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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
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            Inteligencia artificial en el aula: el desafío de enseñar sin delegar el pensamiento
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                <![CDATA[Sol Alzú]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iKhj3pSwGkhj1B8rSThsaP6Mv1U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/ia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El uso de la inteligencia artificial se expande entre los estudiantes argentinos, y abre una discusión sobre las oportunidades y los riesgos. Por un lado, la IA puede ofrecer tutorías personalizadas, aprendizaje adaptativo, asistencia a los docentes y transformación de la gestión institucional, pero también plantea desafíos éticos y pedagógicos.</p><p>El análisis surge del informe “Inteligencia artificial en la educación: desafíos y perspectivas”, con autoría María Sol Alzú y Martín Nistal (Argentinos por la Educación) y Andrés Salazar-Gómez y Sanjay Sarma, investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT). El documento aborda las oportunidades y riesgos que implica el creciente uso de la inteligencia artificial en el sistema educativo argentino.</p><p>El 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa y un 58% ha utilizado herramientas como ChatGPT, según datos relevados por Unicef y Unesco. Su principal aplicación está vinculada con fines educativos: dos de cada tres chicos (66%) la usan para hacer trabajos escolares. Otras razones incluyen la búsqueda de información (44%), curiosidad por su funcionamiento (33%) y diversión (24%).</p><p>Al analizar el potencial transformador de la IA en el aprendizaje, los autores destacan los sistemas de tutoría inteligente, que pueden responder consultas, adaptar explicaciones y ofrecer retroalimentación inmediata ajustada al ritmo y nivel de cada usuario. También mencionan los sistemas de aprendizaje adaptativo, que reconfiguran el contenido, las evaluaciones y la secuencia didáctica a partir del desempeño y necesidades del alumno.</p><p>Además, las herramientas de evaluación automatizada y retroalimentación en tiempo real y los chatbots educativos pueden responder dudas, enviar recordatorios y orientar la organización del estudio. Por otro lado, hay tecnologías de asistencia basadas en IA, como el reconocimiento de voz o la traducción automática, que facilitan la inclusión de estudiantes con barreras idiomáticas o discapacidades.</p><p>El informe también analiza el impacto de la IA en la tarea docente. En ese punto, menciona la generación automatizada de contenidos, que permite crear ejercicios y actividades personalizadas en pocos minutos, lo que favorece la atención a la diversidad de estudiantes en el aula.</p><p>La corrección automática posibilita a los docentes analizar grandes cantidades de tareas, identificar errores recurrentes y ofrecer retroalimentación inmediata. En tanto, los reportes automatizados pueden transformar los datos de desempeño en información útil para detectar dificultades y diseñar intervenciones más precisas.</p><p>Al abordar el impacto de la IA en la administración y gestión del sistema educativo, los autores destacan las plataformas analíticas que pueden procesar volúmenes masivos de datos sobre matrícula, asistencia y recursos, y que permiten optimizar la planificación institucional. Además, el informe señala que la automatización de procesos administrativos mediante asistentes virtuales puede agilizar la inscripción, tramitación de becas y emisión de certificados.</p><p>Entre los desarrollos más destacados figuran los sistemas de alerta temprana, que emplean algoritmos de aprendizaje automático para detectar patrones de inasistencia, bajo rendimiento o riesgo de abandono escolar. Estas herramientas permiten intervenir a tiempo para sostener las trayectorias escolares más vulnerables. Por otro lado, la IA también puede contribuir a la gobernanza del sistema al fortalecer los sistemas de información y la calidad de los datos, lo que permite diseñar políticas basadas en evidencia.</p><p>El informe dedica un apartado final a los riesgos asociados al avance de la IA en el sistema educativo. Entre los desafíos éticos y regulatorios más urgentes, identifica el aprendizaje superficial, la disminución del pensamiento crítico, el aislamiento social, la deshonestidad académica y los sesgos algorítmicos.</p><p>Los autores advierten por el posible debilitamiento de la autonomía intelectual y la creatividad de los estudiantes que dependen de la IA para resolver tareas. Además, señalan que la sobreutilización podría disminuir las interacciones humanas, esenciales para el desarrollo socioemocional de los estudiantes.</p><p>“El principal riesgo de la IA para el aprendizaje es el epistémico. A la vez que acelera la adquisición de conocimiento, puede distorsionar la comprensión” sostiene Alejandro Artopoulos, director del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés. Y afirma que “es clave desarrollar competencias emergentes críticas y creativas —como el vibecoding o la lectura distante— primero en los docentes y luego en los estudiantes. No hay atajos ni nativos digitales con la IA”.