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    <title>El Día Ahora</title>
    <subtitle>Contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Gualeguaychú y la región. Noticias, deportes, espectáculos, política, economía, cultura y más.</subtitle>
    <updated>2026-04-04T22:40:10+00:00</updated>
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            Caso Adorni: la paradoja de un gobierno poco tolerante al error
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qhqL71d8NxXbsmet2JY81ChBM3A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/03/adorni_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Testarudo es un&nbsp;adjetivo que describe a una persona porfiada, terca u obstinada, inamovible en sus ideas y pensamientos, incluso frente a evidencia contraria. Se refiere a alguien con voluntad firme, pero con pensamientos rígidos, a menudo difícil de convencer o persuadir. Ahora que está de moda la IA, ¿a quién podría caberle este adjetivo?</p><p>El escándalo por el caso de Manuel Adorni lleva ya varias semanas y ha consumido todo lo que el gobierno ha tocado. Es llamativa, cuando menos, la parálisis de decisiones en torno al Jefe de Gabinete y su resistencia a presentar la renuncia. En poco más de dos años de gestión el gobierno libertario ha eyectado a decenas de funcionarios de sus cargos. Por temas más o menos importantes, pero el desfile de nombres ha sido incesante. Es, a esta altura una característica que lo diferencia de todas las gestiones anteriores. Salvo algunos personajes estables, por razones obvias como la hermana del Presidente, todos los demás han ido rotando.</p><p>Adorni, que ascendió rápidamente en la consideración presidencial, ganó una elección reñida en la Ciudad de Buenos Aires y terminó como Jefe de Gabinete, estaba expuesto. Los que recuerdan los ’90, traen a Carlos Corach a la memoria, fiel escudero de Menem.&nbsp; Más, en los ochentas, el entrerriano César Jaroslavsky era el espadachín verbal de Alfonsín en el Congreso. Es probable que el libertario no llegara tan lejos, pero iba en camino.</p><p>El poder suele transformar a las personas o las muestra tal cual son. Nadie sabe cómo será el caso de Adorni, pero el pecado está cometido. Si después del viaje a New York, en el que terminó reconociendo el error de subir a su mujer al avión presidencial, se hubiera ido, el Gobierno se habría ahorrado todo lo que vino después. Si un funcionario se tiene que cuidar para dar una conferencia de prensa, no sirve. En política los errores se pagan y todos los funcionarios son fusibles. Si la banca del exvocero es Karina Milei está cometiendo un error exponiendo al Presidente a sobreactuar gestos públicos.</p><p>Hace un mes que se habla de la mujer del funcionario, del “me estoy deslomando”, de sus viajes a Punta del Este y otros lugares del mundo, de sus propiedades… Si Guillermo Franco se tuvo que ir por cuestiones meramente políticas, lo de Adorni no debería merecer mucho más análisis. Los que conocen la intimidad presidencial no descartan que después de Semana Santa haya noticias. Todos los presidentes suelen interpretar que, cuando la opinión pública pide la cabeza de alguien, entregarla es un signo de debilidad. Tengan razón o no. Es probable que así sea. Pero es un riesgo que se corre.</p><p>La Guerra en Medio Oriente ha traído inestabilidad a todo el mundo. Economías débiles como la Argentina han quedado expuestas a los coletazos, más allá que el conflicto pueda representar buenas oportunidades en algunos aspectos, sobre todo el energético. Lo que pasa con los combustibles es un ejemplo. YPF anunció ‘un colchón’ para evitar subas bruscas en los próximos 45 días. Nadie, ni Trump sabe cuánto durará la guerra y los mercados se mecen a un lado a otro con sus discursos. Si la guerra dura poco, baja el petróleo, si la guerra dura mucho, sube. Argentina, que husmea cada rincón buscando financiamiento para pagar deuda, tiene otro frente peligroso. La inestabilidad de los mercados dificultará ese financiamiento, independientemente de los deberes que haga Caputo con sus cuentas.</p><p>Semejante ruido, tiene a la inflación al alcance de la mano. La promesa de menos de 1% antes de fin de año se aleja con cada turbulencia. Ahí sigue, latente, el principal desafío del gobierno. Tiene además su correlato con los niveles de actividad económica que, más allá de los números del INDEC, sigue haciendo una devolución negativa. En términos prácticos, el repunte sigue sin llegar a la calle. Salvo muy pocas actividades, la mayoría están en rojo. La plata no alcanza y tampoco se puede disimular con fines de semana largos con rutas repletas. Esa es una parte de la realidad, no toda.</p><p>Por eso, ante semejante desafío, detenerse en la continuidad o no de un funcionario, por más que sea de alto rango, es una equivocación. Alguien diría que pase el que sigue, casi el criterio que ha tenido Milei para con todos los que llegaron al poder con él o ha ido nombrando a lo largo del camino. En política no se pueden dar todas las batallas, hay que saber elegirlas. A esta altura de la velada, nadie duda sobre quién toma las decisiones y por dónde pasa el poder.</p><p>Volvemos al principio y al adjetivo que “adorni” esta columna. No se trata de una investigación científica o penal que requieren de evidencia incontrastable. En política, con indicios, sobra. Si algo huele mal, por las dudas, hay que tomar distancia. Así de sencillo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qhqL71d8NxXbsmet2JY81ChBM3A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/03/adorni_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La parálisis en torno a la continuidad del Jefe de Gabinete ilustra una tentación frecuente del poder: resistir lo inevitable a un costo político innecesario. Mientras tanto, la inestabilidad global por el conflicto en Medio Oriente complica el financiamiento externo y aleja la promesa de inflación por debajo del 1%.]]>
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                                <category term="analisis" label="Análisis" />
                <updated>2026-04-04T22:40:10+00:00</updated>
                <published>2026-04-04T22:32:53+00:00</published>
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            Una pelea que puede marcar un antes y un después
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L5w-Ve-stXAWZgwLCn7JGNULI5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/rocca.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La pelea del empresario más importante del país con el Presidente de la Nación alumbra algo nuevo. Paolo Rocca es el mandamás de Techint, la multinacional más grande de la Argentina con intereses en todo el mundo en un área estratégica como es la del acero. Aunque no represente exactamente el perfil del empresario local, se le acerca bastante.</p><p>El motivo de la disputa es sencillo. Una licitación internacional convocada por un consorcio de empresas para abastecer de caños un recorrido que sale desde Vaca Muerta. ¿El monto? Alrededor de 300 millones de dólares. El consorcio, en el cual entre sus integrantes está YPF, dictaminó que la ganadora es una empresa india que ofertó casi un 40% menos que Techint. Una diferencia grande para una licitación de esa magnitud.</p><p>Rocca no se quedó quieto. Sabiendo perdida la licitación hicieron una propuesta final que ofrecía empardar la india, pero fue rechazada por estar fuera de término. Algo extraño porque si estaban en condiciones de hacer eso, la pregunta es por qué no lo hicieron antes. Lo cierto es que la multinacional local se quedó afuera del negocio, lo que provocó la ira de Rocca y de la compañía. Fue tanta la bronca que denunciaron dumping y competencia desleal, quedando la resolución del entuerto en manos de la Corte Suprema.</p><p>¿La reacción del Gobierno? Volvió el viejo Milei, ese que dominaba antes de las elecciones del año pasado. El apodo que le puso a Rocca lo demuestra: “Don Chatarrín de los tubitos caros”, lo catalogó, precediendo una catarata de consideraciones críticas, sin olvidarse de los periodistas claro. El Milei de siempre, ahora larvado por el consejo de los asesores, volvió para recordarnos cuál es su estilo. Claro que el adversario no viene de la política, ni del sindicalismo, sino del empresariado y forma parte de su flor y nata.</p><p>No es el primer cruce que el Presidente tiene con los señores de nuestra industria. Y tampoco es el primero. Claro que no en los términos actuales, bien libertarios, donde la polémica suele desbarrancar y las descalificaciones están a la orden del día. El empresariado siempre miró de reojo a Milei, nunca lo digirió del todo. En los hechos y a la luz, somos todos partidarios del libre mercado, pero cuando entramos en el terreno de la competencia real aparecen las dudas. No es la primera vez que se dice: Argentina nunca pudo a lo largo de los últimos setenta años formar una clase empresarial similar o parecida a la brasileña que ha sabido crear una estructura productiva e industrial pujante, que no vive del Estado o de sus prebendas.</p><p>Muchos empresarios argentinos se acostumbraron a recorrer más los pasillos de los despachos de los funcionarios antes que sus propias fábricas. ¿Es sólo falencia de ellos? Seguramente no, pero es la peor cara del problema. Esa dependencia permanente terminó por generar una relación tóxica que queda expuesta, como nunca antes, en la trama del caso de los cuadernos. Ahí queda plasmado el entramado que los Kirchner perfeccionaron, pero que nació mucho antes.</p><p>¿Por qué el consorcio de empresas tenía que pagar mucho más por tubos que el mercado los ofrece a un 40% menos? Por supuesto que Techint no se va a fundir ni va a desaparecer por perder esta licitación, pero es como si Boca se hubiera comido una goleada en La Bombonera. Rocca es de esa clase de empresarios que no le gusta perder a nada y Argentina es como el patio de su casa. Está acostumbrado a un tratamiento diferente de los gobiernos de turno, no importa su sesgo ideológico. La pelea se diluirá con el tiempo o recrudecerá, dependiendo del humor presidencial porque Rocca es cultor de un perfil bajo sin estridencias. Su poder lo hace sentir de otra manera.</p><p>Milei no elige rivales débiles. Fiel a su estilo no tiene problemas en polemizar con Lali o con Rocca. Sin embargo, esta disputa pública con el hombre de acero, tiene otros ribetes. Esconde quizás una nueva etapa de la relación entre los empresarios y el establishment oficial, a lo mejor el inicio de algo distinto, diferente, ni mejor ni peor, pero no emparentado con lo que existió hasta acá.</p><p>Al Presidente, más después de las elecciones, hay que sondearlo por lo que hace que por lo que dice. No hay nada nuevo bajo el sol en esto. Todos los gobiernos han construido su propio relato, desde Cristina a Macri, con suerte diferente. Milei es eficaz en esta tarea, reflejo de lo que hace su líder, Donald Trump, que no se cansa de correr la línea y descolocar a todo el mundo. Tiene sus riesgos esta estrategia: es como jugarse un pleno en el casino. Si sale, ganás todo; si perdés, quedás en la lona. La pelea con Rocca tiene otro aroma. El comienzo de algo nuevo, real y no ficticio, o un estertor más de una relación tóxica que nunca favoreció a los argentinos. Salvo a unos pocos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L5w-Ve-stXAWZgwLCn7JGNULI5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/rocca.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El cruce entre el Presidente y el líder de Techint va más allá de una licitación perdida: plantea interrogantes sobre el rol del empresariado y el rumbo del poder económico en la Argentina de Milei.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2026-01-30T19:03:00+00:00</published>
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            Milei, Davos y el arte de moverse en el nuevo tablero global
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qHsY7882WyHW4N7raWy59y0THXc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/milei_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Cuánta agua ha pasado debajo del puente no? Algo lejos quedó aquel Milei que escandalizó a sus escuchas en la primera reunión de Davos. Ahora, sin dejar su discurso habitual, le bajó el tono, moderó sus embates contra la izquierda “woke” y hasta se permitió filosofar con la muerte ideológica de Nicolás Machiavello, concepto utilizado por sus detractores para hacerse un festín.</p><p>Por supuesto que retornó de Davos con la foto buscada. Ese cruce de manos con Trump fue suficiente. En la política donde los gestos se han vuelto más importantes que las palabras con eso le alcanzaron. Es que Milei, arrancando su tercer año de mandato, está donde quiso estar y con los aliados que quiso tener. ¿Si pagará algún costo por eso? Nadie lo sabe. Lo único real es que hace cuatro meses, una porción grande la sociedad argentina avaló (por susto, conveniencia o convicción) su estancia en el poder. A partir de ahí, todo fluyó de otra manera.</p><p>El dólar está planchado y el Banco Central compra divisas. Siguiendo el mandato del FMI, siempre insistente con la acumulación de divisas, el ente monetario lleva comprados casi 900 millones de dólares el último mes. El veranito cambiario también se traduciría en una baja de la inflación de enero, después de meses de subas consecutivas.</p><p>El verano y su convocatoria de turistas es dispar en la Argentina, pero no malo como el del 2025. La gente viaja, pocos días, aprovecha los eventos populares y descansa. Muchos se van a Brasil por el tipo de cambio. En Jesús María, una multitud recibió a Milei y lo escuchó cantar con el Chaqueño Palavecino. Escenario ideal para la polémica y la recordatoria de las diatribas presidenciales contra los festivales populares y los artistas que cobran del Estado. Jesús María es el más vívido ejemplo de eso porque provincia, municipio y hasta Nación ponen plata. ¿Está mal? No, porque como tantas otras fiestas en el país, el evento genera un movimiento económico que favorece a vastos sectores sociales. Aunque no lo diga es algo que debe haber aprendido el Presidente.</p><p>Al ministro del Interior Diego Santilli sólo le falta la mallita y el inflable. Empezó su segunda recorrida para asegurarse los votos de la reforma laboral que en febrero tratará el Parlamento. Estuvo en Salta, la Patagonia y hace pocas horas en Entre Ríos. A Paraná llegó justo antes de una denuncia de presunto espionaje que hizo el gobernador Frigerio. Si bien ahora se sabe que esas cámaras fueron instaladas en la época de las andanzas del exsenador Kueider, en ese momento mano derecha e izquierda de Bordet, no todo está claro. Sobre todo, si es cierto, como a los sabuesos de Néstor Roncaglia se les pudo escapar semejante cosa. En los más de dos años que Frigerio lleva en la Casa Gris, ¿nunca revisaron el despacho del mandatario y las oficinas contiguas? ¿Se les pudo haber pasado algo tan burdo? Por supuesto que el caso ya disparó la interna del gobierno provincial y varios aprovechan para pasarle facturas viejas a Roncaglia.