la alternancia en el poder, a tono con la idiosincrasia policromática de las sociedades del siglo XXI?]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bZz-46DAwzuc9EFpJOODNT44E5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/927/0000927010.png" class="type:primaryImage" /></figure>Que hoy asuma un gobierno de distinto signo político, corolario de elecciones limpias y democráticas, es un hecho que el país debe celebrar, ya que fortalece el régimen republicano. ]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-09T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-09T18:33:00+00:00</published>
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            Diciembre, entre balances y significativas celebraciones 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/diciembre-balances-y-significativas-celebraciones-n1006473" type="text/html" title="Diciembre, entre balances y significativas celebraciones " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/diciembre-balances-y-significativas-celebraciones-n1006473">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Diciembre es un término latino que significa “diez” (“decem”). El décimo, justamente, era el puesto que ocupaba este mes en el antiguo calendario romano, el primer sistema para dividir el tiempo en la Antigua Roma, y empezaba en marzo. Con el cristianismo, este mes pasó a ser el duodécimo (doce) del nuevo calendario gregoriano, que el papa Gregorio XIII promulgó por medio de la bula Inter Gravissimas, y que está vigente al día de hoy. Este mes está asociado al acontecimiento más grande y significativo de la cristiandad, ya que el día 25 se celebra el nacimiento del Niño Dios, fiesta que se conoce como Navidad. Pero también muchos no creyentes de todo el planeta festejan ese día con una solemnidad especial, repleta de simbolismos y tradiciones que, con el correr de los años, fueron tomando carácter universal. Esto se echa de ver en los rituales que se fueron adosando con el correr de los años a esta celebración (el arbolito de Navidad, la figura de Papá Noel trayendo obsequios a toda la familia, los adornos con muérdago, las tarjetas de felicitación que se intercambian en estas fechas, entre otras cosas), que aportan el factor pintoresco a la fiesta. Diciembre es el mes de las “fiestas de fin de año”, ya que además de la Navidad en todo el mundo el día 31 se celebra el pasaje del año “viejo” al nuevo, un ritual que se repite desde antiguo. Se trata de dos momentos importantes en los cuales la gente se saluda y las familias aprovechan para reunirse, alrededor de una mesa, circunstancias que suelen reforzar los vínculos humanos. Aparece en esta época también el momento del balance, en que las personas se interrogan sobre cómo les ha ido durante el año y sobre el estilo de vida elegido. Ahí se evalúa si los cambios que cada quien pretendió hacer se concretaron o no. En estos exámenes suelen aparecer objetivos no cumplidos, causando así malestar psicológico. Por otro lado, están las cuestiones afectivas, ligadas a vínculos familiares. Pueden ocurrir experiencias gratificantes, porque la gente se reconecta con otros, pero también pueden surgir sentimientos de angustia, ya que en las fiestas suelen renacer heridas por las pérdidas (seres queridos que ya no están o amigos que dejaron de serlo). Esta época, en tanto, suele conectar cuestiones ancestrales vinculadas a la infancia, al remitir al recuerdo de fiestas pasadas, disparando así la nostalgia y la melancolía. Pero es como un tiempo primordial que ya no se puede recrear, en el cual afloran sensaciones que nunca más volverán. En este sentido, algunas personas se deprimen en esta época del año, y en lugar de abrirse hacia los otros se retraen a su ámbito privado. A veces las celebraciones puedes convertirse en una ocasión para aumentar las desavenencias o los desencuentros. El hecho de tener que decidir con quiénes se pasarán las fiestas, puede llevar a grandes desacuerdo entre los miembros de la familia. La perspectiva de encontrarse con gente con la que se arrastran problemas de relación, le agrega dramatismo a esas reuniones. Los psicólogos advierten que diciembre puede ser muy estresante. Ya que el estado de ánimo que caracteriza a la antesala de las fiestas, suele estar alterado por el hecho de que se siente el peso del año, que hace que el cuerpo y la mente muestren signos de agotamiento.]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>El duodécimo y último mes del año es una época de especial significado. Es un tiempo de autoanálisis y de reuniones familiares en torno a fuertes celebraciones.]]>
                </summary>
                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-08T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-08T18:31:00+00:00</published>
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        <title>
            Las profecías ecológicas sobre el colapso terrícola 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/las-profecias-ecologicas-el-colapso-terricola-n1006325" type="text/html" title="Las profecías ecológicas sobre el colapso terrícola " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Los registros climáticos a lo largo y ancho de la Tierra demuestran una deriva hacia el incremento de las temperaturas medias más rápido de lo provisto. El calentamiento global se agrava y amenaza el futuro de nuestro planeta, acaba de advertir el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (ONU). El organismo había fijado el límite de 1,5 grado de aumento en la temperatura global como una línea roja más allá de la cual el desquicio planetario sería un hecho. Pero resulta que la ONU advierte, en su último informe, que la temperatura media del planeta podría subir este siglo hasta unos “intolerables” 3,9 grados. “Nuestro fracaso colectivo a la hora de actuar pronto y enérgicamente en el cambio climático significa que ahora debemos conseguir fuertes reducciones de emisiones”, ha subrayado la ONU, advirtiendo que “cada ciudad, cada región, cada negocio, cada individuo, debe actuar ahora”. Desde hace un tiempo este tipo de interpretaciones sobre el clima llevan a un miedo subrepticio, a cierta angustia de futuro o incluso a un pánico más o