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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
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            El legado del papa Francisco y el futuro de la Iglesia
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AYjjih12lrv0KeLG_1LRbOEQdTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/04/papa_francisco_1.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Jorge Lozano</p><p>Desde su elección el 13 de marzo de 2013, el Papa Francisco ha sido una figura transformadora, no sólo dentro de la Iglesia Católica sino también en el escenario global. Primer Papa latinoamericano, jesuita y con una sensibilidad profundamente pastoral, Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre de Francisco evocando al Santo de Asís, símbolo de la pobreza, la paz y el cuidado de la creación. Ese gesto inicial ya anticipaba un pontificado marcado por la sencillez y el compromiso con los más vulnerables.</p><p>En un mundo marcado por la indiferencia, la desigualdad y la fractura social, Francisco habló con claridad sobre los pobres, los descartados, los migrantes, los jóvenes sin futuro, los ancianos solos, y los pueblos oprimidos por la guerra o la codicia financiera. Su denuncia del sistema económico que “mata” (Evangelii Gaudium) y su crítica a la “globalización de la indiferencia” pusieron en el centro del debate temas que trascienden lo religioso.</p><p>En Laudato si’, su encíclica ecológica, logró una confluencia inédita entre ciencia, ética, teología y política, reclamando un cambio profundo del modelo de desarrollo y alertando sobre la urgencia de cuidar nuestra “casa común”. Su diplomacia silenciosa también abrió caminos de paz: entre Cuba y Estados Unidos, en la región amazónica, en la defensa de los pueblos indígenas y en el diálogo interreligioso, especialmente con el Islam.</p><p>Francisco ha sido un Papa de gestos: besó los pies de líderes enfrentados en Sudán del Sur, visitó cárceles y lavó los pies a reclusos el Jueves Santo, abrazó a personas con malformaciones, viajó a campos de refugiados, e invitó a los pobres a comer con él en el Vaticano. Cada gesto suyo habló más fuerte que muchas homilías.</p><p>Un mundo católico sin Francisco</p><p>La eventual ausencia del Papa Francisco abre una pregunta profunda: ¿cómo quedará la Iglesia tras su pontificado? Francisco no impuso una doctrina nueva, pero sí provocó una conversión pastoral que marcó el espíritu del tiempo. Su énfasis en la misericordia por sobre la condena, en la sinodalidad como modo de caminar juntos, y en la inclusión de los descartados, dejó una semilla en los corazones.</p><p>Sin embargo, su paso también generó resistencias. Algunos sectores, replegados en estructuras rígidas, no comprendieron su impulso renovador. Aun así, Francisco no buscó imponer, sino invitar. Y en eso está su genialidad: sembró procesos, en coherencia con su afirmación de que “el tiempo es superior al espacio”.</p><p>Nos deja una Iglesia más consciente de su misión en las periferias, más dispuesta al diálogo, y más humilde para reconocer sus errores. La cultura del encuentro que promovió no desaparecerá con su partida, sino que quedará como brújula para una nueva generación de creyentes y pastores.</p><p>Sin él, la Iglesia perderá una voz que supo hablar con ternura, con sentido del humor, con lenguaje de pueblo. ¿Quién reemplazará su cercanía? ¿Quién sabrá mirar a los ojos al herido, al olvidado, al alejado, sin juzgarlo? El Espíritu Santo se encargará de mostrarnos a quién elige.</p><p>El próximo Papa: oración, calle y escucha</p><p>Imaginar al próximo Papa es pensar en un sucesor del Apóstol San Pedro. Y esta elección no es predecible, por más especulaciones que se estén realizando.</p><p>Pedimos a Dios nos envíe un Papa que escuche, que no tema la complejidad del mundo, que sepa dialogar con la ciencia, con otras religiones, con los jóvenes, con las mujeres. Un hombre de oración y también de calle. Que hable varios idiomas, pero que sobre todo entienda el lenguaje del dolor humano.</p><p>El Papa Francisco nos enseñó que la fe no se reduce a normas, sino que es encuentro; que la Iglesia no es un museo de perfectos, sino un hospital de campaña; que el Evangelio sigue siendo la buena noticia para los pobres. Su paso por la historia no será breve ni silencioso. Será semilla y levadura.</p><p>Que quien lo suceda, tenga el coraje de seguir caminando con ese bastón de pastor que no señala, sino que acompaña desde la alegría del Evangelio.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AYjjih12lrv0KeLG_1LRbOEQdTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/04/papa_francisco_1.png" class="type:primaryImage" /></figure>¿Quién reemplazará su cercanía? ¿Quién sabrá mirar a los ojos al herido, al olvidado, al alejado, sin juzgarlo? Pedimos a Dios un pontífice que escuche, que no tema la complejidad del mundo, que dialogue con la ciencia, con otras religiones, con los jóvenes, con las mujeres. Un hombre de oración y también de calle.]]>
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                <published>2025-04-21T13:08:00+00:00</published>
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            Inteligencia Artificial: ¿Aliada de la guerra o de la paz?
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/31lRYy_HahrTT6Ye0Ct9iwv5OC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Eduardo Lozano*</p><p>A nivel global el drama de la guerra se ha extendido y arraigado. Llovido sobre mojado. Destrucción y muerte ante la inoperancia de los organismos mundiales y regionales, o los supuestos amigos dispuestos siempre a arrimar más leña al fuego. No faltan los buitres que hacen negocios fabricando y vendiendo armas sin importar fronteras éticas a las que no conocen ni les importa, simplemente no saben de qué se trata.</p><p>Al comenzar cada año el Papa nos convoca a la Jornada Mundial de la Paz, en esta ocasión con el lema “Inteligencia artificial y paz”. En su Mensaje Francisco comparte una rica reflexión acerca de los avances tecnológicos y el modo en que influyen en la vida cotidiana. Te invito a leer el mensaje completo disponible en internet.</p><p>Desde el inicio plantea una mirada positiva: “el progreso de la ciencia y de la técnica, en la medida en que contribuye a un mejor orden de la sociedad humana y a acrecentar la libertad y la comunión fraterna, lleva al perfeccionamiento del hombre y a la transformación del mundo”. Queda claro que la Iglesia no es tecnofóbica.</p><p>Sin embargo, dicho lo positivo también se señala que se “están poniendo en las manos del hombre una vasta gama de posibilidades, algunas de las cuales representan un riesgo para la supervivencia humana y un peligro para la casa común”. Francisco resume esta dicotomía en pocas palabras: “entusiasmantes oportunidades y graves riesgos”.</p><p>Por eso nos dice que debemos “reflexionar sobre el ‘sentido del límite’, un aspecto a menudo descuidado en la mentalidad actual, tecnocrática y eficientista, y sin embargo decisivo para el desarrollo personal y social. El ser humano, en efecto, mortal por definición, pensando en sobrepasar todo límite gracias a la técnica, corre el riesgo en la obsesión de querer controlarlo todo, de perder el control de sí mismo, y en la búsqueda de una libertad absoluta, de caer en la espiral de una dictadura tecnológica”. Repito esta frase contundente, el ser humano “corre el riesgo, en la obsesión de querer controlarlo todo, de perder el control de sí mismo”.</p><p>En el contexto internacional de guerras, el Papa nos insiste en que “no podemos eludir las graves cuestiones éticas vinculadas al sector de los armamentos. La posibilidad de conducir operaciones militares por medio de sistemas de control remoto ha llevado a una percepción menor de la devastación que estos han causado y de la responsabilidad en su uso, contribuyendo a un acercamiento aún más frío y distante a la inmensa tragedia de la guerra. La búsqueda de las tecnologías emergentes en el sector de los denominados ‘sistemas de armas autónomos letales’, incluido el uso bélico de la inteligencia artificial, es un gran motivo de preocupación ética”.&nbsp;</p><p>No debemos engañarnos, “los sistemas de armas autónomos no podrán ser nunca sujetos moralmente responsables. La exclusiva capacidad humana de juicio moral y de decisión ética es más que un complejo conjunto de algoritmos, y dicha capacidad no puede reducirse a la programación de una máquina que, aun siendo ‘inteligente’, no deja de ser siempre una máquina”.&nbsp;</p><p>Siendo realista nos dice que “tampoco podemos ignorar la posibilidad de que armas sofisticadas terminen en las manos equivocadas facilitando, por ejemplo, ataques terroristas o acciones dirigidas a desestabilizar instituciones de gobierno legítimas”.&nbsp;</p><p>Por eso concluye el Papa: “En resumen, realmente lo último que el mundo necesita es que las nuevas tecnologías contribuyan al injusto desarrollo del mercado y del comercio de las armas, promoviendo la locura de la guerra. Si lo hace así, no solo la inteligencia, sino el mismo corazón del hombre correrá el riesgo de volverse cada vez más ‘artificial’. Las aplicaciones técnicas más avanzadas no deben usarse para facilitar la resolución violenta de los conflictos, sino para pavimentar los caminos de la paz”. Una vez más quiero repetir una frase: “Si lo hace así, no solo la inteligencia, sino el mismo corazón del hombre correrá el riesgo de volverse cada vez más ‘artificial’”.</p><p>Expresa Francisco: “Mi oración al comienzo del nuevo año es que el rápido desarrollo de formas de inteligencia artificial no aumente las ya numerosas desigualdades e injusticias presentes en el mundo, sino que ayude a poner fin a las guerras y los conflictos, y a aliviar tantas formas de sufrimiento que afectan a la familia humana”.</p><p>Seamos constructores de paz en el cuidado de toda vida y de la casa común.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/31lRYy_HahrTT6Ye0Ct9iwv5OC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Estamos terminando el año 2023. A nivel personal solemos hacer nuestros balances: Si logramos vencer algún vicio que nos habíamos propuesto dejar, o mejorar una relación desgastada, crecer laboralmente. Lamentablemente como sociedad hemos dado pasos atrás en la pobreza y la indigencia, que para unos resultó privación de gastos superfluos y para gran cantidad de población comer peor y menos, deterioro en condiciones sanitarias y educativas. Los más golpeados, niños y adolescentes.]]>
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                <updated>2023-12-31T00:04:11+00:00</updated>
                <published>2023-12-31T00:03:36+00:00</published>
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            La Navidad soñada
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pK3Mbsy4awHjdX1vvYI72VX2n4E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/p.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*&nbsp;</p><p>Los sueños ocupan un lugar importante en la vida de las personas. Podemos decir que cuanto más elevados los sueños, más lejanos son los horizontes, y a la vez más exigentes y apasionantes.&nbsp;</p><p>No tener sueños, o verlos sistemáticamente postergados, nos sumerge en decepción y angustia existencial. Nos invade la sensación de andar sin rumbo y sin sentido. La ausencia de sueños e ideales puede darse por una condición de pobreza prolongada, como quienes se encuentran en un tobogán en continuo descenso. También puede haber falta de motivaciones trascendentes, o vegetar en un consumismo que nos lleva al vacío interior.&nbsp;</p><p>El Evangelio (Mt 1, 18-25) nos dice que Dios habló durante el sueño a San José. En la Biblia en varias oportunidades se hace referencia a este camino que Él usa para comunicarse. El Papa también nos invita con frecuencia a soñar en un mundo nuevo, como primer paso para darnos a su construcción.</p><p>Vivimos en un tiempo competitivo en el cual se valora a los más fuertes y a los ganadores; las apariencias ocupan el primer lugar aunque todos sabemos que engañan. Por el contrario, son dejados de lado los más débiles y vulnerables. Cuesta promover actitudes que logren una sociedad en la cual haya espacio para todas las personas, respetando su edad y condición. ¡Cómo luchan y trabajan hombres y mujeres que se organizan para asistir a quienes tienen capacidades diferentes o disminuidas! ¡Cuánto dolor ante la exclusión de migrantes, adictos, personas de diversidad sexual! ¡Cuánta naturalización de la pobreza!</p><p>La grave crisis económica y social que estamos atravesando ha incrementado la angustia en numerosos hogares. Cada vez se deteriora más la alimentación de los niños y ancianos, los más duramente golpeados.&nbsp;</p><p>La Navidad, ¿puede aportar algo nuevo? No podemos mirar para otro lado ante el impacto de la crisis sobre tantas familias. El panorama es particularmente devastador. A muchos de ellos se los ignora e invisibiliza, es como si no existieran. Viven hacinados en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud. Migrantes, adictos, excluidos… El nacimiento de Jesús nos hace buscarlo entre ellos, en las periferias, en tanta vida rota.