</p><p>Santilli se llevó de Paraná la misma respuesta que hace un par de meses cuando vino a buscar el apoyo para el presupuesto: sí, pero mandame plata y obras. ¿Fue exactamente así? No, claro, habrá sido todo un poco más sutil, pero a las efectividades conducentes es lo mismo. Algo similar escuchó en Salta y la Patagonia. Por ahora todo está por verse, pero la metodología es la misma. Hay otros actores como los sindicatos y los empresarios, aunque todo indica que el gobierno se va a salir con la suya.</p><p>Ian Sielecki tiene 36 años y es embajador argentino en Francia. Esta semana tuvo un gesto para destacar. Se negó a hablar en una reunión en la Asamblea francesa hasta que no taparan un mapa a sus espaldas donde se asignaba las Islas Malvinas al Reino Unido. “Lamentablemente debo señalar que existe un pequeño problema, señor presidente, que, en realidad, es un gran problema para mi país. Acabo de notar que estoy sentado frente a un mapa que muestra a las Islas Malvinas y el Atlántico Sur como si formaran parte del territorio del Reino Unido. No puedo, en mi carácter de representante del Estado argentino, expresarme libremente frente a ese mapa, ya que hacerlo implicaría legitimar una situación que constituye un atentado contra la soberanía de mi país, contra la dignidad misma de la Argentina y, sobre todo, una violación flagrante del derecho internacional”. La actitud del diplomático, que fue nombrado por el actual gobierno, mereció el elogio hasta de dirigentes de la oposición. La bandera de Malvinas es y debe ser siempre una cuestión de Estado, más allá de quién esté en la Casa Rosada. Algo que nos une ante tanta división.</p><p>PD: Ya que Trump es el hombre de las causas perdidas, hoy aliado de la Argentina, ¿si le pedimos que nos dé una mano con las Malvinas? ¿Suena loco? El mundo está loco. Una locura más…</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qHsY7882WyHW4N7raWy59y0THXc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/milei_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con un discurso más moderado, gestos cuidadosamente elegidos y alianzas explícitas, el Presidente consolida su lugar en la escena internacional mientras ordena el frente interno, entre economía estable, negociaciones políticas y tensiones latentes.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2026-01-24T14:48:00+00:00</published>
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            Los venezolanos y el derecho a ponerse contentos por la caída de un dictador
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fgmpacgkBOs6qMVCJfcoR0SeqGA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/venezuela_opinion.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es difícil plantarse ante alguien que ha sufrido las peores vejaciones y hablarle de derechos. De la soberanía de las naciones, la autodeterminación de los pueblos o la injerencia en países extranjeros. Es difícil hacerle entender que cualquier operación militar de un país sobre otro, es inaceptable para el derecho internacional. Y que deja a todos expuestos a sufrir lo mismo, o peor.</p><p>Pero Venezuela era desde años un grito destemplado que la comunidad internacional no escuchaba. Muchos miraban para otro lado, a sabiendas de lo que pasaba. Otros fueron aliados por intereses comerciales y el resto condenaba con impotencia y sin herramientas para cambiar el rumbo de lo que pasaba. El día que el dictador Maduro desconoció el resultado de las elecciones, en el 2024, se terminó de cavar la fosa. El resquicio que le quedaba para seguir en el poder terminó de diluirse y era cuestión de tiempo. Claro, del otro lado tuvo que estar un Presidente de derecha, que llegó para reivindicar el imperio y hacerle entender al mundo que Estados Unidos quiere ser el de antes. Aunque todo indique que tiene pocas chances de conseguirlo.</p><p>Lo que volvió sí es un mundo partido con dos superpotencias militares y económicas y una tercera que basa su poder en las armas. Estados unidos, China y Rusia son los dueños del mundo, con porcentajes de acciones diferentes. Esa es la realidad y tratar de disimular sirve de poco. En ese contexto: ¿para qué están los organismos multilaterales? Es difícil saberlo. Están dominados por el derecho de veto que tienen las superpotencias, suelen mirar inermes los acontecimientos, con escasa capacidad de intervención, más allá de declaraciones de circunstancia. Así iba Venezuela, con una diáspora de ocho millones de personas y una bomba de tiempo entre las manos. En algún momento algo tenía que pasar.</p><p>Trump, con la decisión de llevarse de arrebato a Maduro, buscó un doble efecto. Avisarle al mundo (a los chinos, sobre todo) que el armamento militar norteamericano le permite hacer lo quiere y que está dispuesto a ir por más. Todo lo que está de este lado, desde Alaska hasta la Patagonia es área de su incumbencia. El patio trasero que era Latinoamérica para el departamento de estado, se ha vuelto una zona estratégica por los recursos que tiene y para evitar que, el otro gigante, siga avanzando.</p><p>Lo sorprendente es que Trump no esconde sus intenciones: las grita, como hizo en la conferencia posterior a la captura de Maduro. Dijo que les interesaba el petróleo, no usó una sola vez la palabra democracia, y advirtió a otros países, como Colombia, Cuba o México sobre eventuales acciones futuras. No lo mandó a decir, lo dijo él mismo.</p><p>Estos gestos disruptivos son los que desconciertan al resto y ponen al mundo patas para arriba. El planeta se asoma a una nueva era (con el fin de la anterior) en la que el derecho estará subordinado a otros intereses, dependiendo del actor.</p><p>El significado profundo de lo que pasó en Venezuela, no debería tapar todo lo anterior y el fracaso para parar a un dictador como Maduro. Más en Latinoamérica, con la experiencia previa de regímenes sangrientos en otros países. En el 2022, una comisión encabezada por la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet denunció sin hesitar el infierno que vivían millones de venezolanos. El informe, abrumador y ejecutado por alguien que ideológicamente podría ser afín al régimen, fue un cachetazo para los defensores del dictador, que aun así lo siguieron defendiendo. Es cierto, en el caso argentino, que el gobierno de Fernández tuvo una postura diferente a la de Cristina Kirchner, que heredó todos los negocios de Néstor con Chávez. Aunque, como en casi todo, fue tibio para ejecutar. Con Milei y su alineamiento con Estados Unidos la historia fue diferente. El oficialismo se ilusiona porque afirman que fueron los primeros. Que todos los que ahora se quieren congraciar con Trump, van a la cola y tendrán que esforzarse mucho más para hacerlo. Son las reglas nuevas de la política internacional. Ahí Milei apostó fuerte y, por ahora, le está dando resultado.</p><p>Patria, colonia, entrega, recursos naturales, intromisión, dictador, loco, chupamedias, petróleo, derecho. Cuántas palabras con su significado que se topan con la alegría de millones que tuvieron que dejar su familia y sus casas porque su propio país se les había vuelto invivible. Para la mayoría el daño es irreparable y seguramente nunca más volverán a su tierra. Lo harán para sus hijos lo conozcan o ver a la familia que dejaron, porque ya encontraron otro hogar donde vivir. ¿Quién tiene derecho a privarlos de la alegría que les provocó la caída de un dictador sangriento después de tanto sufrimiento?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fgmpacgkBOs6qMVCJfcoR0SeqGA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/01/venezuela_opinion.png" class="type:primaryImage" /></figure>La captura de Nicolás Maduro expuso el fracaso de la comunidad internacional, el regreso de la lógica de las potencias y un mundo donde el derecho vuelve a quedar subordinado al poder.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2026-01-09T20:20:00+00:00</published>
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            Todo tiene un limite
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/s9FaZH13kIpxT6GHY00zRAf8weo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/radio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Vengo soportando desde hace meses un ataque y difamación constante de un señor a quien no conozco ni he visto nunca personalmente. Desde ensobrado a testaferro son algunos de los motes que me ha endilgado en forma vil y rastrera. Pero todo tiene un límite.</p><p>Hace casi 30 años que ejerzo la tarea periodística, he visto pasar gobiernos de toda laya y especie y jamás he tenido relación con ninguno de ellos, más allá de la estrictamente profesional. No he sido funcionario. Nunca he tenido un contrato con el Estado, sea nacional, provincial o municipal; a excepción de un convenio de pasantías con el Municipio de Gualeguay recientemente suscripto con muchos empresarios de la ciudad, para que estudiantes puedan sumergirse en lo que será su futuro. Cada mañana, los miles de oyentes que me siguen por radio confían en mi palabra y depositan en mi credibilidad la posibilidad de informarse. He tenido la misma conducta a lo largo de mi vida profesional y son todos testigos.</p><p>Bromeo muchas veces que mi vida es casi un reality porque, como buen estómago resfriado, cuento todo lo que me pasa. Al aire, por supuesto. Todos saben qué hago, donde vivo y cómo y de qué vivo. Nací y moriré en Gualeguay.</p><p>A Reggiardo (no le digo doctor porque tiene la matrícula de abogado suspendida por 60 días por sus desbordes emocionales, incluso ni siquiera se puede acercar a muchas empleadas y funcionarios judiciales locales porque los ha insultado) no lo conozco personalmente. Mi primer contacto radial con él fue por pedido del exintendente Luis Erro, para que le hiciera una nota por un problema legal, en el que estarían involucrados funcionarios judiciales, abogados y particulares. Hicimos dos notas en las que se explayó y habló a gusto, como debe ser. Y punto. Nunca más tuvimos contacto. Después de sus salidas al aire, tomé conocimiento que era uno de los abogados defensores de Luis Erro en las causas que éste último tenía en la Justicia.</p><p>Meses después, LT 38 reproduce una noticia de Análisis Digital de Paraná, en la que se habla de la situación judicial de Reggiardo por denuncias en su contra. Y a partir de ese momento, Reggiardo inició una campaña por redes sociales, intentando sembrar la duda o sospechas sobre mi persona, inventando hechos, cambiando la realidad, pero siempre ocupándose de expresarse con injurias y calumnias hacia mí e involucrando personas de mi círculo familiar, para arrastrarme en su libelo mentiroso y hacer todo el daño que pudiera. Por supuesto, sin fundamento alguno.</p><p>Lo que nunca podrá Reggiardo ni nadie, es discutir que hace casi 30 años hago periodismo independiente, sin prebendas del Estado, primero en Gualeguaychú y después en mi pueblo, Gualeguay. En ese recorrido, he tenido relación con políticos, empresarios, docentes, artistas y dirigentes en general, de todos los colores políticos. Puedo con orgullo afirmar que casi todos o todos han pasado por los micrófonos de Radio Gualeguay; que la audiencia nos acompaña, que fuimos pioneros en el medio e instalamos los debates de candidatos antes de cada elección, algo que se ha vuelto una tradición y que es un servicio inestimable para los ciudadanos. Y también está la otra cara de la radio, la solidaria, por la que el vecino de la ciudad en muchas ocasiones recibe la ayuda o el auxilio que clama; los programas culturales, las colectividades y el deporte. Porque LT38 es una gran caja de resonancia de lo que le pasa al pueblo de Gualeguay. No es la primera vez que un trasnochado intenta difamarnos.</p><p>No tengo nada que esconder, hace tres años le conté a mis oyentes que empezaba con un emprendimiento comercial con otro socio, que no tiene nada que ver con el periodismo ni con la política. No oculté mi sensación y el desafío que experimentaba al adquirir ambos, un fondo de comercio de un corralón tradicional que perteneció muchos años a los hermanos Campostrini y luego a familiares del exdiputado provincial Hernán Vittulo.</p><p>En la actualidad, no hay ninguna ligazón comercial. Con mi socio, somos un corralón, que pelea a capa y espada para salir adelante. Nada extraño para cualquier comerciante, en el rubro que sea. Sin embargo, en su afán de ensuciar, Reggiardo a esto pretende utilizarlo con vaya a saber que fines espurios y para seguir dando letra al medio y los personajes que representa.</p><p>Reitero, no he sido funcionario ni nunca tuve un contrato con el Estado nacional, provincial o municipal. Reggiardo sí tiene otro tipo de contactos con funcionarios del Estado: es de público y notorio que es asesor legal y técnico del intendente de la Municipalidad de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi (condenado por corrupción y con otra causa en trámite) y también es asesor legal de la senadora provincial Patricia Díaz, esposa de Rossi (también con una imputación por enriquecimiento ilícito en trámite).</p><p>Con relación a la “pauta publicitaria” a la que intenta pegarme, precisamente Radio Gualeguay ha sido una de las grandes olvidadas, y en mis programas en particular, ha sido exigua o inexistente en la mayoría de ellos. Es sencillo verificar viendo los registros. Este medio y los programas que he hecho se han sostenido siempre, esencialmente, con pauta privada. Sin embargo, Reggiardo quiere ensuciar.</p><p>Digo estas cosas, por los miles de oyentes que me siguen todas las mañanas y confían en mí. No puedo permitir que una persona que se encuentra suspendida en su ejercicio profesional por sesenta días por sus propios actos, que ha defendido y defiende a funcionarios del Estado ya condenados por corrupción y que tienen en trámite otras causas de enriquecimiento ilícito, me siga ensuciando de esta manera. Por supuesto que no soy el único objeto de su difamación. La lista de los apuntados por este personaje es más larga y hay de todo. Pero que cada uno se defienda a sí mismo. No pongo las manos en el fuego por nadie, salvo por mi familia, los que laburan conmigo y la gente que quiero. Todo tiene un límite. Que yo ejerza el periodismo, no implica que deba dar cuenta de mi vida privada ante energúmenos que se regocijan mintiendo, ensuciando, agraviando y que pretenden poner bajo sospecha mi buen nombre y honor y mi trabajo, y para molestar y en su onda expansiva ataquen a mis allegados. El riesgo y el desafío que implica ser cuentapropista, comunicador y profesional sin aportes del Estado, parece que Reggiardo, no lo conoce.