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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
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            La convivencia armónica y pacífica de judíos y sirio libaneses en Gualeguaychú
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/niKuuUoxMJGJFif9C933A7h7Uqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/11/medio_oriente.jfif" class="type:primaryImage" /></figure><p>Son argentinos afincados en Gualeguaychú a los que sin embargo los afecta la guerra que se libra en Medio Oriente. Es lógico, la amenaza de destrucción y muerte se abate sobre la tierra de sus padres, abuelos y hermanos.</p><p>Los descendientes de árabes y judíos de la ciudad, bajo distinta forma, viven con inquietud los infaustos acontecimientos de Medio Oriente. Algunos con más angustia que otros porque tienen familiares afectados por el conflicto armado.</p><p>Ahora ElDía abordó a referentes locales del Centro Cultural Sirio Libanés y de la Asociación Israelita para conocer el impacto del acontecimiento bélico entre sus miembros.</p><p>Más allá de la lectura política de la guerra, en la que cada parcialidad tiene razones para defender su propia causa, del contacto periodístico emerge el espíritu de convivencia y tolerancia que ha reinado históricamente en Gualeguaychú entre las dos comunidades, a pesar del persistente conflicto árabe-israelí.</p><p>Contrasta, de hecho, el espanto de la guerra allá lejos con la cordialidad reinante a nivel local. Un testimonio del carácter integrador de Gualeguaychú, una sociedad construida con inmigrantes, quienes llegaron aquí con sus costumbres, religiones y tradiciones.</p><p>Tanto los descendientes de la comunidad sirio-libanesa como de la israelita han tenido un papel significativo en el desarrollo social, económico y cultural de Gualeguaychú.</p><p>Se diría que se han mezclado creativamente en favor de la ciudad, pero sin perder su propia identidad étnica, como lo expresa el hecho de que ambas colectividades crearon en su momento instituciones que buscan preservar la esencia espiritual de la patria de sus ancestros.</p><p>Esta convivencia pacífica entre árabes e israelíes en Gualeguaychú podría atribuirse, en parte, a la distancia geográfica respecto al conflicto del Medio Oriente y a un proceso de aculturación que ha permitido que estas comunidades mantengan sus identidades mientras se asimilan dentro de la sociedad local.</p><p>Además, las ciudades argentinas, en su historia, han sido espacios de encuentros multiculturales, donde las tensiones políticas internacionales no siempre se traducen en conflictos a nivel comunitario.</p><p>Dolor por el Líbano</p><p>Ante la guerra en Medio Oriente un sentimiento de inquietud atraviesa a los miembros de la colectividad árabe de Gualeguaychú, reunida institucionalmente en torno al Centro Social, Cultural y Deportivo Sirio Libanés.&nbsp;</p><p>El titular y la secretaria de la entidad, Julio Nazar y Marcela Faiad respectivamente, comentaron que las noticias sobre la destrucción que llegan del Oriente próximo impactan de distinta forma en las familias de origen árabe en Gualeguaychú, es decir en algunos más que en otros.</p><p>“Yo soy de origen libanés por el lado de mi abuelo y sirio por el lado de mi abuela. Y siento una gran injusticia por las bombas que caen para impactar en viviendas y edificios enteros”, explicó Nazar.</p><p>Quien sigue con angustia lo que pasa en Líbano es Carla Zouhairi, que desde Gualeguaychú está pendiente a través de la tecnología de la situación de parte de su familia, que vive en Beirut, capital de ese país, concretamente su padre y sus hermanos con sus respectivas familias, al igual que sus tíos.</p><p>“Ellos son de la capital, pero ahora con esto se trasladaron todos a la montaña, donde tienen una casa. Pero tengo un hermano que sigue en Beirut porque trabaja en un banco”, comentó a Ahora ElDía.</p><p>“Estoy muy angustiada; me cuesta dormir, y yo digo ¡qué dolor siento! Porque me imagino lo que están pasando. Y también me duelen los bombardeos a ese hermoso país, Líbano. Es muy difícil estar ajeno a lo que está ocurriendo”, precisó.&nbsp;</p><p>“Para mí lo de Hezbolá es una excusa. Porque antes no existía esta milicia y sin embargo Israel invadía el Líbano. ¿Por qué esto? ¿Por envidia?”, reflexionó la entrevistada.</p><p>“El Líbano tiene muchas dificultades a nivel social y ahora se suma el impacto económico de la guerra, que hace que las personas se queden sin ingresos”, destacó.</p><p>“Después de la destrucción, ¿quién va ayudar al Líbano? ¿Qué país o grupo de países lo hará? Porque Naciones Unidas se lava las manos”, apuntó por su lado Nazar.</p><p>“A mí me da rabia todo esto. Yo digo que sí, que hay genocidio. Atacan indiscriminadamente, por ejemplo, a iglesias y hospitales”, testimonió Zouhairi.</p><p>“Yo admiro al Líbano por la resiliencia de sus habitantes, que son personas de fe. Hay tanto musulmanes como cristianos. Es un país hermoso que sufre mucho. Allí se puede disfrutar tanto del mar como de la nieve. Considerada la perla de Medio Oriente, es una pena que la destruyan”, apuntó.</p><p>Carla Zouhairi dijo pertenecer a la comunidad árabe drusa, una minoría religiosa que se reparte mayormente en Líbano y Siria. “Nosotros somos monoteístas, creemos en Dios, aunque no en los santos”, precisó.</p><p>Según comentó, se están pidiendo donaciones a la diáspora libanesa en el mundo para colaborar por los damnificados por la guerra. Al respecto Nazar comentó que los descendientes de inmigrantes en Gualeguaychú siempre han sido sensibles a este tipo de convocatoria.</p><p>De hecho, durante la guerra civil en Siria, un conflicto armado originado en 2011, la comunidad árabe de Argentina recibió a refugiados.&nbsp;</p><p>“Nosotros íbamos a traer familias de allá en una tarea conjunta con el Obispado de Gualeguaychú. Nosotros, como tenemos el espacio de la comparsa y el complejo educativo, teníamos disponible lugar para traer a 12 familias. Pero al final esto no se hizo”, recordó Nazar.</p><p>¿Cuál es la relación que tiene la comunidad sirio libanesa local con los israelitas de Gualeguaychú? “Ha sido siempre muy buena. Tenemos de hecho amistad con muchos de sus miembros”, respondió el titular de la entidad que reúne a descendientes árabes, sugiriendo que lo que ocurre en Medio Oriente no interfiere en la histórica convivencia entre ambas colectividades.</p><p>Cabe consignar que la inmigración sirio-libanesa a Gualeguaychú, como en otras partes de Argentina, se dio principalmente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.&nbsp;</p><p>Estos inmigrantes eran mayoritariamente cristianos, de las ramas maronita, melquita y ortodoxa, que huían de la persecución en el Imperio Otomano, donde predominaba el Islam. Las tensiones religiosas y las dificultades económicas, sumadas al régimen opresivo del Imperio, impulsaron a muchos a buscar refugio en América, siendo Argentina uno de los destinos preferidos.</p><p>&nbsp;“Vivimos una pesadilla”&nbsp;</p><p>En tanto la comunidad israelita de Gualeguaychú, como el resto de la colectividad de esta etnia en Argentina, vive atribulada por lo que considera un ataque artero, desde el 7 de octubre de 2023, al Estado de Israel.</p><p>La Asociación Israelita de la ciudad, en contacto con Ahora ElDía, manifestó que desde ese fatídico día “los judíos del mundo estamos viviendo una pesadilla”.</p><p>En un escrito se señala que la guerra la iniciaron otros: “Esto no lo provocó Israel. No lo provocó ningún estado democrático ni país alguno. Esto lo provocaron terroristas a los que no les cabe ninguna calificación humana posible. Sembraron el horror y el terror. A partir de ese momento el Estado de Israel lucha por sobrevivir y proteger a todos los judíos del mundo”.</p><p>En otro tramo del escrito se indica: “Y pese a que los hechos y la historia lo demuestran, no se usurparon territorios. Nunca se provocó ni se comenzó un conflicto. Pese a la demostración de querer vivir en paz y confraternizar dónde estemos se nos sigue condenando en la mayoría de los casos sin argumento o sin saber por qué. Eso es simplemente antisemitismo. Y ese sentimiento nunca tuvo razón de ser. Es simplemente inexplicable como es el odio infundado”.</p><p>Desde la Asociación Israelita de Gualeguaychú se remarca que “en nuestro país Argentina, los judíos nos sentimos a salvo de esos hechos y sentimientos”, aunque esto “a pesar de haber sufrido tres atentados, como la embajada de Israel, la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), y la muerte del fiscal Alberto Nisman (el encargado de investigar el último atentado), todos provocados por el fundamentalismo y el terrorismo”.</p><p>La comunidad israelita local dice estar “siempre en alerta”, y añade que “esa es nuestra forma de vivir, desde siempre. Y desde siempre pidiendo para vivir en Paz, estemos donde estemos”.</p><p>La inmigración judía a Gualeguaychú comenzó en el último tercio del siglo XIX, en consonancia con las primeras grandes oleadas de inmigrantes a Argentina.&nbsp;</p><p>Al igual que otros grupos migratorios, los hebreos llegaron buscando escapar de la persecución y las difíciles condiciones de vida en Europa, especialmente en la Rusia zarista y otras regiones del este de Europa donde los pogromos y las restricciones legales afectaban gravemente a las comunidades judías.</p><p>&nbsp;</p><p>Formación de estados nacionales&nbsp;</p><p>Si bien tanto las comunidades árabes como las judías han habitado la región de Medio Oriente durante milenios, fue a mediados del siglo XX que se crearon los estados de Líbano, Siria e Israel.</p><p>Esto se debe a varios factores históricos interrelacionados, particularmente el desmantelamiento del Imperio Otomano, el colonialismo europeo y la situación política global tras la Segunda Guerra Mundial.</p><p>Francia obtuvo el mandato de la Liga de las Naciones sobre Siria y Líbano en 1920. El país europeo se vio obligado a conceder la soberanía a ambos países, bajo la presión árabe y las circunstancias originadas tras la Segunda Guerra Mundial.</p><p>De esta manera, mientras Líbano se independizó en 1943, Siria lo hizo en 1946, constituyéndose ambos en Estados nacionales árabes.</p><p>La creación del Estado de Israel en 1948, en tanto, fue el resultado de varios factores, incluidos el movimiento sionista que surgió en Europa en el siglo XIX, y el impacto del Holocausto en la diáspora judía, junto con la creciente migración hebrea hacia Palestina, que estaba bajo mandato británico.</p><p>El conflicto con las comunidades árabes y los vecinos regionales, que se resistían a la creación de un Estado judío, dio lugar a conflictos que siguen presentes hasta hoy.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/niKuuUoxMJGJFif9C933A7h7Uqc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/11/medio_oriente.jfif" class="type:primaryImage" /></figure>Ambas colectividades son parte de la comunidad, y ambas son tocadas espiritualmente por la guerra en las lejanas patrias de sus ancestros. Sin embargo, estos argentinos de origen israelita o sirio-libanés tienen en nuestra ciudad una larga historia de convivencia e integración, algo que se mantiene hasta hoy en día. Más allá de los sentimientos y las convicciones que cada uno tiene sobre el conflicto armado, el día a día acá mantiene los vínculos unidos.]]>
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                                <category term="ciudad" label="Ciudad" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-11-02T01:02:59+00:00</published>
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            Gualeguaychú busca apelar a su espíritu emprendedor para sortear la actual crisis económica
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1r1DG31oPQ4Rzl11rkf1bOMBfDQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/parque_industrial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Resulta difícil saber dónde está parada la economía local a la luz del contexto nacional. Ahora mismo hay en curso una recesión inducida por un plan de estabilización monetaria.</p><p>Los que adhieren a la nueva política alegan que es un ajuste inevitable para detener un incontrolable proceso hiperinflacionario. Y que se están creando las condiciones para un despegue de la economía.</p><p>El punto es que ha habido tantos planes de este tipo a lo largo de la historia argentina que la experiencia precedente conspira contra cualquier predicción triunfalista.</p><p>Lo cierto es que el país ha enfrentado crisis económicas recurrentes en las últimas décadas, caracterizadas por falta de estabilidad monetaria, hiperinflación, y recesiones profundas (hace 13 años que Argentina no crece).&nbsp;</p><p>El impacto social está a la vista: a principios de la década del ‘70, la pobreza era del 5%; mientras que ahora es del 50%.</p><p>Estas crisis, muchas veces provocadas por políticas económicas nacionales fluctuantes, han impactado tanto en el sector agroindustrial como en el comercio y en las pequeñas empresas locales.</p><p>Gualeguaychú ha conocido al respecto quiebras empresariales resonantes a lo largo de su historia, como las caídas del Frigorífico Gualeguaychú y de la empresa Goldaracena, ambas de impacto devastador en la economía local en su momento.</p><p>Estas empresas fueron pilares económicos que generaban empleo y dinamizaban la economía de la ciudad, y su desaparición provocó un golpe significativo en la estructura productiva de Gualeguaychú.</p><p>Sin embargo, gracias al espíritu emprendedor de sus habitantes y a una elite local lúcida que no se resignó a la decadencia, la ciudad ha sabido sobreponerse, creando las condiciones para el desarrollo endógeno de sus fuerzas productivas y esto a pesar de las inestabilidades políticas y económicas de la Argentina.</p><p>Los vecinos, por caso, debieron movilizarse para romper el aislamiento geográfico. En la década de 1960 empezaron a moverse, insistiendo aquí y allá, para que un complejo de puentes (Zárate-Brazo Largo) conectara a la ciudad con Buenos Aires y su mercado.</p><p>Luego vino la movida para desarrollar una etapa de consolidación de la actividad fabril con la instalación de un parque industrial modelo. Y más acá en el tiempo Gualeguaychú lideró en la provincia el sector industrial, sobresaliendo empresas familiares como Baggio y Hermann, hoy en actividad y con una trayectoria consolidada en el mundo fabril.</p><p>Pero ya entonces se veía que esta ciudad ambicionaba más. Por eso no sorprendió que, en la década de 1980, con una resolución sorprendente, hiciera punta en la provincia abrazando la actividad turística, cuyo emblema ha sido el Carnaval.&nbsp; &nbsp;</p><p>Marca registrada</p><p>Gualeguaychú, en efecto, tiene una historia notable de desarrollo impulsado por iniciativas privadas. Desde su fundación, la ciudad se distinguió por la influencia de comerciantes, hacendados y empresarios locales que jugaron un rol clave en el crecimiento económico y urbano.&nbsp;</p><p>Algunos ejemplos incluyen el impulso del comercio fluvial y la industrialización, especialmente en torno a los frigoríficos y el procesamiento de carne durante fines del siglo XIX y principios del XX.</p><p>Este fenómeno se observó también en el establecimiento de instituciones claves, como bancos, sociedades de fomento y clubes sociales, muchos de los cuales surgieron por iniciativa de actores privados más que de intervenciones estatales directas.</p><p>Las familias con recursos aportaron capital para desarrollar sectores como la ganadería y la construcción de infraestructura urbana, facilitando la modernización y el crecimiento de la ciudad.</p><p>Interrogante</p><p>Sin embargo, en los últimos años es factible rastrear una suerte de retracción del espíritu emprendedor, sobre todo de su sociedad civil, la más innovadora hasta el presente.</p><p>¿Acaso esta ciudad se ha conformado con lo que tiene, dedicándose a administrar el capital acumulado por las generaciones anteriores, como quien vive de una rica herencia?&nbsp;</p><p>Algunos creen que la sociedad nativa dejó de tener ese capital social que la distinguió siempre, ese grupo humano emprendedor que se lanzaba a crear de la nada, arriesgando en muchos casos capital propio.</p><p>Las nuevas generaciones, más apáticas de los asuntos públicos y más replegadas en sí mismas, no contarían así con ese fervor cívico necesario para acometer proyectos colectivos de envergadura.&nbsp;</p><p>Otros barajan la hipótesis de que a la ciudad se le nubló el horizonte, y se muestra incapaz de trazarse un plan de desarrollo futuro que entusiasme a sus habitantes, un defecto que sería sobre todo achacable a su elite política y empresarial.</p><p>Los más optimistas creen que acá están dadas todas las condiciones idiosincráticas para volver a relanzar a Gualeguaychú en el camino del desarrollo propio y autosuficiente, innovando en el plano social y económico.</p><p>Quienes así piensan creen que estaría faltando un sistema de incentivos y de acompañamiento, un ecosistema que apuntale a los inquietos y que haga posible que emprender en la ciudad sea más fácil y ventajoso.</p><p>Algo así como un plan de trabajo articulado con actores locales de los sectores público y privado: incubadoras, emprendedores, gobiernos, universidades, empresas, agencias de desarrollo, entre otros.</p><p>Quiebras resonantes</p><p>Tanto el Frigorífico Gualeguaychú como la empresa Goldaracena fueron emprendimientos que no solo marcaron una época en la historia económica de la ciudad, sino que también se convirtieron en pilares del empleo y el desarrollo local y regional.</p><p>El Frigorífico Gualeguaychú, montado con capitales vernáculos y que empezó a funcionar a mediados de 1924, fue una de las industrias más importantes de la región durante décadas (en el período 1960-1965 trabajaban en la planta 1.150 personas)</p><p>Su producción de carne, destinada tanto al mercado interno como a la exportación, generó un crecimiento significativo en la ciudad, atrayendo a trabajadores y consolidando a Gualeguaychú como un centro económico relevante.&nbsp;</p><p>Sin embargo, como ocurrió con muchas otras plantas faenadoras en Argentina, la industria local comenzó a declinar en las últimas décadas del siglo XX debido a cambios en la demanda global, la competencia internacional y la falta de modernización adecuada.</p><p>Finalmente, tras 70 años de actividad fabril y luego de una sensible declinación, el frigorífico debió cerrar en junio de 1996, dejando un vacío importante en términos de empleo y producción local.</p><p>Por otro lado, la empresa Goldaracena también fue una gran fuente de trabajo. Fundada por Eusebio Goldaracena en 1864, esta firma agrícola se convirtió con el tiempo en un emporio empresario, símbolo de la prosperidad de la Argentina agro-exportadora.</p><p>La firma se expandió a otras actividades comerciales, destacándose como un gran actor exportador, convirtiéndose en uno de los conglomerados económicos más importantes de la región.&nbsp;</p><p>Su influencia se extendía más allá de Gualeguaychú, gravitando en otras localidades entrerrianas, debido a su papel como acopiador y procesador de granos y al transporte de bienes (llegó a tener barcos propios)</p><p>Goldaracena introdujo la siembra del lino en Entre Ríos, la cual se convirtió en la mayor productora de este grano en Argentina.</p><p>Para dar una idea de la influencia de esta empresa familiar a nivel nacional vale mencionar que uno de sus miembros, Mario J. Goldaracena, llegó a encumbrarse como presidente de la Bolsa de Cereales de la República Argentina (períodos 1960-1961; 1972-1974), una de las cámaras empresariales más poderosas del país.</p><p>Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, la empresa se encontró en dificultades financieras debido a varios factores, incluidos cambios en las políticas económicas nacionales y, posiblemente, una mala administración de los recursos.</p><p>La acumulación de deudas y la imposibilidad de adaptarse a un entorno económico cada vez más desafiante llevaron finalmente a la quiebra de la empresa en 1995, tras 131 años de actividad en la ciudad.&nbsp;</p><p>Esta quiebra fue considerada por entonces una de las más grandes y devastadoras de la región, tanto por el tamaño de la empresa como por el número de trabajadores afectados y las repercusiones económicas que tuvo.</p><p>Los cierres del Frigorífico y de Goldaracena, en suma, no solo significaron la pérdida de miles de empleos, sino también el debilitamiento de la identidad industrial y productiva de Gualeguaychú, marcando el fin de una era caracterizada por grandes emprendimientos privados.&nbsp;</p><p>Ventajas</p><p>La economía de Gualeguaychú, más allá de las dificultades coyunturales, cuenta con varias fortalezas que han permitido su desarrollo a lo largo del tiempo, destacándose su posición geopolítica, la diversificación económica, y su capacidad de adaptación a los cambios.</p><p>La posición de la ciudad en el mapa nunca será resaltada lo suficiente. El hecho de estar en un punto fronterizo con la República Oriental del Uruguay y cerca de Buenos Aires le permite funcionar como un nodo de conexión clave para el comercio y el turismo.</p><p>El puente internacional General San Martín facilita no solo el tránsito de bienes y servicios, sino también el flujo de turistas entre los dos países. Este puente es estratégico para la relación comercial bilateral con Uruguay y para la región del Mercosur, ya que facilita el comercio terrestre en la región.</p><p>Por otro lado, el surgimiento de iniciativas como el Club de Emprendedores ha potenciado el espíritu empresarial en la ciudad, especialmente en el ámbito tecnológico.&nbsp;</p><p>Este club apoya a emprendimientos enfocados en las nuevas tecnologías, lo que abre la puerta a una economía más moderna y menos dependiente de los sectores tradicionales.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1r1DG31oPQ4Rzl11rkf1bOMBfDQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/parque_industrial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La comunidad nativa se ha mostrado inquieta con respecto a su desarrollo. Y ha sabido reponerse de la caída de empresas nativas gravitantes, como el Frigorífico y Goldaracena. El ímpetu local chocó siempre con contextos económicos adversos.]]>
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                <updated>2024-10-26T00:23:27+00:00</updated>
                <published>2024-10-26T00:21:06+00:00</published>
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            El rol clave del virrey Vértiz en la fundación de Gualeguaychú