menos latente; es decir, a un cierto milenarismo. En efecto, es factible asociar las profecías ecologistas sobre daños ambientales y catástrofes en ciernes con la idea, originalmente religiosa, del fin de los tiempos o, cuando menos, con una etapa de bien merecidos castigos divinos hacia todo el género humano. El milenarismo es un rasgo particular de ciertos movimientos religiosos que anuncian la proximidad del fin del mundo o un cambio drástico en la humanidad. Por lo general responden a situaciones de cambio social, incertidumbre y crisis. En el caso de la cultura cristiana el milenarismo fue incorporado con base en la interpretación de las Sagradas Escrituras, en específico, del Libro de Daniel y del Apocalipsis de Juan. Cada determinado tiempo surgen discursos colectivos acerca del fin del mundo. En la conciencia colectiva de nuestra época, los esquemas milenaristas no han perdido su poder de seducción. En este sentido, el “eco-catastrofismo”, la visión de catástrofe de los destinos del mundo en relación a los problemas ambientales, como se expresa en las advertencias de la ONU  y el movimiento ecologista, se ajusta a la mentalidad milenarista. Se diría que es una retórica que logra instalarse con facilidad en un universo mental dispuesto a acogerla. La constatación (con denuncia, crítica, reivindicación, etc.) de un deterioro fatal del medio ambiente, sintoniza con la idea de que el mundo terminará (y terminará pronto), que los historiadores de las religiones, como Mircea Eliade, atribuyen al pensamiento mítico constitutivo del ser humano. El eco-catastrofismo compite contemporáneamente con otros discursos que juegan con la idea del fin del mundo, con esta especie de arquetipo simbólico arraigado en la conciencia de la humanidad, solidario en el pasado con el mito del diluvio universal, presente en todas las religiones de los pueblos primitivos. El pavoroso proceso del cambio climático se asemeja en tremendismo trágico a relatos de acaboses cósmicos contenidos en la prédica de algunas sectas milenaristas, en la leyenda de la Atlántida, la ufología, el holocausto nuclear, el esoterismo de la New Age, y las profecías prehispánicas, entre otros.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>La humanidad vive un tiempo histórico de mucho temor e incertidumbre. Un contexto espiritual en el cual calan hondo los discursos catastrofistas, como el que articula el ecologismo.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-03T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-03T18:56:00+00:00</published>
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            Cierra el ciclo lectivo: época de balance educativo 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/cierra-el-ciclo-lectivo-epoca-balance-educativo-n1006289" type="text/html" title="Cierra el ciclo lectivo: época de balance educativo " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Según el calendario escolar aprobado por el Consejo General de Educación (CGE) los niveles inicial, primario y secundario finalizan sus actividades el 13 de diciembre próximo. Según lo estipulado, a partir de entonces en el nivel medio se inicia un período de integración y evaluación de saberes, instancia que continúa en el mes de febrero de 2020. Respecto al balance educativo, el sistema en general en el país y en la provincia sigue teniendo problemas que vienen de lejos. La sensación que existe es que pasan los años, se acumulan los diagnósticos, y las cosas siguen igual o peor. Por lo pronto terminar el secundario en Argentina no acredita precisamente conocimientos para la vida diaria. Cuánto aprenden realmente nuestros jóvenes en el nivel medio es un tópico que se viene debatiendo desde hace tiempo. Según las estadísticas, en Entre Ríos 1 cada 2 jóvenes no termina la secundaria en tiempo y forma. Un informe nacional de 2018, por caso, puso  en escena la situación de abandono, repitencia y baja graduación en el país. La provincia mostró una de las peores performances: apenas el 52,3% de aquellos que ingresaron en 2011, se graduaron en 2016. En tanto el promedio nacional es de 60,7%, es decir que se gradúan en tiempo 6 de cada 10 jóvenes.  Los datos corresponden al informe denominado “El camino hacia la graduación en secundaria: ¿una misión imposible?”, elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación (abril de 2018). De aquí se desprende que pese a la obligatoriedad de la educación media establecida por ley, sigue siendo alto el abandono escolar. Eso explica en gran medida otra tendencia ya consolidada en los últimos años: la explosión de la matrícula de las escuelas de jóvenes y adultos, que en 10 años prácticamente se triplicó en Entre Ríos. Ahora bien, si la deserción del secundario ya es un problema grave, no lo es menos el hecho de que el esquema de enseñanza-aprendizaje de la secundaria deja mucho que desear a la luz de los resultados del proceso. Y esto porque quienes logran egresar de los colegios lo hacen con serias deficiencias en aspectos básicos como la comprensión de textos y las operaciones matemáticas. Según el Observatorio Argentinos por la Educación, en 2019 casi 7 de cada 10 estudiantes de nivel secundario del país no alcanzan los niveles satisfactorios en Matemática. El 69% de los estudiantes se encuentra en el nivel básico o por debajo del básico, mientras que el 27% está en el nivel satisfactorio y solo hay un 4% en el nivel avanzado. En tanto que en Lengua, 6 de cada 10 estudiantes se encuentran en los niveles satisfactorio y avanzado. En contraste con los resultados en Matemática, aquí se observa que casi la mitad de los estudiantes (45%) están en el nivel satisfactorio, mientras que el 17% está en el nivel avanzado. Sin embargo, todavía hay un 20% en el nivel básico y un 18% por debajo del básico, según el informe de marras. Se indica además, que el sistema educativo es heterogéneo y desigual, se dan diferencias según provincias, niveles socioeconómicos, y  de tipo de establecimiento: si es público o privado, y si está en zona urbana o rural.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Entramos en la época del año en que se cierra el ciclo lectivo al tiempo que se producen las instancias evaluatorias académicas.  