</p><p>Con Fernando Cañete y Vittulo me une una relación estrictamente profesional, como seguramente tendrán otros periodistas y comunicadores de esta ciudad y que no han caído en la intencionalidad destructora de Reggiardo. Quienes han sido funcionarios, rendirán cuentas como corresponde porque ejercieron funciones públicas, lo que no es mi caso. Queda más que claro que este personaje desbocado, desinformado y que le está haciendo el mandado a alguien, intenta arrastrarme o involucrarme en un conflicto político en el que también tiene parte Luis Erro, que lleva años y del que soy totalmente ajeno. Mi rol al respecto, siempre ha sido informar, por más que a algunos o a muchos les moleste.</p><p>La necesidad de embarrar la cancha ante tanta condena a funcionarios recientemente conocida y la sospecha que ha puesto la justicia sobre el propio Reggiardo, lo han impulsado a esmerilar y ensuciar el rol del periodismo independiente “no ensobrado”, como el que ejerzo, y se ha vuelto un fin en sí mismo para personajes como Reggiardo. Lamentablemente las redes sociales se han convertido en una cloaca. La difamación y la calumnia se reproducen y la reproducen sin darse cuenta del daño que provocan.</p><p>Tengo la tranquilidad de quien no tiene nada que esconder ni ocultar. No vivo del Estado, pago mis impuestos y hago mi trabajo. Porque la única realidad es la verdad.</p><p>He cometido errores, muchos seguramente, pero nunca con la intención de perjudicar. Tengo mujer, hijos y hermanos cuyo honor voy a defender. Ni Reggiardo ni nadie me va a arrastrar al barro del que se nutren y en el que nacieron.</p><p>A mis oyentes gracias, como siempre, y perdón por esta digresión, pero era necesario compartirla con ustedes. Siento que se las debía.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/s9FaZH13kIpxT6GHY00zRAf8weo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2024/08/radio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Vengo soportando desde hace meses un ataque y difamación constante de un señor a quien no conozco ni he visto nunca personalmente. Desde ensobrado a t...]]>
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                <published>2025-12-19T17:29:00+00:00</published>
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            Un bochorno, el preludio de un verano caliente en el Congreso
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p2FQZerr0IGuYNKe3P-z9mV2xzk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/12/milei_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lo que se hace en política nunca es inocuo. Para bien o para mal, siempre tiene una intención y se vuelve funcional para los actores. Lo que pasó el miércoles en el Congreso de la Nación con la jura de los nuevos 127 diputados merece una reflexión. ¿Nos merecemos como sociedad semejante espectáculo? Lo que vimos, ¿no refleja acaso nuestra decadencia moral?</p><p>Las juras de los legisladores se han convertido desde hace tiempo en un espectáculo triste y vergonzoso. Un acto institucional de importancia, que marca la llegada de los nuevos representantes del pueblo a la casa de todos, la de las leyes, ha devenido en una puesta en escena penosa, llena de gritos, improperios y gestos de mala educación. Eso sin contar la deformación de la tradicional ceremonia, jurando por el gato y el perro, como si todo fuera válido y tuviera el mismo significado.</p><p>¿Se lo imaginan a Belgrano jurando lealtad a la bandera, haciendo semejante espectáculo? ¿O a San Martín arengando a sus granaderos tomándose los testículos? Es mucho pedir claro, Belgrano o San Martín fueron únicos e irrepetibles y nadie duda del amor por su tierra.</p><p>Nos conformamos con poco, apenas que no conviertan la ceremonia de jura en un espectáculo que está más cerca del circo que otra cosa. Los gritos destemplados de Lilia Lemoine, la remerita de Juan Grabois o el comentario desubicado del legislador Gerardo Cipolini sobre tres diputadas, micrófono abierto de por medio, forman parte del combo.</p><p>Los parlamentos en sí pidiendo la libertad de Cristina (muchos legisladores lo hicieron), la expulsión de Trump de América Latina o la extinción de Israel se volvieron folklóricos comparados con los demás. La presencia del presidente Javier Milei y su hermana sirvieron para exacerbar aún más los ánimos. No hay antecedentes desde el ’83 a esta parte que un mandatario haya presenciado la jura de los diputados o senadores.</p><p>Desde la política, a veces lo que sucede no está planeado. Pero lo que pasó hace unos días en el Congreso huele distinto. Ese escenario de confrontación entre el oficialismo y el kirchnerismo les viene bien a los dos. Es funcional a la estrategia de seguir ocupando el centro de la escena. Para la LLA es como anillo al dedo. ¿Vieron que el kirchnerismo sigue vivito y coleando? ¿Vieron que Cristina sigue en dominio de la situación con los pedidos reiterados por aclamación para su libertad? Grabois y compañía se encargaron de hacer bien los deberes. Taparon todo lo que pasó en la ceremonia y se pusieron al frente de la fila. Promesa que lo que se viene será así o ampliado.</p><p>En esa dinámica de confrontación, donde los dos bandos se van retroalimentando, la grieta se profundiza a costo del desprestigio de las instituciones. ¿Qué le hace una mancha más al tigre no?</p><p>Cristina, desde su prisión domiciliaria, sigue llevando la batuta y marcándole la cancha a Kicillof, enfrascado esta semana en sacar la autorización de endeudamiento de la legislatura bonaerense. Aliados y no aliados, lo hicieron parir para conseguir la autorización, clave para los dos años que le quedan de gobierno, además de vitales para conservar sus deseos de candidatura presidencial.</p><p>En este contexto, lo que pasó en Diputados responde a esa lógica de convivencia entre los dos bandos, ahora con influencias diferentes. ¿Por qué? Fue Entre Ríos la que, a través del diputado Francisco Morchio, le dio al oficialismo una herramienta clave: con su pase convirtió a la LLA en primera minoría.</p><p>Morchio, con la decisión de Frigerio atrás, abrió la puerta para las reformas de fondo que el Gobierno quiere impulsar el año que viene y que empezarán a tratarse en extraordinarias este mismo mes. El mandatario entrerriano fue coherente con lo que ha hecho en estos dos años. Volvió a tragar saliva, se olvidó de las promesas incumplidas y redobló la apuesta. No es una locura lo que hizo porque en octubre la sociedad entrerriana le dio ese mandato.</p><p>En términos políticos, Frigerio todavía espera que Milei, en algún momento, reconozca estos apoyos. Desde la práctica con fondos para obras y reclamos varios que van desde la coparticipación, los ATN o Salto Grande. La lista es larga, pero espera ansioso.</p><p>Se viene un verano caliente en el Congreso como no ha habido desde hace años. Con el impulso electoral a cuestas, la Casa Rosada tiene la oportunidad inmejorable de conseguir las reformas de fondo que busca y necesita. Si lo consigue, habrá terminado con un mito que dice que lo que un Gobierno no hace en sus dos primeros años, difícilmente lo consiga en la segunda mitad.</p><p>Milei está haciendo política, algo que era mala palabra para él. Resta ver hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguir sus objetivos y la dosis de pragmatismo que les imprime a sus actos. Es una cara que no le conocemos y lo vuelve más inexplicable para sus competidores.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p2FQZerr0IGuYNKe3P-z9mV2xzk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/12/milei_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La caótica sesión de jura en Diputados volvió a exponer la degradación del debate público y el uso político de la confrontación. Entre gestos impropios, discursos desbordados y tensiones calculadas, el oficialismo y la oposición encontraron en el escándalo un escenario funcional, mientras Entre Ríos tuvo un rol decisivo en el nuevo equilibrio de fuerzas del Congreso.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-12-06T22:22:00+00:00</published>
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            La cuestión es el día después
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MPg22rLzrpf-cpkCzef8e4eem2s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/trump.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay un meme que circula con la imagen de Trump enarbolando un billete de 1.000 pesos argentino. Entre tantas cosas locas que nos pasan, esta parece superar todos los límites: que Estados Unidos intervenga a través de sus bancos para comprar pesos e inyectar dólares al mercado argentino es, o era en todo caso, ciencia ficción.</p><p>Pero la dinámica de la crisis vernácula se va retroalimentando hasta llegar a límites insospechados. El resultado electoral del 26 de octubre ya no lo maneja el Gobierno. Con el escándalo de Espert, la imposibilidad de reimprimir las boletas y las insoportables idas y vueltas de la campaña libertaria, sería un albur predecir lo que va a pasar. O no tanto, porque las chanches de derrota del oficialismo son concretas.</p><p>La mira está situada ahora en el día después de las elecciones y la respuesta que darán los mercados a una devaluación que daban por descontada hasta hace pocas horas. Poniéndose el traje de campaña, hasta hemos conseguido que Kristalina Georgieva, la mandamás del FMI, se inmiscuya en nuestros dislates. El mensaje fue doble. Por un lado, casi rogó que esta sea la última ayuda que tenga que recibir la Argentina y como corolario habló de “consenso político”. ¿Qué quiso decir en el lenguaje profundo de su organismo? Que, si nuestro país no avanza en reformas consensuadas, después de las elecciones, no habrá tata ni mama. Casi que soslayó el resultado electoral.</p><p>El problema más grave que afronta el Gobierno es, como les ha pasado a todos, su interpretación de la realidad. Las cosas que la sociedad podía tolerar a un Milei outsider de la política en 2023, dos años después, han cambiado. No sólo por la magnitud del ajuste y sus consecuencias, que buena parte de la sociedad avaló con su voto, también por las formas. El acto de campaña en el Movistar Arena fue una provocación. Esa misma provocación en campaña podía formar parte del folklore, hasta del cuestionamiento a la casta política. Hoy, gestión de por medio, tiene otro tono. Y el Gobierno no percibe ese cambio. Supone que algo que le dio resultado, tendrá hoy el mismo efecto y no es así. El detalle es que ahora están del otro lado del mostrador y se tienen que comer todas las piedras que les tiran. Son las reglas del juego.</p><p>El escándalo que envuelve a Espert no deja ver aún la magnitud del costo que pagarán y su traducción en las urnas. Está íntimamente relacionado al amateurismo que ha dominado la gestión política oficial, apenas con la excepción del imprescindible Guillermo Francos. El ABC de la política te avisa que un candidato, antes de serlo, debe pasar por algunos filtros. ¿Nadie sabía del pasado reciente de Espert? ¿Nadie se molestó en hacer, al menos, un par de preguntas obvias sobre sus campañas anteriores y el financiamiento de ellas?</p><p>Claro que las operaciones, antes de cada elección, son moneda corriente. No sólo en Argentina, en cualquier parte del mundo. El tema es la red de contención que cada candidato tiene a su alrededor y lo que hace para desactivarlas. Lo que pasa después de las urnas poco importa. Lo importante es el efecto que se logra antes. Subestimar al peronismo es un pecado que se paga muy caro.</p><p>Argentina ya tenía un swap, pero con China. Ahora tenemos uno con Estados Unidos. Algo lógico para la visión geopolítica que el país del norte tiene en su enfrentamiento global con el otro gigante. Trump no puede darse el lujo de perder otro aliado en América del Sur, que ha coqueteado con los chinos en los últimos años.</p><p>Con la movida, Argentina queda blindada para los vencimientos de deuda hasta mediados del año que viene. Y el “haremos todo lo que sea necesario para ayudar a la Argentina ante los mercados”, de Scott Bessent, el capo del tesoro norteamericano, es otro paso en ese sentido. El “histórico” es un término que acuñamos fácil y se lo ponemos a lo que venga. Nos encanta la grandilocuencia y la gestualidad ampulosa, esa que está alejada del esfuerzo diario y cotidiano, que es el que vale al cabo.</p><p>El presidente Milei, y es algo meritorio, ha conseguido probablemente la ayuda más importante que Estados Unidos le haya dado a la Argentina. Es un paraguas protector que debería dejar al país a salvo de los vaivenes de los mercados y la desconfianza política que termina impactando en la economía. Es la profecía autocumplida. Todos los gobiernos tuvieron corridas cambiarias que terminaron en devaluación. Cuando ese mecanismo se activa no hay nada que lo pare.</p><p>A partir del lunes, pero sobre todo del 27 de octubre, sabremos la efectividad del escudo. Alguna vez El Príncipe dijo que antes que el amor era preferible el temor. Para la Argentina ya no hay recetas. Nosotros reescribimos la historia todos los días. No tenemos arreglo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MPg22rLzrpf-cpkCzef8e4eem2s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/trump.png" class="type:primaryImage" /></figure>Entre el desconcierto electoral, la intervención de Estados Unidos y el blindaje financiero prometido, el Gobierno enfrenta su momento más crítico. Las formas que ayer lo impulsaron, hoy amenazan con volverse en su contra. Pero la gran pregunta es: ¿Qué va a pasar el 27 de octubre?]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-10-11T21:37:40+00:00</published>
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        <title>
            El huracán se transformó en temporal, pero la historia no terminó