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0QYIawrktBA1KnHKxS5sVrwZTA4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/virrey.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>En gran parte, el mérito de las fundaciones de villas en lo que hoy es Entre Ríos, como las de Gualeguaychú, Gualeguay y Concepción del Uruguay, se ha atribuido al capitán Tomás de Rocamora.</p><p>Curiosamente, al hacerlo se “salta” el hecho de que el militar nicaragüense en realidad ejecutaba órdenes del virrey Juan José de Vértiz y Salcedo (nacido en Mérida, México), la autoridad máxima del Virreinato del Río de la Plata en ese entonces y por lo tanto el responsable político de las mentadas fundaciones.</p><p>En esencia fue Vértiz fue quien tomó la decisión política y estratégica de poblar estas tierras como parte de un plan más amplio de defensa y expansión territorial frente a la amenaza portuguesa.&nbsp;</p><p>Es, por lo pronto, llamativo cómo, en gran medida, el virrey ha sido olvidado o subestimado por la historiografía convencional en lo que respecta a su rol político como fundador de pueblos, especialmente en la región de Entre Ríos.</p><p>Se suele perder de vista en este caso la diferencia que existe entre un jefe y un subalterno, que no es sólo de responsabilidad sino de visión. El primero es quien tiene un “cuadro completo” de la situación, en tanto que el segundo se aplica a planos más específicos de la realidad y opera a un nivel inferior.</p><p>En este sentido, desde una posición panorámica más amplia, alineada con las preocupaciones geopolíticas del imperio español, que quería evitar el avance portugués y consolidar rutas comerciales, fue Vértiz quien tomó la decisión más trascendental de fundar villas en el territorio entrerriano.</p><p>Aunque Rocamora fue el encargado de llevar a cabo el trabajo en el terreno, fue el virrey quien tomó la decisión estratégica, basándose en la información que obtenía a través de su correspondencia con Rocamora y otros funcionarios locales.</p><p>Se diría que la decisión del virrey fue ontológicamente decisiva, si uno se atiene a la teoría de las causas de Aristóteles. Y esto porque en Vértiz existió el poblamiento como causa final, la más importante para el filósofo griego.</p><p>Según éste, la causa final es la primera en el orden de la intención y la última en el orden de la ejecución.</p><p>¿Qué quiere decir esto? Pues que antes de realizar algo, proyectamos una idea en nuestra mente de dicho objeto, así como el artesano piensa la silla antes de fabricarla.</p><p>En nuestro caso, la fundación de ciudades fue un modelo o un proyecto que estuvo primero en la mente del virrey, antes de que Rocamora pusiera manos a la obra.&nbsp;</p><p>Quizá por esta razón lógica, un historiador entrerriano, Filiberto Reula, es uno de los pocos que reconoció a Vértiz como uno de los “tres criollos” más importantes en la colonización de Entre Ríos, a la par de Tomás de Rocamora y Hernando Arias de Saavedra -más conocido como Hernandarias-.</p><p>Escribió textualmente: “Son el Virrey Vértiz, y en particular su comisionado Rocamora, quienes realizaron después de Hernandarias, los tres criollos, la mayor obra de colonización entrerriana”.</p><p>En tanto, otro historiador entrerriano, Leoncio Gianello, señala que Vértiz fue “un gran gobernante, cuyo nombre deberá ser siempre recordado por Entre Ríos como el gran promotor de su progreso”.</p><p>El dato histórico es que la visión de Vértiz, que delegó en Rocamora la tarea de organizar el territorio entrerriano, fue determinante para la fundación de villas como San José de Gualeguaychú, Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay y San Antonio de Gualeguay Grande.&nbsp; &nbsp;</p><p>Fue bajo su auspicio activo que se creó, así, la estructura política y social que permitió el asentamiento de pobladores en un territorio hasta entonces disperso y poco consolidado.</p><p>¿Por qué la escasa visibilidad histórica de Vértiz como fundador de pueblos? ¿A qué se debe que se le haya quitado mérito en la colonización de Entre Ríos en favor de Rocamora, el ejecutor directo de decisiones emanadas de él?</p><p>Cabría especular que el papel de Vértiz en la expansión territorial hacia el interior del virreinato, particularmente en Entre Ríos, ha quedado en segundo plano frente al papel decisivo que cumplió en Buenos Aires, la metrópoli virreinal, donde impulsó la construcción de obras públicas y fomentó la educación y la sanidad.</p><p>Los hechos&nbsp;</p><p>La Comandancia General de los partidos de Entre Ríos fue la organización militar existente durante el Virreinato del Río de la Plata en la mayor parte de lo que hoy es la provincia de Entre Ríos.</p><p>Fue creada por decisión de Vértiz y subsistió luego de la caída del régimen colonial como parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata hasta la creación de la Provincia en 1814.</p><p>El virrey comisionó el 27 de febrero de 1782 al capitán de Dragones Tomás de Rocamora para solucionar una disputa en Entre Ríos, encargándole además que propusiera un plan para asegurar la paz de los vecinos del territorio con la fundación de villas, ya que se hallaba preocupado por la cercanía de los portugueses.</p><p>Rocamora hizo levantar un padrón de los moradores de los cinco partidos (Gualeguay Grande, Gualeguaychú, Arroyo de la China, Nogoyá y Paraná), determinando que vivían allí unas 1.700 personas mayores y le comunicó al virrey con dos informes de los días 10 y 11 de agosto de 1782 sobre su comisión.</p><p>El 2 de noviembre de ese año el virrey comisionó a Rocamora para que fundase una población en cada uno de los cinco partidos, enviándole agrimensores y sujetando a su autoridad a los jueces comisionados de los partidos de Nogoyá y la Bajada dependientes de Santa Fe.</p><p>Ante la protesta del Cabildo de Santa Fe, los partidos de la Bajada y Nogoyá volvieron a la jurisdicción santafesina, que designó como alcalde de hermandad a Sebastián Aguirre, lo que fue protestado por Rocamora.</p><p>El territorio del Partido General de Entre Ríos fue dividido en tres comandancias de milicias:</p>De la Costa del Paraná Grande: partido de La Bajada y parte del de Nogoyá, al mando de Juan Broin de Osuna.De la Costa del Paraná Chico o del Gualeguay Grande: partido de Gualeguay y parte del de Nogoyá, al mando de Francisco Ormaechea.De la Costa del Uruguay: partidos de Gualeguaychú y Arroyo de la China, al mando de Justo Esteban García de Zúñiga.<p>El 19 de marzo de 1783 Rocamora fundó la villa de San Antonio de Gualeguay Grande con 150 vecinos. Luego se dirigió al Partido del Arroyo de la China en donde fundó la villa de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay el 25 de junio.</p><p>Pasó luego al Partido de Gualeguaychú, en donde el 18 de octubre de 1783 fundó la villa de San José de Gualeguaychú. En las tres villas quedaron instalados los respectivos cabildos con sus alcaldes.</p><p>La correspondencia entre Vértiz y Rocamora refleja claramente cómo el virrey tomó un rol activo en la decisión de fundar las villas en Entre Ríos. En ella se evidencia que no solo delegó responsabilidades en su subalterno, sino que también monitoreó de cerca el proceso, dando directrices claras sobre la localización, la organización administrativa y las características que debían tener estas nuevas poblaciones.</p><p>Esta correspondencia no solo demuestra la implicación personal del virrey en el proyecto de colonización, sino también su capacidad de liderazgo y su entendimiento de la importancia de Entre Ríos dentro del entramado político del virreinato.</p><p>El virrey criollo</p><p>Vértiz era mexicano, nacido en Mérida, Yucatán, en 1719, en el seno de una familia española noble. Acaso su condición criolla hizo que fuese un funcionario que supo interpretar como pocos las necesidades de los habitantes del territorio.</p><p>Algunas biografías resaltan que fue el primer gobernante de la corona con inquietudes culturales, destacándose además por su honradez. Supo además imprimir una impronta modernista a su gestión.</p><p>Y su nombre, aunque olvidado, merece un lugar destacado en la historia de Entre Ríos, ya que sus decisiones impulsaron la creación de villas en el territorio, como es el caso de Gualeguaychú.&nbsp;</p><p>Fue en 1782, en el último año de su mandato, que Vértiz confió a Rocamora el cargo de comisionado con la misión de poner orden en el territorio y organizar la vida y la seguridad del disperso vecindario agrupándolo en pequeños centros urbanos.</p><p>Unos años antes, Vértiz había tenido un papel relevante como gobernador de Buenos Aires. En 1778, había sido nombrado virrey del Río de la Plata, sucediendo a Pedro de Ceballos, quien había sido el primer virrey del recientemente creado virreinato, que abarcaba lo que hoy es Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y partes de Chile y Brasil.</p><p>En 1784, Vértiz dejó su cargo como virrey tras una administración considerada exitosa por sus contemporáneos. Se retiró a España, donde continuó ocupando cargos en la corte hasta su fallecimiento en 1799, en Madrid.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0QYIawrktBA1KnHKxS5sVrwZTA4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/virrey.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>La villa no hubiera sido fundada por Rocamora sin su decisión. Tampoco el poblamiento entrerriano hubiera tenido lugar. Hay un inexplicable olvido de la figura del virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, cuyo nombre debería ser recordado por Entre Ríos como el gran promotor de su progreso.]]>
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                                <category term="miradas" label="Miradas" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-10-18T22:18:30+00:00</published>
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        <title>
            La huella de las etnias originarias que poblaron nuestra región y el sur de Entre Ríos
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MzmyZQWBpjWOI1Lxn-qiyLAtyRM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/01/museo_almeida_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoró la llegada de los españoles a América, es desde hace dos décadas un día de reflexión acerca de la diversidad cultural y étnica.</p><p>Eso significa volver la mirada sobre aquellos pueblos que fueron desplazados o exterminados a causa de la conquista y cuyo recuerdo hace justicia a más de 500 años de ese episodio.</p><p>El conocimiento del hombre que habitó esta zona antes de la llegada de los españoles, hace a la identidad de Gualeguaychú. Eso lo comprendió el profesor Manuel Salvador Almeida (1915-2004), un pionero en la investigación antropológica regional, cuya obra contribuyó a correr el velo que mantenía en el olvido a los chanás, nativos que ocuparon gran parte de este espacio geográfico.</p><p>Persiste en el tiempo la imagen de este arqueólogo local como excavador, como hurgador metódico de los antiguos asentamientos aborígenes. Fue tras la pista material (como restos de cerámicas y otros objetos), en busca de poder documentar la existencia y el perfil cultural de “los vencidos”, como solía decir.</p><p>El Museo de Ciencias Naturales y Arqueología “Manuel Almeida” se nutre del fruto del trabajo personal de quien se lanzó, contracorriente, a desocultar el pasado indígena de Gualeguaychú y su zona.</p><p>Como sea, la representación de estos pueblos, como la de cualquier sociedad antigua, es siempre provisional y sujeta a revisión, conforme los nuevos hallazgos que se van produciendo.</p><p>Es importante tener en cuenta que la documentación disponible referida a los aborígenes fue escrita por los europeos, en particular por cronistas, misioneros y colonizadores.</p><p>Estos textos reflejan una perspectiva externa, a menudo incompleta o distorsionada, que no siempre asumía las cosmovisiones y formas de vida de los pueblos originarios.</p><p>Salta a la vista, por ejemplo, el choque cultural que representaron para ellos, como cristianos, algunas prácticas indígenas como la poligamia, la antropofagia o el infanticidio.</p><p>En la conocida película “La Misión” (The Mission), de 1986, que relata la vida en las misiones jesuíticas, se expone el siguiente diálogo entre españoles que da cuenta del infanticidio guaraní:</p><p>- Y ellos (los guaraníes) no son de naturaleza animal, son de naturaleza espiritual.</p><p>- ¿Espiritual?, matan a sus propias crías</p><p>- Eso es cierto… ¿puedo contestar a ello? A cada hombre y a cada mujer se les permite tener un hijo, si nace un tercero lo matan inmediatamente, pero esto no es un rito animal, es la necesidad de sobrevivir. Solo pueden correr llevando un niño cada uno. Y, ¿por qué corren?, para huir de nosotros. Huyen de la esclavitud”.</p><p>Ribereños plásticos&nbsp;</p><p>Los chanás fueron pescadores, recolectores nómades y hábiles canoeros. Su vida estaba íntimamente ligada al río, al monte y a las islas.&nbsp;</p><p>Elaboraron harina de pescado y se alimentaban también de vainas de algarroba, maíz, calabaza, poroto y miel. Excepcionalmente hacían agricultura menor.</p><p>Habitaban en casas comunales o individuales que presentaban una planta rectangular, paredes de juncos, techos a aguas, abiertas y sin cumbreras para permitir la salida del humo de los fogones encendidos dentro de las viviendas.&nbsp;</p><p>Practicaron la poligamia y en señal de duelo por un familiar se cortaban una falange de la mano. Creían en la otra vida y enterraban a sus muertos. Los exhumaban, pintaban con ocre los restos y hacían un entierro secundario cerca de las aldeas. Por influencia guaraní sepultaban a sus niños en urnas.</p><p>Los chanás conformaron un pueblo pacífico que no opuso mayor resistencia a los españoles. Sus armas más comunes eran el arco, la flecha y la maza. Cada tribu era dirigida por un cacique.</p><p>Estos nativos de la zona de Gualeguaychú se distinguían por su cerámica incisa. Dibujaban guardas geométricas a sus recipientes, urnas y otros objetos. Se inspiraban en motivos de la fauna regional: cabezas y colas de loro, lechuzas, batracios, patos, felinos, ofidios, búhos y algunos mamíferos, como el carpincho.</p><p>Por estas labores, los arqueólogos los han identificados como “ribereños plásticos”.</p><p>Era un pueblo ágrafo cuyo idioma no obstante ha sido rescatado últimamente gracias a un descendiente, Blas Jaime. El libro “La lengua chaná, patrimonio cultural de Entre Ríos”, escrita por Blas y el lingüista Viegas Barros, relata que la vida junto al río en la época de los chanás no estaba exenta de peligros.</p><p>La amenaza latente del ataque de otros pueblos cercanos, como los charrúas, provocó que los chanás desarrollaran estrategias de defensa particulares, entre las cuales sobresalía el silencio.</p><p>Esto era necesario para poder sobrevivir, para escuchar si venían a atacarlos. Por eso se impedía el llanto del niño y la risa. También se les cortaban las cuerdas vocales a los perros. La música estaba prohibida.&nbsp;</p><p>Como muchos indígenas americanos, los chanás eran panteístas, creencia que identifica al universo con lo divino y donde el hombre es parte de la naturaleza.</p><p>Entre los textos chanás traducidos en el libro figura la “Oración a la Madre Tierra antes de cortar un árbol”, que sirve como ejemplo de la forma que tenía esta cultura de concebir la naturaleza.&nbsp;</p><p>La oración versa: “Madre Tierra / con mucho respeto te pido / que no castigues a tu hijo / que necesita matar el árbol / para hacer una canoa con su fuerte tronco / y con sus ramas cocinar nuestra comida”.</p><p>Los bravos charrúas</p><p>Este grupo se estableció en una amplia región que abarca el sur del Brasil, el territorio que actualmente ocupa la República Oriental del Uruguay y la ribera entrerriana del río Uruguay.</p><p>No constituían un grupo homogéneo, sino que estaban organizados en distintas parcialidades: los minuanes, los guenoas, los martindanes y los bohanes.</p><p>Cuando los españoles introdujeron el ganado vacuno, los charrúas se desplazaron hacia el interior de la actual Entre Ríos para cazar ese animal salvaje y cimarrón.</p><p>Eran una sociedad nómada o semi-nómada organizada en pequeñas bandas o grupos familiares. No tenían una estructura jerárquica rígida, aunque sí se reconocía el liderazgo de los caciques en momentos de guerra o necesidad.</p><p>Los charrúas eran conocidos por su destreza guerrera y por su resistencia frente a las colonizaciones española y portuguesa. Practicaban rituales de guerra, como el uso de pintura corporal y plumas. El contacto con los europeos los llevó a adoptar el caballo, lo que incrementó su capacidad de desplazamiento.</p><p>Los charrúas plantearon sus diferencias con los españoles en términos de guerra. Se cree que ningún pueblo sudamericano sostuvo una pelea tan larga por su libertad e independencia como ellos.</p><p>La lucha contra el “invasor blanco” se prolongó por 180 años, hasta el exterminio de la nación charrúa.</p><p>Los más evolucionados</p><p>Si bien su presencia era más fuerte en las áreas del noreste argentino, los guaraníes poblaron zonas del sur de Entre Ríos, en islas del río Uruguay.</p><p>En la zona de Gualeguaychú, sus restos se encuentran en gran cantidad en las inmediaciones del Arroyo Bellaco.&nbsp;</p><p>No obstante, su limitada ocupación en estas tierras, ejercieron una notable influencia cultural sobre el resto de los pueblos de la región.</p><p>Eran más evolucionados, conocían la agricultura (cultivo del maíz), domesticaban algunas gallináceas y palmípedos e imponían el idioma.</p><p>La guaranización fue tan intensa que los primeros conquistadores creyeron que la etnia dominaba el espacio.</p><p>Esta hegemonía cultural se refleja en la abundancia de palabras guaraníes en la toponimia de Entre Ríos, como así también en la identificación de la flora y la fauna de la región.</p><p>Ayuí, Chajarí, Gualeguay, Gualeguaychú, Guayquiraró, Ibicuy, Itapé, Itú, Mandisoví, Mocoretá, Ñancay, Paracao, Paraná, Pehuajo, Pindapoy, Tiguá, Uruguay, Villaguay, Yugarí, Yeruá, Yuquerí, son algunos nombres guaraníes de ciudades, pueblos, río, arroyos o parajes entrerrianos.</p><p>En la fauna regional también se encuentran vocablos guaraníes: aguará (zorro), caburé, capibara (carpincho), carayá, guasuvirá (guasuncho o viracho), iguana, pecarí (jabalí), quiyá (nutria), tapití (liebre), tatú, yacaré, yaguareté y yarará, entre otros.</p><p>El idioma llega hasta los peces: pacú, mandubé, patí, piraña, surubí, tararira; y los insectos: arará, camuatí, isoca, tucura, mangangá.</p><p>En cuanto a la flora abundan los vocablos guaraníes: achira, aguaribay, aguapey (camalote), guayacán, irupé, jacarandá, mandioca, ñandubay, ombú, sarandí, tacuara, timbó, viraró, yatay, entre otros.</p><p>Según Josefa Luisa Buffa, autora de “Toponimia aborigen de Entre Ríos”, los guaraníes fueron “vehículo de cultura y de unidad espiritual”.</p><p>Eran buenos canoeros y permanentemente buscaban nuevos territorios. También se desplazaban motivados por la “tierra sin mal”, que equivalía a una suerte de paraíso terrenal.&nbsp;</p><p>El rasgo común de la familia guaraní era la poligamia. Un hombre podía tener más de una esposa, pero no se permitía la unión entre miembros de la misma tribu.</p><p>Los guaraníes vivían en casas comunales, llamadas “malocas”. Eran grandes edificios construidos con palos, paja y barro. En cada maloca vivían varias familias.</p><p>Entre sus costumbres sobresalía el beber mate haciendo una infusión en una vasija en la que colocaban yerba y poca agua. Iban pasándolo en una rueda de la que cada uno tomaba un sorbo quedando en la boca con algo de yerba que seguían masticando hasta extraerle todo el sabor.</p><p>Los yaros</p><p>Esta parcialidad indígena se ubicó en la margen derecha del río Uruguay desde el norte hacia el sur, llegando hasta la zona en la que hoy está Gualeguaychú.</p><p>Emplearon como arma una suerte de honda con la que arrojaban guijarros puntiagudos, y el arco y la flecha. Cuando adoptaron el caballo usaron la lanza y las boleadoras.</p><p>Los yaros involucraron en una misma persona el poder del cacique y el hechicero. Creían que todos los malestares y enfermedades provenían de un espíritu maléfico llamado “gualicho”.</p><p>Hay relatos de misioneros que hablan de que los yaros eran humildes, no tumultuosos, que respetaban en silencio las palabras de los conversores, pero que al fin rehusaban la conversión a la fe cristiana.&nbsp;</p><p>Vivían en toldos, especie de choza de techo de cuero y vegetales sostenidos por estacas clavadas en el suelo.&nbsp;</p><p>Conflicto interno</p><p>Los distintos grupos aborígenes compartieron el mismo espacio geográfico antes de la llegada de los españoles, pero sus relaciones no fueron siempre pacíficas.</p><p>Las luchas por el control de territorios, recursos naturales como la caza y la pesca, y las diferencias en sus modos de vida provocaron enfrentamientos entre estos pueblos.&nbsp;</p><p>Cuando llegaron los españoles, estas rivalidades fueron aprovechadas por los colonizadores, quienes a menudo incitaron a unos grupos contra otros para consolidar su poder en la región.</p><p>El hecho de que hayan desarrollado armas y de que fueran en un punto guerreros atestigua que tenían la necesidad de defenderse tanto de enemigos externos como de otros grupos indígenas con los que competían por recursos y territorio.</p><p>Las armas eran no solo herramientas de defensa, sino también símbolos de poder y estatus dentro de sus sociedades nativas.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MzmyZQWBpjWOI1Lxn-qiyLAtyRM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/01/museo_almeida_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Chanás, charrúas, yaros y guaraníes habitaron el territorio antes de la llegada de los españoles. La cultura de estos primitivos dueños de la tierra ha sido revaluada el último tiempo.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-10-12T21:53:14+00:00</published>
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            Turismo esotérico: Alternativas en Gualeguaychú plagadas de fantasmas, logias y leyendas aborígenes
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Si4ZDrn9D3bnv1JROqV6P0zymyk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/turismo_esoterico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El turismo esotérico se refiere a viajes y experiencias centradas en lo místico, lo espiritual o lo paranormal. Es decir, se trata de una actividad lucrativa en torno a destinos que suelen estar vinculados con leyendas, historias de fantasmas, energías sobrenaturales o rituales religiosos.</p><p>El término esotérico alude, en términos generales, a algo oculto o reservado, así como a aquello que es inaccesible o de difícil comprensión.&nbsp;</p><p>En el mundo, así, abundan los sitios que son visitados porque reúnen esta condición enigmática; como es el caso de Machu Picchu en Perú, que es visto como un lugar de energía espiritual.</p><p>Otros atraen porque ofrecen recorridos por enclaves embrujados o con historias de apariciones y misterios paranormales (Edimburgo en Escocia o Nueva Orleans en Estados Unidos).</p><p>Hay lugares históricos de gran magnetismo místico, como Stonehenge en Inglaterra, o Teotihuacán en México, que atraen a personas interesadas en los antiguos rituales y cosmologías.</p><p>Hay sitios de espiritualidad y leyendas, vinculadas a prácticas de la Nueva Era, como el monte Monte Shasta, en California, Estados Unidos.</p><p>También santuarios que irradian espiritualidad, y que se consideran milagrosos, como el de Lourdes, en Francia.</p><p>El dato es que hay, en todo el mundo, un público que demanda la temática esotérica y es diverso. Y suele estar compuesto por personas interesadas en lo místico, lo paranormal, y las experiencias que trascienden lo cotidiano.</p><p>La pregunta es: ¿tiene Gualeguaychú posibilidades de desarrollar el turismo esotérico? O en otros términos ¿reúne una oferta atractiva dentro de esta temática?</p><p>Aquí no se han avistado platos voladores (¿o sí?), pero hay conocidos fantasmas vinculados al pasado y a determinadas casonas, y que son partes de leyendas urbanas.</p><p>Quizá no haya ningún espacio concreto que irradie vibraciones místicas, pero hay marcas simbólicas en edificios y tumbas, vinculadas a la historia local de personajes relevantes, que registran la presencia de una de las más enigmáticas y célebres sociedades secretas de Occidente: la masonería.</p><p>Seguramente no existe la atracción de un centro indígena energético como el de Machu Pichu, cuya visita equivale a una verdadera experiencia mística. Pero hay un pasado indígena original que ha sido rescatado culturalmente, tanto desde el punto de vista material como espiritual.</p><p>Los fantasmas locales</p><p>Gualeguaychú tiene un lado fantasmal que se refleja en relatos que perduran en la memoria. Se trata de narraciones fantasmagóricas que han capturado la imaginación de los habitantes locales, asociadas a muertes trágicas alrededor de las cuales se han tejido extrañas historias.</p><p>Al respecto, la leyenda que rodea a la Azotea de Lapalma, ubicada en calles Jujuy y San Luis, es quizá la más conocida de Gualeguaychú. A partir de algunos sucesos trágicos, ocurridos en el siglo XIX, se creó una atmósfera de misterio, se comenzaron a contar historias sobre apariciones fantasmales y sucesos inexplicables en la casa.</p><p>Se cree que la silueta de la joven Isabel Frutos, vestida de blanco, todavía se pasea por el piso superior de esta casona de 1830. Lo hace lamentándose por su mala fortuna en el amor, suceso que acabó con su vida.</p><p>De acuerdo a la tradición oral, Isabel protagonizó un intenso drama sentimental que conmovió a la sociedad local de la época. Siendo adolescente, se enamoró perdidamente un joven correntino, modesto empleado de comercio.</p><p>Pero dicha relación, entre una niña de la alta sociedad y un simple jornalero era inaceptable.</p><p>Sin poder vivir su historia de amor entró en una profunda depresión, negándose a comer y a beber. Así, el 26 de febrero de 1856, a los 19 años, Isabel “murió de amor”.</p><p>Pero ahí no acaban las tragedias que rodean a este mítico enclave, cuyos muros guardan otros tétricos secretos. Se dice que el fantasma de una mujer vestida de blanco que se pasea llorando por sus balcones, podría ser acaso el de la “dulce Rosita”.</p><p>Sobrina de Isabel, Rosa cuidaba a su hermana María, que sufría una enfermedad psiquiátrica. La acompañó en su insomnio y en su encierro. En este entorno Pedro, hermano de ambas, decidió poner fin a sus días, suicidándose de un disparo en la cabeza.</p><p>Los relatos cuentan que cuando María falleció, Rosa decidió no tener contacto con nadie más y se abandonó por completo. Fue la última habitante de la gran casona, pasando 30 años enclaustrada en la planta alta de la Azotea. Sólo recibía las cartas de sus sobrinos, uno de los cuales, Lilo, le alcanzaba una vianda con comida cada día.</p><p>A todo esto, una de las casas más emblemáticas de Gualeguaychú –que se utiliza como postal turística– es el “castillo del río”, construida en la Isla Libertad a fines de la década de 1920, guarda un secreto inquietante.</p><p>Resulta que, en esta bella e icónica construcción, que se encuentra frente al puerto, se produjo una muerte violenta alrededor de la cual se tejen historias de fantasmas.</p><p>La dueña del castillo era María Eloísa D'Elía, profesora de dibujo y pintura en el Colegio Nacional y en la Escuela Normal, quien vivía allí con su esposo José Sala Hernández y sus hijos Rafael y José.</p><p>Se cuenta que “Pepito”, como apodaban a José, vivió encerrado en el castillo porque padecía de hidrocefalia, falleciendo a la edad de 14 años.</p><p>La historia de la familia dio un giro abrupto en una mañana de domingo de 1935, cuando apareció degollada en una de las habitaciones la empleada doméstica del castillo, de nombre Blanca Sosa, de 25 años de edad.</p><p>Desde entonces, innumerables fueron las historias que comenzaron a relatarse respecto al “alma en pena” de Blanca Sosa, sobre todo cuando los propietarios abandonaron la finca, que quedó deshabitada.</p><p>Las historias de fantasmas cobraron énfasis y difusión a partir de 1960, luego de la gran creciente del río, cuando María Eloísa y su familia dejaron el castillo para irse a vivir a Buenos Aires.</p><p>Las versiones son variopintas: ruidos misteriosos de cadena por las noches o en días de tormenta, muebles que se movían, objetos que cambiaban de lugar. Incluso algunos aseguran haber escuchado los quejidos del alma en pena de la pobre Blanca Sosa, reclamando justicia desde el más allá.</p><p>Otros dicen haber visto “una dama de blanco” asomándose por las ventanas del castillo, deambulando por los alrededores o incluso sobre el agua, eventos paranormales que han alimentado el misterio que rodea al célebre enclave de la Isla Libertad.