En Entre Ríos los jóvenes que estudian en el nivel de educación superior finalizaron las clases el 15 de noviembre pasado y desde entonces asisten a las meses de exámenes de las distintas carreras.
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-12-02T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-12-02T19:51:00+00:00</published>
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        <title>
            La higiene de una ciudad, ¿depende de sus vecinos?
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/la-higiene-una-ciudad-depende-sus-vecinos-n1005990" type="text/html" title="La higiene de una ciudad, ¿depende de sus vecinos?" />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Hay cierto consenso respecto de que en Argentina hay ciudades más higiénicas que otras. En el extremo del ideal ha figurado siempre Mendoza, una capital de provincia con 700.000 habitantes que es elogiada por extranjeros y argentinos. Últimamente está ganando idéntica fama Tandil, ubicada en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, y cuya población asciende a 110.000 habitantes. Gualeguaychú no figura en ningún ranking de limpieza urbana y de hecho el tópico de la suciedad en algunos espacios públicos suele ser la queja entre vecinos. La pregunta es, ¿por qué Mendoza y Tandil son más limpias que Gualeguaychú? ¿La diferencia está en la gestión municipal del área? ¿O son acaso los mendocinos y los tandilenses más higiénicos que los gualeguaychuenses? En esta última hipótesis explicativa domina una cuestión idiosincrática, la cual alude al conjunto de rasgos y al carácter propio y distintivo que ostentan un individuo o una sociedad. Al respecto, cabría postular el axioma de que la ciudad más higiénica no es aquella que “mejor se limpia sino la que menos se ensucia”. En este caso, el peso de la responsabilidad sobre la limpieza descansa más en los vecinos que en los funcionarios del área de higiene urbana. Así como unas ciudades son más limpias que otras, lo mismo pasa con los países. Y al respecto es conocida la admiración que despierta Japón, cuya limpieza es proverbial. Una de las características que más llama la atención a los visitantes que llegan a ese país es el estado impoluto de las calles y de los lugares públicos. Notan, por ejemplo, la ausencia de papeleras y barrenderos. La respuesta que surge es que esto es obra de los propios residentes, que idiosincráticamente hacen un culto de la limpieza. También se destaca la limpieza extrema que reina en las escuelas. Resulta que los estudiantes al llega al colegio dejan sus zapatos en casilleros y se ponen zapatillas. Esta práctica, que también se realiza en las casas, se complementa con que los alumnos también colaboran en la limpieza de las aulas y los baños del colegio. El origen de la conciencia social nipona respecto de la higiene hay que buscarlo en la educación, la historia y la cultura del país. “Desde la escuela primaria hasta la secundaria, la limpieza es parte del horario diario de los estudiantes”, dijo Maiko Awane, subdirectora de la oficina del gobierno de la prefectura de Hiroshima en Tokio, en diálogo con BBC Mundo. La inclusión de este elemento en la currícula escolar ayuda a los niños a desarrollar orgullo de su entorno. En la vida diaria abundan los ejemplos de la actitud nipona hacia la higiene. Por ejemplo, alrededor de las 8:00 de la mañana, los empleados de oficinas y comercios limpian las callas alrededor de sus lugares de trabajo. La limpieza se encuentra en el corazón de la antigua religión del país, el sintoísmo, cuyo concepto clave es “kegare” (impureza o suciedad), lo opuesto a la deseada pureza. “Si un individuo se ve afectado por el ‘kegare’, puede dañar a la sociedad en su conjunto”, explicó Noriaki Ikeda, sacerdote en el Santuario Kanda de Hiroshima.”Por lo tanto, la limpieza te purifica y ayuda a evitar las calamidades”, agregó.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Habrá que aceptar que la higiene no es el fuerte de Gualeguaychú, pese a que la ciudad tiene pretensiones turísticas. ¿Obedece a un déficit en el servicio municipal o los vecinos no son lo suficientemente limpios?]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-21T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-21T19:09:00+00:00</published>
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            Una diversidad de ofertas para una sociedad adicta 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Es conocida la metáfora de la droga para describir la caída del hombre en algún tipo de servidumbre, de pérdida de libertad o del control sobre la propia vida. Así como el abuso de sustancias tóxicas crea dependencia psicofísica en los individuos, hay una infinidad de ofertas que pueden desarrollar conductas adictivas de todo tipo y a través de las cuales el hombre desarrolla mecanismos de huida de la realidad y de sí mismo. La expresión “la religión es el opio del pueblo”, que pertenece al filósofo alemán Carlos Marx, remite por ejemplo a la idea de que determinadas ideologías o prácticas pueden actuar como mecanismos ilusorios o evasivos que permiten el control de las masas. Según el marxismo, la religión es usada por las clases dominantes como instrumento para controlar al pueblo, aliviando y dándole sentido a sus padecimientos mediante la idea de un mundo de dicha ilusoria y la promesa de una vida eterna. “La religión -escribió Marx- es el suspiro de la criatura abrumada por la desdicha, el alma de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una época sin espíritu. Es el opio del pueblo”. Los adversarios del marxismo, en tanto, le aplicaron a esta ideología su propia medicina. La escritora Simone Weil escribió al respecto: “El marxismo es una verdadera