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ONLZTCfOU1ZobvylRmfLtKgHHGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/milei_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El viento de las aspas del helicóptero llegaba lejos. Era fuerte porque el combo era perfecto. Derrota electoral local, aunque derrota al fin; corrida cambiaria; olor a default y la mancha de la corrupción. Además, el resultado de la provincia de Buenos Aires potenció a un rival como Axel Kicillof y lo posicionó para 2027. Marchas por las universidades, la discapacidad y reveses sucesivos en el Congreso por los famosos vetos.</p><p>Un estilo presidencial que, en la adversidad, a ciertos votantes empieza a disgustar y, sobre todo, una economía densa, pesada, que le cuesta trasladar los bajos índices de inflación a la mayor parte de la población. Por la estabilidad, o la baja de la inflación, después de un tiempo, cada vez más corto, por cierto, deja de ser una prioridad. Más si el piso de arranque fue extremadamente bajo. Las expectativas sociales son efímeras y se ven afectadas por múltiples factores externos.</p><p>Los medios tradicionales más las redes son actores imposibles de soslayar en cualquier análisis. Así como le sirvieron a Milei para penetrar en un sector de la población que consume cada vez menos los medios habituales, se vuelven un arma de doble filo en las malas. Eso forma parte de las reglas de juego e ignorarlo es una tontería. Tanto como las facturas que los grandes medios le pasan al Gobierno por el recorte de la pauta oficial. Que sigue existiendo, pero no es ni por asomo lo que era antes.</p><p>El Presidente fue cosechando enemigos en lugar de sumar aliados. No se propuso nunca, quizás por su aversión a la política, construir poder. Que no es mala palabra, es la praxis esencial del ejercicio de una primera magistratura. La Argentina es un país híper presidencialista. No se puede gobernar ignorando la ola, no importa para dónde vaya. El buen gobernante la intuye y se suma. O la surfea.</p><p>La suma de errores se precipitó con la derrota en la provincia de Buenos Aires. Que fue puesta ahí por cuestiones estratégicas. La política terminó de afectar a la economía. El mundo sabía lo que pasaría el lunes y la corrida cambiaria que se produciría.</p><p>La alternativa de recurrir a Estados Unidos no fue sorpresa. Cuando la cotización oficial pasó el techo de la banda y obligó al Central a intervenir las cartas estaban jugadas. Fueron tres días frenéticos.</p><p>El apoyo de Donald Trump no deja de sorprender por su magnitud. Estados Unidos sólo salió al rescate de México en el Tequila, en los ’90. La reunión, el tweet y la foto de ambos podría enmarcarse en la política de sobreactuación. Efectiva, claro. Estados Unidos y Trump hoy no tienen amigos, tienen intereses. Y la Argentina, en ese equilibrio peligroso con China, es importante.</p><p>En ese ajedrez imaginario, Estados Unidos no quiere perder al único aliado real que tiene con Milei en Sudamérica. De hecho, le disgusta cierto coqueteo argentino con China y la presencia del famoso swap en el Banco Central, por eso propone algo similar, pero hacia el norte. Cambiar una deuda por otra, en definitiva.</p><p>El respaldo estadounidense y la medida de bajar a cero las retenciones fueron efectivos. La corrida paró y se modificó la expectativa de los mercados. Ese rulo peligroso, que tomaba velocidad de huracán, se volvió brisa. Un elixir en comparación a lo que podría venirse.</p><p>La batalla que tiene por delante el Gobierno no está ganada. Tiene como horizonte más corto aún la elección de octubre, su resultado y su impacto. Dicen que el Presidente volvió de su viaje a New York con la valija llena de sugerencias. Hacer más política y recuperar su relación con antiguos aliados. ¿Será por eso el apretón de manos y la foto sonrientes entre Macri y Francos?</p><p>Trump no vota en la Argentina y es para preguntarse el verdadero alcance de su influencia en la opinión pública. Algo tan viejo como debate en la política argentina que huele a naftalina. El Gobierno enfrentará sus propios desafíos de acá al 26 de octubre. Con el Tío Sam de aliado se ha cubierto del temporal, pero no de sus consecuencias. Esa es la parte que le toca.</p><p>Desde principios de año, cuando el conflicto por las criptomonedas jaqueó la imagen presidencial, el Gobierno perdió la iniciativa. Se dedicó a correr detrás de los incendios y dejó que la agenda se la marque la oposición. Y cuando en la oposición está el peronismo, el riesgo es doble. La historia lo demuestra. Tanto como darlo por muerto. Al peronismo ya lo han velado muchas veces. Se equivocan. No se trata de hacerlo desaparecer, sino de conocerlo para aprender a convivir con él. Es que la democracia se trata de eso. Ojalá algún día lo entendamos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ONLZTCfOU1ZobvylRmfLtKgHHGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/10/milei_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Tras la derrota en Buenos Aires y en medio de la corrida cambiaria, Milei busca oxígeno con el apoyo de Donald Trump y medidas de impacto inmediato, como la baja de retenciones. Sin embargo, el trasfondo político sigue siendo su mayor debilidad: sin aliados y con el peronismo fortalecido, la Casa Rosada enfrenta un escenario incierto rumbo al 26 de octubre.]]>
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                <published>2025-09-28T00:07:10+00:00</published>
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            Milei, en su hora más crítica: entre el desgaste político y el riesgo de aislamiento
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pm0GHmCyMkjmFgAtyhNlqdyhPSE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando en la segunda vuelta de 2023, la mayoría eligió a Javier Milei para ocupar la presidencia de la Nación, su composición fue bastante clara: los desencantados del sistema, contra la casta, esa a la que el entonces candidato sacudió y sacudió hasta el cansancio. Qué mayor emblema que la casta con Sergio Massa del otro lado y todo lo que había fracasado en los cuatro años anteriores. Hoy todavía lo niegan a Alberto Fernández, como si hubiera sido presidente de otro partido que no fue el peronismo. Pero ese es otro debate. La mayoría que alumbró a Milei en la Casa Rosada era inestable como los apoyos que recogió en el camino. El del PRO fue muy importante porque le arrimó una parte del electorado que desconfiaba de él, pese a compartir muchos de sus postulados. El resto llegó solo, con el descontento a cuestas y el enojo con la política y los que hacen política.</p><p>Acá está una de las claves de lo que pasa ahora: Milei siempre despreció la política y, ya como Presidente, tampoco se preocupó por ella. La sabiduría popular dice que una tortilla no se puede hacer sin romper huevos. Es cierto, pero también hay una praxis que no se puede evitar. El Presidente de la Nación, de cualquier país, pero más de la Argentina, está obligado a hacer política y, a partir de eso, construir y darle sustento a su propio poder.</p><p>Ahí está su talón de Aquiles. Francos ha sido una rara avis en la gestión, luchando solo contra libres pensadores que, a cada paso, le enmendaban la plana. Esas idas y vueltas insoportables fueron minando la confianza de sus interlocutores. El manotazo final de girar plata a algunas provincias no alcanzó. Tendrán que replantear las cosas y ver. Milei no tenía un partido detrás. Se quedó con algo del PRO, pero rápidamente condenó a Macri al exilio. El resto, fueron muchos marginales de la política que fue conociendo en su derrotero hasta el sillón de Rivadavia. Y era 50 y 50. Podía salir bien como podía salir mal. Milei creyó que, eyectando a un funcionario que no cumplía con sus órdenes o se sospechaba de su honestidad, alcanzaba. Craso error. Imposible controlar la vastedad de un Gobierno nacional lleno de tentáculos y con un Estado minado de opositores después de tantos años de kirchnerismo.</p><p>El ejemplo más claro ha sido el Congreso de la Nación. Más cerca de un conventillo que de una casa legislativa, hoy el órgano legislativo se debate entre escándalo y escándalo. No sólo por la minoría intensa de los libertarios. El resto de los bloques tampoco parece estar a la altura de las circunstancias, convirtiendo cada sesión, las pocas que hay, en eventos televisivos casi bizarros que tampoco contribuyen a elevar el nivel de credibilidad en la política.</p><p>La economía, que sigue sin dar señales claras, se debate ahora entre las dudas que generan las derrotas políticas. El error estratégico de elevar a nivel nacional la elección en Buenos Aires le dejó a Axel Kicillof la posibilidad de correr a Cristina, marcarle la cancha y posicionarse como el sucesor. Eso hizo en las horas posteriores, recorriendo canales de televisión “enemigos” y morigerando su perfil combativo con todo lo que huela a moderado. Si quiere ser presidente tendrá esa tarea por delante: seducir una porción de electorado refractaria al kirchnerismo y meter una cuña en la ancha franja del centro del país. Ya cuenta con varios colaboradores que le están haciendo ese trabajo. No es poco.</p><p>Milei se mira al espejo. Atraviesa la peor hora de sus días en el poder, más por errores propios que por méritos ajenos. En política hay un error que nunca se puede cometer: subestimar al adversario. Jamás se puede dar por muerto al peronismo y sus múltiples caras. El helicóptero siempre está a la vuelta de la esquina, igual que una corrida cambiaria, como está pasando ahora. En el horizonte está el 26 de octubre, aunque todavía falta una eternidad. En los 90, un tal Carlos Menem (alguien a quien el actual mandatario considera el mejor presidente de la historia) se dio cuenta que la economía con la convertibilidad serían vitales para su supervivencia en el poder. Pero nunca se olvidó de hacer política y mantener bajo su tutela al PJ. Y qué nenes que había en esa época. Milei tendrá que decodificar aquello para domesticar a los que considera sus adversarios. Para eso tendrá que ganarse aliados nuevos, algo que rechazó sistemáticamente hasta ahora. ¿Se habrá dado cuenta? ¿No será demasiado tarde? Sobre todo, para sus expectativas de reformas antisistema y anticasta. Cruje. Esta película ya la vimos muchas veces. Esperemos que el final sea otro.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pm0GHmCyMkjmFgAtyhNlqdyhPSE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Presidente enfrenta el momento más difícil de su gestión. Su desprecio por la política tradicional y la falta de un armado sólido detrás de su figura lo dejan vulnerable en un escenario donde el Congreso se convierte en un campo de batalla y la economía no da señales de recuperación.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-09-21T04:28:43+00:00</published>
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            Llegó la hora de hacer lo que Milei aborrece: Política
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JH8l0Rp6q5zcXSFHy-AHeKPXg8w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei.avif" class="type:primaryImage" /></figure><p>Perdió Milei. En este primer round, quedó tambaleante arriba del escenario, pidiendo la toalla y tiempo hasta el 25 de octubre. Es por lo que él apostó: salir a campo abierto en la provincia de Buenos Aires, en un mano a mano con el peronismo revuelto (pero junto) y contra los intendentes que se jugaban la ropa y en muchos casos su continuidad en el poder.</p><p>Con una economía que todavía, más allá del índice de inflación, no da señales concretas de recuperación. Con un año y medio de ajuste sobre el lomo, porque la casta todavía espera su propio ajuste, la sociedad dio una clara señal de fatiga. Buenos Aires fue el primer paso, la incógnita será en octubre si se sumará el resto del país, que no siempre vota como los bonaerenses.</p><p>Milei llegó al poder desnudo. Sin aparato partidario que lo respaldara y con el objetivo de consolidar su propio liderazgo. Desguazó al PRO, se quedó con Patricia Bullrich y apartó a Mauricio Macri. Le hizo la vida imposible al primo en CABA y fue eliminando uno por uno a muchos de los aliados que lo apoyaron en aquel balotaje con Sergio Massa. Con los gobernadores afines tuvo idas y vueltas. Los ninguneó y criticó con severidad, insultos incluidos, hasta que le retiraron buena parte del apoyo en el Congreso de la Nación. El Presidente concibe la política desde la antipolítica. Odia el Estado como lo ha definido y no cree en hacer política. El pobre Guillermo Francos, el único con back para llevar adelante las relaciones del gobierno con el resto de los poderes, no puede todo. Cada pelea que desde el poder se genera, decanta en un enemigo que acumula facturas.</p><p>La política es el arte de lo posible y lo imposible. El Presidente debería haber aprendido en este tiempo que no se puede gobernar sin hacer política. Hay una serie danesa, Borgen, que retrata cómo es por dentro el poder en Dinamarca. Una sociedad distinta a la nuestra, estricta en el control de quienes se dedican a la función pública. “El poder no es un perro que salta a tu regazo, hay que aferrarlo y controlarlo”, le dice el asesor a quien aspira a ser la primera mujer en dirigir los destinos de los daneses. No es posible ejercer el poder sin hacer política.</p><p>No se trata de convicciones o principios, ni siquiera de cuestiones ideológicas. Haber nacionalizado la elección en Buenos Aires fue un error. Lo mismo dejar el manejo del armado en manos poco expertas. El proceso electoral del 2023 será único e irrepetible. Por algo tan sencillo como obvio. No es lo mismo aspirar al poder que ejercerlo durante casi dos años. En un camino ascendente, sin desgaste, y con una sociedad enojada, todo es más fácil.</p><p>Es cierto que la economía es determinante en los procesos electorales. Hay tantos antecedentes como inmensas bibliotecas. Pero un proceso de cambio profundo, como sostiene que quiere hacer el Presidente, requiere de una estructura política y jurídica que lo proteja. El desprecio por una mayoría parlamentaria tampoco es inocuo. Las peleas reiteradas y descalificatorias con la prensa lo mismo. Tomar medidas en áreas como la salud o la educación que implican recortes, requieren de espaldas anchas. La baja de la inflación no alcanza. Y, si aparecen sospechas de corrupción en lo más alto del poder, se puede cantar bingo.&nbsp; El hastío con la corrupción, típica de la casta, fue uno de los motores que depositó a Milei en la Casa Rosada.</p><p>El que sonrió fuerte fue Axel Kicilloff. El Gobernador bonaerense no sólo ganó la elección, se allanó el camino para las presidenciales del 2027. Con Cristina presa y Massa controlado, Kicillof no tiene grandes rivales a la vista. Recogió el guante y compitió mano a mano con Milei que le ofreció ese escenario. Demostró además que, si el peronismo está junto, es casi invencible en Buenos Aires, por si alguien tenía alguna duda.</p><p>El tránsito hacia el 25 de octubre estará plagado de sorpresas. Los libertarios tratando de digerir el golpe. Viendo lo que hace el líder y si toma nota de los errores. Los gobernadores, ahora fortalecidos ante la debilidad del gobierno, redoblan la apuesta por más fondos. El Presidente vetó la ley de distribución automática de los ATN, pero quiere negociar uno por uno. Del otro lado desconfían, hubo muchas promesas de fondos que no se cumplieron. Es que, mal que le pese al ideario libertario, llegó la hora de hacer política. Ya no es una cuestión aleatoria, se trata de la supervivencia misma.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JH8l0Rp6q5zcXSFHy-AHeKPXg8w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei.avif" class="type:primaryImage" /></figure>La derrota en Buenos Aires dejó expuesto al Presidente. Sin estructura política sólida, enfrentado a propios y ajenos, y con una economía que no da señales de alivio, encara un octubre decisivo. El peronismo unido mostró su fuerza y Kicillof emerge como protagonista de cara a 2027.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-09-13T19:27:00+00:00</published>