</p><p>Cómo no poner en el pesebre junto al niño las situaciones de guerra en diversos lugares del mundo.</p><p>La entrada del Mesías en la historia de los hombres no pudo haber sido más desconcertante. Nos cuenta el Evangelio que al recién nacido lo envolvieron en pañales. Eso es signo de la máxima fragilidad; de un bebé que debe ser atendido, protegido y ayudado. Y curiosamente este será el signo que tendrán los pastores para reconocer el Niño: ni más ni menos que ¡un signo de fragilidad! En la noche de Belén la fragilidad es abrazada y cuidada con ternura.&nbsp;</p><p>Y aquí estamos nosotros. Para muchos la pandemia significó vivir situaciones complejas de dolor, de heridas que no cierran. Si algo hemos aprendido es que “no somos omnipotentes”. Insistentemente nos decimos que “estamos todos en la misma barca”, y justamente por eso sabemos que “nadie se salva solo”, ni a sí mismo ni aislado de los demás. Sin embargo, cuesta aprender la lección.</p><p>La Navidad es un tiempo para soñar en nuestras fragilidades tratadas con ternura.&nbsp;</p><p>La Navidad es un tiempo para transformar nuestras vidas, nuestras mesas, nuestros entornos en pesebres que sepan abrigar.</p><p>La Navidad soñada por Dios no es un acontecimiento naïf, sino atravesada por el realismo de la debilidad.</p><p>Y quisiera compartir un pedacito del mensaje navideño del Papa Francisco a los sacerdotes, obispos y cardenales que trabajan con él “timoneando” la barca de la Iglesia universal:&nbsp;</p><p>“Escuchar, discernir, caminar: tres verbos para nuestro camino de fe y para el servicio que realizamos aquí en la Curia. Quisiera transmitírselos a través de algunos de los protagonistas de la Navidad. (…) María, que nos recuerda la escucha. (…) Vivir el discernimiento como método de nuestro actuar. Y aquí podemos referirnos a Juan el Bautista. (…) Y ahora la tercera palabra: caminar. Y aquí el pensamiento se dirige naturalmente a los Magos. (…) Hace falta valor para caminar, para avanzar más allá. Es una cuestión de amor. Hace falta valor para amar. Me gusta recordar la reflexión de un celoso sacerdote sobre este tema, que también puede ayudarnos en nuestro trabajo en la Curia. Dice que es difícil volver a encender las brasas bajo las cenizas de la Iglesia. La dificultad, hoy, consiste en transmitir la pasión a quienes hace tiempo la perdieron. Sesenta años después del Concilio, seguimos debatiendo sobre la división entre ‘progresistas’ y ‘conservadores’, pero esta no es la diferencia: la verdadera y principal diferencia está entre ‘enamorados’ y ‘acostumbrados’. Esta es la diferencia. Y sólo los que aman pueden caminar”.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pK3Mbsy4awHjdX1vvYI72VX2n4E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/p.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“¿Cómo andás?” puede llegar a ser una pregunta incómoda, sin una respuesta inmediata. Incluso si alguien dice “vivo al día” puede significar una situación económica coyuntural o instalada. También puede expresar carecer de certezas para el mañana.]]>
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            La Navidad en tiempos de crisis
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wngMjgz3K92ndgF6vSn4NqiWBYo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/pesebre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*&nbsp;</p><p>Si miramos más allá de nuestras fronteras, las guerras que traen muerte y destrucción son ruidos que quieren tapar el llanto del recién nacido. La debilidad de los migrantes forzados. La contaminación ambiental y el cambio climático no dejan de herir gravemente al maltratado Planeta.</p><p>¿La Navidad se opaca?&nbsp;</p><p>Sin embargo sabemos que aun en estas circunstancias difíciles ya está cerca el que viene a nuestro encuentro. No quiere ser visita ocasional sino hospedarse de modo permanente, habitar entre nosotros, mudarse a nuestro barrio. Está recorriendo las calles, jugando en las plazas o en los niños que se esconden de las bombas, haciendo las compras en el almacén, esperando el colectivo, trabajando en el taller o la huerta, buscando trabajo, amamantando su bebé, enfermo o preso… Un importante texto del Concilio Vaticano II dice que “el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre…” (GS 22).</p><p>No lo vamos a encontrar en paraísos artificiales que enajenan, en el consumismo que harta. No será parte de las actitudes individualistas del sálvese quien pueda. No lo veremos entre los poderosos e influyentes. Se pasea entre los pobres, los enfermos, los últimos.</p><p>En los Templos, algunas de nuestras casas, vidrieras de comercios, hemos armado el pesebre. La cuna está preparada, pero puede quedar vacía. El Niño Dios no viene de prepo ni haciéndose lugar a los codazos. Él se ofrece. Lo que a veces se dice en algunas publicidades, en este caso es cierto: “si lo querés, lo tenés”. Solamente hace falta estirar los brazos para tomarlo y llevarlo junto a tu pecho.</p><p>Unos cuantos estudiosos dicen que estos años están signados por la angustia existencial, una vida cargada de sinsentido. Tenemos muchos instrumentos tecnológicos para comunicarnos, y sin embargo estamos más solos que nunca. Sabemos que la felicidad no consiste en poseer muchas cosas sino más bien unas pocas necesarias. Aun así, nuestra vida va por la búsqueda de otros logros. Varias poesías lo expresan bellamente. Seguramente recordarás la canción que dice “volver a ser de repente/ tan frágil como un segundo/ volver a sentir profundo/ como un niño frente a Dios…” (Violeta Parra). La niñez cronológica es una etapa que hemos dejado atrás con el transcurso del tiempo. Pero la Infancia espiritual es algo por alcanzar. Una búsqueda que no termina nunca.</p><p>La Navidad nos trae un mensaje de fraternidad, de paz. Pero mientras haya inequidad se impone la anomia denominada como “la ley del más fuerte” y se pisotea a los débiles. En Navidad Dios nace en fragilidad y se pone del lado de los postergados, de los que no cuentan.</p><p>Es significativo que Jesús nace y muere fuera de la ciudad. Se cumple lo dicho en el prólogo del Evangelio de San Juan “vino a los suyos, y los suyos no le recibieron" (Jn 1, 11).</p><p>Nace en una gruta como la que usan los pastores para guardar sus rebaños en las noches frías. Como escribió el Papa Francisco, “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura” (EG 286). Jesús nace entre animales. Las representaciones que hacemos en los pesebres quieren manifestar a toda la creación en torno al Niño. Las estrellas, la cueva en la roca, el pasto, el agua, los animales, los pobres, los Ángeles.&nbsp;</p><p>Aquella cueva de animales en las periferias de Belén acogió a una familia excluida de otros sitios. Se transformó en lugar de ternura e inclusión.&nbsp;</p><p>En la Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, Dios hecho hombre, ni más ni menos que la llegada de un bebé divino que nos abre a la esperanza de algo nuevo.</p><p>¡Bienvenido, Niño Dios!</p><p>En la mañana de ayer pudimos ser testigos con alegría de la beatificación del Cardenal Eduardo Francisco Pironio en la Basílica de Luján. Su legado es imposible sintetizarlo en pocas líneas. Con humildad puedo destacar su espiritualidad encarnada, acogiendo la opción preferencial por los pobres y el amor a la Virgen. Ante las incertidumbres que nos ponen al borde del abismo nos enseña a aferrarnos con confianza a la cruz del Señor. Sufrió calumnias y persecuciones dentro de la Iglesia y desde sectores del mundo. Dos de sus palabras preferidas: alegría y esperanza.&nbsp;</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wngMjgz3K92ndgF6vSn4NqiWBYo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/pesebre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En estos días los diálogos y comentarios se centran en la situación económica, los precios de los alimentos y los remedios, el valor del dólar... Un clima social enrarecido y con fantasmas que se levantan en el horizonte. En siete días será la Nochebuena, y nuestro ánimo puede estar tenso sin dar espacio a lo espiritual. Son muchos los riesgos de distraernos en cosas que hacen más ruido que el nacimiento de un Niño.]]>
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                <published>2023-12-16T17:13:00+00:00</published>
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            El Papa Francisco no pudo viajar a Dubai, pero igual estuvo presente
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LM--Nk3wJXA4QqYPN4uwAxuFyME=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/05/papa_francisco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>Al comienzo de su texto señala: “Me hago presente porque la devastación de la creación es una ofensa a Dios, un pecado no sólo personal sino estructural que repercute en el ser humano, sobre todo en los más débiles; un grave peligro que pende sobre cada uno y que amenaza con desencadenar un conflicto entre generaciones”. No es una expresión exagerada. Varios de los científicos y asesores que acompañaron las deliberaciones dieron diagnósticos alarmantes.&nbsp;</p><p>Pero es importante mirar este tiempo desde el futuro que nos reclama poner manos a la obra y corregir las consecuencias desastrosas, algunas todavía evitables: “Me hago presente para formular una pregunta a la que estamos llamados a responder ahora: ¿trabajamos por una cultura de la vida o de la muerte? Les pido de corazón: ¡escojamos la vida, elijamos el futuro! ¡Escuchemos el gemido de la tierra, oigamos el clamor de los pobres, demos oídos a las esperanzas de los jóvenes y a los sueños de los niños! Tenemos una gran responsabilidad: velar porque no se les niegue el futuro”.</p><p>A cada uno de nosotros nos cuesta enfrentarnos con los límites; nos hacen caer en la cuenta de que no todo es posible, o que aun siéndolo, no es conveniente o razonable avanzar en su realización. Por eso Francisco nos señala que: “La ambición por producir y poseer se ha convertido en una obsesión, y ha desembocado en una avidez sin límites, que ha hecho del ambiente objeto de una explotación desenfrenada. El clima trastornado es una advertencia para que detengamos semejante delirio de omnipotencia. El único camino para poder vivir en plenitud es que volvamos a tomar conciencia, con humildad y valentía, de nuestro límite”. Actuar con mentalidad omnipotente es una fantasía que tiene un costo demasiado alto. El consumismo no es inocuo e inofensivo.</p><p>El Papa también sale al cruce de quienes quieren endilgar la responsabilidad del cambio climático a los pobres y el número de nacimientos entre ellos. Francisco señala que esos “son tabús que hay que objetar con decisión. No es culpa de los pobres, porque casi la mitad del mundo, la más pobre, es responsable de apenas el 10% de las emisiones contaminantes, mientras que la distancia entre los pocos acomodados y los muchos desfavorecidos nunca ha sido tan profunda. Ellos son, en realidad, las víctimas de lo que está sucediendo. Pensemos en las poblaciones indígenas, en la deforestación, en el drama del hambre, de la inseguridad hídrica y alimentaria, en los flujos migratorios provocados”.&nbsp;</p><p>Alentó a que las deliberaciones y decisiones estuvieran a la altura de las necesidades. “Se necesita dar un signo de esperanza concreto. Que esta COP sea un punto de inflexión, que manifieste una voluntad política clara y tangible, que conduzca a una aceleración decisiva hacia la transición ecológica, por medio de formas que posean tres características: «que sean eficientes, que sean obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente» (Laudate Deum 59). Y que se realicen en cuatro campos: la eficiencia energética, las fuentes renovables, la eliminación de los combustibles fósiles y la educación a estilos de vida menos dependientes de estos últimos.” Dios nos ayude a enfrentar los cambios necesarios.</p><p>El 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, se suele armar el Pesebre en las casas, los comercios y lugares públicos. Que al contemplar la sencillez y belleza que nos trae el nacimiento del Dios Niño nos acerquemos a Él con confianza.</p><p>&nbsp;El próximo sábado 16 de diciembre a las 11 hs se beatificará en la Basílica de Luján a un cardenal argentino que dejó huella —y de la buena— en nuestro país, en el continente americano y en Roma: Eduardo Pironio. Una fiesta que celebrarán en vigilia desde la noche anterior en la plaza lujanera los jóvenes de hoy que recibieron y abrazaron su legado en la Pastoral de Juventud Argentina. Preparemos nuestros corazones para esos días de memoria agradecida por su vida entregada a la Iglesia universal.</p><p>* Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LM--Nk3wJXA4QqYPN4uwAxuFyME=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/05/papa_francisco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El Papa debió suspender el viaje programado a Dubai, con ocasión de la Cumbre sobre el Cambio Climático, debido a la fragilidad de su salud. Sin embargo, envió su mensaje en el cual recoge angustias y preocupaciones de mucha gente en el Planeta. Te comparto algunos contenidos del Discurso del Santo Padre Francisco a la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28) el pasado sábado 2 de diciembre.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2023-12-09T23:43:52+00:00</published>