religión, en el más impuro sentido de la palabra”. Y añadió: “Tiene especialmente en común con todas las formas inferiores de la vida religiosa el hecho de haber sido continuamente utilizado, según la expresión tan justa de Marx, como un opio del pueblo”. Al hacer un balance de la modernidad un personaje del escritor norteamericano Ernest  Hemingway hace extensiva la metáfora opiácea: “Opio del pueblo, la religión…hoy también la economía es el opio del pueblo, como el patriotismo… Y las relaciones sexuales, ¿no son acaso un opio para el pueblo? Pero entregarse a la bebida, es el mejor de los opios: excelente, aun cuando los hay que prefieren la radio, este opio barato”. Queda claro que “el opio del pueblo” representa una conducta compulsiva colectiva, que cambia tanto como las modas y que también actúa a nivel individual. Vivimos en una sociedad donde probablemente el rasgo patológico por excelencia sea la idolatría a determinados consumos. En este sentido, la figura del adicto no se reduce al toxicómano. También hay adicción al poder, al sexo y la pornografía, a la fama, al dinero,  a la transgresión, a las noticias, a las compras, al trabajo, al ejercicio físico, a la música, a los juegos de azar, a los videojuegos, a determinados deportes, al cine y la televisión, y últimamente se dice que las redes sociales son el nuevo opio del pueblo. De Homo Sapiens a Homo Adictus, esa parece ser la evolución (o involución) de nuestra especie, que marca el pasaje del ser racional al sujeto dominado por una compulsión enfermiza y tóxica. Lo cierto es que en la llamada “sociedad de consumo” se verifica una especie de epidemia de nuevas adicciones “sin sustancias” (drogas, alcohol, tabaco) que sugiere que el fenómeno es un problema más inquietante y global. Ahora bien, las adicciones son síntomas de algo más profundo que se vincula a un estado espiritual de las personas y los grupos. En este sentido, pueden leerse como un modo de evadirse de la realidad.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>El hombre suele acudir a un sistema de compensaciones y anestésicos para sobrellevar la carga de la existencia. Aunque a veces paga un alto precio por esta huida de la realidad.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-20T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-20T18:00:00+00:00</published>
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            Latinoamérica sigue en la lógica de la Guerra Fría 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/latinoamerica-sigue-la-logica-la-guerra-fria-n1005905" type="text/html" title="Latinoamérica sigue en la lógica de la Guerra Fría " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>La convulsa coyuntura política en Latinoamérica, que parece atravesada por un huracán de discordia, retrotrae a la segunda parte del siglo XX, cuando el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética tuvo un efecto desestabilizador en esta parte del mundo. Se trata de un raro “déjà vu” (algo ya visto) setentista, porque han dejado de existir los recurrentes golpes de Estado militares y la guerrilla no está masivamente activa. Sin embargo ha vuelto la violencia, acompañada de una polarización peligrosa de las sociedades, una herencia muy típica de la Guerra Fría en la región. Eso cree el historiador italiano Vanni Pettinà, autor del libro “La Guerra Fría en América Latina”, para quien muchos de esos aspectos vuelven a aflorar en la actualidad. “Herencias del pasado que se vuelven a encender por la coyuntura actual”, ha dicho este profesor investigador del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, El historiador habla de un regreso de los enfrentamientos, como “herencia de procesos políticos que durante la Guerra Fría tuvieron la violencia en el centro de sus políticas”.  Según Vanni Pettinà, “la violencia fue parte de las herramientas políticas latinoamericanas y hay de alguna manera cierta continuidad en esto”. En tanto para el escritor cubano Rafael Rojas la Guerra Fría sigue siendo una “reserva simbólica inagotable” en la América Latina del siglo XXI. En un reciente artículo, dice: “Aquellas décadas de dictaduras y revoluciones, de guerrillas y golpes, actúan como una reserva simbólica inagotable, de la que echan mano unos y otros para movilizar afectos”. Según Rojas, la Guerra Fría “funciona como la última epopeya del periodo predemocrático latinoamericano, a la que unos y otros deben recurrir en busca de inspiración”. Como en el pasado, también ahora la idea de la izquierda y la derecha funcionan como doctrinas absolutas, capaces de condenar o de legitimar. La ideología binaria permite, en efecto, que las protestas populares chilenas puedan ser leídas, depende de la categoría maniquea que cada quien suscriba, como un acto de liberación popular contra la derecha neoliberal de Sebastián Piñera o como una típica insurrección castrochavista que pretende derrocar a un gobierno legítimo. ¿Cómo deben juzgarse, por otro lado, las frecuentes manifestaciones opositoras en la Venezuela de Nicolás Maduro o en la Nicaragua de Daniel Ortega? ¿Reflejan el descontento de un pueblo que rechaza la “dictadura” de regímenes comunistas? ¿O todo es un plan subversivo de la “derecha neoliberal, la CIA y Estados Unidos”?  Los sucesos bolivianos igual: ¿golpe de Estado de la derecha contra el líder izquierdista Evo Morales o insurrección popular contra un gobierno que produjo fraude electoral? “En una Latinoamérica cada vez más diversa y complicada, hay también una polarización creciente, empeñada en que el antagonismo entre la izquierda y la derecha sea una ecuación mágico-religiosa”, diagnostica por su parte el escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka, en el diario The New York Times. Para Barrera Tyszka este enfrentamiento, que ha perdido su condición ideológica para devenir en algo emocional, en realidad es un ejercicio de distracción, una maniobra teatral, funcional para la supervivencia de algunas élites y para que se mantengan males como la corrupción.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Los últimos acontecimientos políticos latinoamericanos, con su carga de polarización social y violencia, dan razones para creer que la Guerra Fría no se ha ido del todo de la región.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-19T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-19T19:31:00+00:00</published>