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            Arranca la campaña y promete ser movida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQVyVjHDVT3cvnTLxZH_7TCmM-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/03/elecciones.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Faltan los pochoclos y estamos. Porque la campaña promete ponerse pesada y eso que todavía hay candidaturas que no se definieron. Sólo falta confirmar si finalmente Máximo Kirchner encabezará la lista de diputados en Buenos Aires o si Juan Grabois patea el tablero. No mucho más. El jueves, Milei volvió al atril de campaña y le puso el tono a lo que vendrá. Parece un revival del 2023.</p><p>Hablaba un encuestador hace pocas horas que, los números generales para las elecciones son similares al 2023. Que parece repetirse el esquema, pese al más de año y medio de gobierno libertario que se cansó de tomar medidas disruptivas de alto impacto. A veces más mediático que real, pero ese sería otro debate.</p><p>Aquellas mayorías, que alumbraron en la primera vuelta, después de las PASO, lucen congeladas a nivel nacional y parejas en la Provincia de Buenos Aires. El dato claro es que La Libertad Avanza y el PRO sellaron una alianza en territorio bonaerense y están más cerca de darle pelea al peronismo.</p><p>Los niveles de aceptación del Gobierno han bajado, pero eso no tendría por ahora impacto electoral. Hay dos motivos que contribuyen a eso. Un sector importante de la sociedad, que votó a Milei, sigue teniendo esperanza. Es algo así como “estamos mal, pero vamos bien”. Y la está pasando mal, no hay dudas. El segundo motivo está enfrente. La oposición todavía está lejos de ser confiable, se parece más a una bolsa de gatos que a otra cosa, y no está claro quién es quién. ¿Por qué? El peronismo sigue con sus múltiples caras. ¿Son los gobernadores? ¿Es Grabois que los aguijonea con jugar por afuera? ¿Es Kicillof que se mira de reojo con quienes lo ponen en situación de rehén político? ¿Es Cristina desde su cárcel domiciliaria enarbolando la lapicera para subir y bajar candidatos?</p><p>La extinción de Cambiemos todavía tiene muchas viudas. El radicalismo está dividido, la Coalición Cívica sola no puede y los restos del PRO, con Rodríguez Larreta a la cabeza, buscan palenque donde rascarse. ¿Será posible otra “alianza de centro” con sectores peronistas, la Coalición Cívica y los radicales que odian la peluca? Es posible, pero el escenario luce tan atomizado que imaginar cómo se pegarán todos esos pedacitos, es complicado. Si los propios dirigentes todavía lo están procesando, qué le dejamos a la sociedad que no entiende nada y dejó en claro las pocas ganas de votar que tiene. Este último dato puede ser clave para algunos resultados. Si la tendencia que la mitad del electorado no va a votar se confirma los escenarios pueden verse alterados, sobre todo en el inmenso territorio bonaerense donde el peso del aparato que manejan los intendentes se hace fuerte en la escasez de expectativas.</p><p>Entre tanta incertidumbre hay algo contundente: la nacionalización de la campaña. Será inevitable con la presencia vociferante de Milei y Kiciloff del otro lado. En la mayor parte de las provincias los que encabezan las listas son dirigentes con bajo nivel de conocimiento popular y es lógico que la ola nacional se los lleve puestos. Será esta vez Milei sí o Milei no, más allá de los candidatos que se planten para dar pelea.</p><p>Claro que el mileísmo lo sabe y lo aprovechará al máximo. Aunque la LLA ha podido crear estructuras en casi todo el país, la dependencia con la imagen del líder es evidente: en la mayor parte de los distritos es el único en condiciones de traccionar los votos. Y para los opositores, Milei también es un blanco tan fácil como peligroso. Es sencillo diferenciarse de él, de sus formas y de sus políticas, pero la contrapartida tiene que estar a la altura de una sociedad que lo buscó al líder libertario, justamente para castigar a todos los demás y sus fracasos constantes.</p><p>El dato es que las políticas de Milei y sus formas alcancen para que una sociedad demandante se arroje en los brazos de quien estuvieron antes y tampoco dieron soluciones. Ese proceso tiene idas y vueltas y está atado al éxito del Gobierno. Por ahora, las expectativas pueden más que la realidad, siempre apalancadas en lo que pasó hasta el 2023. Y si las caras siguen siendo más o menos las mismas, ese proceso se alargará inexorablemente. Corridos por los tiempos electorales y por las ambiciones que los dominan, muchos dirigentes opositores admiten que la autocrítica sobre lo que pasó fue escasa. Menos pues hablar de cambios en los discursos, ideas nuevas superadoras o estilos diferentes. En un paneo nacional breve aparecen los mismos en las tomas de decisiones. Es más, podrían buscar afiches de campañas anteriores y reciclarlos que nadie se daría cuenta.</p><p>En ese mundo paralelo vive hoy la política argentina. Los tiempos se acortan porque la paciencia no es eterna. Lo que está en la otra vereda sigue jugando con la memoria. Como si la sociedad pudiera olvidarse rápido de lo que pasó, de todas las macanas que se mandaron y correr a sus brazos al grito de “ustedes eran mejores”. Nadie sabe cuándo pasará eso, si pasará algún día o si la sociedad dio vuelta la página para siempre.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQVyVjHDVT3cvnTLxZH_7TCmM-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/03/elecciones.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El desgaste de la gestión libertaria convive con la falta de propuestas renovadas del arco opositor. Entre alianzas de coyuntura, viejos liderazgos y un electorado cada vez más escéptico, la campaña se anticipa más como un enfrentamiento por Milei que como un debate de ideas.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T19:46:00+00:00</published>
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            Las cuentas oscuras del cierre de listas y el verso demagogo de siempre
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o1SpdfGbK4vHGIeNZLRlB3uVaOI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/elecciones.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El caos es el signo de los tiempos. Mucho se ha escrito y teorizado sobre el tema, aunque en la Argentina podríamos hacer un tratado. Así fue el cierre de las listas en la Provincia de Buenos Aires con un pantagruélico corte de luz que le dio al peronismo unas horas más para ponerse de acuerdo. El panorama en La Libertad Avanza también fue un caos alrededor de la lapicera de Karina Milei.</p><p>Todos saben que la elección, más allá de lo que suceda en el resto del país, se dirime en los inmensos rincones de Buenos Aires. Ahí, Kicillof se juega su liderazgo en el peronismo y sus ganas de ser Presidente; Cristina, su resistencia a pasar al olvido; y el Gobierno, la capacidad de demostrar que puede ganar en el último bastión opositor. Todo con el tropel del PRO, los ex del partido macrista, los radicales que quieren alianza, los que no quieren y sigue la lista.</p><p>Es tal la confusión que rodeó el cierre de listas y la desconfianza entre los actores que Kicillof mandó armar una lista “espejo”, lo que mereció más peleas y gritos con sus aliados. En La Libertad Avanza, la lapicera de la hermana del Presidente dejó decenas de heridos, entre ellos los fieles seguidores del asesor Caputo, no el Ministro, el joven que forma parte (¿o formaba?) del triángulo de hierro presidencial.&nbsp;</p><p>El asesor y sus trolls desataron una guerra en las redes con forma de queja por haber quedado afuera de la mayoría de los armados. Contra su metodología, la propia Karina salió a cruzarlos y les lanzó una frase lapidaria: “La lealtad no es una opción, es una condición”. Todavía se están acomodando la peluca y nadie sabe hasta dónde llegará el rencor.&nbsp;</p><p>En el cada vez más estrecho mundo del PRO también quedaron heridos, aunque Ritondo y Santilli hicieron un trabajo de cirujanos para cortar la hemorragia. En el camino quedaron algunos intendentes que no se bancaron la alianza, pero los grosos, como el de Mar del Plata no sacaron los pies del plato. Adentro será otra historia, sabiendo que hay ex PRO, que hace un tiempo pegaron el salto y estarán obligados a la convivencia.&nbsp;</p><p>Kicillof, del otro lado, está obligado a zurcir todas las heridas que quedaron. Sólo un peronismo unido tiene chances de ganar, no hay alternativas. Será él, con Cristina fuera de combate, el máximo responsable de la victoria o la derrota. De eso dependerá su proyección para el 2027 y la solidez de sus aspiraciones a sentarse en el sillón de Rivadavia. Con una yapa: el liderazgo del peronismo. Sabe lo que se juega. Si gana, el correlato será empezar a construir la renovación partidaria, esa que el liderazgo de Cristina todavía impide por peso propio, más allá de los impedimentos de su prisión domiciliaria.</p><p>Deberá con habilidad juntar todos los pedazos del peronismo que están afuera: sus propios pares, los gobernadores, figuran al tope de la lista. Massa, más tarde que temprano, terminará con él, más allá del resultado electoral. El pope del Frente Renovador ha tenido sus oportunidades y el tren de la historia le pasó de largo.&nbsp;</p><p>La sobrevivencia oficial no sólo es económica, es política. En el Gobierno imaginan un desierto aún sin transitar hasta octubre donde, si los resultados lo favorecen, se abrirá una ventana nueva en el Congreso de la Nación. Con otras mayorías será posible negociar de otra manera e imponer otras condiciones. Hasta ahora han predominado los gritos y las cajas destempladas, también por la impericia para manejar la relación de poder. Hay reformas de fondo que, sin el Congreso, para el Ejecutivo serán imposibles de encarar.&nbsp;</p><p>Además, está ahí el FMI presionando por la salud de las reservas, el campo pidiendo una baja de retenciones y los que andan con los bidones de nafta en la mano que nunca faltaron ni faltarán. Los dirigentes peronistas no hacen más que presagiar desastres, la bancarrota del plan económico y otro default. Claro, son los mismos que comían pochoclo en la playa y auguraban que el gobierno de Milei no pasaba de la Semana Santa del 2024.&nbsp;</p><p>Los demagogos de siempre se encargan de pedir plata hasta por las dudas. Todo es entendible: el Garrahan, la emergencia por discapacidad, los jubilados... Son los mismos que, en los últimos 50 años se encargaron de desfinanciar la salud, la educación pública y las cajas jubilatorias, sumiendo a millones de jubilados en la miseria. Ahora, que no están en el poder, tienen la fórmula. Es una historia que se repite una y otra vez. Como una letanía nos alcanza.</p><p>La única verdad es la realidad y se sostiene en la explicación de quién es quién y por qué hoy, Milei está en el poder. Si los mismos que propiciaron su llegada con fiascos imperecederos, ahora prometen el paraíso, da para desconfiar. No es difícil la cuenta. Es la misma que hacen millones de argentinos que la pasan mal desde hace mucho tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o1SpdfGbK4vHGIeNZLRlB3uVaOI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/elecciones.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La política argentina volvió a mostrar su costado más caótico: operaciones cruzadas, internas expuestas, egos heridos y decisiones de último momento dominaron la escena. Desde la feroz disputa por el control en el espacio libertario, hasta las tensiones dentro del peronismo bonaerense, todo refleja un escenario donde la lealtad es más condición que virtud y donde el poder se construye desde la improvisación.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-07-26T17:37:00+00:00</published>
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        <title>
            La democracia digiere un hecho inédito: Cristina condenada y presa
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Dy4SXae5LCIBYXXzm4CrQOEhHgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/06/cristina_cfk.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia no es una foto, es una película que tiene su propia dinámica: acelerada, más lenta; a veces, eterna; otras, impactante. Es algo de lo que está pasando en Argentina donde transitamos caminos nunca recorridos. Que un expresidente constitucional, elegido por el voto popular, deba purgar una condena judicial por corrupción, al menos para las nuevas generaciones es inédito. Y en ese camino la historia se va abriendo paso cargada de pasiones, de opiniones furibundas, de amenazas incumplidas y de promesas vacías. Lo real es que Cristina Fernández de Kirchner, durante años la mujer más poderosa de la Argentina, llegó a un límite: condena firme, prisión domicilia y tobillera electrónica, más la inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos.&nbsp;</p><p>La noticia sola causa conmoción para un país acostumbrado a romper las reglas, ignorarlas, mirar para otro lado y justificar siempre su incumplimiento. Como todo se ha reducido a una cuestión de fe, están los que “creen” y los que “no creen”, pero el fallo judicial, respaldado por casi una veintena de jueces y fiscales está ahí, y no puede ser ignorado. Es la realidad con la que se chocó Cristina, inexorable. Sin tener en cuenta otras causas judiciales en la que ella y sus propios hijos tienen incluso un grado de compromiso mayor y también podrían ser condenados.</p><p>La cuestión es cómo el sistema, que ya lo hizo, y ahora la sociedad digieren semejante proceso. En eso estamos. El miércoles hubo una marcha multitudinaria que salió a respaldar a la expresidenta, a rechazar la condena y avisar que van a organizarse para “volver” como les notificó Cristina desde su departamento en Constitución. Es un proceso que de justicia no tiene, pero de político tiene mucho. ¿Por qué? Porque el peronismo está asimilando el impacto de ver cómo su principal líder quedó fuera de la cancha, ya no podrá ser candidata y hasta donde ella está dispuesta a tomarlo como rehén. Tiene dos caminos: o se recluye en su condena, dejando que Kicillof y los que estén dispuestos se hagan cargo de los nuevos tiempos o se resiste y alambra su poder, marcándole el ritmo a los que la quieren jubilar. Con o sin candidatura, su influencia seguirá existiendo. Es sólo ella la que la puede acotar. Disminuido, golpeado, abollado, sigue siendo un liderazgo profundo que, abiertamente, nadie se atreve a cuestionar.