</p><p>Desde el punto de vista turístico, en suma, se podría organizar un “tour de fantasmas” que incluya visitas a estos sitios donde perduran leyendas sobre historias de apariciones y espectros.&nbsp;</p><p>Esto podría complementarse con eventos temáticos, como una “noche de misterios” en escenarios locales con representaciones de leyendas esotéricas o paranormales.</p><p>Sociedad secreta</p><p>Gualeguaychú tiene una tradición conectada con las logias, siempre envueltas en un halo de misterio. Los masones, que tuvieron fuerte protagonismo en la segunda mitad del siglo XIX, dejaron una huella indeleble, en personalidades y simbolismos.</p><p>La masonería tiene dos dimensiones: una “esotérica”, que se mantiene oculta y secreta; y otra “exotérica”, que es lo externo y exteriorizable, accesible a todos.</p><p>El lado esotérico, que permanece en la penumbra y el gran público desconoce, que tiene un costado misterioso, se vincula a su carácter de hermandad en torno a creencias gnósticas.</p><p>Para celebrar esta suerte de culto, los masones se reúnen en recintos exclusivos donde tienen lugar las “tenidas”, que siguen determinada liturgia, asambleas equivalentes a las misas católicas, aunque realizadas en absoluto hermetismo y sólo para los “iniciados”.</p><p>Esta sociedad secreta constituyó para muchas personas algo tabú que alimentó la fantasía colectiva. El hecho de que sus adeptos se reunieran en secreto, y lo hicieran en ceremonias incomprensibles, la rodearon siempre de misterio.</p><p>El testimonio físico de la actividad masónica en Gualeguaychú se puede ver reflejado en mobiliario (que se exhibe en museos) y en el patrimonio arquitectónico local, sobre todo en edificios y tumbas.</p><p>La iconografía masónica que se detecta, por ejemplo, en los elementos funerarios del cementerio Norte, donde panteones y bóvedas reflejan la simbología de esta sociedad secreta.</p><p>Dado que la masonería ha sido históricamente una sociedad envuelta en cierto misticismo, y su simbología suele asociarse a prácticas ocultas o espirituales, puede ser explotada turísticamente.</p><p>Visitantes interesados en lo esotérico buscan estos símbolos como parte de un recorrido que incluye historia y misticismo. Organizar visitas guiadas al cementerio resaltando la iconografía masónica, los rituales y las figuras históricas locales que fueron parte de la masonería, podría atraer a un público curioso por el misterio.</p><p>La atracción aborigen&nbsp;</p><p>En nuestra zona vivían cuatro pueblos originarios: los chanás, los guaraníes, los charrúas y los yaros.</p><p>Un aura de misterio se presentó desde siempre con respecto a los aborígenes, cuya existencia mítica guarda secretos para el gran público. Se diría que en un punto son pueblos mágicos dotados de una rica mitología.</p><p>Estas etnias eran profundamente religiosas, vivían en comunión panteísta con su entorno físico. Además, tenían una visión particular sobre la vida y el más allá.</p><p>Por tanto, una inmersión cultural al mundo aborigen, con fines turísticos, puede ser más que una simple toma de conciencia sobre su existencia.&nbsp;</p><p>Así, un recorrido por el mundo chaná, a través de la ruta fluvial que siguió el arqueólogo local Manuel Almeida, tras los rastros dejados por esta etnia en la geografía ribereña (de los ríos Gualeguaychú y Uruguay), podría significar una experiencia espiritual en muchos sentidos para los visitantes.</p><p>Paralelamente, aquí la práctica de la observación del cielo nocturno en entornos naturales sin contaminación lumínica (astroturismo), vinculado con el conocimiento astronómico ancestral o la cosmovisión indígena, puede aportar una dimensión esotérica a la experiencia.</p><p>Nueva Era</p><p>En Argentina a partir de la década de 1980, se consolidó un movimiento, conocido como New Age (Nueva Era), que condensa ciertos elementos como son la parapsicología, el yoga, la reflexología y saberes orientalistas centrados en la meditación.</p><p>Gualeguaychú, en tanto plaza turística, ha sido sensible a esta nueva espiritualidad que combina lo ecológico con el orientalismo (con sus características terapias psicológicas y naturistas alternativas).</p><p>De hecho, hay una oferta existente que, eventualmente, podría reorientarse en función de una oferta turística orientada al imaginario esotérico.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Si4ZDrn9D3bnv1JROqV6P0zymyk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/10/turismo_esoterico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Hay una ciudad enigmática, que se expresa tanto en la simbología masónica del cementerio local como en la existencia de célebres fantasmas, que bien podrían integrar una oferta esotérica para los turistas ávidos de fenómenos paranormales y místicos.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-10-05T23:57:27+00:00</published>
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            Plazas, los espacios públicos distintivos de Gualeguaychú
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        <link rel="alternate" href="https://www.eldiaonline.com/plazas-los-espacios-publicos-distintivos-de-gualeguaychu" type="text/html" title="Plazas, los espacios públicos distintivos de Gualeguaychú" />
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QPPv14BAe-mmasrvW55zNKWl9LU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/plaza_san_martin.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando Tomás de Rocamora fundó la villa de San José de Gualeguaychú el 18 de octubre de 1783, siguiendo las normativas urbanísticas de la época, diseñó un trazado que incluía una plaza central.&nbsp;</p><p>Este sitio era característico de las fundaciones españolas en América, basada en las Leyes de Indias, que establecían que las ciudades debían tener un enclave principal, cuadrangular, desde el cual se estructuraba el trazado de las calles en una cuadrícula.&nbsp;</p><p>En Gualeguaychú, la plaza central o Mayor (luego “Independencia”, hoy “San Martín”), es un espacio que ha sido testigo de numerosos eventos históricos y el corazón de la vida pública desde su fundación.</p><p>Según el diseño hispano, es el centro cívico y administrativo del poblado, concentrándose alrededor de ella los edificios más importantes del gobierno local (ayuntamiento y policía).</p><p>También se ubica frente a ella la iglesia principal o catedral, destacando el papel de la religión en la vida pública hispánica.</p><p>Por otra parte, en su origen la plaza fue el principal espacio de intercambio comercial y social, albergando mercados, ferias y actividades cotidianas. Además, los días festivos o eventos importantes solían desarrollarse en este espacio.</p><p>No debe perderse de vista que Gualeguaychú, desde el punto de vista urbano, tiene el típico trazado urbano en forma de cuadrícula que fue utilizado por los colonizadores españoles para plantificar y organizar ciudades en América.</p><p>El llamado “damero español” se caracteriza por la disposición de calles que se cruzan en ángulo recto, creando una serie de manzanas o “cuadras” de forma rectangular o cuadrada.</p><p>Gualeguaychú, como muchas ciudades coloniales fundadas bajo el modelo del damero español, inició su desarrollo urbano alrededor de la plaza central.&nbsp;</p><p>A medida que fue creciendo, el trazado en cuadrícula se fue extendiendo y modernizando, incorporando más plazas y espacios públicos en su geografía.</p><p>Durante los siglos XX y XXI, el crecimiento de la población llevó al desarrollo de áreas suburbanas, que extendieron el tejido urbano más allá de los límites originales del damero, especialmente hacia el sur y el este, con barrios nuevos y la incorporación de más espacios públicos.</p><p>La expansión de Gualeguaychú implicó también la incorporación de avenidas más amplias y bulevares, rompiendo parcialmente la rigidez del damero y ofreciendo una mayor fluidez en el tránsito.</p><p>Esto implicó paralelamente la expansión de los “espacios verdes”. Es decir, además de las plazas tradicionales, la planificación moderna incluyó plazoletas, paseos y parques como el “Unzué”.</p><p>&nbsp;</p><p>Las tradicionalesLas plazas cumplen hoy funciones importantes tanto desde el punto de vista ecológico como social. Al tiempo que son enclaves de la naturaleza, son también lugares donde las personas se reúnen para interactuar, socializar, relajarse y disfrutar del tiempo libre.</p><p>Además, cada plaza puede tener su propio carácter único, influenciado por la cultura local, la historia del lugar, el perfil sociológico de la comunidad circundante y las actividades que se llevan a cabo en ella.&nbsp;</p><p>Gualeguaychú tiene plazas históricas o emblemáticas, emplazadas en el casco céntrico, que se distinguen no sólo por sus características físicas sino sobre todo por la identidad cultural que reflejan.</p><p>En el libro “Por las calles de Gualeguaychú”, escrito por autoras locales, se hace una descripción de estos enclaves.</p><p>&nbsp;</p>Plaza San Martín. Es la más antigua y la de mayor tamaño (cuatro manzanas). La rodean las calles San José, Urquiza, Roque Sáenz Peña y Rivadavia. Desde 1783 se la llamó Plaza de Armas o Plaza Mayor; después, Independencia en 1879 y, finalmente, San Martín, desde 1936. El motivo decorativo central es la estatua del Padre de la Patria -única representación ecuestre de un prócer en el espacio público de la ciudad-. El monumento, construido en 1910, reemplazó a la pirámide (columna) de la Independencia, construida en 1876.<p>&nbsp;</p>Plaza Urquiza. Ubicada frente a la Municipalidad la manzana que encierran las calles Magnasco, Rivadavia, Irigoyen y Luis N. Palma. Antiguamente se la denominó Plaza Libertad o Plaza de las Cadenas, en alusión a las cadenas que la rodeaban. El motivo central es una fuente, construida por iniciativa del Intendente Santiago Díaz, en 1907.<p>&nbsp;</p>Plaza Ramírez. Ubicada en la manzana que rodean las calles del Valle, Ayacucho, 3 de Caballería y Rocamora, antiguamente se la conocía como Plaza Rocamora. El motivo central es una fuente, igual que en la Plaza Urquiza.<p>&nbsp;</p>Plaza Almeida (ex Colón). Ubicada frente al Puerto, tuvo intenso movimiento desde mediados del siglo XX, gracias a la actividad portuaria, por eso también fue conocida como Plaza del Puerto a De la Aduana. Tiene la particularidad de estar elevada sobre el nivel del suelo y rodeada de una baranda de piedra que antiguamente la cercaba en su totalidad. El busto de Cristóbal Colón fue donado y colocado por la colectividad italiana. De hecho, la plaza llevó el nombre del navegante genovés hasta el año 2022, cuando el Concejo Deliberante de la ciudad modificó la denominación del espacio en favor del arqueólogo local indigenista Manuel Almeida.<p>&nbsp;</p>Plaza Belgrano. Ubicada entre las calles Urquiza, Moreno, 25 de Mayo y Paraná. Fue creada por iniciativa del intendente Pedro Jurado, en 1935 y se le dio el nombre del Creador de la Bandera. Por eso todos los 20 de Junio, estudiantes y soldados juran lealtad a la Bandera en esta plaza.&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Otras plazas y plazoletasA medida que la ciudad fue expandiéndose, con la incorporación de nuevos barrios se fueron sumando más plazas, más allá de los límites originales del damero.</p><p>Por ejemplo, Plaza de los Niños (zona Subprefectura); Plaza de la Estación (Corsódromo); Plaza Toto Irigoyen (Barrio Sudamérica); Plaza Hadad (zona suburbio sur); Plaza Los Amigos (zona costanera-puente), Plaza Basavilbaso (frente a la ex Unidad Penal Nº2), Plaza de la Memoria (ubicada en el barrio Gervasio Méndez); Plaza Néstor Carlos Kirchner (nombre impuesto en 2014 a la plaza del barrio Eva Perón-348 Viviendas).</p><p>Pero también se ha verificado la expansión de un tipo de espacio público de menor tamaño llamado “plazoleta”.</p><p>“Normalmente las plazas están rodeadas por 4 calles conformando una manzana, mientras que una plazoleta forma parte de un sector de una manzana”, le dijo a este diario Emilio Montefinale, director de Espacios Verdes de la municipalidad.</p><p>Al explicar las características específicas de la plazoleta, el funcionario refirió que suele servir como un lugar de descanso o reunión, pero con menos actividades formales.</p><p>“En Gualeguaychú están repartidas en el casco céntrico y en los distintos barrios de la ciudad. Son utilizadas por las diferentes comisiones vecinales para actividades barrial”, destacó.</p><p>Señaló además que la plazoleta a menudo cuenta con bancos, áreas verdes y, en algunos casos con monumentos, pero en menor escala que en una plaza.</p><p>Desde el punto de vista del ambiente, “tiende a ser más tranquila y puede estar situada en barrios residenciales, proporcionando un espacio de conexión para la comunidad”.</p><p>Ejemplos de estos enclaves en la ciudad aparecen: Plazoleta de los Trabajadores (Luis N. Palma entre Victoria y Soldado Mosto.); Plazoleta Carlos Gardel (Bolívar y Camila Nievas); Plazoleta Combate Aeronaval de Bahía Button (Buenos Aires y Leandro N. Alem); Plazoleta Mercosur (espacio circular ubicado en la intersección de Avenida J. G. Artigas y Bulevar Pedro Jurado).</p><p>También existen la Plazoleta José Gervasio Artigas (convergencia de Avda. del Valle y Domingo Faustino Sarmiento); Plazoleta Pablo Rossi (Avenida Irazusta, entre Churruarín y Montevideo); Plazoleta Madres de Plaza de Mayo (Avenida. Parque y Costanera Sur); Plazoleta 17 de Octubre (intersección de calles Etchevehere, Güemes, Perón y Montevideo); y las plazoletas de la Costanera y de la Avenida Parque.</p><p>La municipalidad de Gualeguaychú contabiliza 34 plazas y 77 plazoletas en total. Entre todas ellas cubren 25,7 hectáreas (15,1 ha de plazas y 12,4 ha de plazoletas) dentro del concepto global de espacios verdes, que cubren 246,9 hectáreas de superficie, repartidos en 201 enclaves.</p><p>&nbsp;</p><p>Los espacios verdes&nbsp;</p><p>Dentro de estos espacios sobresalen 6 parques y 2 parques lineales, los cuales cubren 163 hectáreas de superficie (154,2 ha de parques y 8,8 ha de parques lineales).</p><p>Según explicó Montefinale, el Parque es un espacio público destinado a la recreación y el esparcimiento, que generalmente incluye áreas verdes, árboles, senderos y, a menudo, instalaciones como bancos y mesas, juegos infantiles (ejemplo de lo cual es el Parque Unzué).</p><p>Un parque lineal, en cambio, es un tipo de espacio verde que se extiende en forma de una franja alargada. “En Gualeguaychú se caracterizan por ir siguiendo las márgenes del río Gualeguaychú, un arroyo o una cañada, y el caso de la ex vía ferroviaria, en el llamado Parque de la Estación”, refirió el entrevistado.</p><p>Preguntado sobre si Gualeguaychú se ajusta a los estándares internacionales respecto de la superficie de espacios verdes recomendada, Montefinale señaló que la ciudad supera en teoría largamente el mínimo de 10 a 15 m2 de espacio verde por habitante que se aconseja.</p><p>Y esto porque “si consideramos que Gualeguaychú tiene aproximadamente 85.000 habitantes, un objetivo de 10 m2 por persona resultaría en alrededor de 850.000 m2 (85 hectáreas) de espacios verdes”.</p><p>Sin embargo, el funcionario aclaró que, si bien Gualeguaychú supera la ratio ideal superficie por habitante, el cálculo es equívoco. Y esto porque la ciudad “tiene una muy mala distribución y tamaño de los espacios verdes en función del crecimiento habitacional y barrial”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QPPv14BAe-mmasrvW55zNKWl9LU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/plaza_san_martin.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Con la primavera aumenta el uso social de este tipo de áreas verdes que suelen concentrar gran cantidad de actividades sociales, recreativas y culturales. Estos enclaves fueron apareciendo a medida que la ciudad avanzó desde la primitiva plaza central hispánica, trazada en el siglo XVIII.]]>
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                <updated>2024-09-28T23:55:22+00:00</updated>
                <published>2024-09-28T23:54:00+00:00</published>
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            La irrupción de los inmigrantes con ideales socialistas y anarquistas
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8l820qIgu5ANwR3Gmj0kgZ6SHa0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/gauchos_judios.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El objetivo final de todos los socialismos es la producción de un “hombre nuevo”, la idea romántica del pensamiento utópico que desde tiempos remotos ha pretendido extirpar el egoísmo, a través de un cambio en las estructuras sociales.</p><p>Grupos de extranjeros que encarnaron este ideal, llegados a la provincia durante la inmigración, realizaron experimentos sociales radicales novedosos para la época.</p><p>Aquí hay que incluir a los inmigrantes suizos, saboyanos y alemanes que crearon un falansterio en Colón; a los “gauchos judíos” que fundaron colonias agrícolas similares a los kibutz en el centro de la provincia; y a los catalanes anarquistas que en la costa del Paraná crearon la llamada “escuela racionalista”.</p><p>Aunque Gualeguaychú no fue un foco principal de colonias utópicas a gran escala, hubo no obstantes iniciativas locales que reflejaron estos ideales, especialmente durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX.</p><p>Las sociedades de socorros mutuos, por ejemplo, desempeñaron un papel importante en la organización de la vida social de los inmigrantes. Estas asociaciones, que combinaban principios mutualistas y cooperativistas, proporcionaban asistencia médica, funeraria y social a sus miembros.</p><p>Aunque no eran experimentos utópicos en el sentido estricto, estas asociaciones reflejaban los ideales de solidaridad y cooperación comunitaria que estaban en el corazón de muchas ideologías utópicas.</p><p>Por otra parte, algunos inmigrantes europeos formaron círculos de estudio donde discutían y promovían ideas socialistas y anarquistas. Estos grupos no sólo se enfocaban en la teoría política, sino que también intentaban poner en práctica estas ideas a nivel local, organizando actividades comunitarias y educativas.</p><p>Otros abrazaron la actividad gremial enarbolando la bandera de la lucha social contra el sistema. Fueron protagonista de acciones directas contra la “patronal” en un contexto de crisis del modelo agroexportador.</p><p>Al respecto, una página negra de la historia de Gualeguaychú se escribió el 1º de mayo de 1921 cuando grupos conservadores, nucleados en la Liga Patriótica, atacaron una manifestación de obreros reunidos en la plaza San Martín -por entonces llamada Independencia- matando a cinco personas e hiriendo a más de treinta.</p><p>Fueron estos los primeros mártires de la causa proletaria en la ciudad y la provincia, tras un episodio violento en las calles. Los caídos integraban las filas anarquistas y socialistas de la Federación Obrera Departamental, que era la fuerza sindical local que los agrupaba.&nbsp;</p><p>Para entender el origen de estos movimientos conviene aclarar que durante el siglo XIX el lugar de donde venían estos extranjeros, Europa, experimentó una serie de crisis económicas, revoluciones y conflictos sociales que llevaron a muchas personas a buscar nuevas formas de organización social.&nbsp;</p><p>La Revolución Industrial estaba generando profundas desigualdades, lo que impulsó el surgimiento de diversas corrientes de pensamiento utópico, socialista y anarquista.&nbsp;</p><p>Los inmigrantes que llegaban a Latinoamérica, incluidos aquellos que se asentaron en la provincia, llevaban consigo esas ideas como una respuesta a las dificultades que enfrentaban en sus países de origen.</p><p>El falansterio entrerriano</p><p>Hace más de 100 años tuvo lugar en el Departamento Colón una de las historias más fascinantes de Entre Ríos: el Falansterio de Durandó; una pequeña comunidad con reglas estrictas que funcionó por casi tres décadas.</p><p>El experimento se inspiró en Charles Fourier (1772-1837), uno de los mentores del socialismo francés junto a Saint Simón, aunque enemigo de la industria “las manufacturas progresan a causa del empobrecimiento del obrero”– y despreciador del comercio y de los comerciantes.</p><p>Para la realización del “hombre nuevo” Fourier inventó el falansterio, una organización basada en el principio de atracción susceptible de cambiar la naturaleza de las relaciones humanas y del hombre.</p><p>Imbuido de esas ideas, el suizo Jean Joseph Durandó y su familia se radicaron en un campo de Colonia Hughes, Departamento Colón, en 1888, dando vida a un establecimiento en el que llegaron a convivir cientos de personas de una manera muy particular.&nbsp;</p><p>Fue una pequeña comunidad que prácticamente se autoabasteció. Funcionó en un campo de 200 hectáreas con sembradíos, frutales, una gran huerta, invernáculo de vidrio para cultivos especiales, herrería, carpintería, zapatería, sastrería, escuela de primeras letras, artes y oficios.</p><p>El experimento comenzó a decaer en 1902 por situaciones internas conflictivas, choques con la Iglesia Católica y el Poder Judicial -algunas causas iniciadas por personas que abandonaron el lugar-, y porque la gente comenzó a anhelar otras condiciones de vida. En 1916, con la muerte de su gestor, la caída se precipitó.</p><p>Un dato saliente de esta experiencia utópica es que Jean Joseph Durandó, el líder de la comunidad, tenía reputación de curandero y espiritista. Cuando decidió partir hacia América, según él mismo relata, lo hizo con la pretensión de fundar una comunidad basada en la agricultura y ser reconocido como “enviado de Dios”.</p><p>Una vez instalado plenamente en la colonia entrerriana, campesinos y gauchos de diversos lugares acudían a él buscando sus poderes esotéricos. En los registros del lugar se consignan curaciones de todo tipo: eczemas, quemaduras, problemas de la piel, los que curaba aplicando ungüentos vegetales.</p><p>“Durandó también consultaba de forma escrita a Dios para los temas más variados y aseguraba que sus decisiones en la Colonia eran por inspiración divina”, según refiere Mariano Villalba, investigador de la Universidad de Buenos Aires, quien ahondó en la dimensión esotérica de Durandó.</p><p>Se cuenta que cuando el líder del falansterio murió a los 74 años de edad, lo pasearon por tres noches en su campo esperando que reviviera y al tercer día llegaron las autoridades y se llevaron el cuerpo.</p><p>Colectivismo judío</p><p>A todo esto, las colonias agrícolas que fundaron los inmigrantes judíos a finales del siglo XIX en el centro de Entre Ríos, también replicaron un formato de vida comunal muy similar a los kibutz de Israel.</p><p>El escritor Alberto Gerchunoff describe en su novela “Los gauchos judíos” la visión de la utopía agraria de los colonos judíos en los campos argentinos, devenidos en tierra de promisión para esta etnia.</p><p>Estas colonias, impulsadas por la Jewish Colonization Association (JCA), bajo el liderazgo del barón Maurice de Hirsch, buscaban ofrecer una solución a las dificultades de los judíos europeos perseguidos, especialmente en Rusia y el Imperio Austrohúngaro, mediante la creación de comunidades agrícolas autosuficientes en Argentina.</p><p>Al igual que las granjas en Israel, estas colonias estaban organizadas en torno a principios colectivistas. Aunque no siempre seguían el modelo estricto de los kibutz israelíes (donde la propiedad era completamente comunitaria y no existía propiedad privada), sí se fomentaba la cooperación, la ayuda mutua y un sentido de comunidad entre los colonos.</p><p>Las colonias judías en Entre Ríos se emplazaron en el centro-este provincial, en los departamentos Villaguay y Uruguay. Destacan, así, las colonias Clara, Villa Domínguez, San Antonio y Lucienville.</p><p>Las colonias no solo eran espacios de producción agrícola, sino también centros de educación y preservación cultural. Se establecieron escuelas y centros comunitarios, donde se enseñaba el hebreo y se promovía la cultura judía, al tiempo que se adaptaban a las nuevas realidades del campo argentino.</p><p>Las escuelas anarquistas</p><p>También grupos de inmigrantes anarquistas dejaron en Entre Ríos su impronta utópica a través de la creación de las “escuelas racionalistas”, como las que dos maestros catalanes fundaron en el departamento La Paz y que se instalaron luego en Paraná y Diamante.</p><p>A fines del siglo XIX, la industrializada Barcelona era un hervidero de luchas sociales y de ahí surgieron las ideas de estos extranjeros que llegaron a la provincia en 1898, cuya idea pedagógica buscó superar el método normalista de enseñanza, emparentado con el positivismo.</p><p>El anarquismo es una doctrina filosófico-política muy antigua que en principio se declara hostil a cualquier forma de autoridad y poder. La mayoría de los anarquistas sostienen la necesidad de suprimir la propiedad privada, vista como causa de desigualdad entre los hombres.</p><p>Las escuelas anarquistas formaban parte de un proyecto más amplio dentro del movimiento anarquista, que buscaba transformar la sociedad desde la base, a través de la educación y la organización comunitaria.</p><p>Estos centros se basaban en principios de educación libre, en contraposición a los sistemas educativos estatales o religiosos, que los anarquistas veían como opresivos y adoctrinadores</p><p>En el caso de Entre Ríos, estas escuelas aparecían como antagónicas en el plano de las ideas con los principios normalistas fuertemente arraigados en la provincia, sobre todo en Paraná, cuna del positivismo educativo vernáculo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8l820qIgu5ANwR3Gmj0kgZ6SHa0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/gauchos_judios.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cuando Entre Ríos se abrió a la inmigración, en la segunda mitad del siglo XIX, muchos de sus miembros, procedentes de distintas etnias, instalaron aquí comunidades anticapitalistas.]]>