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            La sabiduría de la fragilidad
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PFiscrzU3fjjRZDmwSyDC4yu0dA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/navidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Eduardo Lozano*</p><p>Dios se hace cercano para mostrarnos quiénes somos los seres humanos. Como expresa un hermoso documento del Concilio Vaticano II, “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (GS 22). Es una consecuencia de la Navidad: “el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre” (GS 22).&nbsp;</p><p>Estamos iniciando el Adviento, un tiempo que “nos invita a ponernos espiritualmente en camino” con la imaginación y el corazón hasta un lugar lejano en el tiempo y la cultura, para acercarnos a contemplar y gozar “atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él” (Francisco, El hermoso signo de pesebre, 2019).</p><p>La celebración navideña “manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida” (Ídem).</p><p>El nacimiento de Jesús tiene un realismo inocultable. Esa fragilidad de Dios puede llegar a escandalizarnos. Es que “necesitamos” a un Dios que sea fuerte, poderoso, omnipotente, ante quien nada hay imposible. Y así es Dios. Pero en la Navidad se muestra de otra manera, que tenemos que arriesgarnos a contemplar aunque nos resistamos. Son los modos que Dios tiene para enseñarnos ese otro modo de actuar que muchas veces nos desconcierta.&nbsp;</p><p>Detengámonos un momento. La entrada del Mesías en la historia de los hombres no pudo haber sido más desconcertante. Nos cuenta el Evangelio que al recién nacido lo envolvieron en pañales. Eso es signo de la máxima fragilidad; de un bebé que debe ser atendido, protegido y ayudado. Y curiosamente este será el signo que tendrán los pastores para reconocer el Niño: ni más ni menos que ¡un signo de fragilidad!&nbsp;</p><p>Fijémonos en otro signo: el Niño fue recostado en un pesebre. Esto sí que está fuera de lo normal. El pesebre era el lugar donde comían los animales. Era un espacio inapropiado para un recién nacido. Este nacimiento sucede en un contexto de pobreza extrema. Paradójicamente, quien viene a salvar al mundo aparece ante el mundo como un necesitado de ayuda, de cercanía y de valoración.</p><p>En estos días el Papa debió suspender su viaje a Dubai donde tenía previsto participar de la Cumbre Mundial sobre el Clima. Qué importante hubiera sido hacer oír su voz en defensa del cuidado de la casa común en ese escenario global. “El médico no me dejó ir”, fueron sus palabras de explicación, unidas a un simple “no me da el cuero”. La sabiduría de la aceptación de la propia realidad, sin enojos o reclamos. Admitir el límite de la realidad es manifestación de reconocimiento de lo que somos.&nbsp; &nbsp;</p><p>En la Navidad celebramos que Dios asume nuestra condición; se hace uno igual a nosotros menos en el pecado. En otras palabras, asume la fragilidad y debilidad de nuestra carne, no sólo para hacerse igual a nosotros sino que, haciéndose frágil como nosotros, nosotros nos hacemos fuertes en Él.</p><p>Dios se hace cercano y frágil para que no le tengamos miedo. Tan pequeño como para que nos animemos a inclinarnos, tomarlo en brazos y, arrimándolo a la mejilla, sentir su calor y belleza.&nbsp;</p><p>Preparemos el corazón para ofrecer a Dios nuestra vida. Él asume nuestras fragilidades, las trata con sumo cuidado y respeto, sabiendo que por el parecido con Jesús forman parte de nuestra historia sagrada. Contemplemos a la Virgen: “María quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz” (FT 278).</p><p>Hoy, 3 de diciembre, hace 41 años fui consagrado sacerdote. Doy gracias a Dios por sostener mis fragilidades con el don de su fidelidad.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PFiscrzU3fjjRZDmwSyDC4yu0dA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/12/navidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Vivimos en un mundo competitivo en el cual se valora a los más fuertes y a los ganadores. Por el contrario, son dejados de lado los más débiles, los perdedores. Cuesta promover actitudes que logren una sociedad en la cual haya espacio para todas las personas, respetando su edad y condición.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2023-12-02T20:21:00+00:00</published>
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            En los jóvenes, la esperanza hace la diferencia
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fPbsBr471cv0A6Qsl7u5wVwZC6I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/jovenes.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Eduardo Lozano*El Papa convoca a todos los jóvenes para este domingo, solemnidad de Cristo Rey, con el lema “Alegres en la esperanza”, tomado de la carta de San Pablo a los Romanos 12,12. Reconoce el Papa que los jóvenes “son realmente la esperanza gozosa de una Iglesia y de una humanidad siempre en movimiento. Quisiera tomarlos de la mano y recorrer con ustedes el camino de la esperanza”.</p><p>El mensaje no solamente es claro para los jóvenes; nos viene bien a todos. Francisco nos recuerda que la esperanza “no es fruto del esfuerzo humano, del ingenio o del arte. Es la alegría que nace del encuentro con Cristo. La alegría cristiana viene de Dios mismo, del sabernos amados por Él”. El amor nos sostiene en la existencia y nos ayuda a caminar confiados, venciendo la soledad y el sentimiento de orfandad.</p><p>El Santo Padre nos recuerda una bella enseñanza de Benedicto XVI, que “se preguntaba: «la alegría, ¿de dónde viene? ¿Cómo se explica? Seguramente hay muchos factores que intervienen a la vez. Pero […] lo decisivo es la certeza que viene de la fe: yo soy amado. Tengo un cometido en la historia. Soy aceptado, soy querido» (Discurso a la Curia Romana, 22 diciembre 2011)”.&nbsp;</p><p>Sabemos que “la juventud es un tiempo lleno de esperanzas y sueños, alimentado por las hermosas realidades que enriquecen nuestras vidas: el esplendor de la creación, las relaciones con nuestros seres queridos y los amigos, las experiencias artísticas y culturales, los conocimientos científicos y técnicos, las iniciativas que promueven la paz, la justicia y la fraternidad, y así sucesivamente. Sin embargo, vivimos en una época en la que, para muchos, incluidos los jóvenes, la esperanza parece ser la gran ausente”. Cuántos jóvenes atraviesan situaciones de exclusión, de abusos, de violencias de diversos órdenes; situaciones que los llevan al encierro y la desolación. “Se sienten como encerrados en una prisión oscura, incapaces de ver los rayos del sol. Esto queda dramáticamente demostrado por el alto número de suicidios entre los jóvenes en varios países. En un contexto así, ¿cómo se puede experimentar la alegría y la esperanza de las que habla san Pablo?”</p><p>En la Pascua celebramos la resurrección de Jesús de entre los muertos. Él descendió a los infiernos, a las tinieblas más oscuras de la muerte rodeado de la gloria luminosa del triunfo de la vida. El sábado Santo “la Iglesia conmemora en silencio el descenso de Cristo a los infiernos. (…) Y es así: Dios no se queda a mirar con compasión nuestras zonas de muerte o a llamarnos desde lejos, sino que entra en nuestras experiencias de infierno como una luz que brilla en las tinieblas y las vence (cf. Jn 1,5)”.</p><p>“Si lo pensamos bien, esta era la esperanza de la Virgen María, que se mantuvo fuerte junto a la cruz de Jesús, segura de que la «victoria» estaba cerca. María es la mujer de la esperanza, la Madre de la esperanza. En el Calvario, «esperando contra toda esperanza» (Rm 4,18), no dejó que se desvaneciera en su corazón la certeza de la Resurrección anunciada por su Hijo. Fue Ella quien llenó el silencio del Sábado Santo con una espera amorosa y llena de esperanza, infundiendo en los discípulos la convicción de que Jesús vencería a la muerte y que el mal no tendría la última palabra. La esperanza cristiana no es un fácil optimismo, ni un placebo para incautos. Es la certeza, arraigada en el amor y la fe, de que Dios no nos deja nunca solos y mantiene su promesa: «Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo» (Sal 23,4). La esperanza cristiana no es negación del dolor y de la muerte, sino celebración del amor de Cristo Resucitado que está siempre con nosotros, aun cuando nos parezca lejano.”</p><p>“De noche, la luz permite ver las cosas de manera nueva; incluso en la oscuridad emerge una dimensión de belleza. Lo mismo sucede con la luz de la esperanza, que es Cristo. Por Él, por su resurrección, nuestra vida es iluminada. Con Él vemos todo bajo una nueva luz.”&nbsp;</p><p>“Una mirada iluminada por la esperanza también hace que las cosas se vean con una luz diferente. Los invito, pues, a tener esta mirada en vuestra vida diaria. Animado por la esperanza divina, el cristiano está lleno de una alegría distinta, que le sale de dentro.”&nbsp;</p><p>Y concluye el Mensaje con un pedido: “No se dejen contagiar por la indiferencia y el individualismo. Permanezcan abiertos, como canales por los que la esperanza de Cristo pueda fluir y difundirse en los ambientes donde viven. «Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo» (Exhortación Apostólica Christus vivit, 1)”.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fPbsBr471cv0A6Qsl7u5wVwZC6I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/jovenes.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Uno de los riesgos que tenemos en la sociedad de la apariencia es empeñarnos en “parecer jóvenes” aunque los años vayan pasando. Maquillajes, cirugías y otros tratamientos son buscados hasta con desesperación. Sin duda que es bueno hacer dieta e ir al gimnasio para cuidar la salud, pero no nos engañemos. El cuerpo acumula los vestigios del tiempo que va transcurriendo. Sin embargo, los ideales y sueños juveniles no tienen que fugarse con los años.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2023-11-25T21:43:00+00:00</published>
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            No apartes tu rostro del pobre
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/03Ab7BNtWSoz28d502UMri4Sd-8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>Vinieron a mi recuerdo varias imágenes e historias concretas leyendo el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de los Pobres: “Un río de pobreza atraviesa nuestras ciudades y se hace cada vez más grande hasta desbordarse; ese río parece arrastrarnos, tanto que el grito de nuestros hermanos y hermanas que piden ayuda, apoyo y solidaridad se hace cada vez más fuerte”. Y es así. Aunque neguemos la realidad o demos la espalda a quienes sufren.</p><p>El lema que eligió Francisco para este año es “No apartes tu rostro del pobre”, tomado del libro de Tobías 4,7. Reflexiona el Papa: “Cuando estamos ante un pobre no podemos volver la mirada hacia otra parte, porque eso nos impedirá encontrarnos con el rostro del Señor Jesús. (…) Cada uno de ellos es nuestro prójimo. No importa el color de la piel, la condición social, la procedencia. (…) Estamos llamados a encontrar a cada pobre y a cada tipo de pobreza, sacudiendo de nosotros la indiferencia y la banalidad con las que escudamos un bienestar ilusorio”. Cómo nos tienta dejarnos seducir por la ilusión que expresa “mientras yo esté bien, todo está bien”. Un espejismo que nos pone frente a una realidad falsa.</p><p>Es doloroso experimentar que “vivimos un momento histórico que no favorece la atención hacia los más pobres. La llamada al bienestar sube cada vez más de volumen, mientras las voces del que vive en la pobreza se silencian. (…) La realidad virtual se apodera de la vida real y los dos mundos se confunden cada vez más fácilmente. Los pobres se vuelven imágenes que pueden conmover por algunos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso por la calle, entonces intervienen el fastidio y la marginación. La prisa, cotidiana compañera de la vida, impide detenerse, socorrer y hacerse cargo de los demás”.&nbsp;</p><p>También es cierto que miles de voluntarios en nuestras comunidades y en diversas organizaciones se hacen cargo de merenderos, talleres de capacitación laboral, centros de recuperación de adictos y un sinnúmero de servicios. “Agradecemos al Señor porque son muchos los hombres y mujeres que viven entregados a los pobres y a los excluidos y que comparten con ellos; personas de todas las edades y condiciones sociales que practican la acogida y se comprometen junto a aquellos que se encuentran en situaciones de marginación y sufrimiento. (…) No se limitan a dar algo; escuchan, dialogan, intentan comprender la situación y sus causas, para dar consejos adecuados y referencias justas. Están atentos a las necesidades materiales y también espirituales, a la promoción integral de la persona.”