</p><p>Ese desierto en búsqueda de nuevos estilos es el que el peronismo deberá atravesar si quiere volver como proclama Cristina. Sin ella, claro, porque ya no le alcanza para ganar una elección, aunque sí para hacer que los demás pierdan.&nbsp;</p><p>Hay en la reacción kirchnerista a la ratificación de la condena algo cierto: el estado de sospecha. Pero en ese lugar se colocó sola la justicia, uno de los poderes del Estado que pide a gritos reformas, transparencia e independencia de los gobiernos de turno. Por supuesto que el kirchnerismo hizo lo suyo en las últimas décadas, pero nadie está exento de culpa. Es otra de las grandes reformas que el sistema tiene pendiente y parece ser la más dura de todas.</p><p>Milei habló el jueves y utilizó una metáfora futbolística para despedir a Cristina: “Fue un partido homenaje”, ironizó. No es lo que deseaba. La Libertad Avanza quería confrontar con ella, ponerla del otro lado y acicatear en la grieta. Una y otra vez. En la vasta e impenetrable provincia de Buenos Aires donde se yergue el último bastión K, pero la Corte se apuró y el Gobierno quedó pedaleando en el aire. ¿Cambiará demasiado la ecuación sin Cristina candidata? Quizás lo sea Máximo, o el peronismo unido fruto de la movida judicial. Eso también está por verse, aunque la intensidad de la pelea no será la misma. Es otro camino que hay que recorrer para saber hasta dónde la sombra de la expresidenta se proyectará sobre el resto de los candidatos.</p><p>La democracia argentina, playita y joven en muchos aspectos, está atravesando uno de los desafíos más grandes: digerir que uno de sus integrantes, omnipoderoso durante muchos años, vaya preso con condena firme y nunca más pueda volver a la función pública. Nunca pasó. Cristina no fue condenada por mala praxis, por ser progresista o por haber estatizado malamente YPF (que todavía lo estamos pagando). Fue condenada por quedarse, a través de un sistema montado para eso, con dinero de los argentinos. La mística K afirma que le hacen pagar porque se atrevió a enfrentar a las corporaciones (Clarín y Magnetto, los empresarios, los jueces y una larga lista de enemigos) y que es un pase de facturas.</p><p>Los argumentos forman parte del basamento ideológico que se sustentó con el relato de los Kirchner en el poder. Para hacer política, sostienen algunos, hay que tener plata. Todo vale pues. Ayer, en el Día de la Bandera, el prócer Manuel Belgrano nos recordó a todos, desde su Olimpo, que la grandeza de los pueblos se construye con ideas, honestidad y valores. Igual a los que vemos hoy ¿no?</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Dy4SXae5LCIBYXXzm4CrQOEhHgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/06/cristina_cfk.png" class="type:primaryImage" /></figure>Una figura central de las últimas dos décadas de la política argentina quedó inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. El impacto no solo es judicial, sino que empuja al peronismo a definir cómo resolver su transición interna en medio de un escenario incierto.]]>
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                                <category term="analisis" label="Análisis" />
                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-06-21T07:08:00+00:00</published>
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        <title>
            La tragedia no es de Cristina, es la de los argentinos
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Dy4SXae5LCIBYXXzm4CrQOEhHgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/06/cristina_cfk.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tristeza por lo que hicieron y un atisbo de esperanza para la República, esa con la que tanto se llenan la boca, pero apenas pueden se olvidan y la usan para sus negocios personales. La ratificación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner, dos veces Presidenta de la Nación, Vicepresidenta de Alberto, legisladora múltiple y mujer archi poderosa del peronismo en los últimos 20 años fue un martillazo.</p><p>Los que creen en ella por una cuestión de fe casi religiosa, no hay argumento válido. Macri, Estados Unidos, el FMI, Israel, las corpo mediáticas (por eso rompieron todo en TN, señal del Grupo Clarín) y sigue la lista larga de vendepatrias que ven en ella al enemigo que, dos décadas después, no los pudo doblegar, pero sigue allí, como una presencia molesta que hay que eliminar.</p><p>La Justicia, en crisis terminal como los poderes del Estado, es la que decidió la suerte de la exmandataria. Fueron 19 miembros, entre jueces de instancia primera, orales, camaristas y una ristra de fiscales, las que la vieron culpable. La mayoría fueron nombrados bajo sus gobiernos, pequeño detalle. También habrá que decir que Cristina no es la primera: Carlos Menem purgó 167 días bajo el régimen de prisión domiciliaria por la causa de la venta de armas. Ese caso, también escandaloso, quedó en la nada porque prescribió, pero lo persiguió durante el resto de su carrera política bajo la protección de sus propios pares, Cristina incluida.</p><p>El halo que arrastra el poder en el país tiene sus ventajas. Alcanza no sólo a políticos, también a empresarios y a sindicalistas. Habrá que ver ahora también qué pasa con la causa $Libra que afecta al presidente Milei. La real voluntad de avanzar y establecer responsabilidades. Será otra prueba de fuego.</p><p>Entre los principales beneficiarios del fallo está Axel Kicillof. Los jueces le allanaron el camino porque le sacan a su principal competidora en la interna peronista, aunque tendrá que cuidarse del poder de daño que Cristina tenga, esté donde esté, a través de su influencia en el viejo partido. Proscripta, perseguida, hasta sufrió un intento de asesinato, Cristina tendrá ahora su propia “Puerta de Hierro”, desde donde dirigir a su gente y condicionar a los que quieran discutir su liderazgo. El peronismo, por supuesto, no va a desaparecer porque su líder esté presa. A lo sumo el kirchnerismo seguirá en retirada, aunque lo que queda de él ya se está reconvirtiendo, sobre todo en el interior del país.</p><p>El Gobierno no sabe cómo reaccionar. Estaba en la comodidad de tener un rival enfrente ciertamente fácil de vencer en las elecciones. Aun refugiándose en la Tercera Sección Electoral, en un cargo perdido de diputada provincial, Cristina era una figura poderosa para confrontar, ideal para mostrar el país al que muchos no quieren volver. Bárbaro para seguir fomentando la grieta. En las horas posteriores en las que se conoció la condena, Cristina salió al balcón y saludó al estilo Perón a la militancia. Prometen una caravana de fans que la seguirán a Comodoro Py el miércoles donde tendrá que cumplir con los trámites de la sentencia y escuchar del juez cuál será su destino final: una cárcel común o una domiciliaria con características particulares porque pidió no llevar la tobillera electrónica.</p><p>En el peronismo empiezan a aparecer señales de distancia. Algunos gobernadores se pronunciaron, otros se callaron la boca. Dirigentes de peso, condenan por lo alto, pero ya piensan en el post-Cristina y viendo cómo se posicionan. El dato a tener en cuenta que este recorrido de la ex Presidenta recién comienza. Hay pendientes otras causas más, como Hotesur-Los Sauces que es probable que se aceleren. Y están involucrados sus hijos, al igual que la causa Cuadernos en el que están metidos empresarios. Esta historia no se termina acá.</p><p>Al oficialismo le preocupa el ruido, pero no la centralidad de Cristina, pese a que la hubiera preferido como candidata. Sino preguntar por Ficha Limpia, claro. Es como la leyenda del Cid Campeador que cuenta que aún muerto fue montado en su caballo y llevado al frente de batalla para darle ánimo a sus tropas.</p><p>Cristina nunca más podrá ser candidata a ningún cargo público, así lo establece el Código Penal. El peronismo no está proscripto, de hecho, Kicillof sería un candidato más potente que ella para aspirar a la presidencia en 2027. Cristina llegó a estas circunstancias por sus propios actos, comprobados por la Justicia. En el país del no le creemos a nadie, ni a los políticos, ni a los jueces, ni a los sindicalistas ni a los periodistas, ella está al tope en ese listado. Su condena no es una tragedia nacional, sino lo es el país invivible que nos han dejado. Tragedia es la que los argentinos están condenados a soportar cada día de sus vidas, quién sabe por cuánto tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Dy4SXae5LCIBYXXzm4CrQOEhHgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/06/cristina_cfk.png" class="type:primaryImage" /></figure>La condena a la ex Presidenta reconfigura el mapa político y expone la fragilidad de las instituciones. Mientras tanto, la incertidumbre, la impunidad y la desconfianza siguen marcando la vida cotidiana de millones de argentinos.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-06-14T10:34:00+00:00</published>
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            Cristina lo hizo venir al pie a Kicillof y jaquea al peronismo
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jS3gphUlewwHTqT-5i_4_rDPT8k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/04/cristina_axel.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No hay nada más intimidatorio para un político que el fantasma de una derrota. No por la derrota en sí, que en política se puede dar o no, sino por las consecuencias que puede traer, más si se trata de alguien que está en el ocaso de su carrera.&nbsp;</p><p>Cristina premeditó todo. A mitad de semana le dio un reportaje con bombos y platillos a C5N donde se explayó a gusto sobre la realidad política, económica y social. Claro que el objetivo no era tanto hablar de lo que pasa, sino de lo que le pasa a ella. La ex Presidenta da todos los síntomas de haber perdido registro de la realidad, de su propia situación, la del peronismo y la del país. Es extraño escucharla hablar como una comentarista de lo que fue el gobierno de Alberto Fernández. Es más, tomó distancia: “Yo no me equivoqué en la estrategia”, aseveró sin hacerse cargo de todo el resto, clave para lo que sucedió en 2023.</p><p>Fue una muestra apenas de las dificultades que tiene para entender lo que ocurre. En su accionar hay dos cosas que la impulsan. Cristina sabe que el reloj de arena de la Corte Suprema sobre su situación judicial es inexorable: está a merced de la voluntad de gente a la que ha denostado y detesta desde siempre, y que son capaces de cualquier cosa, hasta de enviarla a la cárcel (prisión domiciliaria) lo que sería un golpe definitivo para sus aspiraciones.&nbsp;</p><p>¿Hay alguna otra razón para que haya anunciado que será candidata en la Tercera Sección Electoral buscando una diputación provincial? Ella que fue dos veces presidenta, vicepresidenta, senadora y diputada, que ha recogido a lo largo de su extensa trayectoria política todos los honores que el país pudo darle. Sólo una combinación para satisfacer su ego de poder, su situación judicial y, al mismo tiempo, demostrarle a los demás que sigue siendo determinante para sus vidas. La imagen de Axel Kicillof “viniendo al pie”, como en el truco, para reunirse con ella es una demostración. El Gobernador bonaerense está en una encerrona, pero tampoco tiene muchas alternativas. Sabe que una derrota en su territorio condiciona el 2027 y sus aspiraciones presidenciales. Sabe de la capacidad de daño que tiene su antigua mentora y hasta dónde podría perjudicarlo. Sabe que un sector importante del peronismo todavía languidece ante el liderazgo de su líder y no se anima a dar el salto definitivo dando vuelta la página. La duda es si este proceso decantará solo o será necesario dar un golpe arriba de la mesa para acelerar el final. Como hizo Néstor Kirchner con Eduardo Duhalde hace tiempo y allá lejos.&nbsp;</p><p>Si para entender la interna radical se necesita una hoja de ruta, para la peronista es algo similar. Los gobernadores van y vienen, tratando de arrancarle al Gobierno algún apoyo a cambio de obras o fondos o lo que sea, tan grandes son las carencias. Esta semana con la media sanción del reajuste para las jubilaciones, el aumento del bono y el retorno de la moratoria, varios mostraron las uñas. ¿El mensaje? Para que la administración Milei sepa que esos apoyos no son eternos, si no hay contraprestación. Ahora se viene la Ley para el blanqueo y todos serán necesarios.</p><p>Cristina avisó que si pierden la Provincia de Buenos Aires el panorama será negro para el interior del país. Ignora, evidentemente, que buena parte del peronismo del interior se inclina por Kicillof y casi que le ruega al cielo que la Jefa de un paso al costado. Abrazo, medalla y beso, pero se acabó. Tampoco en esto parece tener registro.</p><p>Los acontecimientos podrían precipitarse si la Corte falla en las próximas semanas. Si ratifica la condena por Vialidad, Cristina quería inhabilitada para ser candidata. Saldrá entonces de su boca y sus seguidores la palabra proscripción. Es raro porque, en el fondo, Kicillof debe ansiar el fallo de la Corte, que le haría el trabajo sucio que no se anima a hacer. Y el que lo lamentaría es Milei que, a toda costa, quiere que Cristina sea candidata, donde sea y como sea. Lo que para unos es un alivio, para otros sería una desgracia.&nbsp;</p><p>Esta es la política que va en un mundo aparte. En paralelo está la realidad, la de todos los días, la que está lejos de los despachos y los sueldos de los que tienen poder. Ahí se dirimen los sueldos de los residentes del Garrahan, lo que cobran los jubilados y los graves problemas que hay en los fondos para la discapacidad. El ajuste que cruje por ese lado no es recorte, es injusticia. No hay argumento que lo ampare. El Presidente, fiel a su estilo, redobla la apuesta. Tiene un pasado reciente que justifica casi todo y en ese casi se resumen estas injusticias que estiran la tolerancia social hasta límites difíciles de soportar.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jS3gphUlewwHTqT-5i_4_rDPT8k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/04/cristina_axel.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La ex Presidenta retoma protagonismo con un movimiento que obliga a Kicillof a mostrarse en sintonía. La disputa por la conducción política y el peso de los procesos judiciales marcan el pulso de una interna aún sin definiciones claras.]]>
                </summary>