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        <title>
            Una antigua fórmula ética para la convivencia 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>¿Dónde encontrar una guía práctica que nos ayude a comportarnos en sociedades, como las del siglo XXI, que algunos caracterizan de posmoralistas,  en el sentido de que ya no rige un “deber ser” igual para todos? Las personas ya no se ponen de acuerdo respecto de qué es lo bueno y qué es lo malo, incluso dentro de una misma sociedad y más allá de las imposiciones de la ley jurídica. Se ha oscurecido la idea de que no existen principios morales universales o absolutos y entonces parece que cada cual, siguiendo sus preferencias, puede actuar como mejor le cuadre. “Relativismo moral”, así se califica al actual momento espiritual, sugiriéndose con esa expresión que los valores, en función de los cuales se regula el comportamiento humano, ya no responden a una tabla universal jerárquica, sino al criterio de cada quien. Los que postulan el universalismo moral sostienen que este relativismo conduce al caos social. Porque, dicen, debe existir algún estándar con el cual determinar qué es lo correcto. Pero más allá de la discusión teórica, cabe preguntarse si en las actuales circunstancias es factible que los seres humanos, pese a todas sus diferencias, pueden acordar en una ética mínima para la convivencia. Al respecto, se cree que todavía perdura en la conciencia humana, a pesar del vendaval relativista contemporáneo, un imperativo compartido cuya formulación sería: “compórtate, como te gustaría que se comportaran contigo”. Este principio de reciprocidad moral se encuentra bajo distintas formulaciones en prácticamente todas las culturas, filosofías y religiones, y por esta razón ha sido llamada la “regla de oro” (la referencia al oro se hizo por su consideración como el más precioso elemento). En los Evangelios el ideal aparece en este dicho de Jesús de Nazaret: “Así que trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti, pues ello resume la ley y los profetas”. Mahoma, en tanto, el profeta fundador del Islam, afirmó: “No hagas daño a nadie y nadie te hará daño”. El pensador chino Confucio, por otro lado, dijo: “No desees a los otros lo que no deseas para ti mismo (…) Si deseas reconocimiento, ayuda a los otros a conseguirlo; si deseas éxito, ayuda a los otros a alcanzarlo”. El filósofo pagano Séneca escribió: “Trate a sus subordinados como debería ser tratado por sus superiores”. Los judíos explican tal regla en forma de relato. A un célebre erudito, el rabino Hillel (80 a.C.-30 d.C.), se le acercó un pagano que prometía convertirse al judaísmo si Hillel conseguía explicarle la Torá apoyado sobre un solo pie. “No hagas a tu prójimo lo que odies que te hagan a ti”, le contestó el rabino, apoyándose en un solo pie. “Esto es todo lo que enseña la Torá, el resto no son más que comentarios. Ve y estudia”. El atractivo de la regla de oro residiría en que no es una afirmación arbitraria, que surge de una doctrina dogmática, sino que más bien preconiza una dinámica de relaciones intersubjetivas basadas en el sentido común y en el principio de no agresión. Además, su universalidad sugiere que puede estar relacionada con aspectos innatos de la naturaleza humana, al tiempo que quien aplique la regla tratará con consideración a todos los seres humanos, por encima de cualquier distinción de religión, clase o raza.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>En una época histórica de relativismo axiológico, donde cada individuo o grupo tiene su propia valoración de las cosas, todavía sobresale en la conciencia humana la idea de que no es justo dispensar a otro lo que no se quiere para uno mismo.]]>
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                <updated>2019-11-16T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-16T18:20:00+00:00</published>
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            La necesidad de educar en el valor de la tolerancia 
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>La tolerancia, según el diccionario de la Real Academia, es el “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. A la luz de la historia de la humanidad, donde el otro distinto ha sido visto siempre como un enemigo a eliminar, y sobre todo teniendo en cuenta el actual contexto de crispación sociopolítica, se trata de todo un programa de convivencia. A decir verdad, hay razones para creer que el hombre es un animal de instintos intolerantes, que en realidad si quiere vivir con los otros debe “aprender” a aceptar y respetar sus modos de ser y pensar, aunque sean antagónicos al suyo. El escritor rumano Emile Ciorán postula que el hombre es un sujeto idólatra por naturaleza, en el sentido de que tiene que creer en algo. Pero el problema está en que cuando abraza un dios, “obliga” a los otros a amarlo, en espera de exterminarlos si se rehúsan. Hay que precaverse, sugiere, del que eleva la voz, sea en nombre del cielo, de la ciudad o de otros pretextos. Hay que alejarse de esta gente, la cual “no os perdona el vivir