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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
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            Una reliquia del pensamiento medieval en el corazón de la ciudad
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                <![CDATA[Sabina Melchiori]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l1IpoGXVwgz8KUF5H2eHrs9TxU4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/07/incunable_4.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La palabra incunable proviene del latín “incunabula” que significa cuna y representa el principio, el origen. Se llama incunables a los libros impresos durante el siglo XV, desde aquellos primeros salidos de la imprenta de Gutenberg (1450-54) hasta los libros impresos antes del día 1 de enero de 1501.</p><p>En Gualeguaychú existe la posibilidad de apreciar uno de estos valiosísimos ejemplares, en el Complejo Cultural Magnasco. Para conocer más detalles Ahora ElDía dialogó con la museóloga Liliana Esquivel, quien expresó: “No es común que un museo de una ciudad como Gualeguaychú cuente con una pieza de esta magnitud. Es un testimonio tangible del nacimiento del libro impreso, un objeto que nos conecta directamente con el pensamiento y la cultura del siglo XV, un tesoro del Renacimiento en la provincia de Entre Ríos”.</p><p>¿Qué tan especial es este libro o qué tan común es contar con un incunable en un museo?Tener un incunable en una institución como el Complejo Cultural Magnasco es realmente excepcional, es un hecho extraordinario y poco común. Estas obras suelen encontrarse en grandes bibliotecas nacionales, universitarias o en museos especializados en historia del libro. Su presencia marca una joya del patrimonio universal que habita en el corazón de este museo para ser compartido con toda la comunidad. Los incunables son libros impresos antes del 1500, es decir en los primeros tiempos de la imprenta de tipos móviles, que surge en torno a 1440 y son muy valorados por su antigüedad, rareza y valor histórico. Representan una auténtica revolución cultural y tecnológica, ya que hasta entonces los libros eran copiados a mano, lo que implicaba altísimos costos, escasa disponibilidad y un acceso limitado a sectores privilegiados, como la iglesia o la nobleza. En este sentido, los incunables no solo son valiosos por su antigüedad o belleza material, sino porque simbolizan el inicio de un proceso de democratización del conocimiento. Fueron portadores de una transformación cultural profunda, en la que el acceso a la información, la educación y la posibilidad de pensar críticamente dejaron de ser exclusivos de unos pocos.¿En qué estado están sus páginas?El incunable conservado en el museo es una edición de La Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, impresa en 1489.&nbsp;Lo he podido manipular con los cuidados correspondientes y observé que se encuentra en un estado general bueno, considerando su antigüedad de más de cinco siglos. El volumen cuenta con aproximadamente 365 páginas, las cuales se encuentran íntegras, con buen nivel de conservación del papel, sin pérdidas ni roturas importantes. Aunque algunas hojas presentan manchas de oxidación o suciedad propias del paso del tiempo, su estructura permanece sólida y legible. Está escrito en latín muy antiguo y el tipo de letra es gótico. En el colofón aparecen los siguientes datos: Pavia (Italia) en 1489, por los socios Johannes Antonius de Birreta y Franciscus Girardengu.</p><p>Es el tercer tomo de La Summa, impreso a dos columnas y su formato es en cuarta. Los tipos utilizados en las primeras iniciales de color rojo han sido de madera. Su autor, Alejandro de Hales, nacido en Inglaterra en 1185, escribió esta obra a pedido del Papa Inocencio IV. Hales alcanzó gran fama como teólogo, tanta, que fue admirado por el mismo Santo Tomás. La Summa se imprimió por primera vez en Venecia en 1473.</p><p>La encuadernación es original, con tapas de cuero repujado en las que se distinguen un corazón flechado y un santo con el niño en brazos. Muestran un deterioro más evidente, con signos de desgaste, pérdida de material y fragilidad estructural, lo cual es habitual en obras de esta época. Este deterioro afecta principalmente a la cubierta. Sin embargo, en conjunto, puedo decir que el libro está en buen estado de conservación y se destaca la salubridad del cuerpo del texto y la legibilidad de sus páginas, lo cual le otorga un valor significativo, tanto histórico como patrimonial.