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                <published>2025-06-07T14:17:00+00:00</published>
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            Las empanadas de Darín y los modos libertarios
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eldiaonline.com/las-empanadas-de-darin-y-los-modos-libertarios">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/e4CihYthRaf5bfPxhqV1E18CgoE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/darin_empanadas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El debate nacional que se suscitó después de los dichos de Ricardo Darín en el programa de Mirtha Legrand fue tapa de diarios y de programas de televisión y streaming, desde los políticos hasta los del espectáculo.</p><p>Sin quererlo, seguramente, el actor de El Eternauta instaló otra vez lo lejos que quedó el poder adquisitivo de los argentinos de los productos de consumo popular. Claro que una docena de empanadas a $48.000 no es muy popular, y en el interior lo sabemos bien. Quizás aquí estuvo el yerro de Darín, buscar una referencia lejana para la mayor parte de la gente. Pero el foco no es incorrecto. Pese a la baja de la inflación, el nivel de ingresos de los argentinos ha quedado desfasado y eso se siente en el bolsillo. Tampoco la recomposición salarial ha estado a tono. El propio Gobierno se encargó de pisar todo lo posible las paritarias para no generar más expectativa inflacionaria.</p><p>La sensación que todo “está caro” no es sólo eso, es real. Cualquier ciudadano que asome sus narices por un supermercado con intenciones de hacer una compra más o menos “honorable”, termina mirando el carrito y se da cuenta que no lleva nada. Pero el ticket no baja de 80 o 90 mil pesos. Lo mismo en comercios de cercanía, donde las cuentas no son tan abundantes, pero el cinturón ajustado se siente igual.</p><p>La plata se esfuma del bolsillo no sólo para los que tienen la suerte de tener un trabajo en blanco. Para la infinita economía negra que tiene la Argentina es más duro aún. Ahí no hay paritaria que valga, ni aporte ni obra social. ¿Alguien puede creer que esto no existe?</p><p>Darín puso la lupa, sin quererlo quizás, sobre eso. Es lo que incomodó al Gobierno. O no, porque las bandas por las que transita el Presidente son estas. Aunque ahora fue el ministro de Economía Luis Caputo que, con cajas destempladas, cruzó al actor. ¿Innecesario? Sí. ¿Agresivo? También.</p><p>Esta intolerancia oficial a la crítica y la posterior descalificación se han convertido en moneda corriente. Las peleas con periodistas están a la orden del día igual que las campañas descalificatorias en las redes sociales. Es cierto que vivimos en el país donde hay periodistas que tratan de “desquiciado” al Presidente o han llegado a decir barbaridades sobre su vida personal. Juegan el mismo juego de la descalificación y exabrupto. Uno no justifica lo otro.</p><p>Esa atmósfera en la que el Gobierno se desenvuelve parece sentarle bien. De hecho, muchos la gozan como si fuera normal ejercer el poder de esa manera. Milei llegó a lo más alto con esta metodología, ¿por qué habría de cambiarla?</p><p>Su imagen negándole el saludo a Jorge Macri o ignorando a su vice Victoria Villarroel tampoco luce agradable. Aunque no le guste, la institución presidencial lo excede. Existía antes que él llegara a la Casa Rosada y seguirá vigente cuando la sociedad determine que ya no esté. Nadie es eterno en el ejercicio del poder, por más que algunos tengan esa sensación.</p><p>Es cierto que su presidencia se medirá por los resultados. Que estos suelen pesar más que cualquier otra cosa, pero la vida de los grandes líderes se nutre de gestos. Si Nelson Mandela fue capaz de perdonar a los blancos que lo tuvieron tres décadas en una cárcel picando piedras, ¿sería mucho pedir que sirviera de ejemplo? No sólo para Milei, para la política argentina en general que está plagada de discursos violentos, belicosos y descalificadores.</p><p>El propio Presidente dio el ejemplo pidiéndole perdón al Papa. Y lo perdonó y lo abrazó y se olvidó de las ofensas. Milei, entonces, ha demostrado ser capaz de volar por encima de las miserias. Un sector grande de la sociedad por ahora perdona todo, porque exige resultados. Ganar colgados del travesaño, con un gol con la mano en el último minuto es una metáfora futbolera aplicable a vastos sectores sociales. Demasiado golpeados vienen los argentinos para no comprender esto. Vapuleados, ninguneados, mentidos, engañados y estafados con sistemática precisión eligieron lo opuesto a todo lo que había. Ahí estuvo Milei sintonizando además con los más chicos que lo votaron en masa y donde sigue residiendo una parte importante de su apoyo.</p><p>Por ahora, el método resiste. Bancado por una baja inflación y la escasez de líderes opositores, que acierten además en el discurso correcto y no huelan a naftalina. El peronismo se desangra y no sabe bien para donde va. Ahí están Cristina y Kiciloff a los mazazos, deshilachando los restos de lo que alguna vez fue un movimiento nacional y popular. El PRO terminó de volar por loa aires hace un par de semanas en CABA. Los radicales, ¿alguien sabe dónde están?, ¿qué rumbo tienen? La izquierda es la de siempre, gritona e incapaz de hacer elecciones dignas. De todo eso emerge Milei. Un producto argento, no lo neguemos. Lo que supimos conseguir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/e4CihYthRaf5bfPxhqV1E18CgoE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/darin_empanadas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una simple frase del actor desató una tormenta política y mediática que puso sobre la mesa la pérdida del poder adquisitivo, la fragilidad del salario, la irritabilidad e incomodidad del Gobierno ante la crítica y el clima enrarecido de una Argentina que no termina de hacer pie.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-05-31T20:57:00+00:00</published>
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            Javier Milei no duda y redobla la apuesta: todavía no tiene rival
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_0beIVTSfmnYryR9UHYqT0LF8gw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei_alianza_pro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todo pasa tan rápido, como la Fórmula 1 para referir al furor por Franco Colapinto, que las elecciones del domingo pasado quedaron lejos. Es cierto sí, pero su impacto se extenderá a lo largo de todo el año y terminaron siendo determinantes para los comicios de octubre.&nbsp;</p><p>Puede parecer extraño, pero Milei y Cristina tienen algo en común: redoblar la apuesta. La cátedra política, qué le aconsejaba al Presidente: Acordar con el PRO, ceder algo de espacios y asegurarse una victoria contra el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires ¿Qué hizo? Lo contrario. Marcó la estrategia de su hermana Karina y decidió confrontar con Macri para definir el liderazgo. En el medio pasó de todo. Chicanas, golpes bajos y candidatos por todos lados producto de ausencia de PASO. Fue una campaña bizarra en medio del descreimiento generalizado, traducido luego en el bajo porcentaje de votantes. Casi la mitad de los porteños se quedó en su casa en lugar de ir a votar.</p><p>Milei jugó a fondo. Apoyó a su candidato Manuel Adorni y se puso la campaña al hombro al punto de suspender su viaje para la entronización del nuevo Papa. Subió al ring a Mauricio Macri y sacudió sin piedad. El escándalo del video fake, ya en plena veda, acabó por romper todas las reglas. El ex Presidente, enfurecido, salió con los tapones de punta. El actual se burló: “Llorón”, le contestó.</p><p>Para el oficialismo fue un pleno. La aspiración más grande era ganarle por la mayor diferencia posible al PRO, y quedar a mano con Leandro Santoro. Salió redondo porque no sólo les sacaron 15 puntos a los amarillos, sino que llegó la yapa con una victoria sobre el radical-peronista examigo de Alberto Fernández. Exigua, sí, pero reivindicatoria para la estrategia oficial.&nbsp;</p><p>Adorni ganó de visitante, en el patio del PRO, y es probable que la haya dado el golpe definitivo al partido que fundó Macri. Increíble recorrido de un partido vecinal, que fue nacional, pero los egos de sus dirigentes lo terminaron por implosionar. El expresidente tampoco fue capaz de dar un paso al costado y dejar el libre juego. Su influencia sobre el gobierno de CABA descorrió el velo de su verdadera intención de seguir monitoreando y controlando la vida del partido.</p><p>Como pasó con otras experiencias, los dirigentes fueron incapaces de manejar sus egos, de controlar sus ambiciones y, al mismo tiempo, de mantener los niveles de gestión. Que los dos últimos candidatos a presidente estén lejos del PRO hoy (Bullrich con los libertarios y Rodríguez Larreta solo) es la muestra más acabada de la crisis ¿final? del “maxikiosco”, como define Jorge Asis.</p><p>Fiel a su estilo, el lunes a la mañana, Macri se tomó un avión para Europa. Sabe que la tropa ya no la puede controlar. Se dedicará pues a mitigar los daños para que la alianza con la LLA sea lo menos dañina posible para su partido. Pero no podrá conducir ese proceso, ese tiempo pasó. Ahora está en manos de otros referentes de Buenos Aires y de los propios intendentes que negocian con el Gobierno. Si no hay alianza, que el Presidente no la quiere, habrá garrocha. Es un tsunami que no puede detener.</p><p>Milei dijo que le quiere ganar por 10 puntos a Cristina. ¿Será por eso que no salió ficha limpia? Seguramente no. Lo concreto es que el caos en el que se mueve le da resultado. Ahora va por ella.</p><p>¿Y la oposición? Es una mescolanza difícil de comprender. La candidata radical de Lousteau en CABA sacó menos de tres puntos. El dato es que quien encabezaba la lista peronista era otro radical, Santoro, que también perdió cuando pensaba ganar.&nbsp;</p><p>Lo de Santoro “desperonizando” la campaña y guardando la marcha en el bolsillo, le dio resultado para un electorado como el de CABA. Al menos conservó el piso histórico del peronismo, pero puso en un brete al resto. Ni Cristina, ni Massa, ni Kiciloff asomaron la cara. ¿Será una buena táctica para octubre? Hasta que el peronismo no defina el liderazgo seguirá en estos menesteres. A río revuelto, ganancia de pescadores.</p><p>Luis Caputo anunció medidas para fomentar el uso de dólares para que la gente los saque de abajo del colchón. Casi todos los gobiernos lo intentaron, aunque éste es el más osado. Va al fleje, no sólo por las normas sobre blanqueo, también sobre el riesgo que corren los ahorristas. ¿Y si el próximo gobierno decide investigarlos y preguntarles de dónde sacaron la plata? Sólo una ley del Congreso podría blindar esa duda. Pero esa es otra historia.</p><p>Cuestionado, caótico y colérico, Javier Milei sigue ocupando el centro de la escena. Se sacó de encima a Macri. Ahora va por Cristina. Es su propia carrera contra el tiempo no duda y redobla la apuesta.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_0beIVTSfmnYryR9UHYqT0LF8gw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei_alianza_pro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En un escenario político marcado por la polarización y la crisis de liderazgo, el Presidente eligió confrontar antes que acordar. La interna del PRO, los movimientos del peronismo y un electorado cada vez más escéptico conforman una escena impredecible.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-05-24T12:45:00+00:00</published>
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            Domingo clave para saber quién se queda con la mitad del electorado
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h5ufBhjQyPTNco1bJrhuldsREfE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/683/0000683283.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Tan clave será la elección de hoy en CABA? ¿Tan determinante será para saber qué pasará en Buenos Aires con la alianza entre La Libertad Avanza el PRO? A juzgar por los dichos, la cosa está terminada. ¿Cómo hacen para volver del revoleo verbal de las últimas semanas? ¿De los reproches públicos entre el presidente Javier Milei y el expresidente Mauricio Macri, a la postre decantado como reavivado líder de su sector?</p><p>Aunque en la dimensión de la política argentina se suele coquetear con lo bizarro, el factor tiempo influye. Después de este domingo todo quedará muy cerca, para definir, y la verdad que no da para una foto entre Milei y Macri. Por más esfuerzos que hagan Cristian Ritondo y Diego Santilli que, dicen las malas lenguas, ya tendrían todo acordado para dar el salto y tocar la campana.</p><p>A priori las encuestas tiran que será Leandro Santoro quien saldrá victorioso en las urnas. Radical, amigo personal de Alberto Fernández, es el menos refractario de ese espacio para el electorado de la Capital Federal. Igual, si se confirman los números previos, será más o menos el porcentaje histórico del peronismo que casi nunca pudo ganar en ese distrito salvo con el exministro menemista Antonio Erman González.</p><p>Aunque los números favorecen a Santoro, lo que realmente está en juego es quién liderará el espacio opositor: Milei con su estilo confrontativo o un PRO que intenta no perder protagonismo.</p><p>El detalle es la división del voto de derecha y centroderecha que difícilmente les alcance para ganar. La pulseada, así la planteó LLA, es para ver quién tiene más votos, así de simple, y le impone condiciones al perdedor. Es la táctica del todo o nada, a la que el Presidente es tan afecto. Le dio resultado porque se lo habría de cuestionar. Es peligroso, claro, porque se expone a una derrota y a una negociación de destino incierto con su primero político del PRO. Fue más lejos la táctica aún, con el objetivo un poco desembozado de cooptar dirigentes, algo en lo que obtuvieron resultados dispares y el enojo unánime de Macri que les dedicó varias filípicas.</p><p>En los comicios regionales de la semana pasada, la suerte de LLA también fue dispar. Ganaron en Chaco en alianza con Zdero, actual mandatario, dieron el golpe en Salta capital, aunque perdieron la provincia y en San Luis y Jujuy es complicado analizar lo que pasó. Aunque el puntano Poggi es aliado de la Casa Rosada, no es un libertario puro ni mucho menos. El armado de Karina Milei en el interior fue sometido a su primer examen y la nota sigue abierta. Empezará a dilucidarse hoy con lo que suceda en CABA y su correlato en la Provincia.</p><p>La estrategia presidencial de polarizar y tensionar al máximo podría consolidar apoyos o debilitar alianzas clave, en una campaña donde cada gesto tiene consecuencias que trascienden el resultado electoral inmediato.