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                                <category term="ciudad" label="Ciudad" />
                <updated>2024-09-21T19:23:23+00:00</updated>
                <published>2024-09-21T19:21:19+00:00</published>
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            La crisis hídrica y la bajante del Paraná abren una nueva chance para crear la hidrovía del río Uruguay
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6bgWuYcCXCH4glDfXXKsgVg4NJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/rio_parana_2.jfif" class="type:primaryImage" /></figure><p>La anormal situación hídrica del río Paraná está trayendo distintos problemas, entre los cuales no es menor el freno al transporte fluvial de cargas por falta de calado (profundidad a la que un barco se sumerge en el agua).</p><p>La crisis de navegación en la hidrovía Paraguay-Paraná ya suma varios episodios. El último ocurrió días pasados cuando un carguero de bandera croata, el AP Revelin, quedó varado durante más de 12 horas en las cercanías de San Nicolás.</p><p>El buque, de 180 metros de eslora, quedó atascado en el kilómetro 341,8 del cauce principal, mientras transportaba 32.000 toneladas de soja con destino a Turquía.</p><p>El telón de fondo es la bajante del río Paraná, que ha obligado a las autoridades a establecer un calado máximo de 8,88 metros, lo que pone en jaque a numerosas embarcaciones que superan este límite si completan su carga.</p><p>El dato es que el Paraná se encuentra en alerta otra vez por bajante, con índices muy similares al período 2020/2021/2022.</p><p>Así lo señaló el subgerente de información y alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, para quien “la variabilidad climática que tenemos en la región realmente nos desvela y nos llama la atención permanentemente”.</p><p>El Paraná es un gran río del centro-este de Sudamérica que fluye a través de Brasil, Paraguay y Argentina, incluido dentro de la llamada Cuenca del Plata, una extensión de 3,1 millones de km2</p><p>Tiene una longitud de 4.880 kilómetros, que lo sitúan como el segundo río más largo de Sudamérica –tras el Amazonas– y el 14º más largo del mundo.</p><p>La percepción que está ganando predicamento entre los científicos es que el cambio climático está afectando severamente este bien hídrico.</p><p>Dicho cambio se manifiesta, entre otros aspectos, en el aumento en frecuencia y magnitud de los fenómenos extremos, como las olas de calor, las sequías y las precipitaciones sin precedentes.</p><p>“Si uno mira el mapa de la Cuenca del Plata, el mapa completo y se fija la lluvia que cayó en los últimos dos meses se va a dar cuenta de que estamos en un escenario muy parecido a algunos de gran escasez, que vivimos en el trienio 2020/2022. O sea, estamos en un escenario realmente de sequía regional generalizada y no hay una provincia que se escape”, explicó por estos días Borús, al diagnosticar la actual bajante del Paraná.</p><p>En su opinión, “estamos en un escenario, claramente de seca y casi diría que con la misma incertidumbre que teníamos entonces con respecto a la duración que puede llegar a tener esta situación”.</p><p>“En principio, yo me hago la idea de que no va a ser tan largo, por un lado, y que no va a ser tan profunda la situación Pero bueno, nos encuentra igualmente con caudales muy bajos”, agregó.</p><p>Los expertos afirman que la deforestación en la Amazonía, junto con los patrones de lluvia alterados por el calentamiento del planeta, contribuye a la sequía, que por estos días está produciendo incendios de gravedad en Brasil.&nbsp;</p><p>Gran parte de la humedad que se convierte en la lluvia que alimenta los afluentes del Paraná se origina en la selva amazónica, donde los árboles liberan vapor de agua en un proceso que los científicos llaman “ríos voladores”.</p><p>La ruptura del ciclo hidrológico que atraviesa al río Paraná, que se manifiesta en una de las bajantes más prolongadas, produce limitaciones severas a los calados de los buques, impidiendo el transporte de mercancías vitales como los granos.</p><p>Es decir, está comprometida la hidrovía, el corredor natural de transporte fluvial de más de 3.400 kilómetros de largo, que se extiende a través de los ríos Paraná y Paraguay, y permite la navegación continua entre los puertos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.</p><p>Este corredor fluvial se extiende desde Puerto de Cáceres, en Brasil, hasta el puerto de Nueva Palmira, en Uruguay.&nbsp;</p><p>La oportunidad del río Uruguay</p><p>El prolongado ciclo de sequía que afecta a los ríos Paraná y Paraguay, plantea la necesidad de buscar alternativas logísticas en materia de transporte fluvial.&nbsp;</p><p>En este contexto, el río Uruguay surge como una solución viable, respaldado por el desarrollo del transporte multimodal y el puerto de Concepción del Uruguay, que se ha convertido en un by pass logístico.</p><p>Eso cree el grupo editorial Mesopotamia Sur, para quien la crisis hidrológica actual constituye una oportunidad para revitalizar el río Uruguay como una vía de transporte clave.</p><p>La propuesta implica el desarrollo de un complejo logístico multimodal mesopotámico, centrado en el río Uruguay, que podría generar un complejo productivo regional, impulsando ingresos y empleo genuino en la región.</p><p>El río Uruguay cuenta con condiciones operativas óptimas, incluyendo una profundidad asegurada de 25 pies (7,62 metros) y un sistema de balizamiento que permite la navegación segura las 24 horas, desde el puerto de Concepción del Uruguay hasta su desembocadura en el Río de la Plata.&nbsp;</p><p>Además, el transporte ferroviario, desde Posadas (Misiones) hasta Basavilbaso (Departamento Uruguay, Entre Ríos), complementa esta red logística, permitiendo el acopio y movimiento de cargas en amplios espacios disponibles en la ciudad del riel.</p><p>Sin embargo, uno de los desafíos pendientes es mejorar el transporte vial entre la estación de trenes de Basavilbaso y el puerto de Concepción del Uruguay, lo cual podría resolverse con la construcción de una doble vía en la ruta provincial Nº39.&nbsp;</p><p>Esta mejora es esencial para materializar el círculo virtuoso logístico, en el cual cada medio de transporte realice el mejor servicio según las distancias a recorrer.</p><p>El grupo editorial Mesopotamia Sur subraya que “de la crisis se sale con ideas y proyectos”, y que lo que falta son decisiones políticas que no deben seguir demorándose.</p><p>En la actualidad el río Uruguay, de 1.800 kilómetros de largo, es navegable desde su desembocadura hasta el puerto de Concordia (Argentina) ubicado en el kilómetro 332,6.</p><p>Cabe consignar, que el gobierno uruguayo de Luis Lacalle Pou impulsa el proyecto de la “hidrovía Uruguay”, que implicaría que el río de los pájaros fuera navegable por más de 1.000 kilómetros llegando hasta los puertos del sur de Brasil.</p><p>“Si podemos lograr ese propósito con Argentina y Brasil, (los puertos uruguayos) podrán captar cargas, principalmente soja, arroz y maíz del estado brasileño de Río Grande del Sur, además de soja y productos forestales de las provincias argentinas de Entre Ríos y Corrientes”, declaró hace poco el mandatario uruguayo.</p><p>Un poco de historia</p><p>Mientras la provincia de Entre Ríos, que está geográficamente rodeada de agua, mantuvo su originario estatus insular, dependió del transporte fluvial para conectarse con el resto del país.</p><p>En este esquema los puertos fueron claves, ya que dieron vida a los pueblos entrerrianos, como es el caso de Gualeguaychú, que desde mediados del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX fue considerada una “ciudad portuaria”.</p><p>El ferrocarril se integró luego a este diseño ya que el acceso terrestre hacia los puertos –sobre todo de la producción agropecuaria– se hizo a través del tren, de suerte que el movimiento de barcos coincidía con la actividad ferroviaria.</p><p>Esto cambió drásticamente cuando, desde la década de 1970, Entre Ríos empezó a conectarse con su entorno (nacional e internacional) a través de los puentes y el túnel subfluvial, lo que impulsó decisivamente la comunicación caminera.</p><p>Desde entonces los puertos dejaron de ser relevantes para el transporte de personas y mercaderías, convirtiéndose el camión en el vehículo hegemónico, una tendencia que aún hoy predomina.</p><p>No obstante, siguieron funcionando aquellos puertos entrerrianos sobre el río Paraná y el río Uruguay, cuyo mayor calado los hacían aptos para el transporte de cargas (y a los cuales llegaba el ferrocarril), como es el caso de Ibicuy, Diamante y Concepción del Uruguay.</p><p>Como sea estos puertos de la “producción”, llamados a ser la salida de los frutos de la Mesopotamia, en virtud de conectar con dos grandes hidrovías, la del Paraná y la del Uruguay, tienen todo el potencial para crecer, generando en torno a ellos polos de desarrollo por el tráfico fluvial de mercancías.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6bgWuYcCXCH4glDfXXKsgVg4NJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/rio_parana_2.jfif" class="type:primaryImage" /></figure>El prolongado ciclo de sequía que afecta a los ríos Paraná y Paraguay plantea la posibilidad de que sea el río Uruguay el que concentre el movimiento de cargas para las exportaciones de la región.  Las inversiones que se deben realizar para que toda la región del litoral tenga con esta nueva oportunidad.]]>
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                                <category term="ciudad" label="Ciudad" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-09-15T00:39:42+00:00</published>
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        <title>
            La Biblia, al alcance de la gente común
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/la-biblia-al-alcance-de-la-gente-comun">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/881B0_0Tzg5fQlqv2hgA0EAemgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/biblias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Martín Lutero creía firmemente en el principio de que todos los creyentes deberían tener acceso directo a la Biblia sin necesidad de intermediarios.&nbsp;</p><p>En su tiempo, la Sagrada Escritura estaba mayormente disponible en latín, un idioma que solo los eruditos, clérigos y las élites podían entender.&nbsp;</p><p>Como el reformador quería que las personas comunes pudieran leer y comprender la palabra de Dios en su propio idioma, emprendió en el siglo XVI la traducción al idioma de su pueblo, el alemán.</p><p>De esta manera inició un proceso imparable de difusión de la Biblia en Europa y luego en todo Occidente, convirtiéndose el gesto en un acto de rebeldía ante la curia romana, que resistió el cambio.</p><p>La traducción de la Biblia formó parte de los esfuerzos de Lutero por reformar la iglesia cristiana. Y era consistente con su nueva teología de acercar la Escritura al pueblo creyente.&nbsp;</p><p>Martín Lutero.Esto explicó el teólogo René Krüger, durante una charla ofrecida en el templo de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) en Gualeguaychú.</p><p>Lo hizo en el marco de los actos de festejos por los 80 años de presencia de esa comunidad en la ciudad. En una didáctica exposición que fue acompañada de imágenes, el disertante trazó un panorama de las distintas versiones de la Biblia, tras el proceso de traducción iniciado por la Reforma.</p><p>Krüger es pastor (hoy jubilado) de la IERP, y miembro destacado del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), con sede en Buenos Aires. Doctor en Teología, ha escrito ensayos y libros sobre la especialidad.</p><p>El expositor refirió que en América fue la versión Reina-Valera la punta de lanza del protestantismo en el continente, donde actualmente los textos sagrados vienen siendo traducidos a los idiomas de los pueblos originarios.</p><p>Según dijo, la imprenta de Johannes Gutenberg, que revolucionó la producción de libros al permitir la impresión en masa de textos, fue una tecnología que facilitó la rápida difusión de la Escritura y de las ideas reformistas de Martín Lutero y otros líderes protestantes.</p><p>“Hace más de cinco siglos, los libros eran una rareza. Los pocos que había eran copiados a mano. Las Biblias, que eran de un gran tamaño, estaban encadenadas a los altares de las iglesias para que no las robaran. Y además la gente no sabía leer y escribir. Y por tanto estaban lejos de la cultura, pero lo más lamentable: lejos de la palabra de Dios”, describió Krüger.</p><p>Señaló que durante la Edad Media se había formado una “litocracia” o gobierno de los que dominaban la lecto-escritura, identificado sobre todo con el alto clero católico.</p><p>Se había creado una brecha, dijo, entre el habla del pueblo llano, aferrado a sus idiomas autóctonos, y el idioma del poder, el latín, en el que estaba codificada la Biblia.</p><p>La revolución luterana consistió en hacer que los fieles pudieran leer la Escritura en su propio idioma. El proceso empezó en Alemania, la patria de Martín Lutero.</p><p>En 1522, el reformador tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán en tiempo récord (en sólo 11 semanas), en el castillo de Wartburg, en pleno conflicto con los poderes de la época.</p><p>“Fue un hecho extraordinario. Porque la última traducción al latín que se había hecho del Nuevo Testamento fue la de San Jerónimo, ocurrida en el siglo IV. Es decir, 1.100 años después, Lutero se atrevió a repetir eso, no al latín, sino al buen alemán”, remarcó Krüger.</p><p>Según el disertante, esta traducción tuvo un profundo impacto en la sociedad alemana y en toda Europa. No solo fomentó la expansión de la alfabetización, sino que también aceleró la Reforma Protestante al permitir que más personas pudieran leer y reflexionar sobre las Escrituras por sí mismas.</p><p>Además, el trabajo de Lutero ayudó a consolidar el idioma alemán y tuvo una influencia duradera en la cultura y la identidad alemana. Según Krüger, el reformador también tradujo la misa del latín al alemán, y predicó en este idioma, una práctica que recién hizo suya la Iglesia Católica en la segunda parte del siglo XX, tras el Concilio Vaticano II.</p><p>En cuanto al Antiguo Testamento, Lutero trabajó en esta tarea durante varios años, consultando textos hebreos y griegos, así como otros eruditos. Finalmente, en 1534, completó la traducción de toda la Biblia al alemán.</p><p>“Desde entonces la Biblia de Lutero, como también sus libros y escritos, breves y largos, alcanzaron una distribución jamás vista hasta ese momento en toda la historia cultural de la humanidad”, destacó el expositor.La Biblia protestante en América</p><p>Durante su exposición René Krüger señaló que la versión Reina-Valera es una de las traducciones más importantes de la Biblia al español y ha tenido una gran influencia en la historia del cristianismo en el mundo de habla hispana, especialmente en América Latina.</p><p>Esta biblia tiene su origen en la traducción realizada por Casiodoro de Reina, un monje español que se convirtió al protestantismo. Tras huir de la Inquisición, Reina se estableció en el extranjero, donde completó la primera traducción completa de la Biblia del hebreo al español en 1569.&nbsp;</p><p>Esta primera edición es conocida como la “Biblia del Oso” debido a la imagen de un oso en la portada, alimentándose de un panal de miel.</p><p>La traducción de Reina fue revisada luego por otro exiliado protestante español, Cipriano de Valera, en 1602. Esta edición revisada es la que da origen al nombre “Reina-Valera”, en honor a ambos traductores.</p><p>“Este texto fue considerado, por muchos especialistas en la lengua, como una obra maestra de la literatura del Siglo de Oro español, el mismo que además produjo El Quijote”, señaló Krüger.</p><p>A medida que las iglesias protestantes y evangélicas crecieron en América Latina, la Reina-Valera se consolidó como la Biblia de referencia.</p><p>El disertante explicó que la traducción de la Escritura a lenguas indígenas ha sido una parte importante del trabajo de misiones protestantes en América Latina y otras regiones.&nbsp;</p><p>Al respecto mencionó las traducciones al idioma quechua, aymara, guaraní, náhuatl, maya yucateco, mapudungun, zapoteco, mixteco, tarahumara, tzotzil y shipibo-conibo, entre otros.</p><p>Paralelamente en Argentina, diferentes organizaciones han trabajado en la traducción de los textos sagrados o partes de ellos a varios idiomas indígenas del país, como es el caso del guaraní, el qom (toba), el wichí, el moqoit (mocoví), el mapudungun (mapuche), el pilagá, el chorote, etc.80 años de vida religiosa</p><p>El 6 de febrero de 1944 se celebró el primer culto en Gualeguaychú de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, acontecimiento religioso que marca el comienzo de la comunidad religiosa local.</p><p>La celebración tuvo lugar en la casa del pastor Jakob Riffel, situada en Santa Fe 280. Este ministro vino desde la aldea San Antonio, donde estaba asentada la congregación vinculada a los inmigrantes alemanes provenientes del Volga.&nbsp;</p><p>Su llegada a Gualeguaychú, según explicó a Ahora ElDía Leandro Hildt, miembro de la congregación, se enmarcó dentro de un trabajo pastoral “pensando en los jóvenes que cumplían el servicio militar, las chicas que venían del campo a trabajar en servicio doméstico y algunos ancianos que estaban internados en el asilo”.</p><p>“Riffel visitaba también a los pacientes internados en los sanatorios y en el hospital, que eran muchos ya que los enfermos de todo el departamento Gualeguaychú y de Gualeguay recurrían a los centros médicos locales para atenderse”, refirió Hildt.</p><p>Y añadió: “En el primer año se convocó a las familias para llevar los niños a la escuelita dominical que también se realizaba en la casa de calle Santa Fe los días domingo a partir de las 15:00 hs. a cargo de Lydia Heine, esposa del pastor. Posteriormente, en la década de 1950, asumió esa actividad Luisa Riffel, hija del pastor”.</p><p>Con el tiempo la comunidad religiosa fue creciendo y ejercieron en ella el ministerio distintos pastores como Dieter Knoblauch, César David von Gostomski, Reinich, Alfredo Diem y Lothar von Gostomski.</p><p>Ante el crecimiento de la membresía, en el año 1983 surgió la idea de construir un nuevo templo. La obra se inició en junio de 1986 siendo entonces René Krüger pastor de la comunidad, quien luego fue reemplazado por Carlos Neibirt.</p><p>En marzo de 2005 arribó el pastor Delcio Källsten, quien fue sucedido en 2019 por el pastor Waldemar Oscar von Hof, el cual permaneció en la comunidad hasta marzo del año 2023.</p><p>En abril, proveniente de Alemania, se hizo cargo de la comunidad la diacona Luise Zupke.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/881B0_0Tzg5fQlqv2hgA0EAemgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/biblias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Uno de los grandes aportes de Martín Lutero y la Reforma fue la traducción de las Sagradas Escrituras a distintos idiomas. Eso reivindicó en la ciudad el teólogo René Krüger en el marco de los festejos de la iglesia evangélica local.]]>
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                                <category term="ciudad" label="Ciudad" />
                <updated>2024-09-07T23:29:44+00:00</updated>
                <published>2024-09-07T23:25:02+00:00</published>
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            Gualeguaychú, la más “porteña” entre las ciudades entrerrianas
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tkcKjMiaq3Y-HdmhqvkqJ_wWZB0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/puente.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un cierto incordio geopolítico, de carácter soterrado, ha generado en la provincia el hecho de que Gualeguaychú es una ciudad que ha estado más pendiente de su conexión con la ciudad de Buenos Aires que con el resto de Entre Ríos.</p><p>Circunstancia que ha permitido, en cierto sentido, que la localidad del sur entrerriano haya tenido una tendencia a “cortarse sola” (como dice la expresión popular) en muchos campos, e incluso su sociedad nativa ha reflejado ciertas marcas culturales porteñas, producto del contacto asiduo con aquel distrito extra-provincial.</p><p>Al margen de la “chicana” que pueda haber en esta lectura de la realidad,&nbsp;</p><p>ella no obstante tiene una parte de verdad: efectivamente Gualeguaychú es probablemente la ciudad entrerriana que más influjo ha recibido de Buenos Aires.</p><p>Un hecho que obedece primariamente a su posición geográfica, ya que se trata del nucleamiento poblacional sureño relevante de Entre Ríos que más cerca está de la histórica capital del país.</p><p>Es tal la importancia que ha tenido este vínculo que la exploración de sus raíces históricas, económicas y culturales profundas bien valdría. un ensayo, más que una breve nota periodística.&nbsp;</p><p>Para evitar equívocos, o lecturas malintencionadas, vale aclarar que este carácter “porteño” no disminuye la identidad propia de Gualeguaychú, enraizada en sus tradiciones provinciales, aunque sí destaca la influencia mutua y el intercambio constante que ha existido con la gran metrópoli a lo largo del tiempo.</p><p>Conviene no perder de vista que Buenos Aires, como epicentro del desarrollo y la modernización en Argentina, ha servido de modelo e inspiración para muchas ciudades del interior.</p><p>El puerto de ultramar, ex capital del Virreinato, no sólo ha sido un polo de atracción para el resto, sino que es allí donde se concentran las decisiones de la Argentina (de ahí aquello de que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”).</p><p>Por lo demás, un ejercicio análogo de comparación podría hacerse con otras ciudades importantes de Entre Ríos, cuyo desarrollo ha estado condicionado por su particular posición geográfica.&nbsp;</p><p>Por ejemplo, Paraná, a lo largo de su historia, ha tenido una relación estrecha con la ciudad de Santa Fe (situada en otro distrito extra-provincial) debido a su cercanía y a la importancia del río Paraná como vía de comunicación y comercio.</p><p>Esta conexión se fortaleció con la construcción del túnel subfluvial “Raúl Uranga-Carlos Sylvestre Begnis” en 1969, que unió directamente a ambas ciudades, agilizando aún más la comunicación entre ellas.</p><p>En cuanto a Concordia, su desarrollo ha estado influenciado por su ubicación estratégica en el noreste de Entre Ríos, cerca de la frontera con Uruguay. La capital del citrus, ha tenido históricamente una estrecha relación con una ciudad “extranjera”, la uruguaya Salto.</p><p>Historia de un vínculo</p><p>Son varios los factores que han hecho que Gualeguaychú mire hacia Buenos Aires no solo como una referencia económica, sino también cultural y social, buscando en la capital un punto de conexión y proyección hacia el resto del país.</p><p>Preguntada sobre el particular, la historiadora local Elisa Fernández remonta el vínculo al pasado virreinal español. Desde entonces, la comunicación de los pobladores de la villa fundada por Tomás de Rocamora con Buenos Aires, resultó necesaria para la explotación de sus ventajas naturales.&nbsp;</p><p>“Por cuestiones políticas, económicas, comerciales y de posesión de tierras, que eran realengas (dependientes del rey), el grupo notable de estancieros y comerciantes que integraban el gobierno local, estableció una trama de relaciones con el resto de la comunidad y con la capital”, explicó en diálogo con Ahora ElDía.</p><p>Fernández refiere que resulta interesante leer en el padrón de habitantes de la villa del año 1787, la procedencia de los pobladores del lugar para comprender su cercanía espiritual, con el centro virreinal.</p><p>“Algunos lugareños eran criollos, hijos de extranjeros que habitaban en Buenos Aires. Otros, como Agustín de León, venían de la Misiones, aunque habían vivido en Buenos Aires. Ellos iniciaron una serie de redes y de vínculos familiares que comenzaron a entrelazarse entre la localidad de Gualeguaychú y la capitalidad”, indica, al referirse a los Nievas y Rosillo, De León, Doello, Borrajo, entre otros pobladores.</p><p>La historiadora sostiene que la atracción por la vida social y cultural de Buenos Aires fue constante en tiempos virreinales (moda, costumbres, la hora del té, las charlas de hombres, etcétera).&nbsp;</p><p>No obstante, la guerra, como corolario del proceso revolucionario iniciado en 1810, impactó en diferentes planos de la vida de los habitantes del lugar y produjo un cambio en las jerarquías sociales.&nbsp;</p><p>“Sin embargo&nbsp;-aclara-, Gualeguaychú fue siempre un estimable centro de actividad general en el sur entrerriano; desde la labor fecunda de la industria saladeril y frigorífica, a la del comercio, de la banca, del arte, de la arquitectura y de la cultura en general”.</p><p>Un hito importante para los pobladores de Gualeguaychú fue su apuesta por el puerto de la villa, luego convertida en ciudad (1851), que contrastaba con la situación de Arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay).&nbsp;</p><p>La actividad portuaria, eje del movimiento de personas (llegada de inmigrantes) y productos nuevos, fue parte de la conexión fluvial que se estableció con la capital argentina.</p><p>En efecto, los viajes se realizaban por barco a través del río Gualeguaychú, conectando con el río Uruguay, y luego continuando hacia Buenos Aires a través del Río de la Plata.