</p><p>¿Cómo hacen para conservarlo?Es un gran desafío, sobre todo en instituciones que, como la nuestra, funcionan con recursos limitados. Un incunable requiere condiciones muy específicas: temperatura y humedad controlada, protección contra la luz directa, manipulación con guantes, guardado en posición adecuada, entre otras medidas que recomienda la conservación preventiva.</p><p>Nuestro museo, aunque no cuenta aún con un sistema de conservación ideal, trabajamos con el mayor cuidado posible dentro de nuestras posibilidades. El incunable está guardado en un espacio protegido, es manipulado únicamente en ocasiones especiales y siempre con la mayor delicadeza. Estamos en constante búsqueda de asesoramiento profesional y fondos que nos permitan mejorar sus condiciones de resguardo. Para nosotros es una enorme responsabilidad y un compromiso que asumimos con conciencia. Sabemos lo que representa y seguimos gestionando para poder conservarlo de la mejor manera posible, como parte del patrimonio cultural de Gualeguaychú.¿Ya se consideraba una obra valiosa cuando Borques la donó al Magnasco?Sí, los incunables ya eran considerados objetos de gran valor histórico, bibliográfico y cultural, más allá de su antigüedad, también por el lugar central que ocupan en la historia del libro y la expansión del conocimiento. En el siglo XIX con el desarrollo de la bibliografía como disciplina y el auge de los estudios históricos sobre el libro, los incunables comenzaron a ser buscados y coleccionados por bibliófilos, académicos y bibliotecas importantes de Europa y América. Se los comenzó a catalogar sistemáticamente, se crearon repertorios como el famoso “Incunabula Short Title Catalogue” y se reconoció su valor como testimonios materiales del nacimiento de la imprenta y por ser obras que contienen conocimientos fundamentales del pensamiento occidental. Que Borques lo haya donado a nuestra institución no fue un acto menor. Por el contrario, fue un gesto profundamente significativo, tanto por su valor en sí como por el hecho de depositarlo en un lugar del interior del país, reconociendo su papel en la difusión de la cultura y el saber. Esta obra de 1489 es una joya bibliográfica, conecta a la ciudad con una historia global del libro y la coloca en diálogo con grandes colecciones del mundo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l1IpoGXVwgz8KUF5H2eHrs9TxU4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/07/incunable_4.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Se estima que en el mundo existen aproximadamente 30.000 ediciones diferentes de libros incunables. El Complejo Cultural Magnasco resguarda uno: se trata de una edición de La Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, impresa en 1489, donada a la institución por el presbítero Juan Carlos Borques en 1896.]]>
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                                <category term="miradas" label="Miradas" />
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                <published>2025-07-12T11:44:00+00:00</published>
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            Palabras como armas: Milei, el periodismo y los discursos de odio
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/palabras-como-armas-milei-el-periodismo-y-los-discursos-de-odio" type="text/html" title="Palabras como armas: Milei, el periodismo y los discursos de odio" />
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                <![CDATA[Sabina Melchiori]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/f6-uQSHLo1AfcDy8imisITEgaCA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Sabina MelchioriPeriodista y Monitora de Fopea en Entre RíosEl Foro de Periodismo Argentino (Fopea) es una organización de la sociedad civil dedicada a la reflexión, el diálogo, la promoción del periodismo de calidad y la defensa de la libertad de expresión. A través del Monitoreo de Libertad de Expresión se ocupa de detectar y denunciar públicamente las limitaciones a la libertad de expresión en el ejercicio de la actividad periodística, sean directas y evidentes (agresiones físicas, amenazas) o sutiles, ya que entiende que esos ataques vulneran la profesión en su rol de pieza central de la vida en democracia. Al mismo tiempo, con ese registro de agresiones elabora un estado de situación a partir del que se pueden evidenciar y comparar datos a lo largo de los años.