más acá de sus verdades y sus arrebatos; quiere haceros compartir su histeria, su bien, imponérosla y desfiguraros”. Ciorán ve un “tirano fallido, casi un verdugo” en aquel que se planta como superior a los demás sobre la base de cualquier ideal, que predica algún dogma, que suele invocar algún “nosotros” con inflexible seguridad, o invoca a los “otros” sintiéndose su intérprete. Dado que el fanático no admiten otra verdad que la suya, su interés no pasa por entender al otro, por escuchar su punto de vista, sino que busca cambiarlo, si es necesario por la fuerza. “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”, decía magistralmente Winston Churchill, al describir su espíritu cerrado y recalcitrante. En política los fanáticos no son ciudadanos que están dispuestos a aceptar que los demás piensan distinto y en este sentido a considerar su propia opinión como un punto de vista más. Más bien se creen dueños de la verdad absoluta; parten del supuesto de que sólo ellos tienen el secreto para redimir a los demás de su infortunio, arrogándose el derecho de utilizar la violencia para el programa de “salvación”. Esta gente entiende la política como una religión y por eso parecen miembros de una secta de creyentes. Bajo la inspiración de un dogma, pontifican sobre todo porque creen poseer la receta simple para resolver problemas complejos La tolerancia es el antídoto contra el fanatismo. “Me gusta que haya cosas que no me gusten”, así define esta actitud ética el filósofo español Fernando Savater. Y que recuerda aquella observación de Voltaire, que dijo: “Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”. La tolerancia es un valor en el marco de una sociedad plural, donde rige el politeísmo ideológico, de conformación poliédrica (donde ninguna posición lo abarca todo) y donde la diversidad es la nota distintiva. “En el mundo no hay dos opiniones iguales, como tampoco hay dos semillas o dos cabellos iguales. La cualidad más universal es la diversidad”, escribió al respecto Michel de Montaigne, advirtiendo sobre la insensatez de querer uniformar la mente de las personas.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Hoy se celebre el Día Internacional para la Tolerancia, una efeméride pertinente en un momento histórico donde los fanatismos de todo tipo, con sus secuelas de violencia y terror, están en alza.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-15T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-15T20:19:00+00:00</published>
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            Bolivia y un ejemplo de conato separatista 
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/bolivia-y-un-ejemplo-conato-separatista-n1005691" type="text/html" title="Bolivia y un ejemplo de conato separatista " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/bolivia-y-un-ejemplo-conato-separatista-n1005691">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tBea1u7Y0MB9RXO2RJmOZ7qxxDU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/915/0000915682.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El dato es que existe un viejo enfrentamiento entre la “Media Luna” boliviana (las áreas bajas y llanas de la mitad oriental del país, ricas en gas y petróleo, llamadas así por su forma en el mapa) con el altiplano andino: Santa Cruz versus La Paz. Según los analistas políticos, los planteos separatistas santacruceñas representan uno de los más graves conflictos bolivianos irresueltos, al punto que gravita decisivamente en la política interna del Estado. Santa Cruz de la Sierra, dotada de grandes recursos mineros y petroleros, tiene una larga historia de rivalidad y enfrentamiento con el poder central boliviano y hace amagues de secesión desde prácticamente los orígenes de la república. El fuerte sentimiento regionalista fue y es alimentado por las élites lugareñas y se asienta sobre el argumento conocido en otros procesos de separatismo -como el de Cataluña respecto de España, por ejemplo- según el cual la región es víctima de despojo por parte del poder central. Así, en 2001 nació el Movimiento Nación Camba dirigido por un cuerpo colegiado de personalidades regionales. Esta “nación”, que representa más del 30% de la población, se asienta sobre un territorio que representa más del 70% del país, y abarca los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija. La constituyen quienes se identifican con la cultura mestiza proveniente del cruzamiento de hispanos y guaraníes. El Memorándum de la Nación Camba precisa los objetivos estratégicos de dicho movimiento. Entre ellos, se lee: “proclamamos la necesidad de convertir a Santa Cruz en una Región Autónoma, dotada de gobierno propio y amparado por un estatuto especial de autonomía que sea la expresión del Poder Cruceño, como reconocimiento formal y legal de nuestra Nación-Estado. Los recursos naturales cruceños son propiedad inalienable de la nación Camba”. El movimiento independentista dice diferenciarse del país andino, “encerrado en sus montañas, una especie de Tibet Sudamericano constituido mayoritariamente por las etnias aymará-queschua, atrasado y miserable, donde prevalece la cultura del conflicto, comunalista, pre-republicana, iliberal, sindicalista, conservadora, y cuyo centro burocrático (La Paz) practica un execrable centralismo colonial de Estado que explota a sus ‘colonias internas’, se apropia de nuestros excedentes económicos y nos impone la cultura del subdesarrollo, su cultura”. El caso de la Media Luna boliviana aparece como el más fuerte movimiento secesionista en América Latina, aunque también en esta región se observan reclamos regionalistas que ponen en aprietos a los gobiernos de los distintos países. En Chile, por ejemplo, la “nación mapuche” desafía la soberanía del Estado con planteos secesionistas, al tiempo que los habitantes de la Isla de Pascua, conocida por sus enigmáticas esculturas, vienen planteando desde hace tiempo la posibilidad de la independencia. En México el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sigue actuando como una fuerza separatista en el estado de Chiapas, en la península de  Yucatán. En tanto en Brasil existen voces separatistas en el sur (estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur) en la rica área de San Pablo, y en la región de Pernambuco, en el nordeste del país.