</p><p>Este era el medio más eficiente y utilizado, ya que los ríos permitían el transporte de mercancías y pasajeros. Los barcos a vapor comenzaron a operar en la segunda mitad del siglo XIX, mejorando la conectividad.</p><p>En este sentido, el puerto de Gualeguaychú se convirtió en un punto clave para el intercambio comercial con Buenos Aires, facilitando el traslado de productos agrícolas, ganaderos y otros bienes de la región.</p><p>La conexión física con Buenos Aires</p><p>Durante muchos años, la comunidad de Gualeguaychú fue la principal impulsora de la construcción de un puente que conectara de manera directa la Mesopotamia argentina con Buenos Aires y el resto de la región central del país, una obra que complementó las Rutas 12 y 14, luego convertidas en autopistas.</p><p>Antes de la construcción del puente, el transporte entre estas regiones dependía en gran medida de los servicios de balsas, lo que limitaba el comercio y el tránsito de personas.</p><p>Las diligencias y carretas eran los medios de transporte terrestre más comunes, aunque el viaje era largo y dificultoso debido a las malas condiciones de los caminos. Las rutas atravesaban zonas rurales y montes, lo que hacía el trayecto lento y peligroso.</p><p>Cabe consignar que en la región existían ramales ferroviarios que facilitaban el transporte terrestre hasta otras localidades desde donde se podía seguir viaje hacia Buenos Aires.&nbsp;</p><p>Estas rutas primitivas reflejan las dificultades de conexión entre el interior de Entre Ríos y Buenos Aires antes de la construcción de infraestructuras más modernas como el puente Zárate-Brazo Largo, que revolucionó la conectividad en la región.</p><p>La ciudad disfruta hoy de un desarrollo cuyas bases se asentaron en la década de 1970, a través de obras como este complejo, que fue liberado al uso público el 14 de diciembre de 1977.</p><p>De hecho, la pregunta es pertinente y se impone, ¿hubiesen sido posibles el Parque Industrial (PIG) y el turismo, con el Carnaval como evento central, sin este puente?</p><p>La historia moderna cuenta que Gualeguaychú fue el epicentro del gran movimiento mesopotámico que se originó para virtualmente arrancarle al poder público nacional de la época la decisión de realizar el complejo Zárate-Brazo Largo.</p><p>Epítome de esa movilización fue la histórica Asamblea celebrada el 15 de febrero de 1968, en el Teatro Gualeguaychú, adonde confluyeron autoridades nacionales y provinciales, además de representantes de las fuerzas sociales y económicas de toda la Mesopotamia argentina.</p><p>Dentro de esta gesta debe incluirse el protagonismo de algunos vecinos, como David Della Chiesa, quien abrió un jalón en la conexión con Buenos Aires, en junio de 1933, al viajar con su propio automóvil hacia la capital argentina, inaugurando de facto el camino -construido por los vecinos de la zona- desde Gualeguaychú hacia ese destino.</p><p>El contacto social y cultural</p><p>La influencia de figuras históricas de Gualeguaychú que se trasladaron a Buenos Aires y se destacaron allí, ha fortalecido el lazo cultural entre ambas poblaciones, y ha contribuido a la identidad de Gualeguaychú como una ciudad con “alma porteña”.</p><p>“Interesante acompañamiento popular tuvieron los hijos progresistas de Gualeguaychú, destacados en la capital del país por su accionar político, cultural, artístico y social”, refiere al respecto Elisa Fernández.</p><p>“Con el permanente apoyo de las autoridades locales, Olegario V. Andrade, Luis Clavarino, Osvaldo Magnasco, Juan José Franco, José María Sobral y una nómina extensa de hombres relevantes le dieron un nombre y un prestigio al lugar custodiado por sus habitantes”, destacó.</p><p>Además, a lo largo de la historia, muchos habitantes de Gualeguaychú han emigrado a Buenos Aires en busca de oportunidades laborales, educativas y culturales.</p><p>Esta migración bidireccional ha llevado a un flujo constante de ideas, costumbres y estilos de vida entre ambas ciudades.</p><p>El movimiento de jóvenes ha generado una comunidad de estudiantes y profesionales locales que han contribuido al intercambio cultural y al desarrollo de ambas geografías.</p><p>Por lo demás, desde el punto de vista turístico, Gualeguaychú ha sido un imán para los porteños, quienes suelen venir para una escapada de fin de semana, así como para disfrutar todos los veranos de las playas y del Carnaval del País.</p><p>Gualeguaychú, de hecho, fue un histórico lugar al que arribaron artistas porteños que animaron eventos y fiestas citadinas, en clubes y escenarios diversos.</p><p>Fue en este intercambio que nació el emblemático “Vals a Gualeguaychú”, allá por la década de 1940, y que se constituyó en “la ofrenda musical que Buenos Aires” dedicara a nuestra ciudad.</p><p>Dos conocidos artistas que venían desde la capital, Nicolás A. Trimani y Pedro H. Noda, fueron los autores de esa pieza que se canta todavía como un himno de la ciudad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tkcKjMiaq3Y-HdmhqvkqJ_wWZB0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/09/puente.png" class="type:primaryImage" /></figure>Una de las atipicidades de la ciudad, producto de su posición geopolítica, es que ha mirado siempre hacia Buenos Aires. La interacción con ese distrito, por fuera del marco provincial, ha dejado una impronta en la sociedad nativa.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-09-01T01:08:46+00:00</published>
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            La enseñanza de oficios en la Escuela Nazareth
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BvZQIfAwxhTGbDS0-tfo0daJPIo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/oficios.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La educación sigue siendo un factor fundamental para el progreso y el desarrollo de la ciudad y el país. Es el camino que existe para la promoción social de las personas y, sobre todo, para superar la pobreza.</p><p>“Cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema. El saber rompe las cadenas de la esclavitud”. Esta frase elocuente de Tomás Bulat (1964 – 2015) resume el carácter progresista que entraña la educación.</p><p>La importancia de brindar herramientas educacionales a los jóvenes radica en que además de darles la posibilidad de acceder a un trabajo y con ello ser sujetos activos en la sociedad, les inculca el valor de la cultura del trabajo, que en Argentina se ha venido perdiendo en los últimos años. Es vital que ejerzan un oficio, que los estimule a adoptar nuevos hábitos y actitudes en conexión con las necesidades del desarrollo local para que sean partícipes del crecimiento de su comunidad a través de su esfuerzo.</p><p>En esta idea de vincular la educación y el trabajo se inscribe la Escuela Pública de Gestión Privada de Capacitación Laboral para la Formación Profesional “Nazareth”, que cumplió recientemente 30 años de existencia.</p><p>Ahora ElDía habló con su director, Miguel Astudillo, un profesor de filosofía que habla con entusiasmo del ideal de una institución que fue pensado desde su origen para conectar los contenidos del sistema educativo y el mundo laboral.</p><p>Un tópico de rigurosa actualidad si se piensa en el actual contexto económico, donde es muy difícil para los más jóvenes insertarse laboralmente si no se tiene algún tipo de destreza o aptitud.</p><p>“Nosotros capacitamos en oficios. La propuesta va dirigida a jóvenes a partir de los 18 años. Son talleres de capacitación que los ayudan a abrirse un camino en el mundo del trabajo”, refirió Astudillo.</p><p>El establecimiento educativo está integrado a la obra católica Centro Nazaret, símbolo de la acción social de la iglesia diocesana, un soberbio edificio ubicado en Perito Moreno 526 -entre Belgrano y Sáenz Peña- (Barrio Franco). En ese predio que ocupa una manzana convergen además distintas instituciones sociales y educativas: un jardín de infantes, una escuela primaria, un hogar de tratamiento para adicciones y una filial de la fundación Conin (dedicada a paliar la desnutrición infantil).</p><p>“Nuestro colegio se identifica espiritualmente con la guardería Nazareth, creada en 1978. Ya desde esa época las mujeres de Cáritas realizaban acciones educativas. Porque la filosofía era la promoción social. Fueron visionarias en esto de hacer talleres de capacitación para la gente del barrio. Finalmente, esta modalidad de institucionalizó en 1994, con la creación de la Escuela Privada N°160 de capacitación laboral, adonde concurren cientos de jóvenes de la ciudad”, historió Astudillo.&nbsp;</p><p>Actualmente alrededor de 200 jóvenes y adultos asisten a esta institución que, inaugurada el 16 de abril de 1994, se enrola en el sistema educativo entrerriano bajo la modalidad de “Centro de Formación Profesional”.</p><p>La formación profesional, según la legislación, “incluye acciones de especialización y profundización de conocimientos y capacidades, vinculadas a áreas productivas específicas, complementarias de los niveles secundario y superior de la educación formal”.</p><p>El régimen de escuela pública de gestión privada, en tanto, implica en los hechos que mientras el Estado entrerriano se hace cargo del pago de los sueldos del cuerpo docente, la institución aporta el edificio y los equipos al tiempo que tiene que hacerse cargo del mantenimiento del establecimiento (para lo que contribuyen los estudiantes con el pago de una cuota mensual).Las 12 propuestasLas capacitaciones que ofrece la escuela tienen una duración de un año lectivo y a ellas asisten personas mayores de 18 años provenientes de distintos puntos de la ciudad. Las clases se imparten a partir de las 17 horas de lunes a viernes.</p><p>El campus educativo cuenta con infraestructura y equipamiento para desarrollar cada una de las doce propuestas pedagógicas, con sus correspondientes perfiles profesionales.</p><p>“De acuerdo al perfil, nosotros otorgamos tanto certificaciones del Consejo General de Educación de la Provincia (CGE) como certificaciones del Consejo Federal a nivel nacional”, destacó Astudillo.</p><p>Históricamente, la escuela viene brindando especializaciones en el rubro estético. Concretamente lidera en peluquería y coloraciones con una trayectoria, en el último ítem, muy destacada, con una demanda muy alta.</p><p>La institución cuenta, además, con talleres de textil-indumentaria, en cuyo ámbito se desarrolla el “confeccionista a medida” o modisto, un profesional que puede desempeñarse de manera competente en un rango variado de la actividad de confección de prendas.</p><p>Desde hace un tiempo, un perfil que tomó mucha dimensión es el de “auxiliar en cuidados gerontológicos”. Surge de una necesidad generada por una ley que dispone que el cuidador domiciliario requiera una formación y una certificación oficial.</p><p>Astudillo destacó que en “el Departamento Gualeguaychú y en el sur de la provincia, la escuela es la única institución que está certificando este perfil, cursando en un aula que ha sido equipada a tales fines”.</p><p>Desde el punto de vista organizacional, en la escuela se capacita para la formación de “operadores informáticos para la administración y gestión”. Esto habilita para aspirar a un trabajo de secretaría o en una recepción.</p><p>Aquí los alumnos adquieren destrezas en el manejo de una PC y el uso de herramientas de Internet. Entre las habilidades figura la confección de planillas de cálculos, creación de documentos de textos y de presentaciones gráficas.&nbsp;</p><p>Vinculado a la informática, aunque en el plano comunicacional, existe un taller para formar diseñadores gráficos, orientado a la impresión gráfica y digital. Por otro lado, la figura del administrador para las redes sociales, que se ocupa de representar a una organización o persona para mejorar su presencia en línea.</p><p>Esta última formación es lo que se conoce como Community Manager, un profesional responsable de construir y administrar la comunidad online y gestionar la identidad o la imagen de marca, un perfil muy demandado.</p><p>Un fuerte de la institución es la enseñanza de oficios relacionados con la electricidad, donde aparecen tres perfiles. Uno es el auxiliar de instalaciones eléctricas, otro el montador electricista domiciliario y además está el electricista en inmuebles”, según explicó Astudillo.&nbsp;</p><p>Por otro lado, en lo que tiene que ver con la gastronomía cuenta con formación para cocineros y elaboradores de productos de pastelería, una oferta educativa muy demanda.</p><p>“Es muy gratificante, ver cómo nuestros estudiantes, muchos de ellos, en los diferentes oficios, ya tienen una fuente de ingresos, algo muy importante, máxime en la realidad socio económica que estamos viviendo”, marcó el director de la Institución.Una obra ejemplar</p><p>La obra de la iglesia diocesana en el barrio La Cuchilla es fecunda y ejemplar. Todo comenzó cuando Cáritas catedral, a través de un grupo de mujeres, decidió actuar en ese contexto social vulnerable. Fue así que en junio de 1971 quedó inaugurado el “Salón Comunitario San José”, pensado sobre todo en los chicos pobres del barrio. En 1978, la terrible inundación de ese año obligó a las familias a abandonar lo poco que tenían.</p><p>La mayoría de ellas fueron albergadas en los clubes, pero cuando se produjo el descenso de las aguas los problemas se agudizaron. Hubo que reconstruir el hábitat que el agua había destruido.</p><p>En ese contexto, muchos niños quedaron solos o al cuidado de un hermano mayor. Fue entonces que las mujeres de Catedral, advirtiendo la penosa situación de los más chicos, con la guía de María Isabel Méndez Casariego de Irigoyen, conocidas por todos como “Toto”, crearon la mítica Guardería Nazareth, que desde entonces se convirtió en un polo de promoción humana en uno de los sectores más deprimidos socialmente de Gualeguaychú.</p><p>Con el paso del tiempo, la obra de la iglesia diocesana fue creciendo y hoy en el lugar se levanta el Centro Nazareth, un soberbio edificio donde funcionan un jardín de infantes, una escuela primaria, una biblioteca, un sitio de tratamiento para adicciones y la Escuela Privada de Capacitación Laboral Nº160.</p><p>Además de “Toto Irigoyen” la comunidad Nazareth tuvo otra alma mater, Delia Martinelli de Bacigalupo, quien es recordada con cariño por su entrega a esa obra cristiana.Ser empleable, un desafío acucianteNo basta con aspirar a un trabajo, además hay que tener las habilidades necesarias para desempeñarse en él. Y a la vista del entorno laboral, es un reto constante mantenerse empleable a largo de la vida productiva.</p><p>Para situarse en el mercado de trabajo se requiere más que la aspiración individual. Sin el desarrollo de los elementos de empleabilidad (autonomía, actitud positiva, formación técnica específica) no hay modo de insertarse laboralmente. Básicamente no cualifican por no reunir las capacidades y destrezas necesarias para ese empleo.</p><p>Para muchos observadores la Argentina tiene aquí, en la cuestión de la competencia laboral de su mano de obra, un problema muy serio. Una franja importante de la población en condiciones de trabajar no posee los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para obtener un empleo en el ámbito productivo.</p><p>En el caso de los jóvenes sin competencias básicas eso significa la imposibilidad de construir y hacer realidad su proyecto de vida, de ejercer la ciudadanía, de consolidar su autonomía profesional y de mejorar la calidad de vida de su familia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BvZQIfAwxhTGbDS0-tfo0daJPIo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/oficios.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Enmarcada en la Comunidad Nazareth, símbolo de la acción social de la Iglesia Católica local, la Escuela Privada N°160 de capacitación laboral prepara a jóvenes y adultos para incorporarse al mundo del trabajo a través de distintos talleres. La institución cumple este año tres décadas de existencia.]]>
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                <updated>2024-08-31T02:20:59+00:00</updated>
                <published>2024-08-31T02:09:49+00:00</published>
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            Alicia Zorrilla: “Una lengua no puede alterarse de la noche a la mañana”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I38ahPrGusX5CdIwKW_Sk4Bv2QI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alicia_zorrilla.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Alicia María Zorrilla dirige desde 2019 la Academia Argentina de Letras (cargo que también desempeñó el copoblano Pedro Luis Barcia).</p><p>Doctora en Letras y Licenciada en Filología, docente y autora de obras literarias y lingüísticas, esta especialista en la normativa de la lengua española dio una charla el viernes pasado en el Instituto Magnasco sobre “El horror de los errores”.</p><p>Zorrilla le respondió a Ahora ElDía sobre varios tópicos relativos a la lengua, en los que sobresalió por ejemplo la temática del “lenguaje inclusivo”.</p><p>En su opinión se trata de una reforma innecesaria desde el punto de vista gramatical, ya que la lengua incluye las diferencias sexuales en elementos como el masculino genérico “hombre”.</p><p>La postura oficial de la Academia Argentina de Letras, remarca, es que detrás de esta iniciativa subyace una “posición sociopolítica que desea imponer un grupo minoritario sin tener en cuenta el sistema gramatical del español”.</p><p>Además, aclaró que, pese al avance de la escolarización en la sociedad, no se habla ni se escribe mejor nuestra lengua. “Los errores ortográficos y sintácticos son graves”, apuntó.</p><p>En relación a la Inteligencia Artificial (IA), concretamente a la posibilidad de que las máquinas creen literatura, Zorrilla aclaró que a esos sistemas los cargan de conocimiento los humanos, al tiempo que alertó sobre la autoría de esos textos.&nbsp;En las últimas décadas se ha producido una expansión de la escolarización, que se ha hecho masiva. Ello incluye más alfabetización. Producto de este proceso, ¿se habla y se escribe mejor que antes?Sin duda esa expansión ha ayudado, pero falta mucho para llegar a los resultados deseados. Los errores ortográficos y sintácticos son graves. No puede admitirse en ninguno de los niveles educativos que se escriba “haci” (por así), “ósea” (por o sea) u “opiñón” (por opinión). En cuanto a la sintaxis, por la falta de vocabulario y el desconocimiento de las normas lingüísticas dejan oraciones incompletas que solucionan con las múltiples muletillas que auxilian, pero no sanan: A ver… festejé mi cumpleaños y bueno… nada… con la familia y nada… Algunas personas tropiezan con las palabras y las relacionan mal; entonces escuchamos oraciones como la siguiente: Yo nunca va a ver usted que chismorree con las vecinas. Cunde el uso erróneo de los verbos irregulares: “apretan”, “degollan”, “desplegan”, en lugar de aprietan, degüellan, despliegan. Y aún se escapa algún “haiga” en lugar de haya. &nbsp;¿Cuál es su postura sobre el lenguaje inclusivo?</p><p>Una lengua, un cuerpo lingüístico, no puede alterarse conscientemente de la noche a la mañana. No pueden reemplazarse las letras a y o, que diferencian el género, con la arroba, el asterisco, la e o la x porque se tiene la voluntad de hacerlo en contra del androcentrismo o de reflejar con ello una realidad sociopolítica. ​Esa sustitución es ajena a la Morfología del español e innecesaria, pues el masculino genérico o masculino gramatical ya es inclusivo, ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género. Si se dice Los hombres no son inmortales o el hombre no es inmortal, se sabe que ese sustantivo hombre, en singular o en plural, se refiere a todos los humanos, mujeres y varones, pues, si solo se refiriera a los varones, cabría la posibilidad de que las mujeres sí lo fueran y vivieran eternamente. En español —como dije—, el&nbsp;masculino es el género no marcado porque se emplea en contextos genéricos e incluye en su significado a los individuos del sexo masculino y a toda la especie humana sin distinción de sexos, y el&nbsp;género marcado&nbsp;es el femenino, que solo designa a ese género tanto en singular como en plural. ¿Cómo pueden leerse palabras como niñ@s, niñ*s o niñxs? La arroba es un símbolo que separa el nombre del usuario del nombre del dominio. En otro ámbito, es un peso que equivale a 11,502 kg y una medida de líquidos que varía según las zonas geográficas y los mismos líquidos. No se relaciona, pues, con nuestras letras. No es una letra. El asterisco (del griego ‘estrellita’) es un signo auxiliar de puntuación, no una letra. La x es una consonante. ¿Cómo puede ocupar el lugar de las vocales? Además, el uso indiscriminado de la e (Les alumnes aprobaron el examen), que se supone que se refiere al sexo de las personas, convierte en estas, a veces, a verbos y adverbios (Te queremes muche): un dislate. La Academia Argentina de Letras coincide, pues, con las demás Academias de la Lengua y con algunos lingüistas en que el llamado “lenguaje inclusivo” es el espejo de una posición sociopolítica que desea imponer un grupo minoritario sin tener en cuenta el sistema gramatical del español. Es una manipulación de la lengua para condenar la invisibilidad de la mujer. No es válida, pues, la estrategia de distorsionar el lenguaje para lograr que la sociedad cambie. Los desdoblamientos léxicos o circunloquios (Los abuelos y las abuelas forman fila para cobrar la jubilación; Les hablo a los ciudadanos y a las ciudadanas de mi país) no son incorrectos, pero sí innecesarios, sobre todo, hoy que se busca un lenguaje claro o llano, una sintaxis, oral y escrita, ágil, despojada de trabas y de redundancias. Entonces, sin convertirnos todos en lingüistas, antes de romper con las reglas gramaticales, debe ponerse la atención en que varones, mujeres y otras identidades sexuales nos respetemos como personas con nuestras coincidencias y nuestras diferencias, y en que actuemos como tales sin dejar de hablar en nuestra lengua materna, pues el sistema gramatical del español no puede dejar de funcionar. Una lengua que interrelaciona nunca excluye.&nbsp;Seguramente está al tanto del Manifiesto de Liubliana, escrito por profesores universitarios de todo el mundo, en el cual se advierte al sistema educativo que hay un declive de la lectura en profundidad en el contexto digital, donde predomina una lectura en barrido y fragmentaria. ¿Usted qué piensa sobre esto?Estoy de acuerdo, pues se confunde adquisición de conocimientos con información. En el contexto digital, el alumno absorbe esa información, pero le es difícil construir conocimiento con ella y hasta comprender cabalmente su significado. Por eso, no deben dejarse a un lado los libros en papel. Es necesaria la consulta en papel y por vía electrónica.En la década de los ‘90, el politólogo Giovanni Sartori, en su libro “Homo Videns”, denunció que la imagen estaba sustituyendo a la palabra escrita, menoscabando así el pensamiento abstracto. ¿Cree que esa advertencia tiene todavía vigencia?Sin duda, la imagen sigue teniendo vigencia, pero no creo que hoy sustituya completamente a la palabra escrita, que es muy poderosa. Lo escrito escrito está, en cambio, la imagen es, generalmente, fugaz.¿La escuela tiene que seguir insistiendo con la lecto-escritura? ¿O tiene que explorar otros sistemas de representación simbólica vinculados a las nuevas tecnologías?Creo que la escuela debe seguir insistiendo. Los alumnos deben saber leer muy bien para escribir muy bien, y esa actividad debe ser simultánea. Por ahora, considero que, en general, no se emplean didácticamente las nuevas tecnologías. El maestro tiene que estar muy bien formado para lograr que sean eficaces y, sobre todo, para motivar a sus alumnos desde el conocimiento. De nada valen las nuevas tecnologías si el alumno no aprende, es decir, no se instruye, no elabora y hace suyo lo que le enseñan. Tampoco debe descuidarse la oralidad. Maestros y profesores de lengua y de otras asignaturas deben crear ejercicios para que el alumno se exprese con corrección, con oraciones completas y con un vocabulario decoroso.Ahora está en boga la Inteligencia Artificial (IA). ¿Hablarán las máquinas y lo harán mejor que los seres humanos? ¿Podrá una máquina crear poesía o literatura?Las máquinas no son nada sin el hombre que las carga de conocimientos, las entrena, las alimenta. Pueden crear poemas o cuentos con las claves que le da el usuario, pero ¿quién es el autor? ¿Respetan la propiedad intelectual? ¿Alguien podría ufanarse de haber escrito un libro de cuentos, por ejemplo, cuando, en realidad, no lo ha hecho? Hasta se componen tesis universitarias con la inteligencia artificial, pero ¿cuánto investigó el que trató de engañar a sus profesores de este modo?¿Existe alguna dimensión ética en el dominio del lenguaje? ¿Nos hace mejores personas saber hablar y escuchar, escribir y leer?Etimológicamente, la palabra ética significa ‘carácter, temperamento, peculiaridad, costumbre, uso’. La ética de la palabra consiste en decirla y escribirla bien por respeto a quienes nos oyen y nos leen. Saber hablar y escuchar, escribir y leer no nos hace mejores; nuestra voluntad y nuestro esfuerzo por lograr que todas estas acciones sean posibles es lo que nos convierte en personas. No olvidemos que somos lo que de la lengua hacemos. ¿Qué virtudes lingüísticas posee quien se despreocupa de su lengua? El estudio no tiene edad ni fecha de vencimiento, y la lengua española tiene sus normas, que todos debemos estudiar para entendernos mejor.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I38ahPrGusX5CdIwKW_Sk4Bv2QI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alicia_zorrilla.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En una entrevista exclusiva con Ahora ElDía, en su paso por Gualeguaychú, la académica y lingüista rechazó las pretensiones del lenguaje inclusivo, al señalar que se trata de una toma de posición política por parte de un “grupo minoritario”.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-08-24T23:47:00+00:00</published>