</p><p>A su vez, Andrés Salazar-Gómez, investigador de la Universidad de Massachusetts (MIT), sostiene: “Este documento busca promover una conversación sobre el valor y, más importante aún, la necesidad de alfabetizar en inteligencia artificial a toda la sociedad, especialmente en los colegios, en Argentina, en América Latina y en el mundo. Es evidente que las nuevas generaciones han crecido con la IA; sin embargo, esa familiaridad no significa necesariamente que sean usuarias críticas y responsables, ni que conozcan el verdadero impacto que esta tecnología tiene en sus vidas, en su desarrollo cognitivo y emocional, y en su futuro en la sociedad. La alfabetización en IA nos da la capacidad de entender y controlar la tecnología; sin ella, será la IA -y quienes sí han sido alfabetizados- la que nos controle.”</p><p>Por su parte, Agustina Brizio, coordinadora de innovación y tecnologías digitales de Asuntos del Sur, plantea que “el artículo aporta datos concretos sobre el uso de la IA en educación y pone en evidencia el enorme potencial de estas herramientas para avanzar hacia una educación más centrada en los estudiantes, siempre que se las entienda como apoyo y no como reemplazo”. A la vez, advierte que “persisten riesgos relevantes vinculados a los sesgos de los modelos, la pérdida de pensamiento crítico y dinámicas como la validación constante o la psicofancia, particularmente problemáticas en edades tempranas”, y subraya que “el desafío para docentes e instituciones es fomentar una alfabetización crítica en IA”.</p><p>Santiago Siri, presidente de Democracy Earth Foundation, remarca que “La IA ya está en el aula, nos guste o no: la mayoría de los pibes la conoce y muchos ya la usan para hacer tareas. El punto no es prohibirla ni celebrarla como magia: es diseñar alfabetismo en IA, reglas claras y supervisión humana para que la personalización no se convierta en desigualdad, y para que la ‘muleta’ no termine reemplazando el pensamiento crítico.”</p><p>Por su parte, Andrés Rieznik, doctor en Física, divulgador y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella subraya que “las IAs amplifican la diferencia, en la capacidad de generar valor, entre quienes tienen un entendimiento y formación profunda sobre los temas y quienes sólo hicieron un curso corto, por ejemplo. Resaltan la importancia de la educación de calidad desde la primaria hasta el posgrado”. Y agrega: “Las personas y países que se preparen para ese futuro, invirtiendo en aprendizaje de calidad (que siempre lleva mucho tiempo y esfuerzo, con o sin IAs) serán quienes decidan los destinos de la humanidad”.</p><p>Diego López Yse, fundador de Eleva y docente e investigador en IA (UTN), señala que el uso masivo de estas herramientas obliga a abandonar la adopción intuitiva y avanzar hacia estrategias institucionales basadas en evidencia. “Hoy enfrentamos una crisis de validación: si una IA puede obtener una calificación en lugar de un estudiante, esa nota ya no certifica aprendizaje”, advierte, y plantea: “Necesitamos un enfoque sistémico que garantice que la IA funcione como palanca para el desarrollo humano y no como un acelerador de atajos cognitivos”.</p><p>Finalmente, Emiliano Pereiro, Jefe Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial en CEIBAL, destaca: "Este informe constituye un aporte clave para el debate educativo actual en la Argentina, al ofrecer evidencia clara y un marco conceptual sólido sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación. La IA ya está siendo utilizada masivamente por estudiantes y docentes, aun cuando el sistema educativo todavía no ha definido de manera explícita cómo acompañar ese proceso. En ese sentido, este documento es un insumo fundamental para discutir e impulsar políticas públicas que integren la inteligencia artificial con criterios pedagógicos, formación docente y resguardos éticos, entendiendo que su incorporación no es una opción tecnológica, sino una decisión política"</p><p>Ante estos riesgos, el informe resalta la necesidad de marcos normativos que aseguren la supervisión humana, la equidad y la transparencia en el uso de la inteligencia artificial en todos los niveles educativos. ​</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iKhj3pSwGkhj1B8rSThsaP6Mv1U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/ia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un informe de Argentinos por la Educación con investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT) analiza cómo la expansión del uso de la inteligencia artificial (IA) puede transformar la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, alerta sobre los riesgos para el desarrollo cognitivo y socioemocional de los estudiantes.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2026-01-17T23:36:00+00:00</published>