&nbsp;</p><p>Qué importante es desterrar el paternalismo de dar desde un lugar que marca distancia de superioridad-inferioridad. Es necesario que “quienes viven en condiciones de pobreza también han de ser implicados y acompañados en un proceso de cambio y de responsabilidad”.&nbsp;</p><p>Francisco nos plantea un dilema dramático: “si en una familia se debe elegir entre la comida para subsistir y las medicinas para recuperar la salud, entonces debe hacerse escuchar la voz del que reclama el derecho de ambos bienes, en nombre de la dignidad de la persona humana”. He recogido testimonios de quienes se prostituyen para sobrevivir, o para el consumo de drogas; padres que ofrecen a sus hijas adolescentes para que tengan sexo a cambio de dinero. También personas que soportan malos tratos o abusos por miedo a perder el trabajo. La pobreza y la miseria están en la base de la trata de personas y la venta clandestina de órganos.&nbsp;</p><p>Casi al final del Mensaje el Papa nos presenta un dolor especial: “No puedo pasar por alto, en particular, un modo de sufrimiento que cada día es más evidente y que afecta al mundo juvenil. Cuántas vidas frustradas e incluso suicidios de jóvenes, engañados por una cultura que los lleva a sentirse ‘incompletos’ y ‘fracasados’. Ayudémosles a reaccionar ante estas instigaciones nefastas, para que cada uno pueda encontrar el camino a seguir para adquirir una identidad fuerte y generosa”.</p><p>Desde Luchemos por la Vida Asociación Civil y la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, nos recuerdan que el tercer domingo de noviembre ha sido declarado por la ONU y por otras organizaciones internacionales el Día Mundial de Conmemoración de Víctimas del Tránsito. Por ello, te pido recemos por los que perdieron sus vidas en siniestros de tránsito, y por sus familias y amigos que sufren la ausencia de la muerte. Es necesario resaltar a los creyentes y personas de buena voluntad acerca de la responsabilidad de todos con el cuidado de la vida, modificando nuestras conductas en calles y rutas, y tomando conciencia de esta cantidad de muertes inútiles, que ciertamente Dios no quiere. La falta de respeto a la prioridad del peatón, la falta de uso de cascos o cinturones de seguridad, el exceso de velocidad, la conducción después de haber ingerido alcohol, o el uso del celular al volante, son conductas contrarias a la ética y al respeto a la Vida, tanto ajena como propia. Las víctimas del tránsito en nuestro país alcanzan cifras muy altas, de las mayores del mundo, con más de 17 muertos por día, unos 6.200 muertos al año (mayoritariamente menores de 35 años, el 54%), más de 100.000 heridos.</p><p>Cuidemos la vida. Siempre.&nbsp;</p><p>Y recemos por la Patria en esta jornada de elecciones presidenciales.</p><p>&nbsp;</p><p>Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/03Ab7BNtWSoz28d502UMri4Sd-8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure>Durante los años que estuve sirviendo como obispo de Gualeguaychú en la Provincia de Entre Ríos, en varias oportunidades pude ser testigo de lo que sucede en las inundaciones. Una catástrofe que se ve venir pero no se puede frenar.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2023-11-18T23:16:14+00:00</published>
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            Hay que seguir andando nomás
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JLntbDQETiL8uH5ggD6-deOe29k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>Acaba de concluir la penúltima etapa del Sínodo de la Sinodalidad que se inició en octubre del 2021 y tendrá su cierre en octubre del 2024, una propuesta que nuestro Papa lleva adelante —junto con toda la Iglesia universal—y que hace de la escucha atenta del Pueblo de Dios el principal insumo para el discernimiento paciente de cómo caminamos en este tiempo de la historia. La sinodalidad fue y sigue siendo el motivo de la reflexión, su puesta en práctica, sus dificultades y consecuencias, inmersa en los disímiles contextos en los que se plantea la vida en nuestro planeta, entre la guerra y la paz, hambre y derroches, naturaleza y tecnología, opresiones y libertades.</p><p>La Sala Pablo VI del Vaticano fue el lugar en el que, dispuestos en mesas redondas, laicos y laicas, cardenales, religiosas y religiosos, obispos y sacerdotes, y el propio Francisco, hablaron, se escucharon, rezaron y aplicaron el método de la conversación espiritual de modo de tener como guía permanente al Espíritu Santo.</p><p>Les comparto algunas de las ideas que surgieron de esta enorme reunión y que se plasmaron en el Informe de Síntesis, ideas que nos marcan “por dónde va la cosa” en la Iglesia:</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se está brindando espacio a todos, sin exclusiones, con el fin de que la Iglesia sea una “casa de puertas abiertas”.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El Informe de Síntesis, entregado el 28 de octubre, es un documento organizado en veinte párrafos que abordan una gama de cuestiones eclesiales. Cada párrafo comienza precisando las convergencias alcanzadas, describe los temas a desarrollar y propone sugerencias.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las Iglesias locales tienen ahora la tarea de profundizar en estos temas y propuestas, combinando discernimiento espiritual y teológico más ejercicio pastoral.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El Informe se divide en tres partes interconectadas. La primera parte, “El rostro de la Iglesia sinodal”, establece los principios teológicos que fundamentan la sinodalidad. La segunda parte, “Todos discípulos, todos misioneros”, se centra en los sujetos que conformamos el Pueblo de Dios y el llamado a asumir la sinodalidad como un estilo eclesial. La tercera parte, “Tejer vínculos, generar comunidades”, se enfoca en los procesos y organismos que promueven el diálogo y el intercambio entre las Iglesias y el mundo.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se enfatiza en que la iniciación cristiana, centrada en el bautismo, es la fuente sacramental de la sinodalidad. La comunión, la participación y la misión de los cristianos se nutren de la Eucaristía, que manifiesta la unidad y diversidad de la Iglesia.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Existen tres aspectos clave presentes en todo el informe: la dimensión misionera, enfocada en hacer de la Iglesia una comunidad más abierta y acogedora, dispuesta a proclamar el Evangelio y despertar la fe en Jesucristo. La necesidad de formación en la sinodalidad, que debe ser una “cultura” y un “estilo de vida cristiano” que impregne a todos los miembros del Pueblo de Dios. Finalmente, se destaca la solidaridad con la humanidad y sus sufrimientos, agravada por los conflictos y la violencia en el mundo, lo que propone la importancia de que la Iglesia levante una voz común contra la violencia.</p><p>•&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El documento concluye con una metáfora que compara el trabajo realizado con una “semilla pequeña pero cargada de futuro”, confiando en la obra del Espíritu Santo y la colaboración de todos para el crecimiento de la Iglesia y el bien del mundo.</p><p>El fraile dominico inglés Timothy Radcliffe fue uno de quienes dio potente y amable savia a la vida espiritual de este sínodo. Entre las muchas miradas que señaló en las cuatro semanas de intercambios, la que sigue me parece que nos da aliento para seguir fuertes en el camino: “Muchas personas consideran que este sínodo anunciará cambios importantes: yo creo que no están mirando bien. Acá estamos viendo cómo hacer una Iglesia nueva a partir de la escucha de las tradiciones, viendo qué sucede hoy a través de un proceso de escucha y aprendizaje. Y habrá obstáculos. Vivimos en un mundo de violencia: Ucrania, Medio Oriente, África… la comunicación entre las personas se ha derrumbado. Este sínodo debe servir para que la humanidad se vuelva a encontrar”.&nbsp;</p><p>Todavía falta la fase final de este sínodo pero ya se ve claramente que la pelota está en nuestra parte de la cancha. ¿Nos ponemos los cortos y salimos a sudar la camiseta de nuestra fe o nos quedamos en casa viendo el partido por TV dejando que todo siga igual, enmoheciendo y retrasando el anuncio de Jesús y su mensaje de amor para toda la humanidad de todo tiempo? Como decía nuestro querido obispo beato y mártir Enrique Angelelli, “hay que seguir andando nomás”.&nbsp;</p><p>Este sábado 4 de noviembre se cumplieron 4 años desde que llegué a San Juan. Doy gracias a Dios por el camino recorrido juntos, y confío a la intercesión de San Juan Bautista lo que vamos construyendo.</p><p>&nbsp;</p><p>Monseñor Jorge Lozano es arzobispo de San Juan de Cuyo</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JLntbDQETiL8uH5ggD6-deOe29k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En estos casi once años de pontificado, el Papa Francisco nos viene invitando a distintas “aventuras apostólicas” de forma simultánea y creativa —renovaciones, reactivaciones, despertares, memorias agradecidas, inclusiones, sinceridades— que están vinculadas a nuestra vida de fe cristiana y cómo nos relacionamos en nuestras comunidades, nuestros espacios pastorales.]]>
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                <updated>2023-11-05T00:09:59+00:00</updated>
                <published>2023-11-05T00:08:00+00:00</published>
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            Con amor se soporta la oscuridad
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ww3m0RCCUTe65PHiJFkv3ElrOsA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/madre_teresa.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>Francisco denomina al testimonio de Santa Teresita como “un fuego en medio de la noche”, y aun en medio de las dificultades y pruebas «la oscuridad no puede extinguir la luz: ella ha sido conquistada por Aquel que ha venido al mundo como luz (cf. Jn 12,46). El relato de Teresita manifiesta el carácter heroico de su fe, su victoria en el combate espiritual, frente a las tentaciones más fuertes» (26).</p><p>Te comparto hoy algunos pasajes de la segunda parte de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Es el Amor”. Su tercer capítulo lo titula “Seré el amor”. «“La Historia de un alma” es un testimonio de caridad, donde Teresita nos ofrece un comentario sobre el mandamiento nuevo de Jesús: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado (Jn 15,12)» (31) Ella «tiene la viva certeza de que Jesús la amó y conoció personalmente en su Pasión: Me amó y se entregó por mí (Ga 2,20)» (33). La confianza surge y se sostiene en la experiencia de ser amados hasta el fin, sin medida.</p><p>Siempre me ha conmovido el relato de la vocación de Santa Teresita buscando su lugar en la Iglesia. Nos comparte la Santa: «…Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor. Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre…» (39).</p><p>Comenta Francisco que «No es el corazón de una Iglesia triunfalista, es el corazón de una Iglesia amante humilde y misericordiosa» (40). Señalando asimismo que «Tal descubrimiento del corazón de la Iglesia es también una gran luz para nosotros hoy, para no escandalizarnos por los límites y debilidades de la institución eclesiástica, marcada por oscuridades y pecados, y entrar en su corazón ardiente de amor, que se encendió en Pentecostés gracias al don del Espíritu Santo» (41).</p><p>Explica el Papa Francisco que este llamado de Dios a «poner fuego en el corazón de la Iglesia más que a soñar con su propia felicidad» (42) le permitió a santa Teresita «pasar de un fervoroso deseo del cielo a un constante y ardiente deseo del bien de todos, culminando en el sueño de continuar en el cielo su misión de amar a Jesús y hacerlo amar» (43).</p><p>El Papa Francisco nos deja una gran enseñanza espiritual que se hace carne en los corazones sencillos y humildes. «C’est la confiance. Es la confianza la que nos lleva al Amor y así nos libera del temor, es la confianza la que nos ayuda a quitar la mirada de nosotros mismos, es la confianza la que nos permite poner en las manos de Dios lo que sólo Él puede hacer. Esto nos deja un inmenso caudal de amor y de energías disponibles para buscar el bien de los hermanos. Y así, en medio del sufrimiento de sus últimos días, Teresita podía decir: «Sólo cuento ya con el amor» (45).</p><p>En el cuarto capítulo, titulado “en el corazón del Evangelio”, el Santo Padre destaca que el aporte de Teresita «consiste en llevarnos al centro, a lo que es esencial, a lo que es indispensable. Ella, con sus palabras y con su propio proceso personal, muestra que, si bien todas las enseñanzas y normas de la Iglesia tienen su importancia, su valor, su luz, algunas son más urgentes y más estructurantes para la vida cristiana» (49).</p><p>El Papa destaca la actualidad de su «pequeña grandeza: …En un tiempo de repliegues y de cerrazones, Teresita nos invita a la salida misionera, cautivados por la atracción de Jesucristo y del Evangelio» (52). Nos libera del miedo al fracaso y la búsqueda desubicada de éxito. El Evangelio no fracasa. Puede ser acogido o tratado con indiferencia. Pero el amor vence, es más, ya venció. “Un siglo y medio después de su nacimiento, Teresita está más viva que nunca en medio de la Iglesia peregrina, en el corazón del Pueblo de Dios” (53). Te vuelvo a invitar a leer el texto completo.</p><p>En esta semana nos hemos anoticiado con gran alegría que Mama Antula ha sido reconocida como Santa, y que la ceremonia de su canonización se realizará durante los primeros meses del 2024. La fundadora de la Casa de Ejercicios Espirituales de Buenos Aires nació en 1730 en Silipica, Santiago del Estero, y murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires. Será la primera santa argentina. Fue pionera en destacar la dignidad femenina y su lugar en la evangelización en tiempos en que sólo se las consideraba para ser madres o monjas. Hablaba muy bien español y quechua, y misionaba en las comunidades originarias junto con los sacerdotes Jesuitas, antes de su expulsión. Fueron los quechuas quienes la bautizaron “Mama Antula”, diminutivo de Madre Antonia.</p><p>Fue una mujer audaz y emprendedora, y recorrió a pie casi 5000 kilómetros promoviendo —por las Provincias del Norte y luego en el Río de la Plata— los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.</p><p>A su vez, ayer a la tarde se conocieron las Propuestas del Sínodo sobre la Sinodalidad, que trabajaremos en los próximos meses.&nbsp; Como nos recordó el Papa al inicio de este proceso: “Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad […] promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos” (9 de octubre de 2021).</p><p>* Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ww3m0RCCUTe65PHiJFkv3ElrOsA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/madre_teresa.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Transitar momentos de oscuridad y dolor es difícil. Pero hacerlo en soledad puede tornarse insoportable. Sabernos amados hace la diferencia. Y si quien nos ama es el Amor mismo, vamos percibiendo su consuelo.]]>