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            La institución entrerriana donde se formaron Andrade y Fray Mocho
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7Rcpv5mJgxohCe7ACOgHuaCFIEk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/colegio_nacional_concepcion_del_uruguay_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este colegio de nivel medio es uno de los más antiguos del país y ha tenido un rol destacado en la educación argentina. Siendo gobernador Justo José de Urquiza lo fundó para promover la educación y el desarrollo intelectual en la región, así como para formar a las futuras élites políticas, sociales y militares de Argentina.</p><p>Creado el 28 de julio de 1849, este año celebra sus 175º aniversario, y es el corazón de Concepción del Uruguay, ciudad orgullosa de contar con un colegio histórico al que Urquiza consideraba “su heredero”.</p><p>El caudillo entrerriano buscaba que el colegio sirviera como un centro de difusión de ideas progresistas y republicanas, en línea con su visión política.</p><p>El Colegio Nacional de Concepción del Uruguay ha sido una institución educativa de renombre en Argentina y ha formado a muchas figuras destacadas en la historia del país.&nbsp;</p><p>Efectivamente fue un semillero de líderes políticos, militares e intelectuales que jugaron papeles cruciales en la consolidación del Estado argentino.</p><p>Entre sus exalumnos más célebres se encuentran tres mandatarios argentinos: Julio Argentino Roca, militar y político; dos veces presidente de Argentina (1880-1886 y 1898-1904); Victorino de la Plaza: abogado y político, presidente entre 1914-1916; Arturo Frondizi, abogado, periodista y político, quien presidió el país entre 1958-1962.</p><p>Varios gobernadores, ministros, escritores y hombres de ciencia pasaron por las aulas del Colegio del Uruguay. Dos celebres gualeguaychuenses se educaron allí: el poeta y político Olegario Víctor Andrade y el escritor y periodista Fray Mocho (seudónimo de José S. Álvarez).</p><p>También asistieron a esta institución otros vecinos destacados, como es el caso de Mario César Gras (1894-1949), quien fue fiscal, docente en el Colegio Luis Clavarino y también reconocido escritor e historiador.</p><p>Con una formación humanista, el Colegio del Uruguay alcanzó la Edad de Oro bajo el rectorado del republicano francés Alberto Larroque, entre 1854 y 1863 (nombre que lleva una localidad del departamento Gualeguaychú).</p><p>Hacia 1854 el plan de estudios estaba compuesto por materias como: latinidad, matemáticas, teneduría de libros, idiomas francés e inglés, jurisprudencia y música. Más tarde se incorporaron las orientaciones en comercio, letras y armas.</p><p>Los historiadores coinciden en destacar que al fundar este colegio Urquiza buscaba modernizar la provincia de Entre Ríos y, por extensión, Argentina, a través de la educación.</p><p>El colegio es tenido como el primer instituto secundario laico del país, si bien Urquiza fijó el objetivo de “formar hombres de bien que respetaran la religión”.</p><p>“El Colegio nunca fue elitista, siempre fue de inclusión, donde la generación de becas y oportunidades comenzaron a gestarse allá por la mitad del siglo XIX”, recordó el rector de la institución, Ramón Cieri, en el acto de celebración por el 175º aniversario.</p><p>A poco de haberse fundado en 1949, la institución entrerriana recibió a cientos de alumnos provenientes de todos los rincones del país y del exterior. Se los albergaba en el propio establecimiento, donde recibían alojamiento, comida, ropa y libros.</p><p>&nbsp;</p><p>Roquismo a pleno y conexión entrerriana</p><p>“Del Colegio del Uruguay surgió la célebre Generación del 80, que nos guste o no, significó una bisagra en la historia nacional. Julio Argentino Roca se rodeó de ministros, funcionarios y legisladores, todos ellos compañeros del instituto uruguayense”, ha escrito el profesor Celomar Argachá.</p><p>A propósito, es interesante explorar la fuerte conexión ideológica e histórica entre la Entre Ríos de Urquiza y la figura de Roca, considerado como artífice relevante en la conformación del Estado argentino.</p><p>En principio Roca fue pupilo en el Colegio de Concepción del Uruguay (con dos de sus hermanos, Celedonio y Marcos). Fue becado a pedido del presidente Urquiza y se incorporó además al curso de instrucción militar.</p><p>Su primer combate fue justamente en defensa de la Confederación contra el Estado de Buenos Aires, el 23 de octubre de 1859, en la batalla de Cepeda. Ya era teniente cuando participó, bajo las órdenes de Urquiza, en la batalla de Pavón.</p><p>Por otra parte, los gabinetes de Roca (en sus dos presidencias) se nutrieron de sus ex condiscípulos del Colegio del Uruguay. Por ejemplo, el salteño Victorino de la Plaza fue además su Ministro de Relaciones Exteriores; Eduardo Wilde fue su Ministro de Instrucción Pública durante casi todo su primer periodo; Isaac Chavarría fue Ministro del Interior; en tanto que Wenceslao Pacheco fue ministro de Hacienda.</p><p>Hubo otros hombres surgidos del Colegio del Uruguay que acompañaron a Roca en las altas funciones de gobierno. Hay un caso especial que, si bien no fue su compañero, fue en cambio su profesor, Benjamín Victorica, allegado a Urquiza, quien fue Ministro de Guerra en la primera presidencia.</p><p>Cabe agregar que alrededor de la figura de Roca se fueron nucleando intelectuales y políticos de diferentes orígenes: los hombres del Paraná, es decir, los que se habían alineado con la Confederación Argentina cuando Buenos Aires se separó del resto del país, y la que será llamada Generación del 80.</p><p>Olegario Víctor Andrade, Carlos Pellegrini, Dardo Rocha, José Hernández -el autor del Martín Fierro-, y su hermano Rafael, Carlos Guido y Spano, Lucio Mansilla, entre otros. Todos ellos fueron “roquistas”.</p><p>Durante su primer mandato, Roca impulsó la Ley Nº1.420 de Educación Laica, Gratuita y Obligatoria, de todos los niños de 6 a 14 años, por la que instauró un régimen de vanguardia, modelo para toda América Latina.</p><p>De vuelta en la presidencia 12 años después, buscó modernizar la enseñanza para darle fines más prácticos y productivos, estableciendo una mayor vinculación entre la educación y el trabajo.</p><p>Para esa tarea puso al gualeguaychuense Osvaldo Magnasco al frente del ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Magnasco tenía entonces 34 años y era el más joven del gabinete.</p><p>&nbsp;</p><p>Andrade y Fray Mocho</p><p>Con respecto a Olegario Víctor Andrade y Fray Mocho, cabe agregar que ninguno de los dos terminó sus estudios formales en el Colegio del Uruguay.</p><p>Andrade, luego de dejar el colegio, se trasladó a Buenos Aires en 1864, donde se dedicó a la poesía y al periodismo, alcanzando renombre en el ámbito literario y político.</p><p>También Fray Mocho se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó su carrera como periodista y escritor, alcanzando fama con sus obras costumbristas y como director de la revista Caras y Caretas.</p><p>Tras quedarse huérfano a los 8 años, Andrade fue un protegido de Urquiza. Mostró talento prematuramente en la literatura, lo que llamó la atención del caudillo, quien lo apoyó en su educación y carrera.</p><p>Este apoyo incluyó la oportunidad de estudiar en el Colegio del Uruguay y más tarde desempeñar cargos públicos y periodísticos que lo ayudaron a consolidarse como una figura prominente en la literatura y la política argentina.</p><p>En cuanto a Fray Mocho, aunque no terminó sus estudios, dejó una impresión duradera en el Colegio del Uruguay por su carácter travieso y su sentido del humor.</p><p>El escritor plasmó en relatos distintas anécdotas de la vida en el Colegio, por ejemplo, el que tituló “El clac de Sarmiento”, donde se menciona la extrañeza que causó entre los estudiantes el sombrero del entonces presidente, quien había hecho una visita especial a la institución.</p><p>El clac es un tipo de sombrero de copa con un sistema de muelles que permite plegarlo y desplegarlo.​</p><p>Según Fray Mocho, como el sol estaba muy fuerte el presidente tocó el resorte que abría el mismo y tal acto produjo una carcajada generalizada. Así lo relató Fray Mocho:</p><p>“Aquello era tremendo: el rector estaba pálido. Sarmiento, indignado, nos dirigió una alocución en que nos dijo que éramos unos bárbaros, dignos hijos de una provincia que degollaba a sus gobernantes y donde los hombres buscaban la razón en el filo de sus dagas; ¡que más que estudiantes parecíamos indios!</p><p>Alguien ensayó una silba: fue la señal</p><p>El Presidente y su comitiva traspusieron la pesada puerta en medio de una rechifla sin igual, que horas más tarde —durante la manifestación que el gobernador Echagüe y su ministro Febre le habían cuidadosamente preparado— se repitió, habiéndonos mezclado nosotros a la manifestación.</p><p>¡El rector por poco no lloraba!</p><p>Pasaron los días, y algunos diarios de Buenos Aires fueron al colegio. ¡Era de ver cómo nos pintaba, cómo nos ponía! Nos calificaba de ‘horda salvaje que obedecía al látigo del caudillo Jordán’, y de ‘lobeznos que se alimentan con sangre’. ¡Y esto era lo de menos!</p><p>Se atribuía un móvil político, a lo que era sólo producto de un clac presidencial; ¡lo cierto es que este hecho nos enseñó a saber, por experiencia, cómo se escribe la historia!”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7Rcpv5mJgxohCe7ACOgHuaCFIEk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/colegio_nacional_concepcion_del_uruguay_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Creado por Urquiza, el Colegio del Uruguay fue el primero en el país de carácter laico y gratuito. Compartieron sus aulas hombre de la elite liberal que dieron forma al nuevo Estado argentino. Allí estudiaron personalidades de Gualeguaychú, como Olegario Víctor Andrade y Fray Mocho.]]>
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                <updated>2024-08-18T00:15:13+00:00</updated>
                <published>2024-08-18T00:11:57+00:00</published>
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            Daniel Barrios: “Con los insectos deberíamos ser más humildes”
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4YPmBIkAgSRm6DqyE0QiGwjHqwM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/daniel_barrios_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Profesor en Geografía y Ciencias Biológicas, Daniel Barrios es conocido en la ciudad por sus estudios sobre los insectos. Ha difundido su trabajo a través de escritos y talleres. Pero también a través de exposiciones en la que sobresalen sus clásicas colecciones de mariposas.</p><p>Ahora ElDía ha querido saber su actividad, ahora que se jubiló de la docencia. Y la noticia que nos da es que pronto habrá un sitio especial donde se expondrá parte del rico patrimonio entomológico que ha construido a lo largo de su vida con pasión científica.</p><p>En este diálogo, Daniel Barrios nos cuenta también cómo nació su amor por los insectos, la influencia que tuvieron sus maestros. Y sus proyectos en relación con el conocimiento de estos animalitos a los cuales, según él, les debemos como humanos más de lo que imaginamos.</p><p>¿Qué son los insectos?&nbsp;Son animales invertebrados porque no tienen esqueleto. Y dentro del reino animal pertenecen a un enorme grupo que son los artrópodos, caracterizados por tener las partes del cuerpo articuladas, además de las patas a las que hace referencia el término. Dentro de los artrópodos hay otros grupos. Por ejemplos los crustáceos, donde están cangrejos, langostas, bichos bolita, entre otros. Pero la clase de los insectos es la dominante porque es la más abundante, no sólo en cantidad de individuos sino también de especies.</p><p>¿Cuántos insectos existen según la entomología?Hay estimaciones. En libros y páginas de Internet figura que se han catalogado más de 1 millón de especies. Pero los taxónomos, que son biólogos especializados en identificar y nombrar los seres vivos, creen que faltan descubrir muchos más insectos y aquí las cifras son variadas. Algunos piensan que son 10 millones y otros hablan de 100 millones. Esto es imposible saberlo. Pero lo cierto es que permanentemente se están descubriendo nuevos insectos.</p><p>¿Cuál es el origen de su pasión por estos animales?Yo crecí cerca de la estación del ferrocarril, que en aquel entonces era una zona periférica de la ciudad, donde la urbanización no había avanzado tanto. Recuerdo que, con mis amigos de la infancia, en nuestros ratos de ocio observábamos y juntábamos escarabajos, como los “toritos”. Ahí había una incipiente curiosidad por estos pequeños seres. Aunque creo que la fascinación empezó en el jardín de mi casa, cuando veía llegar las mariposas amarillas y negras, científicamente conocidas como papilios. La escuela después reforzó este interés. En 5º grado tuve una maestra (se llamaba Zulma), que durante la hora de ciencias naturales nos estimuló mucho. Un día nos sorprendió trayendo al aula una caja con gusanos de seda que, después de dar la clase teórica, nos entregó para que investigáramos por nuestra cuenta sobre el ciclo de la mariposa. En perspectiva, valoro a mi recordada maestra porque nos incentivó a observar y estimuló mi interés por los insectos. Pensemos que en ese entonces no existían los recursos didácticos que existen hoy. Cuando cursé el 2º año de mi profesorado tuve una profesora, Inés Heller de Grané, que me marcó mucho. Era profesora de Invertebrados y Laboratorio. Las actividades en laboratorio me encantaban. Y sobre todo cuando vimos la unidad sobre los artrópodos. Yo entonces esquematizaba y dibujaba muy bien, algo que la profesora advirtió. Un día llevó a clase sus libros “Recuerdos Entomológicos”, del célebre entomólogo Jean Henri Fabre y me los ofreció para que los leyera, porque vio el interés que yo tenía sobre el tema. Le llamaban el entomólogo-poeta porque hacía literatura con contenido científico. El contacto con esta obra influyó mucho en mi vocación.</p><p>&nbsp;</p><p>La actividad entomológica&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Usted ya se ha jubilado de la docencia pero sigue activo en la investigación y la difusión entomológica. ¿Qué cosas está haciendo y qué planes tiene?Sigo haciendo trabajo de campo. Haciendo observaciones, clasificando material, aunque me dedico más a algunos grupos taxonómicos. Por ejemplo, los dípteros, que abarcan moscas, mosquitos, tábanos. También los ortópteros, como tucuras, langostas, grillos. Sigo clasificando mariposas, escarabajos, avispas, abejas y otros tipos de insectos. Hay grupos de insectos que son prácticamente desconocidos, entre los que hay algunos tan pequeños que son imperceptibles a simple vista. Desde hace varios años también hago fotografía. Poseo hoy un banco de fotos muy grande de insectos de la región, además de plantas y hongos. Imágenes tomadas de la naturaleza, por supuesto. Debo decir que llevo más de 40 años estudiando los insectos. Y escribo mucho sobre todo esto. En algún tiempo, en la Página del Domingo del diario El Argentino, escribí artículos. El espacio se titulaba “Notas entomológicas”. A esos artículos les daba un enfoque ecológico. Me gusta vincular el animal con su medio y la importancia que tiene para el mantenimiento del equilibrio ecológico. En la zona he catalogado más de 3.000 especies. Mi trabajo, es decir lo que he estudiado, se apoya en material documentado a partir de lo recolectado en el terreno, en el estudio permanente, en el registro fotográfico y lo que escribo. Algo de este material ya ha salido a la luz, a través de exposiciones, charlas y talleres…</p><p>El último tiempo ha hecho algunos talleres para el público. Y tenemos entendido que se ha vinculado con el Museo de Ciencias Naturales y Arqueología “Profesor Manuel Almeida” y la Fundación Félix de Azara…&nbsp;Es así. La familia Powell, de la reserva “Senderos del Monte”, me invitó para dar algunas charlas. El último taller que di fue sobre “Jardines que atraen mariposas”, esa temática despertó el interés de un público variado porque apuntaba a generar en el patio, la terraza o el balcón de la casa propia jardines que sean más receptivos para las mariposas en particular, pero también para otros insectos y las aves, entre ellas colibríes, a partir del cultivo de plantas herbáceas, arbustivas e incluso arbóreas y armonizando las especies tradicionales con ciertas nativas. Es decir, se trata de generar un micro-ecosistema para que se instalen estos seres maravillosos, pero además es una forma de contribuir a su conservación. A partir de esas charlas, surgió hace ya dos años una invitación del Museo Almeida, al cual presté parte de mi colección para exponerla. Y al parecer interesó mucho a los alumnos que concurren al museo y al público general. A partir de ahí nació una relación muy buena con esta institución y por su intermedio con la Fundación Azara, que me invitó a participar de sus actividades como naturalista, en proyectos que a mí me entusiasman mucho. Uno de ellos consiste en abrir una sala en el museo destinada a los insectos, en la cual se expondrá mi colección de insectos y en la que se abordarán temáticas tales como la polinización, sus adaptaciones al medio, el rol de algunos como vectores en la transmisión de enfermedades y de la mayoría de ellos en el mantenimiento de nuestro condicionamiento de vida… entre otras.&nbsp;Ahora estamos trabajando en esto.</p><p>¿Por qué cree que los humanos tenemos tanta aprensión hacia los insectos, algo que se ha intensificado con la expansión de infecciones como el dengue, transmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti?&nbsp;Es cierto, hay especies que producen miedo o repulsión (cucarachas, vinchucas, mosquitos, moscas y hasta los propios escarabajos y mariposas nocturnas). Pero en general eso es por desconocimiento. Se ignoran muchas cosas acerca de los insectos. Por ejemplo: que la gran mayoría de los frutos y las hortalizas que forman parte de nuestra dieta no serían posibles sin la polinización que estos realizan. Otros son importantes porque comen cadáveres o los excrementos de los animales, lo cual es fundamental para la sanidad del ecosistema. Para hablar de la importancia de los insectos también vale dar otros ejemplos. Hubo un año en que cayó dramáticamente la producción de cítricos en Entre Ríos. Eso coincidió con el auge del cultivo de soja. Pues bien, la destrucción del hábitat debido a la expansión de ese monocultivo afectó la polinización de los cítricos debido a la drástica mortandad de abejas afectadas por los agroquímicos asociados. En realidad, todos los insectos tienen un papel fundamental en el ciclo de la vida. Por ejemplo, los escarabajos remueven mucha tierra, y ese proceso es fundamental para tener suelos sanos, aireados y ricos en nutrientes. Pero también los insectos son eslabones importantes en la cadena alimenticia. Por ejemplo, hay infinidad de aves que son insectívoras, es decir que se alimentan de insectos… entre otros animales.</p><p>&nbsp;</p><p>Las amenazas a una especie más antigua que el hombre</p><p>&nbsp;</p><p>¿Cuáles son, sumariamente, los factores que amenazan la vida de los insectos?Básicamente, la reducción del hábitat, que desencadena una infinidad de efectos. Ya di el ejemplo de las abejas. Pero también está la expansión de la ecúmene humana. Es decir, la creciente urbanización (…) El otro gran problema es el cambio climático a nivel global, que provoca alteraciones en los promedios térmicos anuales, la insolación y en los niveles de humedad. Todo lo cual trastoca el ciclo que tienen las plantas. Se ha perdido regularidad en la naturaleza. Y esto desencadena una serie de sucesos en el ciclo de vida de los demás eslabones. Pensemos que el reloj biológico de estos animales está regulado por ese condicionamiento ambiental.</p><p>¿Qué nos pueden enseñar los insectos, si tuviésemos la paciencia de detenernos a contemplarlos?Es una pregunta que dispara muchas reflexiones. Diría que, si bien algunos insectos podrían parecernos repulsivos, a pesar de ello si nos fijamos bien veremos que cumplen una función fundamental. En líneas generales es mucho lo que aportan los insectos, incluso para la vida de los seres humanos. Está claro que a la variedad de funciones que realizan además aportan belleza estética a los ecosistemas. Creo que frente a los insectos deberíamos ser más humildes, no sólo porque son imprescindibles, sino que son muy antiguos. Estos pequeños animales habitan la Tierra desde hace 480 millones de años y han sobrevivido a grandes extinciones. Creo que son razones de sobra para ofrecerles nuestro más sentido respeto.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4YPmBIkAgSRm6DqyE0QiGwjHqwM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/daniel_barrios_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Lleva 40 años de investigación concienzuda sobre mariposas, hormigas, abejas, escarabajos y demás. Ha construido un patrimonio entomológico regional inestimable, que pronto podrá ser contemplado en una sala especial del Museo de Ciencias Naturales “Manuel Almeida”.]]>
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                <updated>2024-08-11T00:29:10+00:00</updated>
                <published>2024-08-11T00:25:37+00:00</published>
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            Con Internet, la ciudad no es la de antes
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NQpOVLH4VwyLwfHz3tFnNQGChJw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/tecnologia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nuestra sociabilidad y nuestra representación del mundo han sufrido una radical modificación, producto de la mediación de los ordenadores, al punto que un espacio geográfico concreto como la ciudad se ha volatilizado.</p><p>Desde que los humanos han migrado al entorno virtual, se ha producido un declive de identidades enraizadas y de comunidades físicas cimentadas en un espacio concreto. El efecto se llama “desterritorialización” y es lo que ha producido Internet en todos nosotros.</p><p>Las recientes tecnologías de la comunicación (TICs) han conseguido “desubicar” al sujeto histórico que somos (o que éramos) reenviándonos a un horizonte sin lugar fijo en ninguna parte, ou-topos, que no es localizable, porque no se caracteriza por estar ya que su esencia “es fluir, circular”.</p><p>Así describe el filósofo español Javier Echeverría al “tercer entorno” o “tecnópolis”, una suerte de nuevo espacio social en construcción, básicamente artificial, y que según su tesis “difiere profundamente de los entornos naturales y urbanos en los que tradicionalmente han vivido y actuado los seres humanos”.</p><p>Este académico vasco es especialista en axiología y filosofía de la ciencia, las relaciones entre las nuevas tecnologías de la información y el papel del ser humano y la sociedad.</p><p>Echeverría describe el “primer entorno” como aquel que gira alrededor del ambiente natural al ser humano: el cuerpo humano, el clan, la familia, la tribu, las costumbres, los ritos, las técnicas de producción, la lengua, la propiedad.</p><p>El “segundo entorno”, en tanto, se estructura en torno al ambiente social de la ciudad y del pueblo, es la dimensión urbana en la que hemos vivido básicamente hasta acá.</p><p>Echeverría sitúa aquí distintas formas sociales, muy propias de la sociedad industrial: el vestido, el mercado, el taller, la empresa, la industria, la cuidad el estado, la nación, el poder, la iglesia, la economía.</p><p>Pero hace al menos 15 o 20 años, diagnostica, se ha producido una mutación de envergadura desde el punto de vista humano y sociológico: la vida transcurre ahora sobre todo en un espacio inmaterial, Internet, en el que, entre otros efectos, la localización geográfica se ha vuelto un factor superfluo.</p><p>La nueva situación existencial es un híbrido donde se conjuga el “estar” virtual con el real. Así, se podría estar compartiendo un lugar físico-corpóreo y al mismo tiempo navegando por las redes virtuales, como si dijéramos que se solapa y se fusiona la dualidad físico-virtual.</p><p>Dice Echeverría: “El cambio tecnológico es un factor de cambio estructural en el tercer entorno. De ahí el ritmo vertiginoso de transformación experimentado por ese espacio en las últimas décadas."</p><p>En el entorno digital se ha fraguado una nueva subjetividad, que algunos autores identifican con el individuo posmoderno, básicamente “desterritorializado”, es decir alejado tanto de la naturaleza como de la ciudad.</p><p>Esta desterritorialización nos mantiene localizados y deslocalizados al mismo tiempo. El impacto político de Internet todavía se está digiriendo, porque el cambio está en marcha.</p><p>Ocurre, en efecto, una modificación de binarismos clásicos como público-privado (doméstico) o local-global, así como una transformación de la idea de comunidad como un espacio físico emplazado en un lugar concreto y determinado.</p><p>De esta manera, el ciudadano tradicional pendiente de realidades físicas como la ciudad, ha devenido en “sujeto nómade”, básicamente cosmopolita, desarraigado de su entorno inmediato, inmerso en la cultura global digital.</p><p>Gracias a la conexión electrónica, una persona puede permanecer más tiempo en entornos virtuales interactivos, ciberchateando con personas desconocidas, alejadas territorialmente, y esto desde la habitación de su casa.