&nbsp;</p><p>Cada provincia cuenta con al menos un monitor ad honorem que se ocupa de informar a la Comisión de Monitoreo sobre los ataques a la prensa, para analizar cada caso, detectar de qué tipo de agresión se trata, si efectivamente la víctima es un periodista y no un operador político, y luego registrarlo y denunciarlo públicamente mediante comunicados en su sitio web, redes sociales y foro de socios. Además, el Monitoreo puede llevar adelante otro tipo de intervenciones: presentaciones formales ante distintos organismos nacionales e internacionales, proyectos de ley, elevaciones judiciales, entre otros.</p><p>Los ataques del Presidente</p><p>En 2024, hubo 179 casos registrados. Esto indica que los ataques aumentaron el 53 % respecto al año anterior, y un 103 % en relación al 2022. El 45,25 % de casos fueron de discurso estigmatizante, atentando contra la reputación de los periodistas, y el 65,43 % de esos ataques los hizo el presidente de la Nación. Fopea registró 56 ataques a la prensa de parte del presidente de la Nación, Javier Milei, y descubrió el surgimiento de una nueva categoría de agresor: allegados a personas del poder, quienes protagonizaron 25 casos (14%).</p><p>“El periodismo profesional está siendo blanco de una ofensiva sistemática por parte de la principal línea política del país”, denuncia Paula Moreno Román, presidenta de Fopea, en su artículo para el anuario 2024.</p><p>Por su parte, la consultora Methodo, especializada en big data, relevó para Fopea más de 2,4 millones de interacciones (posteos, respuestas, interacciones y conversaciones) de más de 150.000 usuarios. El equipo interdisciplinario midió, mediante el empleo de un motor de búsqueda, de analistas y de la Inteligencia Artificial, el desempeño de la cuenta de X del primer mandatario (@jmilei) en relación a la prensa.</p><p>En la evaluación de los datos registrados, la consultora infiere que cada vez que el Presidente denosta a algún periodista o a la profesión en general hay un efecto multiplicador: se generan en las redes conversaciones de la misma naturaleza entre otros usuarios. Inclusive, muchos no aluden al titular del Ejecutivo, pero replican sus críticas. Según las cifras, las interacciones de este tipo relevadas son más de 500.000 en el año. Los escenarios virtuales, se interpreta, terminan funcionando como “tierra fértil” para los embates del poder y logran instalar este tipo de temas.</p><p>Al tope del ranking se encuentran términos como “ensobrados”, “pauteros”, “imbéciles”, “violento”, “burra” y “periodismo en llamas”. Luego, le siguen otros como “esbirros”, “corruptos” o “soretes”.</p><p>¿Qué sucedió en Entre Ríos?</p><p>En nuestra provincia, durante el año pasado, se registraron cuatro casos, pero es altamente probable que hayan sido más. Puede que algunos colegas hayan naturalizado ciertos ataques a la libertad de expresión o que, a pesar de identificarlos, desconozcan la existencia del Monitoreo. Incluso, es posible que en ciertos casos no se hayan animado a denunciar.&nbsp;</p><p>Convencida de que el Monitoreo es, de todas las acciones y herramientas que ofrece Fopea en apoyo al desarrollo del periodismo de calidad, la más federal de todas, y que el asedio al periodismo debilita a la democracia, considero fundamental perseverar en la constancia de seguir exponiendo casos con la seriedad que se ha venido haciendo. Por un periodismo de calidad, por el derecho a la libertad de expresión y por un monitoreo siempre presente, activo y eficaz.&nbsp;No toleremos la intolerancia</p><p>En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el Foro de Periodismo Argentino advirtió a través de un comunicado las consecuencias que puede tener la escalada de agresiones contra periodistas promovida por la máxima autoridad del país. En algunos de sus párrafos, destaca: “Si bien las tensiones entre los gobernantes y el periodismo son normales en un sistema democrático, los ataques hacia la prensa suelen tener efectos directos en la vigencia plena de otros derechos civiles y sociales. Desde luego que los agravios contra la prensa no son un patrimonio exclusivo de esta gestión de gobierno ni un hecho novedoso en la historia reciente de la Argentina, pero sí es preocupante la intensificación de las agresiones por parte del presidente Javier Milei y de otras voces identificadas con el oficialismo.