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                <updated>2023-10-29T00:29:24+00:00</updated>
                <published>2023-10-29T00:22:23+00:00</published>
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            La grandeza de la pequeñez
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/O_7KuS0XEPeXA-uaVymrn6u_MxA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/abrazo.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>El domingo pasado el Papa nos regaló una nueva Exhortación Apostólica, titulada “Es la confianza”, sobre la confianza en el Amor misericordioso de Dios. Francisco quiere poner ante nuestra mirada el hermoso tesoro espiritual de Santa Teresita del Niño Jesús, al cumplirse 150 años de su nacimiento, y 100 de su beatificación. Comienza esta Exhortación citando a la Santa Carmelita «La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor» (1), Amor con mayúscula.&nbsp;</p><p>El texto se articula en cuatro capítulos: Jesús para los demás; El caminito de la confianza y del amor; Seré el amor; En el corazón del Evangelio. Nos presenta la experiencia y doctrina de una mujer consagrada que murió a los 24 años de edad, declarada por el Papa Pío XI patrona de las Misiones en 1927.</p><p>El primer capítulo nos refiere la vida mística de la santa. Nos dice que «el Nombre de Jesús es continuamente “respirado” por Teresa como acto de amor, hasta el último aliento» (8). A su vez, «como sucede en todo encuentro auténtico con Cristo, esta experiencia de fe la convocaba a la misión. Teresita pudo definir su misión con estas palabras: “En el cielo desearé lo mismo que deseo ahora en la tierra: amar a Jesús y hacerle amar”» (9).</p><p>Su inquebrantable impulso misionero enseña «su modo de entender la evangelización por atracción, no por presión o proselitismo. Vale la pena leer cómo lo sintetiza ella misma: “Al atraerme a mí, atrae también a las almas que amo…» (9), (…) dejándose guiar por la acción del Espíritu Santo: «Yo pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, que me una tan íntimamente a Él que sea Él quien viva y quien actúe en mí» (12). En ella palpamos con certeza que uno busca con fervor lo que desea ardientemente.&nbsp;</p><p>En el segundo capítulo Francisco hace presente el valor de “El camino de la infancia espiritual” (14) propuesto por Santa Teresita, que expresa su plena confianza en la misericordia de Cristo: «Teresita relató el descubrimiento del caminito en la Historia de un alma: “A pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad. Agrandarme es imposible; tendré que soportarme tal cual soy, con todas mis imperfecciones. Pero quiero buscar la forma de ir al cielo por un caminito muy recto y muy corto, por un caminito totalmente nuevo”» (15).</p><p>Cuando solo no puedo, pido auxilio a quien confío puede ayudarme, a quien entiende más y mejor lo que sucede. El secreto está en abandonarse con espíritu de niño. Ocurre con frecuencia que después de haber probado todo, elegimos cuidadosamente lo último, lo que no falla. Si necesitamos atar un paquete usamos el hilo que tenemos a mano; pero si se trata de asegurar un paracaídas, no confiamos en cualquier soga, buscamos la mejor.</p><p>Francisco nos comparte que en aquel tiempo «frente a una idea pelagiana de santidad, individualista y elitista, más ascética que mística, que pone el énfasis principal en el esfuerzo humano, Teresita subraya siempre la primacía de la acción de Dios, de su gracia» (17), por ello «prefiere destacar el primado de la acción divina e invitar a la confianza plena mirando el amor de Cristo que se nos ha dado hasta el fin» (19).</p><p>«Por consiguiente, la actitud más adecuada es depositar la confianza del corazón fuera de nosotros mismos: en la infinita misericordia de un Dios que ama sin límites y que lo ha dado todo en la Cruz de Jesucristo» (20).</p><p>Esta “confianza” «tiene un sentido integral, que abraza la totalidad de la existencia concreta y se aplica a nuestra vida entera, donde muchas veces nos abruman los temores, el deseo de seguridades humanas, la necesidad de tener todo bajo nuestro control» (23).</p><p>De las otras dos partes del texto te comento la semana que viene. Mientras tanto, te invito a buscar esta Exhortación Apostólica en internet y saborearla por tu cuenta. Recemos por esta última semana de sesiones del Sínodo en Roma, y por la paz en el mundo.&nbsp;</p><p>Pidamos también para que esta jornada democrática transcurra con el deseo de compromiso en la construcción del bien común.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/O_7KuS0XEPeXA-uaVymrn6u_MxA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/abrazo.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>¿Alguna vez perdiste la confianza en alguien? Cuando sucede es una experiencia muy dolorosa. Especialmente si se trata de personas amigas o referentes importantes. La confianza se asienta en la experiencia atesorada en la memoria y en la expectativa que se abre al futuro. Implica poner en manos de otro el cuidado de algo valioso. Confiamos en un médico ante una intervención de riesgo, en el consejo de un amigo para ver una película, en la elección de un colegio para los hijos, etc.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-10-21T23:39:13+00:00</updated>
                <published>2023-10-21T23:37:01+00:00</published>
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            Madre hay una sola, Tierra también
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/199272X8HDEQKOlbf8V45_iEtcE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/madre_tierra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*</p><p>&nbsp;</p><p>La Biblia narra el origen de la humanidad mostrándonos a Dios modelando al primer hombre de barro (tierra y agua) y dándole aliento de vida (Génesis 2, 7); y anticipando el abrazo final al momento de la muerte “recuerda que eres polvo, y al polvo volverás” (Génesis 3,19). Relatos espirituales, poemas, cantos, cuadros, esculturas… Con profundidad y belleza nos sacuden del letargo y borrachera en que nos sumerge el materialismo consumista. Vivimos como anestesiados ante el dolor de la madre. San Pablo nos decía que “la creación entera gime y sufre dolores de parto” (Romanos 8, 22), y quién si no una madre es la que experimenta los dolores del parto.</p><p>Algunos temen hablar de la “madre tierra” pensando que corren el riesgo de asumir una religiosidad ajena al cristianismo. Sin embargo, tenemos varios ejemplos en la Biblia y la tradición de la Iglesia de un uso adecuado de esta analogía.&nbsp;</p><p>Esta dimensión femenina nos la muestra pródiga y generosa en la entrega de sus frutos, a la vez que avasallada cuando no se la respeta y se abusa de ella. Como toda madre se alegra de ser casa acogedora de la gran familia humana. Y también sufre por el maltrato de sus hijos. Por eso, en este “día de la madre” quiero dedicar estas líneas a nuestra madre querida, la tierra, que nos necesita de modo urgente.</p><p>Sus ríos son venas por las que circula el agua que da vida a cada rincón del Planeta. Sus bosques, pulmones por los cuales ella y sus hijos respiramos. Sus montañas y abismos expresan el poder y magnificencia de su creador. El hermano Sol y la hermana Luna se conjugan en armonía para dar luz, calor, distinguir un rostro de otro. La luz da vida y rompe el anonimato al cual nos condenan las tinieblas.</p><p>La rica y abundante biodiversidad asegura posibilidades de alimentos, medicinas, colores, aromas, texturas. No solamente utilidad, sino también belleza que expresa el cuidado de Dios por cada una de sus creaturas.</p><p>San Francisco de Asís nos ha enriquecido con su espiritualidad, haciéndonos gozar de su hermosura. Él nos invita a mirar desde una perspectiva de familiaridad nuestros vínculos con todo lo creado.</p><p>Sin embargo, como hijos desagradecidos atentamos contra su belleza y vitalidad. La vamos demoliendo paulatinamente. El avance de la desertificación de los suelos a un ritmo sostenido. La tala de bosque nativo extendiendo la frontera agraria expulsa y mata varias especies animales y vegetales. La contaminación de ríos, arroyos, lagos vertiendo en ellos productos químicos, basura, desechos cloacales provoca que muchas comunidades no puedan beber ni abrevar a sus animales, limitando también la alimentación por medio de la pesca. Océanos expoliados y sobreexplotados al límite de la extinción de algunas especies. El aire y la capa de ozono.&nbsp;</p><p>¿No hay una que estemos haciendo bien?&nbsp;El calentamiento global y el cambio climático empujan a pueblos enteros a migrar en masa; así&nbsp; como se obliga al desplazamiento de especies animales.</p><p>Ante semejante abuso consumista, no somos conscientes de que el 40% de los alimentos que obtenemos de la tierra se desperdician. Sí, se despilfarran. Con lo cual mientras unos mueren de hambre y desnutrición, una parte de la humanidad usa y tira irresponsablemente, negando toda solidaridad con los pobres.&nbsp;</p><p>Las próximas generaciones tienen derecho a disfrutar de una madre Tierra vital y joven. En cambio, se la estamos avejentando provocándole arrugas y achaques. Les estamos avejentando la casa común. Hemos recibido un hogar hermoso y, como si fuéramos inquilinos despiadados, la vamos a entregar en condiciones deplorables.&nbsp;</p><p>Es una pena que estas cuestiones no estén siendo abordadas en los debates políticos de este tiempo electoral.</p><p>Ella, la madre Tierra nos ha cuidado desde pequeños. Abracemos agradecidos su bondad y empeño por la vida.</p><p>Madre hay una sola. Planeta Tierra también.</p><p>¡¡¡Cuánto dolor en Israel!!! Nuevamente la violencia, la destrucción, la muerte. Recemos por la paz tan lastimada y la vida despreciada.</p><p>&nbsp;*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/199272X8HDEQKOlbf8V45_iEtcE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/10/madre_tierra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En varias culturas y desde tiempos antiguos se ha visto a la Tierra con características maternales.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-10-14T22:15:57+00:00</updated>
                <published>2023-10-14T22:12:17+00:00</published>
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            Una Palabra que libera