</p><p>La Red está sustituyendo a las comunidades territoriales y generando a la par nuevos agregados, las llamadas “comunidades virtuales”.</p><p>Otro autor español, Jesús Mosterín (1941-2017), filósofo de la ciencia, la racionalidad y la cultura, aceptaba el cambio en marcha, al creer que lo que elimina Internet es “la determinación cultural en razón del territorio”.</p><p>Estimaba que el nuevo entorno virtual ponía fin a la política tradicional, es decir “la que ejercen los políticos erigidos en sumos sacerdotes de una comunidad humana”.&nbsp; De hecho, vaticinó que con la caída de las fronteras los Estados-nación y los gobiernos serán artefactos obsoletos.</p><p>¿Qué quedará del segundo entorno, propio de la modernidad? Contesta Mosterín: “Yo creo más bien que la tendencia será que sobrevivan una especie de ayuntamientos, gobiernos locales para gestionar lo inmediato, el servicio de aguas, el orden público, las emergencias, las únicas tareas imprescindibles, que son las municipales y las de orden”.</p><p>&nbsp;</p><p>Cambia la dinámica urbana&nbsp; &nbsp;</p><p>La irrupción de Internet y el aumento del tiempo que pasamos en línea han generado una serie de impactos significativos en las ciudades y en el concepto de territorio urbano.</p><p>En el plano físico, por caso, es evidente cómo muchas empresas han reducido su espacio de oficinas a partir del aumento del teletrabajo, en tanto que el comercio minorista viene mutando a tenor del comercio electrónico.</p><p>Con más personas trabajando desde casa y realizando compras en línea, se verifica una reducción en la congestión del tráfico y en el uso del transporte público.</p><p>La interacción social en línea, además, reduce paralelamente la necesidad de interacciones físicas. Y en este sentido, esto redefine la utilización de los espacios públicos (áreas verdes, espacios para actividades al aire libre y áreas de recreación).</p><p>Se sabe que la digitalización ha llevado a la creación de nuevos tipos de empleo y ha modificado la demanda de habilidades, influyendo en la economía urbana y en la planificación educativa y laboral.</p><p>Cabe consignar que no todos los vecinos tienen el mismo acceso a la tecnología y a Internet, lo que instala un nuevo tipo de desigualdad.</p><p>&nbsp;</p><p>Impacto social y cultural</p><p>La creciente digitalización tiene un efecto inquietante: puede provocar una pérdida del sentido comunitario tradicional, que históricamente ha estado fuertemente vinculado al territorio físico.&nbsp;</p><p>Por lo pronto, la comunicación en línea reemplaza muchas interacciones cara a cara que solían tener lugar en espacios comunitarios como parques, plazas, cafés y clubes.&nbsp;</p><p>Esto objetivamente puede debilitar los lazos sociales y el sentido de pertenencia a una comunidad física.</p><p>Paralelamente, los vecinos pueden formar comunidades en línea basadas en intereses comunes en lugar de la proximidad geográfica. Aunque estas comunidades pueden ser muy fuertes y ofrecer un sentido de pertenencia, pueden no proporcionar el mismo nivel de apoyo y cohesión que las comunidades físicas.</p><p>El entorno digital está asociado a una menor participación en la vida comunitaria. Las personas que pasan más tiempo en línea suelen estar menos interesadas o comprometidas con los eventos y problemas de su entorno local, como las reuniones vecinales, la política local o las actividades comunitarias.</p><p>La identidad y el orgullo por el barrio o la ciudad tienden a disminuir si los individuos se sienten más conectados con comunidades virtuales dispersas geográficamente que con su entorno inmediato.</p><p>Por otra parte, aunque Internet puede conectar a las personas, también puede conducir al aislamiento si las interacciones en línea no se traducen en relaciones significativas en el mundo real. Las personas pueden sentirse solas incluso estando “conectadas” online.</p><p>La vida en la Red tiene el potencial de generar desafección cívica y desinterés hacia la ciudad física. La falta de conocimiento y conexión con la comunidad local puede llevar a una menor participación en asuntos cívicos y comunitarios.</p><p>Algunos críticos llaman la atención, al respecto, sobre la alienación y desculturalización doméstica entre las nuevas generaciones, nativas de Internet.</p><p>Su falta de conexión con el entorno real, puede conducirlas a un desconocimiento de la historia, cultura y geografía local, al tiempo que puede generarles una falta de aprecio por el entorno inmediato.</p><p>La identidad local puede diluirse si los jóvenes no se sienten conectados con su comunidad y su naturaleza.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NQpOVLH4VwyLwfHz3tFnNQGChJw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/tecnologia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El filósofo Javier Echeverría dice que hemos migrado al “tercer entorno”, un espacio virtual que se superpone a la naturaleza y a la ciudad real. ¿Qué consecuencias tiene la “desterritorialización” producida por la revolución electrónica?]]>
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                <updated>2024-08-03T23:48:27+00:00</updated>
                <published>2024-08-03T23:44:14+00:00</published>
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            La tasa de nacimientos viene en baja y complica el reemplazo poblacional
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/efji_AQHa6Y8grL45ix4jmbXnx4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/censo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) presentó los resultados definitivos del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2022.</p><p>Las cifras, en el caso de Entre Ríos, cuando se desagrega la información estadística, confirman tendencias que se presumían de antes.</p><p>En principio, se consolida por un lado la caída en los nacimientos, un fenómeno que tiene rasgos globales. La era de la alta fertilidad está terminando en muchos lugares de Occidente.&nbsp;</p><p>Al respecto se alega que las mujeres han logrado tener un mayor acceso a la educación y al trabajo, y la anticoncepción y las inquietudes asociadas con tener hijos han aumentado, haciendo que objetivamente estén naciendo menos bebés.</p><p>Por otro lado, los guarismos reflejan que en las últimas décadas creció más la población en la costa del río Uruguay, que en la costa del río Paraná. Y esto vinculado al mayor dinamismo económico, sobre todo de carácter privado, que existe en el este entrerriano.</p><p>Tampoco hay sorpresa sobre el peso demográfico de las ciudades. Paraná, con 268.889 habitantes, es la de mayor población. Alcanza los 302.578, si se suma su área metropolitana (San Benito, Colonia Avellaneda, Oro Verde).</p><p>Mientras la segunda ciudad entrerriana más poblada continúa siendo Concordia (179.203 hab.), Gualeguaychú se mantiene en tercer lugar (94.780), seguida por Concepción del Uruguay (86.001) y Gualeguay (47.688).</p><p>El Censo 2022 determinó una población de 1.415.097 personas. Creció en más de 190.000 habitantes desde el Censo 2010 cuando tenía 1.235.994.&nbsp;</p><p>De esta manera, Entre Ríos se sitúa como la 8va. jurisdicción más poblada del país (por detrás de provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires (CABA), Mendoza, Tucumán y Salta). En tanto que la densidad de población es de 18,2 hab/km².</p><p>Un dato llamativo es que la estadística que ha venido publicitando el INDEC no registra la evolución de la población rural, en relación a la población total de Entre Ríos.&nbsp;</p><p>Y esto pese a que dicho registro ha sido una constante de los censos históricos, desde 1914 a 2010, marcando la serie una tendencia creciente hacia el despoblamiento rural.</p><p>Del relevamiento, sí sobresalen las 10 localidades menos pobladas de Entre Ríos, entre las cuales aparecen pequeños pueblos del Departamento Gualeguaychú.</p><p>Por ejemplo, Rincón del Gato, con 32 habitantes, es la localidad menos poblada de Entre Ríos según los datos del INDEC.</p><p>En nuestra zona Rincón del Cinto, apenas suma 60 vecinos; Costa Uruguay Norte figura con 63, en tanto Distrito Talitas tiene 62 vecinos.</p><p>Menos nacimientos</p><p>El indicador inquietante es que se profundiza una tendencia al envejecimiento poblacional, acompañado de una menor tasa de nacimientos, según reconoció Claudio García, jefe de División Análisis y Sistematización del Departamento de Estadísticas Sociodemográficas de la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos.</p><p>Esto es consistente con una pérdida de transcendencia demográfica de la provincia, que alguna vez, en el siglo XIX, tuvo un peso poblacional relevante dentro de la geografía del país en formación.</p><p>El descenso de los nacimientos en Entre Ríos se refleja en el pronunciado encogimiento de la base de la pirámide poblacional, proceso de declinación que se observa comparando por ejemplo la pirámide del censo 1960 y de los siguientes.</p><p>Dicha pirámide grafica la estructura poblacional en grupos de 5 años (0-4 años; 5-9 años; 10-14 años, 15-19 años, etc.). Según García, en las últimas décadas, los dos primeros grupos etarios (0 a 9 años) vienen achicándose respectos de los grupos de 10 a 19 años.</p><p>“En la estructura de la pirámide puede verse la transición hacia una tendencia al envejecimiento: en 2001, había una mayor proporción de jóvenes y una pequeña tendencia hacia el descenso en la natalidad, es decir que los grupos de la base de la pirámide son menores en proporción a los grupos de 10 a 14 y 15 a 19 años”, explicó García a la prensa paranense.</p><p>Sostuvo que en el censo 2010, la tendencia se profundizó, marcándose un descenso de la natalidad. Y en el censo 2022, “se aprecia un estrechamiento muy grande en la base de la pirámide, lo que indica que en los últimos diez años hubo un descenso muy importante de la fecundidad”, aclaró el responsable de Estadísticas Sociodemográficas.</p><p>Según el funcionario, mientras en 2001 había una proporción de más de 2 hijos por mujer en Entre Ríos, en 2022 esa proporción bajó a 1,7 hijo.</p><p>¿Qué fue lo que pasó?</p><p>A mediados del siglo XIX, Entre Ríos fue la provincia que, con peso propio, rivalizó con Buenos Aires. Lo hizo tanto con el poder de Juan Manuel de Rosas como con el de Bartolomé Mitre.&nbsp;</p><p>La demografía, al respecto, suele dar una explicación del poder de un territorio. En este sentido, explicó en parte por qué la provincia alcanzó el máximo protagonismo histórico en el país, convirtiéndose en pieza clave en el proceso de Organización Nacional.</p><p>Quizá pocos lo sepan, pero Entre Ríos era la 3era. provincia en cantidad de población, según el primer censo nacional de 1869.</p><p>Los entrerrianos sumaban entonces 134.271, y representaban el 7,5% de los argentinos. En los 25 años posteriores –es decir hasta 1895- existía prácticamente la misma proporción.</p><p>Para 1947 la provincia estaba en la 5ta. posición en cantidad de población en el país. Aunque ya equivalía al 5 % del total de los argentinos y de hecho desde entonces, reflejo de una pérdida de poder económico, fue progresivamente desplazada hacia lugares inferiores en la escala poblacional.</p><p>En 2022, Entre Ríos posee sólo el 3,1% de la población argentina. El guarismo refleja a priori, a la luz de los datos históricos, un retroceso demográfico y político de la provincia de Urquiza en el conjunto nacional.</p><p>El arraigo en Entre Ríos siempre fue problemático en virtud de su subdesarrollo económico. En el siglo XX fue una provincia expulsora por el mayor desarrollo industrial en las vecinas Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.</p><p>Desigual balanza regional</p><p>En las dos últimas décadas ha crecido en forma relativa mucho más la población de la costa del río Uruguay (17,4%) que la costa del río Paraná (15%), según los datos del INDEC.</p><p>A la hora de explicar el disímil comportamiento demográfico por regiones, se puede destacar que el sector privado de la economía es el gran motor en los departamentos de la costa del Uruguay, más industrial y turística.</p><p>Esto frente a un perfil más administrativo en la costa del Paraná, ya que su principal cabecera, la capital política de Entre Ríos, depende estrechamente de la burocracia estatal.</p><p>La radiografía demográfica refleja que existen realidades bien distintas en la geografía económica provincial. La foto muestra ganadores y perdedores en la balanza poblacional.</p><p>Si se mira el factor económico, los análisis son varios. Por lo pronto, la agricultura y la ganadería son las principales actividades que se extienden a lo largo y lo ancho de la provincia.</p><p>Los polos industriales más fuertes están en la costa del Uruguay y también en el departamento Paraná. Pero es en el este entrerriano donde la avicultura ha crecido fuertemente en los últimos años, al igual que la industria turística con sus termas y carnavales.</p><p>En cuanto al despoblamiento rural (fenómeno del cual el Censo 2022 no ofrece datos hasta el momento), los registros históricos dan cuenta de una profundización de esta tendencia.</p><p>Hasta 1960, en Entre Ríos había cierta simetría entre la población urbana y la rural. En el censo de ese año había 805.357 habitantes, la mitad de los cuales (407.043) vivían en zonas rurales.</p><p>Pero a partir del censo 1970 comienza un declive pronunciado de la población rural. Ese año era de 39%; en 1980, fue de 35%; en 1990, de 23%; en 2001, de 17%, en tanto que en el censo 2010 (el último que registra este dato) fue de 14%.</p><p>¿Qué es un censo?</p><p>Un censo es una recopilación de datos fiables que se utiliza para conocer las características de la población. Estos datos suelen compilarse cada 10 años, y el más reciente tuvo lugar en 2022 (debió realizarse en 2020 pero se pospuso por la pandemia de Covid-19).</p><p>Aunque estos estudios descriptivos sobre todo los integrantes de una población están identificados con los Estados modernos, sin embargo, son una de las manifestaciones sociales y culturales más antiguas de la humanidad.</p><p>En estas pampas, el primer Censo de la República Argentina se realizó entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/efji_AQHa6Y8grL45ix4jmbXnx4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/censo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Los datos del Censo 2022 confirman tendencias en la provincia: Aunque hay más habitantes que antes, sin embargo, ha bajado la tasa de natalidad lo que incide directamente en el recambio de la población. Gualeguaychú sigue siendo la tercera ciudad más habitada con 94.780 personas.]]>
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                <updated>2024-07-28T01:00:04+00:00</updated>
                <published>2024-07-28T01:00:00+00:00</published>
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            La historia de “Purvis”, el bravo perro del general Urquiza
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GKLW-PqRmr4CvtOn08piqF7f3_Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/purvis.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia de Purvis y Justo José de Urquiza es una de muchas que muestran cómo los animales de compañía han sido parte importante de la vida de figuras históricas.</p><p>El perro estuvo presente en varias de las batallas en las que participó Urquiza, entre ellas la de Caseros, demostrando su lealtad y coraje al estar siempre al lado de su amo, incluso en momentos de peligro.</p><p>Purvis era, paralelamente, una figura constante en el Palacio San José, la residencia del líder entrerriano en Concepción del Uruguay. Se dice que los visitantes del palacio siempre veían al animal acompañando a su amo, ya fuera en las reuniones oficiales como en los momentos de ocio.</p><p>Algunas fuentes y relatos históricos mencionan que Purvis era un mastín de color oscuro. Estos animales son conocidos por su gran tamaño, fuerza y lealtad.</p><p>Se trata de una raza se ha utilizada históricamente como perros guardianes y de trabajo debido a su valentía y devoción a sus dueños. Un perro grande y de pelo oscuro habría sido una presencia imponente, lo que encaja con las descripciones de Purvis como un perro fiel que acompañaba a Urquiza en sus viajes y batallas.</p><p></p><p>Por otra parte, según los testimonios de la época, parece que era más malo que todos los enemigos de la Confederación juntos. De hecho, al parecer el animal compartía las simpatías y antipatías de su ilustre dueño, al grado de morder al visitante que no le agradaba.</p><p>Había sido adoptado de cachorro por el caudillo entrerriano, el cual le puso el apellido de John Brett Purvis, un militar inglés que había adherido a la causa contra Oribe (sitio de Montevideo).</p><p>Por lo visto el nombre del animal tiene un origen más específico y conectado con la historia de la región. ¿Pero qué habrá querido simbolizar Urquiza con este nombre?&nbsp;</p><p>Urquiza lo trajo de la campaña realizada en 1845 en la Banda Oriental, según el propio caudillo relató a un periodista uruguayo. Rápidamente el animal lo tomó como único amo y sólo le respondía a él. Lo seguía a todos lados, al punto que andaba entre los caballos en medio de las batallas.</p><p>Al parecer no existía estampido de cañón o fuego de fusilería que lo espantase. Inmutable, permanecía junto a su dueño.</p><p>Al hablar de él, dice Urquiza: “Reconoce en mí cierta superioridad, pues a nadie respeta, ni aun los que le dan de comer están seguros que deje de morderlos. Tiene una historia particular e instintos que nadie puede comprender o explicar”.</p><p>El vencedor de Caseros contó que Purvis era un cachorro que el General Galarza tenía en la Banda Oriental. “De repente se me reunió –relató– y aunque intentaba separarlo siempre insistía en volver a mí lado. Desde entonces no se ha separado de mí, olvidando completamente a su amo”.</p><p></p><p>Menciona que el perro lo acompaña en todas las campañas militares: “Ha seguido constantemente al lado de mí caballo, en la Campaña en el Uruguay y en Corrientes, y aunque los perros en general se espantan al oír el estruendo del cañón, este jamás ha mostrado la menor sorpresa”.</p><p>El caudillo testimonia: “En India Muerta estaba a mi lado cuando una bala de cañón pasó cerca de mí, lo dio por tierra y lo separó algunas varas, pero inmediatamente se incorporó y volvió a ocupar su puesto”.</p><p>En un folleto publicado en Gualeguaychú en 1850 titulado “Seis días con el General Urquiza” el caudillo habla de su fiel compañero en estos términos: “Ha habido casos que estando yo irritado con algunas personas, este animal las ha asaltado imprevistamente y les ha clavado los dientes. No tiene paz con nadie, aunque se le acaricie, y yo que nada lo halago veo que me respeta y es mi constante compañero”.</p><p>El terror de Sarmiento</p><p>Purvis fue mencionado varias veces por Domingo Faustino Sarmiento, quien reconocía que le temía. Alude a él en sus escritos sobre la Campaña en el Ejército Grande, previa a la batalla de Caseros.</p><p>“El perro Purvis muerde horriblemente a todo aquel que se acerca a la tienda de su amo. Esta es la consigna. Si no recibe orden en contrario, el perro muerde”, refiere.</p><p>“Un gruñido de tigre anuncia su presencia al que se aproxima –dice Sarmiento–; y un ‘¡Purvis!’ del general, en que le intima quedarse quieto, es la primera señal de bienvenida”.</p><p>En sus reflexiones Sarmiento confiesa: “Desde niño he tenido por rasgo característico la impavidez para hacer frente a los perros, que nunca han podido morderme”.</p><p>Pero luego se sincera al escribir: “Yo le tengo demasiado miedo al perro Purvis”, el mastín que tenía fama de haber mordido a mucha gente. “El general Paz, al verme de regreso de Buenos Aires, su primera pregunta confidencial fue: ¿No lo ha mordido el perro Purvis?”, cuenta Sarmiento, sugiriendo que al entrerriano le divertía lo que producía su animal a los demás.</p><p>Tener que ir a la a la carpa o al despacho donde trabajaba Urquiza era para Sarmiento una experiencia conmocionante.</p><p>Así lo explica: “Que se imagine cualquiera las emociones que debía experimentar cada ciudadano argentino al penetrar en aquel antro, con el sombrero en la mano, los ojos fijos en el monstruoso perro, su salvación pendiente de un grito dado un segundo más tarde del momento oportuno, mostrando ante un extraño síntomas de terror que nos presentaban en una luz desfavorable y a veces ridícula”.</p><p>El futuro presidente, de hecho, llevaba una suerte de ranking de víctimas del animal. Le había dejado la marca de sus colmillos a Ángel Elías, el secretario de Urquiza; al barón de Grati lo había mordido cuatro veces; también al comandante de uno de sus cuerpos. Hasta a Pedro Teófilo, uno de los hijos del general. “Y a cientos más”, aclaraba.</p><p>Perro célebre</p><p>Purvis quedó inmortalizado en dos cuadros del artista uruguayo Juan Manuel Blanes: uno relativo a la Batalla de Caseros y otro a la Batalla de Vences, en los cuales el perro aparece junto a la figura de Urquiza.</p><p>Por su lado, el artista italiano Carlo Penuti, que acompañó al Ejército Grande, también incluyó a Purvis en su obra “El Gral. Urquiza mandando en persona la derecha del Ejército. Batalla de Monte Caseros. Febrero 3 de 1852”.</p><p>En tanto, el perro aparece en la pintura al óleo de Emilio Carrafa, donde se refleja el paso de las tropas del Ejército Grande por el cruce de Punta Gorda (Diamante).</p><p>En la pintura se destaca Urquiza, de poncho y galera, y a su lado, Purvis. En la imagen pueden contemplarse también los rostros de Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento y de otros integrantes del Ejército Grande.</p><p>Además, el perro figura en “La Batalla de Caseros”, un mural de César Fernández Navarro que se encuentra en el salón de actos de la Escuela Nº11 “Provincia de Santa Fe” (Paraná).</p><p>Por último, en noviembre de 2022, el artista Ramiro Ghigliazza presentó una serie de reconstrucciones que hizo del rostro de Urquiza y en una de las imágenes el famoso perro aparece junto al caudillo.</p><p>Vale mencionar que el leal Purvis acompañó a Urquiza en su entrada triunfal en la ciudad de Buenos Aires, luego de Caseros.&nbsp;</p><p>Allí, los porteños recelaron de sus actitudes, entre las cuales se encontraba la de dar audiencia en presencia de Purvis.</p><p>Cuando Urquiza partió de Buenos Aires, rumbo a Entre Ríos, no olvidó a su mascota. Ambos, subidos a un bote, alcanzaron la embarcación que los transportaría.</p><p>El perro habría muerto antes de 1870. Esto privó a Urquiza de un fiel guardián, la fatídica tarde del 11 de abril de ese año, cuando un grupo de hombres invadió su residencia para asesinarlo.</p><p>El perro hecho poema</p><p>El poeta Hilario Ascasubi, firmando como Aniceto el Gallo, le dedico algunas cuartetas a la mascota del entrerriano:&nbsp;</p><p>“Y atrás de él su perro bayo&nbsp;</p><p>Que no hallando en el camino&nbsp;</p><p>A quien morder el indino&nbsp;</p><p>Quiso prendérsele a un gallo”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Y en otra cuarteta dirigida a Urquiza:&nbsp;</p><p>“Abra el ojo. No sea&nbsp;</p><p>Que algún mal intenciao&nbsp;</p><p>Lo traiga un día a la Plaza&nbsp;</p><p>Con ‘Purvis’ acollarao”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GKLW-PqRmr4CvtOn08piqF7f3_Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/purvis.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este mastín de color oscuro había sido adoptado de cachorro por el caudillo entrerriano. Se dice que Purvis devino en un perro guardián de Urquiza. Y no pasaba desapercibido, ya que imponía mucho respeto.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-07-21T11:00:00+00:00</published>
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            Al rescate del acervo cultural lingüístico de Entre Ríos para que las voces del pasado no mueran