</p><p>El riesgo que corre la “armadora” del Presidente es tan grande como algunos cuestionamientos internos que recibe. Ahí cuentan los roces con Santiago Caputo, el poderoso asesor, que no confía demasiado en su estrategia. Es que ese caos más o menos ordenado, es un sello de los tiempos que corren. Y la LLA ha hecho escuela sobre eso. Por ahora todo se perdona.</p><p>El Indec le trajo buenas noticias al oficialismo con un índice bastante por debajo del mes pasado. Pragmatismo que le dicen porque el Ministro de Economía apeló a todos los métodos para matar de un tiro las subas más grandes. Hasta retó por redes a las automotrices y concesionarias que amagaban con incrementos por encima de la expectativa inflacionaria. Lo mismo hizo con los supermercados a los cuales apuntaló en su pelea con los distribuidores y fábricas. Se sumó el Presidente también que no se cansó de repetir que para el año que viene la inflación será cosa del pasado. Es que el Gobierno atraviesa horas cruciales para su futuro. Logró salir del cepo sin sobresaltos, pero el camino hasta las elecciones de octubre está lleno de peligros. Es la principal apuesta. Al costado quedan las peleas con los periodistas, los gritos y las descalificaciones. Es un estilo de gobernar y construir relato que rompe con el pasado, aunque si tienen que apelar a viejas prácticas no lo dudan. Las sospechas de corrupción, con el Caso $Libra incluido, parecen ya no afectar la imagen presidencial. Fue el impacto del principio, pero la velocidad de los acontecimientos va dejando todo atrás. La pelea con el PRO tampoco causa desgaste. Hay algo clave en esta historia. Las hilachas del pasado reciente, demasiado presentes todavía.</p><p>En CABA asoma un recambio generacional, aunque ahí está Horacio Rodríguez Larreta para zarandearlo. O el propio Macri. En Buenos Aires y en cada rincón de la Argentina sigue Cristina. Lo mismo le pasa a los radicales que se han quedado sin referentes frescos. Si hasta Martín Lousteau, joven cronológico, está desgastado.</p><p>La política es una máquina de comerse referentes. Va de la mano con el enojo de una sociedad que se cansó de las mentiras y los fracasos. Milei está en medio de ese proceso. Ahora tiene que mostrar resultados. De eso se trata gobernar. Algo que consiguieron poco sus predecesores. Todavía tiene esa ventaja.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h5ufBhjQyPTNco1bJrhuldsREfE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/683/0000683283.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La elección de hoy en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires puede marcar el destino de la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO. La tensión entre Javier Milei y Mauricio Macri, los movimientos subterráneos de sus alfiles y el incierto rumbo del oficialismo revelan una disputa de poder más allá de las urnas.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-05-17T17:40:00+00:00</published>
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            Papa nuevo para el mundo, problemas viejos para la Argentina
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ll9y5XszSK_52jMuMXqt8h-su2s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/ficha_limpia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todo indica que el espíritu de Francisco anduvo sobrevolando la Capilla Sixtina. Quizás estaba en ese par de palomas que revoleteaban alrededor de la chimenea mientras salía el humo blanco. Sabios, los cardenales eligieron ratificar la senda de Bergoglio. Eligieron una figura particular, de un país particular. Eso, allá lejos; acá seguimos en la misma, pataleando barro nomás.</p><p>León XIV es un Papa americano antes que norteamericano. Su trayectoria pastoral indica eso. Pero es también un pastor moderado que, calzado con los atuendos tradicionales, contrapuso la sencillez de Francisco cuando se presentó. Recién empieza y ya quedó sometido a los clásico tironeos políticos. En nuestro país podemos dar cátedra sobre eso. Menos mal que no es argentino.</p><p>Lejos de aquello, acá cerquita, el ditirambo de la ley de Ficha Limpia volvió a sucumbir en el Senado. Presa de las conveniencias políticas, quedó a un voto de ser sancionada en medio de una batahola entre los libertarios y el PRO que no paran de acusarse mutuamente por la frustrante sesión. Así como el espíritu de Francisco sobrevoló la Capilla Sixtina, la mirada escudriñadora de Cristina se posó en el Senado. Para unos y otros. Para los que la defienden a capa y espada y sostienen que es una ley sólo para proscribirla a ella y para los que la quieren ver presa pero no ahora, dentro de un tiempo, cuando les convenga políticamente.</p><p>Todos los contrincantes de Cristina se han rendido ante la tentación de verla jugar. Todos, hasta el propio peronismo, saben que ella sola ya no puede ganar una elección; que conserva sí un núcleo duro, cada vez más chico, de seguidores que la parapetan en cualquier elección. Pero su liderazgo, lento e inexorable, está en retirada. Ahí está la batalla interna que libra con Axel Kicillof, el sucesor, a la que todavía se resiste. En ese menjunje quieren meter baza el resto, aprovechando la circunstancia. Especulan, pues, con su presencia. Con la división del voto peronista que les permita ganar la elección, en Provincia de Buenos Aires, asestándole un golpe definitivo al peronismo. Ilusos. Eso ya lo pensó Macri y le salió mal. Pero el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra.</p><p>En el medio del temporal a cielo abierto quedaron los legisladores de Misiones que se dieron vuelta y responden a Rovira. Ahora nadie se hace cargo de ellos. Encima el tratamiento cayó en medio de la campaña en CABA donde libertarios y PRO se disputan el liderazgo de la derecha en el distrito. Macri dice cosas cada vez peores del Presidente y éste, que no le cuesta demasiado, redobla la apuesta. El PRO no aprendió de la debacle en la que lo sumió la guerra de egos entre Larreta y Bullrich en la interna previa a la presidencial. Le costó la elección y no han caído en la cuenta. Milei, que goza transitando por las periferias, acogió a Bullrich después que la trató de asesina de niños, por su pasado montonero. La Argentina es un país raro, en el que se vuelve de cualquier lado, sobre todo en lo ideológico. Suena difícil una alianza entre ambos para enfrentar al peronismo (cualquiera sea su cara) en el vasto territorio bonaerense. Pese a las ganas que le ponen Santilli y Ritondo, Macri y Milei se emperran en dinamitar cualquier acuerdo, al menos ante la opinión pública. Para eso recurren a todas las armas como la afiliación de Bullrich a la LLA. Una sobreactuación innecesaria y provocadora. Es raro porque los dos últimos precandidatos a presidentes del PRO se fueron del partido pegando un portazo y hoy lo enfrentan sin complejos.</p><p>Kicillof, pese a la caída de la Ficha Limpia, está cada vez más cerca de doblegar a Cristina. De imponerle su liderazgo, como debe ser además en el peronismo. No puede haber dos cabezas. No puede haber dos proyectos de poder que convivan. Lo padeció Alberto, Massa y compañía. Si algo le reprochan en privado muchos dirigentes al ex Presidente es no haberse animado a enfrentar a su jefa, ponerle los puntos, marcarle la cancha y mandarla a cuarteles de invierno. Se lo llevó puesto y con él, al Gobierno. Todavía lo están pagando.</p><p>Kicillof, pese a todo lo que le debe a su mentora, lo sabe. El poder es así. Se ejerce o no se ejerce y es uno el que toma las decisiones. Una de las dudas que todavía quedan es qué pasará con La Cámpora y Máximo Kirchner. Qué lugar le asignará el nuevo jefe y hasta dónde deberán resignar su cuota de poder que, en Provincia, es amplia.</p><p>La pelea política tiene su propia dinámica, lejos de lo que pasa en la calle. Así son los años electorales. Los dirigentes, por un lado, en su propio mundo; y la calle, por otro. Vaya paradoja. Al final del camino los que votan son los que andan por pisando las veredas, pero los que le cambian la vida son los dirigentes. Por lo general, más para mal que para bien.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ll9y5XszSK_52jMuMXqt8h-su2s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/ficha_limpia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Mientras Roma mira a América con un Papa que hereda el espíritu de Francisco, Argentina vuelve a tropezar con los viejos vicios de la política: reformas estancadas, liderazgos en retirada y alianzas imposibles que desgastan la esperanza ciudadana.]]>
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                <published>2025-05-10T13:14:00+00:00</published>
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            Entre agresiones y descalificaciones, la política va y no saca el pie del acelerador
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                <![CDATA[Jorge Barroetaveña]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JDGwoVMjJGr6byH91Eoils5Dkyk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei_caputo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los grises de la economía por los que transita el Gobierno: pocas cosas son lo que parecen y algunas son totalmente distintas. Con la resaca de la borrachera que dejó la salida del cepo, sin que el dólar pegara un respingo, pero preocupado por el último índice de inflación, el ministro de Economía Luis Caputo resolvió meter mano y dejar un rato de lado la invisible mano del mercado. El que alertó fue el tuit de un periodista especializado. Una de las grandes empresas fabricantes de autos les había avisado a sus concesionarios un aumento en los precios de lista. “Si los tocan, se romperá nuestra relación de confianza y habrá medidas”, avisó el Ministro por la misma vía. A las pocas horas, la automotriz arrió la bandera y anunció que la medida estaba “en evaluación”. El mensaje claro no fue para un solo, sino para todo el sector.</p><p>Lo mismo hicieron la semana pasada con los supermercados, cuando, otra vez Caputo, los felicitó por “resistir” las listas de precios con aumentos que les habían enviado distribuidores y fábricas. El economista fue más lejos aún porque desplegó una amplia gama de presiones que incluyeron llamados telefónicos, visitas sorpresivas y un ejército de mensajes en las redes sociales. Más suaves o menos intempestivos, pero modos similares a los del inefable Guillermo Moreno.</p><p>Para el Gobierno es vital que el índice de inflación de abril esté por debajo del de marzo. Hace pocas horas, Milei avisó que, si estaba igual, ya era para festejar, ni hablar si perforaba ese piso.&nbsp;</p><p>Al mismo tiempo que pulsea con la realidad para que la inflación baje otra vez, la apuesta política de La Libertad Avanza entró en la fase final. En CABA, con Adorni de la mano, el Presidente encabezó su primer acto de cara a las elecciones del 18 de mayo. Es un juego peligroso, de alto riesgo: con tal de definir el liderazgo de la derecha, el oficialismo se expone a una derrota a manos de Santoro. Aunque las encuestas hablan de cierta paridad, la apuesta es gruesa.&nbsp;</p><p>Más allá de la General Paz hay una doble condición que sigue vigente. Hasta dónde llegará el cisma en el kirchnerismo y la intención de acuerdo entre macristas y libertarios. Esta última va y viene al compás de los humores de los protagonistas. Santilli, afirman, tiene todo acordado. Ritondo espera el guiño final de Macri para concretar. Claro que un escenario es con el peronismo unido y otro con divisiones. Igual, ninguno debería subestimar la capacidad de entendimiento que puedan tener en el PJ. Todos saben que la división podría provocarles una derrota que dejará huellas para el futuro. Lo sabe Kicillof que piensa en el 2027 y lo percibe Cristina que está decidida a guardar su bastón de mariscal y bajar a la legislatura de la Provincia de Buenos Aires.&nbsp;</p><p>En el medio está La Cámpora, hoy el principal escollo para un acuerdo doble. Máximo tira lo que más puede de la cuerda, sabiendo el peso que eso tiene sobre su madre. Larroque, exlíder de la agrupación, le asestó: “Tienen de rehén a Kicilloff”. Esa feroz dinámica interna condiciona afuera y adentro. Para el oficialismo y el PRO no es lo mismo enfrentar un peronismo dividido. El resto del PJ baila al compás de lo que pasa en Buenos Aires, y eso también lo perjudica.</p><p>La diáspora de candidatos en CABA, hay 17 listas, es el reflejo de lo que sucede en los partidos políticos, que ya no existen como alguna vez los conocimos. ¿Dónde están los radicales? ¿Qué quedó del PRO? Cambiemos sólo aparecerá en los libros de historia. Y el peronismo vive al compás de la disputa por el liderazgo entre Cristina y Kicilloff. ¿Dónde están los gobernadores? ¿Qué fue de la vida de Schiaretti? ¿Qué papel juega Massa? Este caos ya existía antes de Milei, pero su triunfo en el 2023 le corrió el velo definitivamente.</p><p>“Cuidame los pobres”. ¿Quién dijo esto? El Papa Francisco, en sus charlas telefónicas con el Presidente, según el mismo reveló. “Y los cuidé porque bajó el nivel de pobreza, aunque estamos lejos de cifras normales”, se atajó el mandatario en el marco referencia de su relación con el Papa recientemente fallecido.</p><p>Todo indica que, fuera de escena Francisco, la potencia de su discurso sigue vigente en muchos lugares del mundo menos en su propio país. Las descalificaciones, los exabruptos, los insultos y los golpes bajos siguen a la orden del día. Desde el Presidente que se empeña en agredir periodistas, cuando podría rebatir opiniones sin caer en la agresión gratuita, hasta los candidatos que en lugar de hablar de sus propuestas se dedican a denostar al adversario. El mismo sayo para muchos pseudoperiodistas que parecen burdos operadores y utilizan un lenguaje burdo e insultante. ¿Cómo esperamos entonces reacciones no violentas del resto de la sociedad? Todo potenciado por el oscuro mundo de las redes, donde se puede decir cualquier cosa sin rendir cuentas.</p><p>Entre estas miserias la política va y derrama sobre el resto de la sociedad. Tampoco hace mucho por evitarlo. Una pena.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JDGwoVMjJGr6byH91Eoils5Dkyk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2025/05/milei_caputo.png" class="type:primaryImage" /></figure>El Gobierno libra una batalla simultánea contra los precios y contra una oposición dispersa, sin perder de vista la interna peronista y las tensiones crecientes con sectores empresarios, en un contexto donde la política se muestra más reactiva que propositiva y la crispación marca el tono del debate público.]]>
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                <updated>2026-04-01T17:40:14+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T21:21:00+00:00</published>
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