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NTbP2x4YDmb4viAFDnwwldjUCN4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/09/reflexion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>En el camino había obstáculos que rodear a lo que se agregaba la dificultad de las voces engañosas de los participantes del otro equipo. Discernir las voces amigas no resultaba siempre fácil.</p><p>Muchas veces en el camino de la vida sentimos que necesitamos una palabra de aliento, una palabra que nos ilumine, que nos ayude y nos haga sentir el consuelo y la cercanía de Dios. El ritmo de vida llevamos suele cargarnos de ruido, de muchas voces que nos distraen. Son numerosas las oportunidades en las cuales quieren seducirnos para encontrar felicidad en el consumismo o la superficialidad egoísta y cómoda. Otros mensajes nos sumergen en un sentimiento derrotista que paraliza.</p><p>Dios busca hablar al corazón; no quiere ser una palabra más entre otras, sino la voz que clama en el desierto y viene para saciar nuestra sed más profunda e iluminar las tinieblas de la mediocridad. No es “cómoda”. “La Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo” (Hebreos 4, 12) y ayuda a discernir los pensamientos íntimos.</p><p>La Biblia es como una fuente permanente de vida, del agua que calma y sacia nuestra sed. Allí Dios nos revela quién es Él y quiénes nosotros. En su Palabra, se manifiesta como Padre y Creador, como Hijo enviado del Padre y Espíritu Santo que nos es dado para formar la Iglesia. Y también nos revela quiénes somos nosotros, llamados a ser sus hijos para realizar en plenitud nuestra vida.&nbsp;</p><p>Nos ilumina acerca del origen de nuestro pueblo, el sentido de nuestra fe; nos revela su Plan de salvación. Nos ofrece en los salmos poemas hermosos para rezar con belleza percibiendo las distintas experiencias humanas recogidas en esos versos inspirados.&nbsp;</p><p>Hoy celebramos el “Domingo Bíblico Nacional”, cerca del día de la memoria de San Jerónimo, un santo que se dedicó a la traducción de la Biblia para que se divulgara a todo el Pueblo de Dios. El lema que se nos propone es “la Palabra que edifica”, inspirado en los Hechos de los Apóstoles 20, 32: “La Palabra de su gracia tiene poder para edificarnos”.&nbsp;</p><p>Este año tenemos un motivo particular de alegría. El mártir beato Wenceslao Pedernera, asesinado en la Rioja en 1976, ha sido designado como “Patrono de la animación bíblica de la pastoral”. Su esposa Coca daba este testimonio: “Cuando tomó la Biblia en sus manos no se le cayó más”.</p><p>Te comparto unos párrafos tomados de la página de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal Argentina.</p><p>“Wenceslao fue laico y padre de familia, nació en la provincia de San Luis, el 28 de septiembre de 1936 y fue bautizado el 24 de septiembre de 1938. Ya desde joven se dedicó al trabajo en el campo y, en 1961, se trasladó a Mendoza para trabajar. En marzo de 1962 se casó, en Rivadavia, con Marta Ramona Cornejo y de esta unión nacieron tres hijas. Si bien no participaba de la vida eclesial, luego de asistir a las novenas predicadas por los Oblatos de María Inmaculada, se convirtió decidida y entusiastamente, participando en adelante de misiones populares, semanas bíblicas y comenzando a recibir con asiduidad los sacramentos.”</p><p>“Al mismo tiempo se comprometió en el ámbito de las cooperativas rurales y, en 1968, entró a formar parte de la coordinación regional del ‘Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina’ en la región de Cuyo. En 1972 participó en dos cursos de formación y profundización organizados por el mismo Movimiento en la ciudad de La Rioja; allí conoció a Mons. Angelelli a quien percibió como un pastor comprometido con los pobres y por eso, meses más tarde, se trasladará con su familia a Sañogasta en La Rioja, apoyado concretamente por Mons. Angelelli. En la Argentina de aquella época, este servicio a favor de la cooperación solidaria de los trabajadores era sospechado y estigmatizado como subversivo, y por este motivo, particularmente después de la llegada de la dictadura militar, Wenceslao padeció varias amenazas juntamente con sus familiares.”</p><p>“En la noche del 24 al 25 de julio de 1976, mientras se encontraba descansando en su casa, fue atacado por un grupo de hombres que lo acribilló delante de su esposa e hijas; gravemente herido, murió horas más tarde en el hospital de Chilecito, no sin antes perdonar a sus asesinos y pedir a su familia que no odiara”.&nbsp;</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NTbP2x4YDmb4viAFDnwwldjUCN4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/09/reflexion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>¿Hay juegos que enseñan? Claro que sí. Recuerdo en un campamento la competencia entre dos equipos. A uno de los miembros se le vendaban los ojos y había que guiarlo por un trayecto de unos 40 metros solamente con la voz de los compañeros.]]>
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                <updated>2023-09-24T00:26:46+00:00</updated>
                <published>2023-09-24T00:21:48+00:00</published>
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            Los superhéroes no vendrán
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A6RCpyX1Or22zfiR0uRyo7TW_ls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/08/elecciones_gchu_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>Hace falta crecer en compromiso ciudadano que fortalezca la participación en la construcción del Bien Común. Las deudas las hemos contraído con los más pobres y postergados. El informe de la UCA de hace apenas unos días nos vuelve a mostrar la postergación de los niños, niñas y adolescentes. Sus expectativas de vida se debilitan en silencio ensordecedor sin salud, educación, estímulo para crecer.</p><p>Brilla por ausencia la armonía entre los tres Poderes del Estado, la ejemplaridad de los hombres y mujeres de la Justicia, y las instancias legislativas. El drenaje de recursos económicos en cargos políticos y de asesores que nadie sabe a qué se dedican se transforma en un plus mensual por adhesiones y multiplicar trabajo de campaña. También queda pendiente la calidad de las instituciones representativas del quehacer comunitario: los sindicatos, las organizaciones sociales, las cámaras empresarias…</p><p>El fantasma de la corrupción fomenta el descrédito de la alta vocación política y debilita la motivación en la participación.</p><p>En este contexto debemos también reconocer con dolor el crecimiento del narcotráfico y del crimen organizado. Nadie le puso el cascabel al gato.&nbsp;</p><p>Como te adelanté en el título y ya lo sabés, no habrá superhéroes que nos vengan a socorrer. Salir adelante o seguir descendiendo en el barro dependerá de cómo se articulen políticas públicas locales y del contexto internacional. No somos autónomos como Nación.</p><p>Por eso es importante participar de las elecciones con conciencia ciudadana. Desde hace unos años la Acción Católica Argentina viene realizando la campaña “votá, tu voto vale”. Pensalo.</p><p>Además del voto, cada día tomamos opciones y elegimos caminos a transitar. Este fin de semana te convocamos con la consigna&nbsp;“Elegí Fraternidad, Elegí Compartir, Elegí Promover”. Son tres valores que están en la raíz de nuestra sociedad, en los orígenes de la Nación.</p><p>La fraternidad nos libera del egoísmo, del sálvese quien pueda, de la autorreferencialidad quejosa e inoperante.</p><p>Compartir es la actitud necesaria para no considerarme como bendecido por los bienes que tengo mirando a los demás como desdichados o con poca suerte.</p><p>Promover nos preserva de caer en la dádiva que ofende y logra generar condiciones de desarrollo para superar la dependencia y exclusión.</p><p>Le pido prestadas las palabras al Papa Francisco que en la Encíclica Fratelli Tutti nos dice que “frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras” (FT 6).&nbsp;</p><p>Este fin de semana en todas las Parroquias, Capillas y Colegios Católicos del país se realiza la Colecta “Más por Menos”, que busca ser un canal concreto de solidaridad con las Iglesias hermanas más necesitadas. Regiones más castigadas por la pobreza, con menos recursos económicos y con necesidades apremiantes en vistas a la evangelización. Comunidades que no tienen techo en la Capilla no pueden capacitar a sus catequistas, no cuentan con dinero para solventar el combustible necesario para ser atendidas pastoral ni sacramentalmente.</p><p>Antes de poner la mano en el bolsillo para hacer tu ofrenda, mirá tu corazón e imaginá la misión en una comunidad pobre concreta. No sé cuáles son tus gastos habituales. Pensá cuánto cuesta una pizza, un kilo de helado, llenar el tanque de combustible, el seguro de tu auto…. Esperamos tu generosidad.</p><p>Por último, te pido también este lunes 11 de setiembre tener una oración especial por quienes tienen la hermosa y desafiante vocación docente.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A6RCpyX1Or22zfiR0uRyo7TW_ls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/08/elecciones_gchu_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Varias veces hemos participado de conversaciones acerca de las deudas de la Democracia tras los 40 años de haberla recuperado y afianzado. Es que votar, siendo una expresión fundamental, no es suficiente.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-09-09T23:40:42+00:00</updated>
                <published>2023-09-09T23:37:55+00:00</published>
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            La belleza de las manos arrugadas
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eXlNp14nEZ0Gf41ga_fQ-HTkmy0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/07/manos_nota_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*&nbsp;</p><p>Cuando fui párroco disfrutaba visitar a las familias en sus casas; y ahora, aunque con menor frecuencia, intento realizarlo cada tanto; es hermoso. Poder compartir unos mates, escuchar historias de vida. Especialmente presto atención cuando hay un anciano en la casa. He podido escuchar historias maravillosas e impactantes.</p><p>El desarraigo provocado por traslados de un continente de origen a otro desconocido, en transportes incómodos e inseguros. Aprender nuevos idiomas y costumbres, oficios y trabajos. Tiempos de privaciones y pobrezas. Lazos familiares guardados en el recuerdo con la incertidumbre de quiénes aún estarán con vida.</p><p>Más doloroso todavía es el recuerdo de quienes vivieron guerras o persecuciones y debieron escapar con lo puesto.&nbsp;</p><p>He podido escuchar también a quienes prosperaron en algún emprendimiento con esfuerzo y trabajo duro. Empezar desde abajo y generar una empresa que tiene su lugar en la sociedad y brinda posibilidades de trabajo a unas cuantas personas.</p><p>Historias que con diversos matices están en muchas de nuestras familias. Haciendo memoria seguramente vos podrías añadir varias experiencias.</p><p>Y qué no decir de nuestras Parroquias y Colegios, Movimientos e Instituciones. Hace un par de años en una parroquia expusieron en una muestra fotográfica momentos de la historia de la Comunidad. Especialmente se destacaban imágenes del Templo destruido durante el terremoto de 1944, y las obras que llevaron unos cuantos años para construir el nuevo, inaugurado un par de décadas después. Muchos que ya murieron, y otros que forman parte del presente.&nbsp;</p><p>Hoy son abuelas y abuelos que en su juventud y vida adulta se entregaron con generosidad en tiempos de siembra para que hoy tengamos frutos y, recogiendo su testimonio, volvamos a esparcir semilla con el corazón abierto al futuro.&nbsp;</p><p>Por eso es tan importante reconocernos como parte de un pueblo en marcha, que no empieza y termina hoy su vida. Nos dice Francisco en su Mensaje que “quien se concentra sólo en lo inmediato, en conseguir beneficios para sí rápida y ávidamente, en tener ‘todo enseguida’, pierde de vista el actuar de Dios. Su proyecto de amor, por el contrario, atraviesa pasado, presente y futuro, abraza y pone en comunicación las generaciones. Es un proyecto que va más allá de nosotros mismos, pero en el que cada uno de nosotros es importante, y sobre todo está llamado a&nbsp;ir más allá”.</p><p>En muchas familias abuelas y abuelos dedican largas horas de la semana en cuidar a los nietos, jugar con ellos, ayudarles en alguna tarea de la escuela. Son los primeros catequistas (a veces, los únicos) enseñando las oraciones y hablando del cielo cuando irrumpe la muerte de alguien cercano. Son forjadores de esperanza. “Sí [afirma el Papa], son los ancianos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados”.</p><p>En la cercanía de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, celebramos en todas las Parroquias y Capillas del mundo a todos los que, con manos arrugadas por el trabajo, el esfuerzo, los años, siguen transmitiendo ternura que sostiene y fortalece.</p><p>* Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eXlNp14nEZ0Gf41ga_fQ-HTkmy0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/07/manos_nota_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano*Cuando fui párroco disfrutaba visitar a las familias en sus casas; y ahora, aunque con menor frecuencia, intento rea...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-07-22T23:51:58+00:00</updated>
                <published>2023-07-22T23:49:18+00:00</published>
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            De presentación piramidal a Pueblo en Marcha