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tBea1u7Y0MB9RXO2RJmOZ7qxxDU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/915/0000915682.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El Estado boliviano, cuya crisis política concita hoy la atención mundial,  viene siendo desafiado desde hace tiempo por las pretensiones soberanistas de la región oriental del país.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-12T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-12T19:32:00+00:00</published>
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        <title>
            América Latina entró en una fase de exasperación 
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/america-latina-entro-enuna-fase-exasperacion-n1005653" type="text/html" title="América Latina entró en una fase de exasperación " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/america-latina-entro-enuna-fase-exasperacion-n1005653">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b_wh2ovZsCE-0ul4oe4NOF7fcdQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/915/0000915231.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El uso político que se está haciendo del malestar latinoamericano era esperable. Los izquierdistas, por ejemplo, dicen que en Chile y Ecuador es el pueblo el que se rebela contra el neoliberalismo. Y razonan que en Bolivia se verificó un golpe de Estado, como los que se pretendieron realizar tiempo atrás en Nicaragua y Venezuela, donde según esta lectura los gobiernos de esos países lograron sofocar la acción desestabilizadora de las burguesías locales que contaban con el apoyo del imperialismo norteamericano. Por el lado de la derecha, en tanto, se habla de que en Venezuela y Nicaragua rigen dictaduras izquierdistas, en tanto que intentonas comunistas pretenden derrumbar los gobiernos democráticos de Ecuador y Chile, desatando una violencia que reedita la lucha armada de los ‘70. A todo esto, meses atrás un grupo de ex guerrilleros de las FARC y del ELN que se habían desmovilizado en Colombia, anunciaron que volvían a tomar las armas, conmocionado así a la opinión pública colombiana. Los recientes sucesos bolivianos se prestan a la controversia. La renuncia a la presidencia del líder izquierdista Evo Morales, después de más de 13 años en el poder, ha azuzado la dialéctica interpretativa.     La cólera política ha regresado a la región con una fuerza inusitada y obliga a repensar la gobernabilidad de sociedades que empiezan a coquetear peligrosamente con la violencia.          La cólera política ha regresado a la región con una fuerza inusitada y obliga a repensar la gobernabilidad de sociedades que empiezan a coquetear peligrosamente con la violencia.    El propio Morales, en un mensaje televisado, denunció ser víctima de un golpe cívico-militar, en tanto que analistas como el argentino Jorge Castro dicen que en Bolivia hubo un “proceso de insurrección generalizado que desató una intensa desintegración del Estado”. ¿Qué diferencia hay entre un golpe de Estado y una insurrección cívica? Los manuales de política sugieren que hay golpe cuando se interrumpe el orden constitucional. Es una situación en la cual se rompe con la Constitución, se sale de la ley y, a través de medidas militares y policiales, se asume por la fuerza el control total de la organización estatal. El término insurrección, en tanto proviene del vocablo latino “insurrectio” y hace mención a una sublevación o una revuelta. Se trata de una acción desarrollada por una comunidad, una colectividad, un grupo, que decide rebelarse contra las autoridades o contra el orden establecido. Como sea, habrá que convenir que más allá del color político de los gobiernos, la sociedad latinoamericana entró de un tiempo a esta parte en un ciclo de exasperación difícil de discernir. El malestar se traduce en fenómenos heterogéneos según las características de cada país y sugiere que por todas partes crece el partido de los descontentos. Es la reaparición en América Latina de las fuerzas timóticas de las que habla el filósofo alemán Peter Sloterdijk, quien sostiene que la lucha y la guerra no cesan nunca, porque provienen de esas pasiones ancestrales que son la ira y el resentimiento. En política, dice, la cuestión es cómo organizar la energía timótica, que, atada, da energía a una sociedad, y desencadenada, en cambio, disuelve a la sociedad en la anarquía del poder, peligro que está siempre al acecho. Lo cierto es que hay irritados por todas partes y por muy diversos motivos, frecuentemente contradictorios, en la derecha o en la izquierda. Y nadie sabe cómo gestionar estos malestares. La cólera política ha regresado a América Latina con una fuerza inusitada y obliga a repensar la gobernabilidad de sociedades que empiezan a coquetear con la violencia.    ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b_wh2ovZsCE-0ul4oe4NOF7fcdQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/915/0000915231.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Chile y Bolivia se verifica una irrupción de la cólera social que va más allá de las categorizaciones convencionales y de los intentos ideológicos por encasillar el fenómeno.