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            Financiamiento educativo: logros, deudas y desafíos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zi-ZR3UVQjCawbjjQP8Kci3srTw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/746/0000746863.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En materia educativa, en los últimos 40 años hemos vivido cambios de gobiernos, modificaciones de ministerios, creación y reformulación de leyes, programas y objetivos. Ante este panorama podemos preguntarnos: ¿qué ha pasado con el financiamiento educativo a lo largo de este tiempo? ¿Ha sido suficiente la inversión en Educación?</p><p>En un contexto donde se está debatiendo el presupuesto que recibirá la educación el próximo año, es fundamental recordar que la inversión es la base de la política educativa. Es una condición necesaria, aunque no suficiente, para garantizar el acceso a la educación y asegurar los aprendizajes. Invertir es, sin duda, el primer paso, pero, para que sea efectiva, esta inversión debe ser suficiente, de calidad, equitativa y sostenible a lo largo del tiempo.</p><p>En Argentina, la Ley de Educación Nacional de 2006 establece un piso de inversión educativa del 6% del PBI, entre Nación y provincias. Sin embargo, la ley no especifica cuánto debe aportar cada nivel de gobierno ni contempla las distintas capacidades de financiamiento de las provincias. Desde 1980, la inversión educativa ha aumentado en términos del PBI, pasando del 2,8% en ese año al 4,8% en 2022. Sin embargo, desde que está vigente la meta del 6% solo se alcanzó en los años 2009, 2013 y 2015 (en el primer caso una meta intermedia). En los dos primeros, ciencia y tecnología se incluían junto a educación, mientras que sólo en 2015 se logró exclusivamente en educación. Si calculamos lo que se adeuda a la educación por cada año en que no se cumplió la meta, obtenemos una deuda equivalente al 5% del PBI de 2020. Es decir, necesitaríamos duplicar la inversión en un año para saldar esta deuda.</p><p>Además, es importante mencionar que medir la meta de inversión como porcentaje del PBI puede no ser el mejor indicador, ya que, si el PBI disminuye, ese 6% representa una menor inversión en educación. Esto se conoce como una medida procíclica: cuando al país le va bien, se invierte más; cuando le va mal, se invierte menos. La naturaleza procíclica de esta medida pone en riesgo la estabilidad de los recursos destinados a la educación, especialmente en tiempos de crisis, cuando se requiere más apoyo para evitar el deterioro del sistema educativo. Por lo tanto, si bien se ha logrado un avance significativo en la inversión educativa en las últimas décadas, la falta de consistencia en el financiamiento y la dependencia del ciclo económico muestran que aún queda mucho por hacer para garantizar que esta sea adecuada y sostenida en el tiempo.</p><p>Por otra parte, para evaluar la calidad o eficiencia de la inversión, es fundamental analizar indicadores como la evolución de la cobertura y logros educativos. En cuanto a cobertura, se observa un aumento en el acceso a todos los niveles, con la universalización del nivel primario desde 1990 y una cobertura mayor al 90% en el nivel secundario a partir de 2018. Sumado a esto, según datos del Relevamiento Anual, el abandono escolar en el nivel secundario se redujo en 9,3 puntos porcentuales a nivel país desde el 2018, registrándose disminuciones en todas las provincias. Sin embargo, en lo que respecta a aprendizajes los resultados no son tan alentadores. Los últimos datos de las pruebas ERCE del 2019 indican que 1 de cada 2 alumnos de tercer grado de primaria no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora. Esta situación es preocupante, ya que entender lo que leen es fundamental para que puedan incorporar nuevos conocimientos en el futuro.</p><p>En efecto, al analizar las trayectorias educativas a partir de las pruebas Aprender, que se realizan anualmente en el país, vemos que sólo 13 de cada 100 alumnos logran finalizar la escuela secundaria en tiempo y forma, es decir, sin repetir ni abandonar y con los conocimientos adecuados para el nivel. Estos datos evidencian que la inversión educativa aún enfrenta el desafío de traducirse en logros de aprendizaje efectivos.</p><p>En términos de equidad de la inversión, hay un aspecto clave en un país federal como el nuestro: la desigualdad territorial. Actualmente, las provincias se hacen cargo, aproximadamente, de 3 de cada 4 pesos invertidos en educación, por lo que el financiamiento del sistema depende en gran medida de la capacidad económica de cada provincia, acentuando las desigualdades preexistentes.</p><p>Además, gran parte del gasto educativo se destina al pago de salarios, representando el 90% del presupuesto educativo en 2021, lo que limita la capacidad de las provincias para realizar mejoras en infraestructura y otras inversiones clave. Agravando aún más esta brecha, observamos que entre 2004 y 2021, la mitad de las provincias redujo su esfuerzo presupuestario en educación.</p><p>La disparidad en la capacidad de inversión de las provincias refleja la necesidad de un financiamiento más equitativo para garantizar igualdad de oportunidades educativas en todo el país. Sin dudas, aunque en las últimas cuatro décadas la inversión educativa ha mostrado avances, sigue enfrentando importantes desafíos. Para asegurar una educación de calidad para todos, es necesario que el financiamiento educativo sea prioridad, dependa menos del ciclo económico y esté enfocado en resultados concretos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zi-ZR3UVQjCawbjjQP8Kci3srTw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/746/0000746863.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En materia educativa, en los últimos 40 años hemos vivido cambios de gobiernos, modificaciones de ministerios, creación y reformulación de leyes, prog...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-10-27T10:33:49+00:00</updated>
                <published>2024-10-26T17:32:00+00:00</published>
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