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4nd5qkJ3yUpPv2o3W6I2M3zUg_s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/651/0000651953.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>Una de las imágenes que nos ayudan a comprender a la Iglesia en su ser más profundo es la de “Pueblo de Dios", que a semejanza de Israel en el desierto estaba en marcha hacia la Tierra Prometida. Caminaba con un rumbo, en la presencia permanente de Dios.</p><p>Es necesario insistir que la Iglesia no es una estructura estática o monolítica. Estamos en marcha. El lema de nuestra Asamblea Arquidiocesana —no está de más recordar— es “Somos un Pueblo que camina, anuncia y sirve”, que expresa no solamente una consigna, sino también un acto de fe en nuestra manera de entendernos y presentarnos ante la sociedad. Por eso durante el mes de junio, en el contexto de la fiesta Patronal de San Juan Bautista, nos hemos reunido con las comunidades parroquiales de cada Decanato, y con los Movimientos y Ámbitos Pastorales.</p><p>Seguimos compartiendo la vida en este “caminar juntos", esto significa la palabra Sínodo. El lema que nos propone Francisco es “Por una Iglesia Sinodal: comunión, participación y misión”.</p><p>Cada frase o palabra tienen una riqueza de la cual apropiarnos. El desafío es discernir juntos, guiados por el Espíritu Santo que habita en cada persona que ha sido bautizada, cualquiera sea su vocación, edad, estudios realizados…</p><p>La comunión también es una de nuestras dimensiones constitutivas. No vivimos la fe aisladamente sino congregados en fraternidad. Cada Comunidad cristiana está llamada para alentarse mutuamente en el camino. Jesús nos da el ejemplo lavando los pies a los discípulos.&nbsp;</p><p>La participación de todos en lo que es común a todos es algo que forma parte de nuestra identidad cristiana. No hay actores y espectadores; titulares, suplentes y tribuna. Cuando se habla de la Iglesia muchos se imaginan a los obispos, sacerdotes, religiosas. Pero no se acaba allí la Familia de los hijos de Dios.</p><p>Por eso todos somos discípulos misioneros en salida, convocados a ser protagonistas de la misión.</p><p>Me acuerdo cuando era chico, que una manera de presentarnos a la Iglesia en la catequesis era la Pirámide en cuyo vértice superior se encuentra el Papa, luego los obispos, los sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, y por último los laicos. Francisco nos dice que la Iglesia es una pirámide, pero invertida, en la cual los pastores debemos estar desde abajo al servicio del Pueblo de Dios. Esto implica una apertura de mentalidad o, como se suele decir, un cambio de paradigma. Nos hace falta asumir decididamente la conversión pastoral para vencer actitudes de clericalismo tan arraigadas en la sociedad.</p><p>El camino sinodal convocado por el Papa tendrá dos momentos universales. El primero lo estamos desarrollando con diversas instancias de participación local, continental, y culminará en octubre de este año en Roma a nivel global. El segundo será entre fin de este año y octubre de 2024.&nbsp;</p><p>Se busca pasar de un evento puntual, a un proceso que no acabe, que nos lleve a opciones estables. Asumir que “la Sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio" (Francisco).&nbsp;</p><p>El 4 de julio de 1976 fueron asesinados cinco religiosos palotinos, tres de ellos eran sacerdotes y dos, seminaristas. En esa noche irrumpieron en la casa de la Parroquia San Patricio del barrio de Belgrano en la ciudad de Buenos Aires. Los mataron con 74 balazos. Tiempos violentos en la Argentina en los cuales el terrorismo ejercido desde el Estado se movía con impunidad.&nbsp;</p><p>El Cardenal Jorge Bergoglio, en el año 2001, en la misa de los 25 años de la masacre, expresó en la homilía: “El mundo siempre se justifica para no hacerse cargo de lo que no ha reconocido, para no hacerse cargo de que llegó tarde, de que no abrió su corazón a tiempo. Esta parroquia, ungida por la decisión de quienes juntos vivieron, ungida por la sangre de quienes juntos murieron, nos dice algo de esta ciudad, algo que cada uno tiene que recoger en su corazón y hacerse cargo. Despejar etiquetas y mirar el testimonio”.</p><p>Recemos por quienes hoy son perseguidos en el mundo a causa de su fe.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4nd5qkJ3yUpPv2o3W6I2M3zUg_s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/651/0000651953.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Varias veces le hemos escuchado al Papa Francisco insistir en la necesidad de ser “Iglesia en salida”. De este modo nos alienta a potenciar nuestra vocación misionera, de cercanía con todas las situaciones humanas, especialmente las de mayor dolor y fragilidad. No es salir para pasear sino para ir al encuentro de quienes están en las periferias geográficas y existenciales, con la Buena Noticia de Jesús.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-07-02T02:01:19+00:00</updated>
                <published>2023-07-02T01:59:15+00:00</published>
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            Ser papá en la familia y la sociedad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/R6KGAc2mOBtqu-ghjjGNmM1QP4o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2022/06/padre.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>Papá es el que genera vida no solo en el momento del inicio del embarazo. También se compromete en el crecimiento de ese nuevo ser, para que alcance un desarrollo pleno. La vida necesita paternidad para poder desarrollarse, para alcanzar seguridades y contención, como en esos momentos en los cuales hace falta tomar una mano firme para cruzar un temporal.</p><p>El padre despliega además un rol social, no solo familiar. Así como decimos que hace falta desarrollar en el mundo actitudes maternales de acogida y consuelo, también debemos reconocer la necesidad imperiosa de paternidad que brinde seguridad y horizonte que alcanzar. Lamentablemente existen corrientes culturales e ideológicas de moda que bastardean, ridiculizan y cuestionan el lugar del padre en la sociedad. El resultado no es inocuo. Se provocan vínculos afectivos flojos, personalidades inseguras.</p><p>El desafío a afrontar es educar hijos libres, entendiendo que el cariño es la primera fuente de autoridad y de credibilidad. Educar es mirar al futuro, brinda herramientas para cuando el papá no esté. No se plantea una relación absorbente que no deja espacios de libertad.</p><p>Asume la gran vocación de dejar a los hijos el mejor tesoro, una buena amistad con Jesús. Toma el reto de educar en valores que habitualmente no son compartidos con el mundo: decir siempre la verdad, cuidar al más débil, ser solidarios, compartir. Sabemos que vivir así implica experiencia de plenitud que hay que acompañar con un espíritu libre ante burlas e incomprensiones actuales y a futuro.</p><p>No hay un manual de procedimientos o cursos para aprender. No existen tutoriales ni cinco tips que te aseguren un buen resultado. Ser papá es un arte que se incorpora y despliega. Es tener la sabiduría para marcar límites a tiempo, y hacerlo con amor y gran ternura. Siempre va a estar el temor a equivocarse en más o en menos. Es una realidad dinámica que implica caminar juntos, en familia a la par, mirando hacia adelante con las dos manos en el arado.</p><p>Me animo a decir que para ser un buen papá ayuda mucho sentirse hijo amado de Dios Padre y compartir espacios de oración en familia.&nbsp;Ser portadores de esperanza, pidiendo esta gracia cada día y la sabiduría de poder darla a los hijos.</p><p>Miremos a los papás con niños chicos. Cómo usan la creatividad en el juego, el ingenio para los estímulos necesarios que afiancen el desarrollo de habilidades.</p><p>Veamos también papás que al perder el trabajo por la crisis que golpea a los más pobres se esfuerzan por conseguir como sea alguna changa que logre frenar el avance del hambre y la miseria. Muchos recicladores urbanos caminan largas horas revolviendo y buscando cartón, papel, o cualquier otra cosa que se pueda transformar en ingresos para alimentos.</p><p>No perdamos de vista a los papás que son Adultos Mayores, tal vez ya abuelos, que tienen otras preocupaciones:&nbsp;cómo mantener unida a la familia, acompañando fracasos y dolores de los hijos. Son una gran ayuda en el cuidado de los nietos.</p><p>En la familia estos son tiempos de solidaridad y de privilegiar las relaciones humanas. De cobijo y compañía ante tanto desamparo e intemperie. La fe es uno de los pilares que fortalecen. Que nuestro corazón tenga una apertura a la escucha de la Palabra de Dios y sepa descubrir al Padre Misericordioso y amoroso como el de la Parábola del Hijo Pródigo que relata el Evangelio.&nbsp;&nbsp;</p><p>El papá se brinda al trabajo y el cuidado de la familia, como San José, el padre adoptivo de Jesús y custodio de la Iglesia. Que él guíe y reconforte a todos los papás en su día.&nbsp;</p><p>El 17 de junio del 2017 el Papa Francisco aceptó la renuncia del padre Alfonso Delgado como Arzobispo de San Juan, y me tocó asumir su lugar en la Arquidiócesis. El 18 de junio del año pasado tuvimos la alegría de la consagración episcopal de nuestro obispo auxiliar Gustavo Larrazábal. Demos gracias a Dios.</p><p>El próximo 24 de junio celebramos la Fiesta de San Juan Bautista, Patrono de nuestra Arquidiócesis. Recemos para crecer como Iglesia sinodal, en salida y misionera.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/R6KGAc2mOBtqu-ghjjGNmM1QP4o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2022/06/padre.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ser papá siempre es un desafío. En los numerosos diálogos que he mantenido con ellos solemos conversar respecto de las cuestiones complicadas, pero con mayor frecuencia acerca de la maravilla de la vida engendrada. El crecimiento de los hijos se produce a ritmos dispares, casi como dando saltos cualitativos que te hacen decir: “¿Esto cómo sucedió? ¿Cuándo?”.]]>
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                <updated>2023-06-17T23:51:23+00:00</updated>
                <published>2023-06-17T23:49:11+00:00</published>
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            La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hdy926hsnCVbhsSY5vAgNS0lSTs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/06/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos celebrando en este fin de semana la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesús, su presencia en medio de nosotros y la Palabra que proclamamos en las misas nos recuerda esta enseñanza de Jesús: Él, que se entrega como alimento.&nbsp;</p><p>Y como alimento no solo para la vida personal, tuya mía, de nuestra fe, sino también para la vida del mundo, para que tengamos un mundo nuevo y una sociedad nueva, para que podamos de verdad, participando de una misma mesa y un mismo pan, construir una misma familia en la fe.&nbsp;</p><p>La presencia real de Jesucristo en la Eucaristía nos muestra este deseo del Señor de querer quedarse en medio de nosotros, de no dejarnos solos y de que podamos realmente alimentados con Él movernos, ponernos en camino.&nbsp;</p><p>La Eucaristía nos mueve al amor social, a los pobres. San Pablo manifestó su enojo y reprendió a los cristianos de Corinto porque “cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio” (I Cor 11, 20-21). La comunión Eucarística no es completa si no hay comunión de bienes con los pobres.&nbsp;</p><p>“A veces se corre el riesgo de confinar la Eucaristía a una dimensión vaga, lejana, quizá luminosa y perfumada de incienso, pero lejos de las situaciones difíciles de la vida cotidiana. En realidad, el Señor se toma en serio todas nuestras necesidades, empezando por las más elementales. Y quiere dar ejemplo a los discípulos diciendo: «Denles ustedes de comer», a esa gente que le había escuchado durante la jornada. Nuestra adoración eucarística encuentra su verificación cuando cuidamos del prójimo, como hace Jesús: en torno a nosotros hay hambre de comida, pero también de compañía, hay hambre de consuelo, de amistad, de buen humor, hay hambre de atención, hay hambre de ser evangelizados. Esto encontramos en el Pan eucarístico: la atención de Cristo a nuestras necesidades, y la invitación a hacer lo mismo hacia quien está a nuestro lado. Es necesario comer y dar de comer.” (Papa Francisco, Ángelus, 19 junio 2022)</p><p>Una canción que hace muchos años usamos para rezar en la Iglesia dice: “no podemos caminar / con hambre bajo el sol / danos siempre el mismo pan / tu cuerpo y sangre, Señor”. Este pan vivo bajado del cielo es el que nos alimenta, nos fortalece. Te invito entonces a que nos podamos acercar a la comunión, acercar a la oración, adorar a Jesús presente la Eucaristía.</p><p>Y acordate que este fin de semana somos llamados a compartir nuestros bienes en la colecta anual de Cáritas. Te aliento en tu generosidad. Quienes adoramos a Jesucristo en las especies eucarísticas tenemos también que cuidar su presencia concreta en los pobres que están cerca de nuestras vidas.&nbsp;</p><p>Que el Señor te bendiga.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hdy926hsnCVbhsSY5vAgNS0lSTs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/06/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Nos dice Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del Cielo y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-06-10T23:03:53+00:00</updated>
                <published>2023-06-10T23:01:37+00:00</published>
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            ¿Cuándo es el momento? ¡Ahora!