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rxxqsX3qbClMxieHexvjEA-UjF4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/chana_volga_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una provincia como Entre Ríos, hecha del aporte de distintos grupos humanos, tiene un patrimonio lingüístico vinculado a su proceso de formación histórica, más allá del idioma oficial que se imparte en el sistema educativo formal.</p><p>Se trata de formas lingüísticas provenientes de los pueblos aborígenes que la habitaron y de aquel mosaico de grupos de inmigrantes que se fueron asentando en el territorio.</p><p>De un tiempo a esta parte, ha renacido un interés por preservar esta riqueza inmaterial, para lograr que las voces de los antepasados no mueran y con ellas se pierda su cultura.</p><p>En tiempos de multiculturalismo y de respeto a la diversidad étnica, ha surgido una nueva sensibilidad lingüística conectada con la necesidad de visibilizar el habla de los nativos y los extranjeros que se allegaron a estas tierras entrerrianas</p><p>En este contexto, sobresale el rescate de la lengua chaná realizado por un descendiente directo de esta etnia, Blas Jaime, que ha trabajado en la transcripción de la lengua oral de ese pueblo ágrafo.</p><p>Y, por otro lado, la búsqueda del reconocimiento provincial del dialecto hablado por los alemanes del Volga, una variedad lingüística que todavía se habla entre las familias de esta procedencia.</p><p>Es interesante observar que tanto los chanás como los “rusos alemanes” fueron grupos humanos que habitaron en lo que es hoy el departamento Gualeguaychú. La cultura de los primeros, rescatada por el profesor Manuel Almeida, creció en las márgenes de nuestros ríos, en tanto que los segundos vitalizaron pueblos rurales, como las aldeas San Antonio, San Juan y Santa Celia.&nbsp;</p><p>Se ha dicho con razón que Entre Ríos ha sido históricamente un crisol de diversas comunidades inmigrantes. En este sentido, preservar los idiomas de estos grupos es importante para mantener su patrimonio cultural.</p><p>Así, por ejemplo, los diversos dialectos italianos; el yidis y judeoespañol (ladino) que se habló en las colonias judías; los dialectos árabes, entre los cuales sobresale el sirio-libanés; el alemán suizo y el francés suizo. También los idiomas de los inmigrantes belgas, ucranianos, croatas, húngaros, checos, eslovacos y polacos, entre otros.</p><p>Este rico patrimonio lingüístico nos lleva a pensar en el lenguaje como sistema de simbolización que conecta a los seres humanos entre sí. Según la teoría antropológica, es la columbra vertebral de toda cultura.</p><p>“La palabra es nuestra morada, en ella nacimos y en ella moriremos; ella nos reúne y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia”, escribió el mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura.</p><p>Al tiempo que es un sistema único y prodigioso de expresión, el lenguaje porta una concepción del mundo. Y en este sentido condensa la memoria y la identidad de un pueblo.</p><p>De aquí se desprende, por tanto, que cuando una lengua se muere, no solo se apagan las voces, sino que desaparece una forma de vivir y de ver las cosas. Cuando esto ocurre, una expresión cultural humana se apaga, se extingue.</p><p>El rescate lingüístico chaná</p><p>Blas Jaime es un personaje clave en la preservación y revitalización del idioma y la cultura chaná en Argentina, pueblo aborigen que vivió principalmente en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay.</p><p>Nacido en Paraná, capital de Entre Ríos, es descendiente directo de esta etnia. Durante gran parte de su vida no fue plenamente consciente de la profundidad de su herencia. Pero fue a través de relatos familiares y su propio interés que comenzó a explorar y redescubrir sus raíces indígenas.</p><p>Fue entonces que emprendió la tarea de reconstruir esta lengua que había estado al borde de la extinción. Para lo cual utilizó fragmentos del habla que se habían conservado en la memoria colectiva de su familia y de la comunidad.</p><p>Combinó estos fragmentos con investigaciones académicas y lingüísticas, consultando con expertos y revisando registros históricos.</p><p>El resultado ha sido prodigioso: Blas Jaime ha logrado preservar el idioma chaná que no tenía una tradición escrita. Se trata de la trascripción de sonidos y palabra de un pueblo ágrafo.&nbsp;</p><p>Este sistema de escritura ha sido utilizado para crear diccionarios, gramáticas y otros materiales didácticos que facilitan el aprendizaje y la enseñanza del idioma chaná.</p><p>Al respecto, en 2013 apareció el primer diccionario Chaná-Español, editado por la Editorial de Entre Ríos, trabajo que recoge la investigación de Jaime.</p><p>El idioma chaná es parte del grupo lingüístico Charrúa-Chaná-Timbú, relacionado con otras lenguas indígenas de la región, todos los cuales suelen contener conocimientos únicos sobre el entorno natural, la medicina tradicional y la historia oral.</p><p>La reconstrucción de esta lengua nativa representa un acto de justicia cultural e histórica, toda vez que supone el reconocimiento a la existencia y contribución de los pueblos originarios que han sido marginados a lo largo de los siglos.</p><p>El trabajo de Blas Jaime ha ganado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.&nbsp;</p><p>El dialecto de los alemanes-rusos</p><p>“La variedad lingüística hablada por los descendientes de los Alemanes del Volga en Entre Ríos es un tesoro lingüístico que refleja la riqueza y la diversidad de nuestra identidad cultural”.</p><p>Así se expresó la diputada Mariel Ávila, autora del proyecto de ley que busca declarar patrimonio inmaterial de Entre Ríos al dialecto de los Alemanes del Volga, y que tratará la legislatura entrerriana.</p><p>La redacción del proyecto se gestó a partir del aporte de la amplia comunidad de los descendientes de este grupo humano que vino a fecundar la tierra entrerriana desde la lejana Europa.</p><p>Estos alemanes vivieron desde fines del siglo XVIII en las cercanías del río Volga en la región europea de Rusia, donde conservaron su cultura, sus tradiciones e iglesias, todas cristianas.</p><p>Pero a mediados del siglo XIX la situación de esta etnia alemana se modificó en el país de los zares. Se vieron forzados a migrar otra vez a partir de una política agresiva de “rusificación” instaurada por el zar Alejandro II.&nbsp;</p><p>Argentina, que por entonces tenía una política liberal dirigida a atraer inmigrantes europeos, abrió sus puertas a este grupo humano, cuyos primeros contingentes arribaron al puerto de Buenos Aires en 1878.</p><p>Algunos de ellos se afincaron en la provincia de Entre Ríos, donde nacieron las primeras aldeas que actualmente conservan sus originales características.</p><p>Determinados grupos se asentaron en el departamento Gualeguaychú, fundando las aldeas San Antonio, Santa Celia y San Juan.</p><p>Las comunidades de alemanes del Volga hablaban un dialecto, es decir una variedad lingüística de Hesse y Renania-Palatinado (regiones de Alemania), con influencias del idioma ruso y, posteriormente, del español argentino.&nbsp;</p><p>Según el investigador e historiador René Krüger, los dialectos han sido mirados de reojo y con cierto menosprecio por los representantes del idioma estándar, en este caso el alemán, como si fuera una variante “inferior” y “no del todo seria”.</p><p>“Pero en los últimos tiempos hubo un vuelco en los estudios lingüísticos, y hoy se aprecian y se valoran muchísimo todos los dialectos a la par de los idiomas estándares, pues cada dialecto es una expresión auténtica de la cultura y la identidad de quienes lo hablan. Así también le ha llegado el tiempo de la plena valoración al dialecto alemán del Volga hablado en la Argentina”, asegura Krüger.</p><p>Los alemanes del Volga y sus descendientes en Entre Ríos han hecho esfuerzos para preservar su idioma y tradiciones culturales, a través de escuelas, iglesias, y asociaciones culturales. Su dialecto es un testimonio de la resiliencia y adaptación de estas comunidades inmigrantes en su nueva tierra.</p><p>Aunque el castellano sea el idioma predominante en Entre Ríos, la preservación de las distintas lenguas que han hablado sus habitantes -tanto nativas como provenientes de otras latitudes- tiene un valor cultural significativo tanto para la comunidad específica como para la sociedad en su conjunto.&nbsp;</p><p>Esto fomenta la diversidad, enriquece la cultura provincial y fortalece la identidad y la cohesión comunitaria.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rxxqsX3qbClMxieHexvjEA-UjF4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/chana_volga_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Más allá del castellano, el idioma oficial que se enseña en las escuelas, en la provincia de Urquiza perviven formas lingüísticas aportadas por las etnias que la habitaron. ¿Por qué sería importante reconocerlas? Sin dudas, un trabajo que intenta traer el pasado de nuevo al presente para poder preservarlo en el futuro.]]>
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                                <category term="ciudad" label="Ciudad" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-07-13T23:46:43+00:00</published>
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            Emprendedores y académicos impulsan la producción de hidromiel en Gualeguaychú
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AWLhYcSG7bkZat30nyACAm_MIXk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/hidromiel_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La miel es un bien muy versátil y de ella se pueden extraer varios productos redituables, entre los cuales sobresale la hidromiel, una antiquísima bebida elaborada a partir de la fermentación de una mezcla de agua y la dulce sustancia producida por las abejas.</p><p>Existen pruebas de que se consumía en la antigua China alrededor del 7000 A.C., así como en la antigua India y Egipto. También era popular entre los griegos y romanos, y en las culturas nórdicas y celtas.</p><p>Pese a esta antigüedad y al hecho de que Entre Ríos y nuestra zona es fuertemente apícola, la hidromiel es desconocida en nuestro medio y no figura como bebida de consumo.</p><p>Sin embargo, hay una movida tendiente a cambiar este estado de cosas y quien lleva la delantera es la Facultad de Bromatología de la UNER, institución académica que se ha propuesto ofrecer a los apicultores conocimiento técnico y asesoría.</p><p>Al respecto, el pasado martes 25 de junio se llevó a cabo un taller de elaboración de hidromiel, en el laboratorio que la facultad tiene en el polo educativo local.</p><p>Primariamente dirigida a los productores locales, la capacitación estuvo a cargo de Gustavo Isaack y Roy Rivero, docentes de la cátedra de Enología de la Licenciatura en Bromatología.</p><p>La actividad se enmarcó en los proyectos de extensión “Muchas + abejas” y el proyecto de integralidad de funciones “De abejas y propóleos”. Y contó con la colaboración de Verónica Busch y Giuliana Seling.</p><p>Ahora El Día conversó con el equipo docente poco antes del taller para conocer la naturaleza de la iniciativa académica. Gustavo Isaack, que es también decano de la facultad, explicó que con ella se busca incrementar el “valor agregado” de la apicultura de la zona.</p><p>Agregó que esto se enmarca dentro de una política general de la Universidad, que está enfocada desde hace tiempo en la valorización de los productos regionales en general, como es el caso también de la vitivinicultura.</p><p>En cuanto a la apicultura, recordó que ya se han hecho talleres de capacitación para la producción de “cerveza con miel”. Lo que se pretende, explicó, es que el productor apícola diversifique su oferta y se aumente el consumo de los productos de la miel.</p><p>“El productor recibe hoy un ingreso menor por el valor del tacho (tambor con miel a granel). Para mejorar sus ingresos necesita explotar los diferentes productos de la colmena”, indicó.</p><p>Rivero, por su lado, explicó que se trata de hacer un “nexo” entre la facultad y el sector apícola, para impulsar “no sólo la producción de miel sino los otros productos de la colmena”.</p><p>Comentó, en este sentido, la importancia de fomentar la producción de propóleo, una sustancia resinosa que las abejas recogen de los árboles y utilizan para sellar las colmenas.</p><p>“Mientras que la hidromiel es un agregado de valor a la miel, el propóleo figura como un subproducto de la colmena”, explicó, al destacar que el propóleo se usa en productos de salud y cosméticos.</p><p>Rivero explicó que la hidromiel es una bebida que surge básicamente de la fermentación. Y a veces en la elaboración, dijo, se le pueden agregar otras sustancias como frutas, especies o hierbas; e incluso “pequeñas cantidades de propóleo para darle una calidad funcional”.</p><p>El entrevistado precisó que generalmente tiene un contenido alcohólico similar al vino y en cuanto a su elaboración hay que seguir determinados requisitos higiénicos-sanitarios para evitar diferentes contaminaciones, ya que “se trabaja con materiales vivos”.</p><p>Isaak señaló, en tanto, que se puede producir hidromiel con distintos sabores y aromas. Dijo que en la Facultad de Bromatología se han experimentado distintas alternativas para el consumo.</p><p>“Hemos venido haciendo distintas evaluaciones sensoriales a nivel local. Y lo que sacamos como conclusión que lo que le gusta a la mayoría es el hidromiel dulce”, precisó.</p><p>Afirmó que, así como existe el vino seco, también existe la hidromiel seca, pero las evaluaciones de degustación que se han hecho en la ciudad arrojan que no es del gusto del público, el cual prefiere el sabor dulce.</p><p>El decano recordó que en Entre Ríos se producía hidromiel en la abadía benedictina de Victoria, y la fórmula había sido desarrollada por la cátedra de Enología de la Facultad de Bromatología de Gualeguaychú.</p><p>Un producto que distinga a Entre Ríos</p><p>Isaac recordó que Entre Ríos es la segunda provincia productora de miel y derivados y lo que se pretende es hacer de este producto regional una marca entrerriana, como el vino lo es de Mendoza y la caña de azúcar de Tucumán.&nbsp;</p><p>Al respecto, la docente Verónica Busch aportó datos sobre la cadena apícola provincial. “Está conformada por más de 2.200 apicultores con unas 800.000 colmenas distribuidas en los 17 departamentos provinciales, sumándose empresas exportadoras de miel, carpinterías apícolas, proveedores de insumos, metalúrgicas, etc.”.</p><p>Y añadió: “La comercialización de la miel es llevada a cabo casi en su totalidad a granel en tambores como commodity al exterior”.</p><p>El problema de la cadena apícola entrerriana y nacional es el bajo consumo interno de miel, y por eso el grueso de lo que se produce se exporta a granel, es decir con casi nulo valor agregado.</p><p>Respecto a los grandes consumidores como Alemania, Estados Unidos y Japón, que superan ampliamente 1 kilo per cápita, Argentina no llega a los 250 g (un cuarto de kilo) per cápita, según estimaciones.</p><p>Los entrevistados comentaron que en diálogo con los productores surge que las “mieles oscuras” son subvaloradas, es decir se pagan menos.</p><p>Dichas mieles se producen a partir del néctar de flores de diferentes especies, entre las que destacan los árboles autóctonos. Tienen un color oscuro debido a la composición del néctar, en interacción con las enzimas que aportan las abejas, al tiempo que su sabor es intenso con notas a madera, caramelo, especias y frutas secas.</p><p>“A partir de eso nuestro equipo de investigación desarrolló un proyecto para poder aprovechar esas mieles oscuras –o la miel de coronillo que tiene un olor desagradable–. En este sentido estamos desarrollando una miel en polvo”, graficó Busch.</p><p>Según dijo, hay un gran desconocimiento sobre la variedad de mieles en territorio entrerriano. Las abejas utilizan néctar de distintas flores, de suerte que hay mieles de islas, de chilca, de eucaliptus, de trébol o de citrus.</p><p>“Es importante aclarar –apuntó por su lado Isaac– que el trabajo del apicultor es muy sacrificado. Han sufrido mucho la sequía y ahora la inundación. Es una actividad que requiere mucha dedicación y esfuerzo y muchas veces no es lo suficientemente redituable”.</p><p>Resurgir de un clásico</p><p>Aunque el vino y la cerveza dominan el mercado de bebidas alcohólicas, se verifica no obstante un resurgimiento de la hidromiel en el mundo, apalancado acaso por el cine como difusor cultural, donde vikingos y monjes medievales aparecen asociados al “agua miel”.</p><p>En Europa, es muy popular en países nórdicos como Noruega, Dinamarca y Suecia, así como en Islandia. Y también el consumo está creciendo en el Este, en Polonia y Rusia.</p><p>En Estados Unidos se ha producido un aumento significativo de la popularidad de la hidromiel en las últimas décadas, con muchas pequeñas cervecerías artesanales y bodegas especializadas en su producción.</p><p>Este renacimiento se debe en parte al interés creciente del público por bebidas artesanales y tradicionales, así como a la creatividad de los productores modernos que experimentan con nuevos sabores y técnicas de fermentación.</p><p>Pero también incide la difusión que le da a la bebida el cine. La serie “Vikings”, muy popular en la plataforma Netflix, al revalorizar la historia y cultura de ese pueblo escandinavo, también lo hizo por su bebida preferida, la hidromiel.</p><p>En las películas ambientadas en el medioevo, los monjes a menudo se representan produciendo agua miel. Y aunque esto puede parecer una licencia creativa, hay una base histórica para ello.&nbsp;</p><p>En efecto, durante la Edad Media, los monasterios eran centros de producción de una variedad de bienes, incluidos alimentos y bebidas. Los monjes eran famosos por su conocimiento en agricultura, jardinería, y en la elaboración de bebidas alcohólicas a base de hierbas o de miel.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AWLhYcSG7bkZat30nyACAm_MIXk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/07/hidromiel_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Es una de las bebidas alcohólicas más antiguas que se conocen. Sin embargo, no se la consume en nuestro medio. Desde la Facultad de Bromatología (UNER) se ha hecho un taller para productores, con la idea de que se incorpore como producto apícola regional.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-07-07T00:01:33+00:00</published>
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            67 años de la Diócesis de Gualeguaychú: Un hecho que marcó la vida del sur entrerriano
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                <![CDATA[Marcelo Lorenzo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V7-4_1rcB_DPtddnQvhHq8bJt_o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/06/catedral.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La organización de la “iglesia particular”, ocurrida 67 años atrás, supuso un giro en la vida religiosa de los departamentos del sur de la Provincia, que hasta entonces integraban la Arquidiócesis de Paraná.</p><p>La creación fue dispuesta por el Papa Pío XII, el 11 de febrero de 1957 “en vista del considerable desarrollo civil y religioso en la Argentina, y el crecimiento de la población, con el fin de asegurar una asistencia espiritual más adecuada a los fieles argentinos”.</p><p>Por entonces esta zona eclesiástica, que involucraba a cinco departamentos entrerrianos, contaba con 17 parroquias, 32 sacerdotes del clero secular y 44 religiosos benedictinos.</p><p>Una diócesis es, según el Concilio Vaticano II, “una porción del Pueblo de Dios, que se confía a un obispo para que la apaciente con la cooperación del presbiterio, de suerte que (…) constituye una iglesia particular”.</p><p>El primer obispo local fue el Pbro. Jorge Chalup, quien tomó posesión de la sede de la catedral “San José” el 29 de noviembre de 1957, fecha que se toma como el nacimiento formal de la Diócesis de Gualeguaychú.</p><p>A Chalup le cupo encabezar la organización de todas las instituciones religiosas sureñas en una superficie territorial de 33.887 km2. Durante su administración, por ejemplo, se organizó la curia, se fundó el seminario menor, se pusieron en marcha la Liga de Madres y la catequesis, se crearon Cáritas y los institutos educativos “Pío XII” y “Sedes Sapientiae”.</p><p>La designación de Chalup se enmarcó dentro de un particular contexto de la relación entre el Estado argentino y la Iglesia Católica.&nbsp;</p><p>En efecto, fue autorizada el 4 de marzo de 1957 por un decreto ley del presidente militar Pedro Aramburu, ya que entonces el gobierno argentino ejercía el patronazgo de la Iglesia Católica, es decir, tenía la potestad de crear diócesis y designar a sus obispos titulares.</p><p>El Papa convalidó el nombramiento el 13 de marzo designando como obispo de Gualeguaychú al entonces Vicario General de Corrientes, Jorge Ramón Chalup.</p><p>El nuevo prelado prestó juramento ante el presidente de la Nación en la Casa de Gobierno el 6 de junio y tres días después fue consagrado como tal en la catedral de Corrientes.</p><p>El religioso arribó a Gualeguaychú el 29 de junio. Ese día desde temprano una enorme caravana de autos lo esperaba en las inmediaciones del Aeroclub local. Chalup fue recibido luego por las autoridades municipales.</p><p>Amplio territorio</p><p>En perspectiva histórica, hay que decir que la geografía del sur entrerriano era parte del Virreinato y dependía de Buenos Aires desde el punto de vista político y eclesiástico.&nbsp;</p><p>Recién en 1862 se creó la diócesis de Paraná, cuya jurisdicción abarcaba toda la comunidad católica de Entre Ríos.</p><p>Hay que esperar hasta mediados del siglo XX para que la iglesia del sur entrerriano cuente con su propia diócesis, la cual junto con la de Concordia son “sufragáneas” de la arquidiócesis de Paraná, de mayor preeminencia en la provincia.</p><p>La diócesis de Gualeguaychú comprende una superficie de 33.887 km2, alberga a una población de más de 310.000 habitantes, la mayoría de los cuales se considera católico según las encuestas.</p><p>Esta jurisdicción eclesiástica comprende los departamentos de Gualeguaychú, Islas del Ibicuy, Uruguay, Gualeguay, Tala y Victoria. En esta geografía se hallan distribuidas 36 parroquias.</p><p>Desde su creación en 1957, la diócesis ha estado encabezada por 5 obispos: Jorge Ramón Chalup (1957-1966), Pedro Boxler (1967-1996), Luis Guillermo Eichhorn (1997-2004), Jorge Eduardo Lozano (2005-2016) y Héctor Luis Zordán (desde el 28 de marzo de 2017 y continúa).</p><p>Bajo la advocación de dos patrones</p><p>El 30 de noviembre de 1957, el Papa Pío XII, a través de la carta apostólica “Quae recens”, proclamó a María Virgen del Santísimo Rosario y San José como patronos principales de la Diócesis.</p><p>Se trató de una respuesta al pedido del obispo Chalup, quien fundamentó su solicitud argumentando que ambas devociones estaban muy arraigadas en la sociedad nativa.</p><p>Cuando en 1783 arribó a esta zona Tomás de Rocamora, como fundador de villas, la capilla pública estaba bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, aunque los creyentes también tenían preferencia por San José.</p><p>Para denominar a la villa recién plantificada, Rocamora sugirió el nombre de San José de Gualeguaychú, dado que Nuestra Señora del Rosario era ya patrona de Paraná. De esta manera la fe cristiana de nuestra comunidad se desarrolló bajo estos dos patrones.&nbsp;</p><p>En 1801, tras la propuesta de Rocamora, el pueblo pasa oficialmente a llamarse San José de Gualeguaychú.</p><p>Ese año, por voto popular, de acuerdo a costumbres de la época, fue elegido en un cabildo abierto el padre adoptivo de Jesús de Nazaret y el esposo de María como patrono de la villa.</p><p>“José es quien Dios eligió para ser el ‘supervisor del nacimiento del Señor’, aquel que tiene la responsabilidad de cuidar la entrada ‘ordenada’ del Hijo de Dios en el mundo, de acuerdo con las disposiciones divinas y las leyes humanas”, declara el Papa Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica “Custodio del Redentor”.</p><p>La Iglesia Católica honra a San José el 19 de marzo “por su fidelidad a Dios, y a su vocación como Custodio del Redentor”.</p><p>Pero también la Virgen del Rosario era una advocación reconocida entre los pobladores del primitivo asentamiento lugareño.</p><p>Quienes trajeron a esta zona esta veneración religiosa fueron los misioneros de la Orden de los Predicadores del Convento de Santo Domingo emplazado en Buenos Aires.&nbsp;</p><p>Ese sacerdote español era un gran impulsor del rezo del rosario, una oración antigua de la Iglesia Católica, que medita los misterios de la vida de Jesús y de su madre María.</p><p>Según la tradición católica, la palabra rosario significa “corona de rosa”. Porque la Virgen María ha revelado que quien reza la oración le entrega una corona de esas flores.</p><p>La fiesta de Nuestra Señora del Rosario fue instituida por el papado y se celebra cada 7 de octubre. Esto en recordación de la victoria obtenida por los cristianos ante los turcos en la batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario.</p><p>Herencia colonial</p><p>La injerencia del gobierno argentino en la creación de jurisdicciones eclesiásticas tenía antecedentes coloniales.&nbsp;</p><p>Se vinculó al Real Patronato, un conjunto de privilegios y facultades especiales que los Papas concedieron a los Reyes de España y Portugal, a cambio de que éstos apoyaran la evangelización y el establecimiento de la Iglesia en América.</p><p>El Patronato hizo de la Iglesia del Nuevo Mundo, desde el punto de vista administrativo, una especie de dependencia de la Corona española en América.</p><p>Esta institución explica por qué razón el obispo Sebastián Malvar y Pintos fue muy importante para Gualeguaychú, ya que fue él quien impulsó la creación de la parroquia de San José, instalada el 2 de marzo de 1780, es decir tres años antes de que Tomás de Rocamora fundara la villa sobre ese nucleamiento.</p><p>“Las capillas serán parroquias y junto a las parroquias nacerán villas”. En esta frase del prelado español está contenida toda la alta política de España para esta zona, en el último tramo del siglo XVIII.</p><p>Malvar y Pinto formó parte de una estrategia decidida en la corte del rey Carlos III, quien estaba empeñado en fortalecer las posesiones españolas en América frente a la amenaza portuguesa.</p><p>Al declararse el gobierno revolucionario de 1810 continuador de todas las atribuciones soberanas que había detentado la Corona española, el patronato regio se transformó en patronato republicano.</p><p>Herederas de la tradición borbónica que había intentado transformar a los sacerdotes, y en particular a los curas rurales, en agentes civilizadores, las nuevas élites culturales y políticas criollas intentaron apuntalar sus proyectos con el respaldo del aparato eclesiástico.&nbsp;</p><p>De allí que en la Argentina del siglo XIX fueran favorables a la conservación del patronato incluso fervorosos liberales, que postulaban en teoría la separación del Estado y la Iglesia.</p><p>Esto explica por qué la designación del primer obispo de Gualeguaychú, todavía en el primer tramo del siglo XX, emanara primero del gobierno argentino, mediante un decreto ley.&nbsp;</p><p>Recién en 1966, por un acuerdo con el Vaticano, en Argentina se puso fin al patronato sobre la Iglesia Católica.</p>]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2024-06-29T00:05:54+00:00</published>
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