</p><p>En las últimas semanas, a sus habituales descalificaciones el jefe de Estado sumó la tergiversación de dichos de colegas y una arenga aún más grave, al incitar a la sociedad a “odiar” a los periodistas. Un presidente y cualquier ciudadano pueden refutar y cuestionar publicaciones periodísticas, pero el insulto y las declaraciones discriminatorias no pueden ser permitidos bajo el paraguas de la libertad de expresión. Mucho menos cuando los agravios provienen de la persona que tiene la representación del Estado, con todas las responsabilidades y compromisos que eso implica. El poder y la potencia de sus dichos tienden a inhibir la expresión y configuran en definitiva un mecanismo de censura indirecta. Lo que se persigue es que en el espacio cívico se deje de hablar de los asuntos que al poder perturban.</p><p>Los hechos de violencia vividos por colegas de diferentes medios en la vía pública de las últimas semanas deben oficiar como un llamado de atención a las autoridades sobre el impacto de sus palabras. Resulta imposible no relacionar estos episodios con el hostigamiento y la reiteración de la frase ‘la gente no odia lo suficiente a los periodistas’. Instamos a la reflexión a las autoridades políticas sobre el valor del respeto al disenso para fortalecer la democracia. Asimismo, reitera que siempre estará dispuesta a trabajar y a generar espacios de diálogo con ese propósito, pero jamás a tolerar la intolerancia”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/f6-uQSHLo1AfcDy8imisITEgaCA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Las menciones en redes sociales del Presidente y de usuarios afines al gobierno sobre el periodismo, asociadas con algún adjetivo peyorativo o una frase despectiva, sumaron 240.000 durante el año pasado, según el Monitoreo de Libertad de Expresión del Foro de Periodismo Argentino (Fopea). La cifra representa 2.000% más que en 2023, cuando aún no había asumido.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T16:09:00+00:00</published>
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            La construcción mediática del conflicto por las papeleras, nuestra torre de Babel
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                <![CDATA[Sabina Melchiori]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8V3KJ1zYcfg_eITCW7v4683LFvM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/papeleras.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Sabina MelchioriLas palabras pesan. El lenguaje no es inocente. Hace dos décadas, cuando las redes sociales aún no eran parte de nuestra vida cotidiana, para escuchar la opinión de un referente sobre algún tema de interés público no había más opción que recurrir a los medios de comunicación. El discurso mediático tenía más poder que hoy. Los medios periodísticos eran la única herramienta que teníamos los ciudadanos para saber qué había pasado, cómo, cuándo y por qué.&nbsp;Como parte de las llamadas rutinas productivas, los medios de información periodística no sólo recolectan y seleccionan de la realidad lo que darán a conocer, también resuelven el modo en que lo harán. Es decir, establecen el qué y el cómo, lo cual no es un hecho menor. Se trata, nada más y nada menos, que de escoger las palabras para describir el escenario social y su contexto, es la manera en la que los medios construyen (o reconstruyen para sus audiencias) la realidad. Lo dijo Roland Barthes: “…el lenguaje nunca es inocente: las palabras tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las significaciones nuevas”.&nbsp;Pensemos. La carga semántica que tiene “activista”, no es la misma que tiene “vecino”. Optar por una u otra, al momento de elaborar el discurso informativo, condiciona la representación que de dicho sujeto vaya a realizar el público receptor y va estableciendo así su visión de los hechos.La variedad de productos y formatos periodísticos se debe a la diversidad de públicos. Entre todos los medios que tenemos a disposición, elegimos a través de cuáles informarnos, elegimos confiar más en unos que en otros, y a partir de entonces constituimos una opinión del mundo y tomamos decisiones.&nbsp;La versión del diferendo por las papeleras que recibieron los habitantes de una y otra costa del río Uruguay, fue diametralmente distinta.