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tgc-fkgxWg7hQAguPmNHkvQb0WM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2022/06/caritas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Monseñor Jorge Eduardo Lozano&nbsp;</p><p>Ante la falta de decisión, lo importante es dar el paso. Por eso te digo que el momento es ahora. El sábado 10 y domingo 11 de junio se realiza en todo el país la Colecta Anual de Cáritas. El lema de este año: “Mirarnos. Encontrarnos. Ayudarnos”.&nbsp;</p><p>Mirarnos: es lo primero para vencer la indiferencia. Corremos el riesgo de pasar de largo sin darle lugar en el corazón a quien sufre. Ignorar a los pobres es dejar afuera, en nuestro país, a la mitad de la gente, a 6 de cada 10 niños niñas y adolescentes. El Estado les provee el DNI, pero la sociedad les quita identidad y entidad. Miremos a los ojos, no generalicemos en abstracciones que nos mantienen asépticos.&nbsp;</p><p>Encontrarnos: es dar otro paso. Ir al encuentro para reconocernos como parte de un mismo nosotros. Una misma familia. Dios nos creó por amor y nos hizo a su imagen y semejanza. Nos dio una dignidad común. Sólo encontrándonos entre todos podremos forjar un futuro que incluya sin excluir, sin dejar a la intemperie a nadie.&nbsp;</p><p>Ayudarnos: implica reconocer que nos necesitamos, que hay un ida y vuelta. Vence al modelo paternalista de la relación proveedor – necesitado. Nos ubica en la relación de reciprocidad que ayuda a crecer a la comunidad. El Papa Francisco nos anima a reconocernos interdependientes unos con otros.&nbsp;</p><p>Con la participación concreta de todos podemos ayudar. La Colecta se distribuye en “tres tercios”. Un tercio para Cáritas en los proyectos y servicios de la comunidad parroquial. Son las situaciones de necesidad según cada barrio.</p><p>Otro tercio en la Diócesis&nbsp;</p><p>Es nuestro caso en San Juan de Cuyo y con lo obtenido se financian:</p><p>-&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Actividades de Promoción Humana: acompañamiento a los CECC (Centros de Encuentro y Cuidado Comunitario), espacios educativos y de apoyo escolar, etc.</p><p>-&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Actividades de Asistencia: se realizan donaciones en mercadería, medicamentos, elementos de higiene, agua mineral, traslados, etc.&nbsp;</p><p>-&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Actividades Formativas: talleres de formación y capacitación en la tarea de Cáritas, retiros y encuentros de espiritualidad, elementos de librería para la capacitación, encuentros y reuniones mensuales, refrigerios, etc. Talleres de capacitación laboral.</p><p>-&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Gestiones para la obtención de donaciones, recepción y sus traslados.</p><p>Y el otro tercio se envía a Cáritas Argentina que, desde el ámbito nacional, asiste y acompaña en capacitación a las distintas diócesis y hace frente a algunas emergencias que suelen presentarse durante el año.&nbsp;</p><p>&nbsp;Como ves, son muchas las comunidades y personas que están pendientes de nuestras decisiones.&nbsp;</p><p>El 10 y 11 de junio tenemos un momento único. Te esperamos. El tiempo es ahora. Contamos con vos.&nbsp;</p><p>Y unas gracias enormes tantas a hombres y mujeres quienes con su entrega generosa multiplican los recursos en cada comunidad. Gente voluntaria que nos acerca a quienes más sufren y, en ellos, a Jesús.</p><p>*Arzobispo de San Juan de Cuyo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tgc-fkgxWg7hQAguPmNHkvQb0WM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2022/06/caritas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A veces tenemos buenas intenciones y preocupaciones nobles, pero no llegamos a tomar decisiones concretas. Son deseos que surgen ante una noticia del crecimiento de la pobreza, una imagen de niños y niñas en miseria, o un testimonio que recibimos de alguna persona voluntaria. Como expresa el refrán popular, “obras son amores, y no buenas razones”.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2023-06-03T23:47:11+00:00</published>
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            La esperanza sigue de pie
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                <![CDATA[Jorge Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7lPfeq2LxaPZ47giVvoi2zbgQT0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/05/guerra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano</p><p>&nbsp;Las situaciones de injusticia persistentes en el mundo están relacionadas con el abuso de los poderosos. El uso de la violencia, las amenazas, las complicidades con grupos de presión, el crimen organizado, el soborno, son sus metodologías para impedir los verdaderos cambios que hacen falta en la sociedad. Mientras tanto, el Planeta sigue siendo maltratado y saqueado sin piedad.</p><p>Esto que señalamos a nivel global sucede en los diversos niveles de las relaciones humanas. Muchas veces me he preguntado si el miedo es uno de los mayores impedimentos para tener un mundo mejor.El miedo nos paraliza y nos impide decir y hacer lo que corresponde. Nos atemoriza el riesgo de perder el trabajo, ser descalificados, que suframos consecuencias nefastas. Nos sumergimos en el silencio, la ceguera y la sordera, como la representación gráfica de los tres monos. Martín Luther King, Pastor Bautista asesinado en abril de 1968, decía: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.&nbsp;</p><p>El poder mete miedo y a menudo la desproporción de fuerzas acobarda. Preferimos el dicho “soldado que huye sirve para otra batalla” en lugar de jugar el pellejo y “poner toda la carne en el asador”.</p><p>El desaliento puede llevarnos a la depresión, el escepticismo, el nihilismo. ¿Y la esperanza tiene lugar?Jesús no nos abandona. Envía al mundo la fuerza del Espíritu Santo. San Pablo nos enseña que “la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Carta a los Romanos 5, 5). La Resurrección de Jesús nos fortalece. El domingo pasado escuchábamos en el Evangelio que Él ha recibido plenos poderes en el cielo y en la tierra (Mateo 28, 18).</p><p>Hoy celebramos la Solemnidad de Pentecostés, la efusión del Espíritu Santo en la Iglesia y el mundo. La fuerza del Espíritu está en el comienzo de la Iglesia, y no se aparta nunca de nosotros. Es Él quien nos conduce por senderos de renovación misionera, animándonos a una auténtica conversión. El camino sinodal que estamos transitando sólo es posible con el Espíritu Santo. Es el verdadero protagonista.&nbsp;Nos libera del intimismo que nos aísla o el fundamentalismo que reduce la fe a ideología. Nos impulsa a la cercanía con quienes sufren o son descartados.&nbsp;</p><p>En la Biblia se lo representa con varias imágenes que nos acercan a comprender su obra: agua, viento, fuego… Son maneras de mostrar la potencia, la fuerza su impulso. La Pascua de Cristo es el momento de la efusión del Espíritu.&nbsp;</p><p>Nos dice el Evangelio de San Juan que en el atardecer del mismo día de la Resurrección Jesús se apareció a los discípulos, los cuales estaban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Les dijo “¡La Paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “reciban el Espíritu Santo…” (Juan 20, 21-22). Sabemos que a partir de esa efusión del Espíritu los Apóstoles salieron por todos los lugares posibles a predicar sobre Jesús, y a dar testimonio de su Muerte y Resurrección. No desapareció el miedo como por arte de magia, sino que fueron fortalecidos para responder a los desafíos que se les presentaban. Debían renovar cotidianamente la confianza en la presencia de Jesús que los sigue acompañando con la fuerza que Él mismo había enviado. Ese mismo Espíritu es derramado en todos nosotros desde el día de nuestro Bautismo, para que venzamos al miedo y la apatía.</p><p>La semana pasada terminé mi servicio como Secretario General del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño). Casi tres años intensos compartiendo mi tiempo entre San Juan y Bogotá. Doy gracias a Dios por la experiencia de palpar la vida de la fe encarnada en diversas culturas y situaciones. Pido a Jesús Buen Pastor derrame la fuerza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en América Latina y el Caribe.</p><p>Y este viernes se conoció la designación de monseñor Jorge García Cuerva como nuevo arzobispo de Buenos Aires. Un escudo episcopal con una chapa de zinc —el suyo la tiene— es promesa de cercanía con los pobres. Que el Espíritu Santo lo siga inspirando en cada gesto y palabras, y siempre con Jesús obrando desde el corazón.&nbsp;*Arzobispo de San Juan de Cuyo&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7lPfeq2LxaPZ47giVvoi2zbgQT0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/05/guerra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La guerra a causa de la invasión de Rusia a Ucrania cumplió ya quince meses. Lejos de acercar soluciones, algunos Estados aprovechan para incrementar la venta de armas. Hacen su negocio a expensas de las víctimas. Millones de desplazados, en su mayoría niños, niñas, adolescentes. Destrucción y muerte.]]>
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                <updated>2023-05-28T00:41:37+00:00</updated>
                <published>2023-05-28T00:35:57+00:00</published>
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