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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-11T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-11T20:36:00+00:00</published>
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            A treinta años de la caída del Muro de Berlín 
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/a-treinta-anos-la-caida-del-muro-berlin-n1005562" type="text/html" title="A treinta años de la caída del Muro de Berlín " />
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                <![CDATA[El Día de Gualeguaychú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>A los regímenes políticos los instalan las sociedades y son ellas, luego, las que los declaran fenecidos. Al sistema comunista, del cual fue símbolo el Muro de Berlín, le pasó algo semejante. El 9 de noviembre de 1989, en efecto, los berlineses del Este comenzaron a pasar sin restricciones hacia el otro lado por los controles del muro, símbolo material de un modelo social que, inspirado en Carlos Marx, sedujo a buena parte de la humanidad, bajo la promesa de construir una sociedad igualitaria donde los medios de producción fueran de propiedad colectiva. El evento supuso el derrumbe de la Unión Soviética y del "socialismo real", del bloque comunista, aquel que fue antagonista durante más de 70 años del capitalismo occidental. Se sabe que la "Muralla de protección antifascista", levantada por el gobierno comunista del lado Este de Berlín, en realidad fue un intento para evitar las fugas hacia el Oeste capitalista. Días antes de que esa barrera se perforara, cientos de alemanes orientales pedían asilo diario en la embajada de la República Federal de Alemania en Budapest para luego pasar desde allí a Occidente. Esta presión "popular" revela inequívocamente que tanto los alemanes como los soviéticos y todos los socialistas de la Europa Central sentían -para decirlo en palabras de Mijail Gorbachov- que "el modelo estaba moral y políticamente agotado".  Es decir, la caída del Muro fue el símbolo de una mutación ideológica al interior del bloque comunista, equivalente a una pérdida de fe en sus posibilidades. Se verificó así una abjuración social al conjunto de ideas y creencias asumidas entusiastamente en torno a las promesas mesiánicas de la Revolución Bolchevique de 1917. Hoy mucha gente se asombra de la velocidad y la aparente facilidad con que ocurrieron los cambios tras la caída del Muro. El proceso duró apenas dos años, porque el 26 de diciembre de 1991, se declaró la desaparición formal de la Unión Soviética. Pero en realidad no se ve que estos eventos venían madurando desde hacía tiempo en la mentalidad de la sociedad comunista, la cual ya no creía en el dogma que profesaban los burócratas soviéticos.  El lingüista e historiador búlgaro Tzvetan Todorov ha explicado como nadie la incidencia del factor ideológico que hubo detrás de este proceso. En los regímenes comunistas de Europa del Este, sostuvo, "había una serie de protecciones del individuo que, en teoría, debían haberle permitido vivir sin sobresaltos". Pero con el tiempo todas estas protecciones estatales se fueron transformando en una especie de sistema de seguridad, similar a las prisiones. "Los presos no se preocupan por saber si tendrán algo para comer", apunta Todorov. Pero vivir en prisión -que es adonde conducen los totalitarismos- reduce al mínimo las posibilidades humanas. Al final -reflexionó el historiador- "la ausencia de desafíos individuales, sumado al derrumbe de las estructuras estatales en los últimos años del comunismo, provocó la sensación de agobio en la gente, que condujo, inevitablemente, a la caída del Muro de Berlín". La ceguera de los burócratas soviéticos, obsesionados por perpetuarse en el poder y cuyo afán se reducía al control social, les impidió ver los cambios que ocurrían en la sociedad, debajo de ellos. El poder, finalmente, fue tan discrepante con el deseo de la población, con su forma de pensar, que de hecho debió acudir al terror para imponerse, y así se hizo odioso. De ahí que el régimen comunista haya "implosionado".]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://eldiacdn.eleco.com.ar/eldia-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Alemania y toda Europa celebran hoy el 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín, un hecho que cambió el curso de la historia mundial.]]>
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                                <category term="editorial" label="Editorial" />
                <updated>2019-11-08T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2019-11-08T19:53:00+00:00</published>
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