&nbsp;Quienes en Gualeguaychú elaboraron las noticias relativas al conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de fábricas de pasta de celulosa en el río Uruguay, evitaron el uso de las palabras “piqueteros”, y “activistas”, para referirse a los integrantes de la Asamblea Ciudadana Ambiental, o a quienes en su apoyo participaron de las acciones en contra de las pasteras, aun cuando estas acciones implicaban interrumpir el tránsito de una ruta.&nbsp;En Uruguay, en cambio, fueron precisamente esas las denominaciones que más se utilizaron en los relatos periodísticos. Mientras en Gualeguaychú se enaltecía las acciones de la Asamblea Ciudadana Ambiental con titulares épicos como “De pie, de frente, convencidos, en paz” y los cronistas describían movilizaciones de las que participaban “hombres, mujeres y niños portando las banderas características de la lucha”; en Fray Bentos se titulaba: “Uruguay define qué hacer con los activistas violentos”. Lo que a un lado del río fue el “piquete de Arroyo Verde”, del otro fue una “resistencia civil pacífica”. Así lo entendieron tanto los comunicadores, como la generalidad de los vecinos.&nbsp;A la par de la fábrica, fueron construyéndose dos realidades paralelas. Como aquellos antiguos obreros de Babel, no parecíamos estar hablando de lo mismo. Según el relato del capítulo 11 del Génesis, la dificultad para comprenderse frustró la construcción de una inmensa torre mediante la cual los hombres pretendían llegar al cielo; en este caso, resintió la relación entre los vecinos de una y otra orilla y fue llevando lejos aquel objetivo primigenio de oponerse juntos a la instalación de fábricas de pasta de celulosa; devino la desunión y un conflicto social que lastimó. Y mucho.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8V3KJ1zYcfg_eITCW7v4683LFvM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/papeleras.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Desde una orilla veían un 6, desde la otra, un 9. Durante años se habló de lo mismo pero con palabras antagónicas. Hablábamos el mismo idioma pero no lográbamos entendernos, al punto de distanciarnos y lastimarnos. ¿Con qué armas? Las más poderosas: las palabras.]]>
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                <published>2024-04-28T16:41:00+00:00</published>
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            A 65 años de un naufragio que sigue conmocionando
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dexO-boZULO_tQ0lZn7i4kuhcRQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/draga.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Aquel abril había llovido intensa y copiosamente, y el río estaba muy crecido. El blog “Gualeguaychú Náutico”, de Arturo Zubillaga, refleja que su altura había llegado a los 7 metros sobre el cero de la escala hidrométrica y que, a estas condiciones, se había sumado una intensa sudestada cuando la draga (a pesar de sus 3 anclas de proa y sus 2 anclas de popa) naufragó.</p><p>“En principio el viento fue sureste fuerte, con el correr de las horas fue aumentando su intensidad hasta convertirse en un temporal, el viento lo recibía por su proa y luego en la madrugada azotó el Pampero que superó los 120 km/h, el cual hizo garrear sus anclas sin llegar a presentar la nave al viento, arrastrándola unos 200 metros fuera del canal y levantando una gran marejada que logró tumbarla totalmente, desapareciendo de la superficie a las 2 y 30 de la madrugada del día jueves 16 de abril de 1959”, describe el blog.</p><p>“Dotada de 12 tripulantes, la tragedia dejó un saldo de 9 muertos, incluido su capitán”, indica este sitio de información náutica. Solo sobrevivieron tres hombres, quienes narraron que al momento del naufragio estaba toda la tripulación levantada y en estado de alerta por la fuerte tormenta que los azotaba y que, en un momento dado, la draga se dio vuelta. Ellos lograron salvarse sujetándose a unas tablas hasta llegar a la costa frente a Ñandubaysal.</p><p>Gualeguaychú náutico informa que la dotación completa era de 20 hombres: Pedro Chiche era el primer maquinista; el contramaestre, Pedro Martínez. En el resto de la tripulación revistaban: Teodoro Heredia, Gelós, Alcaraz, Fernández, González, Aguirre, Bravo y Casafuz, entre otros. En aquella ocasión estaban dragando el canal de acceso al río Gualeguaychú, entre la boya Km. 90 del Uruguay (por entonces fija) que es a la vez, Km. 0 del río Gualeguaychú.</p><p>Días antes del hundimiento, viendo que el tiempo desmejoraba y el Uruguay seguía creciendo, Fausto Briozzo, a cargo de un remolcador en servicio para la Prefectura le sugirió al capitán Rojas guarecerse en el río Gualeguaychú, pero Rojas rechazó el ofrecimiento. El miércoles 15 la situación era muy compleja ya que el Uruguay no paraba de crecer y la sudestada arreciaba.</p><p>Los barcos pedregulleros que venían del norte, al aproximarse a la boya 90 viraban y se iban a recalar en Fray Bentos. Ante la negativa del capitán de guarecerse aguas adentro, uno de los tripulantes, Don Lote Heredia, junto con otros dos compañeros saltaron hacia el remolcador sin que Rojas lo advirtiera.</p><p>La draga 2 C tenía 53,90 m. de eslora, 10 m. de manga, 2,84 m. de puntal y 2,40 m. de calado, y 716 toneladas de desplazamiento. Fue construida por astillero George Rennie &amp; Co., en Londres, U.K.; matricula 738 F, botada en el año 1882 y bautizada en la Argentina con el nombre “Progreso”. Luego fue adquirida por el Ministerio de Obras Publicas de La Nación y rebautizada con el nombre M.O.P. 2 C. El casco era de hierro con cubierta de madera de teca.</p><p>Funcionaba con una maquina alternativa a vapor y una caldera alimentada por petróleo crudo. Era una draga mecánica formada por una cadena de cangilones o baldes, montada sobre un robusto castillete.</p><p>El dragado se realizaba mediante un rosario continuo de cangilones que levantaban el material del fondo y lo elevaban por encima del nivel del agua, volcándolo sobre el mismo pontón. Su capitán era Agenor León Rojas, oriundo de la ciudad.</p><p>Por solicitud del Museo de Ciencias Naturales y Arqueológicas “Manuel Almeida”, el Concejo Deliberante declaró a la draga MOP 2C Patrimonio Turístico Cultural Subacuático y Arqueológico Histórico del Departamento Gualeguaychú.</p><p>Raúl Almeida, director del museo de Ciencias Naturales y Arqueológicas “Manuel Almeida” contó que “la draga nos ha servido como un mojón a los navegantes. En condiciones complicadas de visibilidad en el río Uruguay, la draga nos indica el ingreso al río Gualeguaychú. Nos indica que ya estamos llegando a casa, a resguardo. Eso es uno de los motivos importantes de haberla declarado de interés turístico-cultural, porque forma parte de nuestro paisaje y forma parte también de nuestra historia y de las anécdotas que tiene el río”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dexO-boZULO_tQ0lZn7i4kuhcRQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/04/draga.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La madrugada del jueves 16 de abril de 1959 se produjo uno de los hechos más impactantes de la historia reciente de Gualeguaychú: nueve hombres perdieron la vida en el río Uruguay, producto del naufragio de la draga donde trabajaban.]]>
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                <updated>2024-04-21T00:48:00+00:00</updated>
                <published>2024-04-21T00:47:26+00:00</published>
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            El pueblo que emigró dos veces y encontró su destino en Gualeguaychú
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                <![CDATA[Sabina Melchiori]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sSWOH4Uazh5H7RMmBgfu9iJIpLQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/02/aldea_san_antonio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El pueblo alemán del Volga nace a partir de 1763 cuando miles de habitantes de lo que hoy conforman los campos del centro y sur de Alemania deciden emigrar a Rusia. Hasta entonces, no había entre estas personas y aquel extenso y lejano río ningún tipo de vinculación. Fueron las desgarradoras consecuencias de muchos años de guerra y la tentadora invitación de Catalina la Grande lo que dieron origen a un nuevo alemán y, posteriormente, a un prototipo también nuevo de descendiente alemán.</p><p>Tanto es así que, cien años más tarde, cuando llegaron los primeros contingentes de alemanes del Volga a Argentina, se los denominaba “ruso-alemanes”. Esta expresión quedó presente en las correspondencias gubernamentales de la época, en los periódicos de aquellos años y en gran parte de la bibliografía referida a las colonizaciones. Incluso en la actualidad, muchas personas llaman “rusos” a los descendientes de estos inmigrantes sin sospechar el acervo cultural alemán que tienen ─principalmente quienes se han quedado a vivir en las aldeas que fundaron tras llegar al país─, y lo indiferentes que son a todo lo que refiere a Rusia.&nbsp;</p><p>También surgen cuestionamientos a la denominación “alemanes”, por tratarse de un pueblo que dejó Alemania (cuando aún era parte del Sacro Imperio Romano Germánico) para emigrar al imperio ruso, donde permaneció durante más de un siglo.&nbsp;</p><p>La confusión es razonable. ¿Cómo es posible que cientos de miles de personas, sus hijos, sus nietos y bisnietos hayan logrado conservar de manera casi incorruptible y durante el transcurso de cien años, su lengua, sus prácticas religiosas, su modelo de familia, su forma de vestir, sus canciones y todas sus costumbres, en un país lejano, con una cultura sumamente diferente? En otras palabras: ¿Cómo lograron seguir siendo alemanes?</p><p>El asombro es aún mayor cuando hoy en la provincia de Entre Ríos, encontramos muestras de aquella cultura alemana que fue celosamente resguardada en el Volga.&nbsp;</p><p>Durante mis días en Aldea San Antonio pude escuchar a una niña de 6 años, sentada en la falda de su abuelo, cantar con él una canción en alemán. Recorrí los campos de la zona en un auto de cuyo espejo retrovisor colgaban dos cintas enlazadas: una era negra, roja y amarilla; la otra, celeste y blanca. Conocí a una señora que todos los días lee la Biblia en alemán y tiene otra impresa en español para usar solo a modo de diccionario. Caminando por la avenida “Los inmigrantes”, me topé con un pizarrón puesto en la vereda de un negocio que anunciaba “todo para la Schnitt Suppe”, incluso tuve el honor de que una familia del lugar me invitara a almorzar Strudel con estofado y Schnitt Suppe de postre. ¡Una verdadera delicia volguense! En una fiesta en el club, las niñas del ballet de la Gewohnheit me enseñaron el paso básico de la polca y en una feria de tortas en la plaza, mis hijas se volvieron fanáticas de los Kreppels.</p><p>La historia de Aldea San Antonio, una pequeña pero pujante localidad del Departamento Gualeguaychú, comienza indudablemente cuando miles de alemanes decidieron empezar una nueva vida a orillas del río Volga llevando consigo sus plegarias, sus canciones, sus dialectos y todo lo que la guerra no les pudo arrebatar.&nbsp;</p><p>Durante su primera gestión, el intendente Mauro Diaz Chaves puso en marcha un proyecto en el que, según me dijo, venía pensando hacía tiempo: publicar un libro que reúna la historia del pueblo.&nbsp;</p><p>No soy historiadora, soy locutora nacional de radio y televisión y licenciada en periodismo. He escrito y publicado dos libros, pero ninguno sobre esta temática. Sin embargo, disfruto muchísimo estudiar y hacer investigación histórica, los archivos no fallan, siempre me deslumbran. Así que me animé y acepté el desafío.</p><p>Afortunadamente hay mucha y muy buena bibliografía sobre la inmigración volguense. El material más antiguo sobre el tema son dos libros publicados en el marco del cincuentenario de la llegada de los alemanes de Rusia a Argentina, uno es el del sacerdote Ludger Grüter: “Festschrift zum Fünfzig-Jahr-Jubiläum der Einwanderung der Wolga-Deutschen in Argentinien”, y otro es el del pastor Jakob Riffel: “Los alemanes de Rusia. En particular, los alemanes del Volga en la Cuenca del Plata (Argentina, Uruguay y Paraguay)”. También se pueden mencionar otros libros publicados años después: “Los Alemanes del Volga”, de Popp, V. Dening, N.; “El último puerto. Del Rhin al Volga y del Volga al Plata”, de Olga Weyne; y el trabajo realizado por Brotzman, C.; Morán de Pessini, A.M.I; Poenitz, M. L. titulado “Historia de tres aldeas: San Antonio – San Juan – Santa Celia”. Además, hay separatas, documentales, ensayos, novelas históricas, exposiciones en congresos, artículos periodísticos, salas museísticas y muchísima gente generosa con su conocimiento que se convirtió en fuente de consulta permanente, como todas las personas que me recibieron en sus casas, o respondieron mis mensajes y llamados, y destinaron buena parte de su tiempo en responder mis preguntas. Sus testimonios son una parte valiosísima de este trabajo.</p><p>En suma, “Nuestra Aldea” es un recorrido por la historia del pueblo que emigró dos veces y encontró su destino en Gualeguaychú.</p>]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-02-16T23:30:29+00:00</published>
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